Capitulo 1 - Ojos de miel.

Sehun, 17 años; tímido, introvertido, noble, inocente - demasiado diría yo- ingenuo y muy puro. No hay maldad en él. Ni una pizca.

Su piel es como la blanca nieve y suave como la porcelana. Posee una melena del color del oro; castaña, clara y brillante, y siempre oliendo dulces y frutos. Unos ojillos color miel; tan dulces y puros. Sus belfos de fresas, una delicia para el ser humano. Mandíbula fina y afilada, elegante. Sehun es hermoso.

Sehun es un ejemplo a seguir. Buenas notas, las más altas de su clase.

-Buen día, Joven Oh –saluda el señor Shin, el director de la escuela.

-Buen día, señor Shin –el niño muestra una leve reverencia en su lugar donde está ya sentado.

-Bien Sehun, esta vez te he mandado llamar para... un caso especial –comienza a explicar-. Veras, ahora nos han estado llegando muchos estudiantes extranjeros, pero este no es el caso, este chico llegara este lunes próximo.

-¿El lunes próximo? Pero llegara solo tres semanas antes de los exámenes finales.

-Sí, es allí donde entras tú. Quiero que seas su tutor. Que le apoyes a recuperar lo del semestre lo más que puedas –el niño no dice nada, solo asiente-. Él es de nacionalidad china, pero ya está bien adaptado a nuestro pueblo, así que no habrá problema por la comunicación, aunque... es un chico difícil.

-¿Difícil? ¿Por qué? –Sehun no es preguntón, pero desde ya, el tal caso especial ya le ha puesto... inquieto, y no le gusta, no le gusta nada.

-Es un chico problema con las letras bien grandes. Sé que he escogido contigo, a la persona que le meterá en razón. Eres el indicado. Yo lo sé –asegura el hombre mayor.

-Gracias por su confianza, señor –agradece el niño.

-No es nada, Sehun –el niño recibe una sonrisa ¿comprensiva? ¿Lastimera? Bien, a Sehun nunca se le ha dado bien leer las emociones.

-Hare todo lo que pueda, todo lo que este a mi alcance para que el chico no pierda el semestre –apunta.

-Gracias hijo. Su nombre es Lu Han.

***

Ya es lunes y Sehun está nervioso. Hoy es el primer día como el tutor del joven Lu Han.

-Be-Hun, todo estará bien, ¿Si? –KyungSoo, su mejor amigo, le da leves palmadas en su espalda.

El pelinegro es dos años mayor, pero gracias a que Sehun adelanto un par de años, están en el mismo grado pero diferente salón, mientras KyungSoo está en el "D", Sehun está en el "A". El pelinegro es mucho más bajito que Sehun, pero eso no impide que sea tal cual una madre con su bebé gigante. Porque si, Sehun es su bebé y uno muy torpe a pesar de esa carita tan inexpresiva que siempre muestra cuando no está a su lado.

Be-Hun, es un apodo cariñoso que el bajito le ha dado, denominado de Bebé y Sehun.

-Gracias, hyung –musita temblosamente. KyungSoo puede sentir su miedo, su nerviosismo. Sehun es como el agua, muy transparente y cualquiera puede leerlo, claro, solo aquellas personas que se quiten de la cabeza que Sehun es un robot humano.

-Vamos Be-Hun, el timbre está a punto de sonar –el niño asiente. Se encaminan hacia el interior de edificio. KyungSoo, a su costado, aun siente lo tenso que esta su menor, así que de su bolsillo saca la vieja confiable: una barra de chocolate que le hará tranquilizarse de inmediato-. Toma, Be-Hun –y en cuanto el menor ve la deliciosa barra, la toma sin pensárselo, le quita la envoltura de un costado y comienza a comer tan a gusto.

KyungSoo se despide de él cuando están frente al aula 1-3, donde pasa clases Sehun. El niño le sonríe y prometen verse en el receso. Sehun camina hasta su banco, en la esquina en la última fila, justo al lado de la venta.

El timbre suena, dando inicio a las clases. Los alumnos están divididos en varios grupitos platicando de cosas triviales mientras Sehun se mantiene repasando la página de literatura de la clase de ayer con el Profesor Choi. El docente llega después de unos 7 minutos y tras él, hay alguien que el de ojos miel no logra ver, pero que tiene una idea de quién es.

-Buenos días clase –saluda el profesor Choi. Los alumnos le responden en coro el saludo mientras van hacia sus respectivos lugares-. Hoy un nuevo alumno se integra a su grupo –informa y tras de él, sale un chico que deja boquiabierta a toda la clase-. Él es el joven Lu Han. Preséntese -indica. El joven pasa una desinteresada mirada a través del todo el grupo para después ignorar la indicación del profesor y las miradas incrédulas de todos en el aula, pasa por un lado del docente para sentarse en el único lugar libre, a un lado de Sehun quien no ha levantado su vista del libro.

El menor contiene la respiración. Su mirada esta baja e inquietante por la nueva presencia a su costado. No le mira. No lo hará.

El chico nuevo ni siquiera le ha mirado, pero se siente morir y no sabe el porqué. O quizá sí, esa manera tan bruta e irrespetuosa de tratar ante su profesor.

El profesor ignora la irrespetuosidad del nuevo alumno y prosigue. El bullero sobre el trato irrespetuoso del nuevo estudiante hacia su profesor no tarda en llegar a oídos del menor y claro, a los del nuevo tampoco.

Las clases transcurren. El chico solo se la ha pasado recostado sobre su banco con los audífonos obre sus oídos, ausente de todas las clases pasantes. Sehun no quiere ni mirarle. Le teme. Pero, no puede evitar mirarlo de soslayo.

Es hora de salida. No han dado receso, pues han tenido que recuperar una clase del día anterior.

El salón comienza a vaciarse. Quedando solo así, el menor y el chico nuevo.

-¿Te ha gustado lo que ves? –la voz grave, pero melodiosa del nuevo chico, sobresalta al nervioso Sehun-. No has dejado de mírame toda la clase –Lu Han le mira fascinado. El niño se ha puesto rojo. Sus manos comienzan a sudar. Sus ojos miran sus manos nerviosas sobre su banco.

-No... –la respuesta del de ojos miel es apenas audible, pero Lu Han la escucha a la perfección, percibiendo así, que es hermosa y suave como si fuera el sonido de miel y dulzura, claro, si este tuviera algún sonido-. Solo, quería hablar contigo, pero parece que no quieres que si quiera te mire –el de cabello rojizo deja salir una risilla pero su mirada sigue en el castaño.

-Así que ha sido por eso, ¿eh? Y ahora que quiero que me mires, ¿Me miraras?-Sehun se sorprende de las palabras del chico nuevo. Pero sigue sin mirarlo.

-¿No me golpearas? –Sehun sabe que la pregunta ha sido demasiado tonta. Pero prefiere prevenirse.

-En tu rostro, no. No quisiera arruinar la belleza natural y más si es tan preciosa y maravillosa como la tuya. Es muy escasa –el niño por fin lo mira boquiabierto y sorprendido. ¿En serio lo golpearía?.... pero ¿Belleza natural? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuál?-. Era broma ángel, claro, solo lo de golpearte –los pequeños y lindos ojos miel se levantan y observan con sorpresa al chico frente a ellos, y siente por primera vez que ha visto la sonrisa más linda y bella, aparte de la de su mejor amigo, Kyungsoo, cabe decir. Pero también percibe ese labio roto, unos leves hematomas en su perfecto rostro y esa pequeña bandita en su ceja, ah, y ese diamante en su oreja derecha, lo cual le llama mucho la atención.

-Ah –logra decir al fin después de su despertar de emociones. Se le ha quedado mirando como bobo.

-Soy Lu Han –el chico se presenta y Sehun solo mira su mano estirada para ser recibida por él.

-Sehun, Oh Sehun –el de piel tersa extiende su mano para responder al saludo.

Ambas manos se tocan. Sehun siente como una corriente eléctrica, chispeante le recorre desde el contacto con la piel contraria hasta su nuca.

Lu Han siente que la piel de Sehun es demasiado suave y delicada, tal cual la de un bebé y es allí cuando su primer pensamiento insano sobre el ángel le atraviesa la mente: besar, morder y dejar cualquier tipo de marcas rojizas sobre esa lechosa y deliciosa piel.

Lu Han muerde su labio inferior, conteniéndose.

-Dime Sehun ¿Cuántos años tienes? –el castaño se sorprende por la pregunta.

El chico nuevo parece tan diferente al que horas atrás fue irrespetuoso con el profesor.

-1-17 –responde. Su mirada está de vuelta en el libro que esta sobre la mesa y que aún no guarda.

-¡Wow! Vaya, eres un mocoso. ¿Qué haces en un grado 2 años más alto que en que deberías de estar? No, no respondas. Haz de ser un cerebrito de esos que no apartan su vista de los libros y los números... tks, que lastima, que perdida –Sehun abre sus ojos con sorpresa. Aferra sus puños a su sudadera blanca ya que sus manos están por debajo del banco en que está sentado.

-No...-musita.

-¿Qué? –Lu Han no ha logrado ir lo que el menor ha dicho.

-N-Nada, debo irme –Sehun se levanta con rapidez, comienza a meter sus útiles dentro de la mochila, sin volver la mirada a Lu Han quien le mira con intensidad pero también con... ¿Lascividad? Aunque esto último el menor no lo puede descifrar.

El mayor pasa su sexy y necesitada lengua por su labio inferior, como si estuviese saboreándose algo, un manjar, un niño muy bonito de 17 años, precioso para él. Perfecto para sus manos, para él; un chico malo que solo quiere corromper a ese nene de cara de angelito y por supuesto, también lo es.

El menor toma su mochila entre sus brazos juntándola a su pecho. Camina con pasos tímidos pero precisos hacia la puerta para salir y poder respirar con normalidad. Pero la voz del chico nuevo lo detiene.

-Sehun, sé que tú serás mi tutor. Por eso debes decirme dónde vives para ponerme al tanto de todo –si Kai, su mejor amigo, estuviese escuchándolo se mataría de risa.

-Y-Yo... ¿Te lo dijo el profesor Lee? –pregunto titubeante.

-No, me lo dijo mi padre.

- Ah, ¿Tu padre? –Lu Han le mira ladear su cabeza y le parece un acto tan tierno pero tan pecaminoso para sus pensamientos.

-Sí, mi padre. El director del instituto –una vez más esos ojos color miel hacen contactos con esos penetrantes e intensos del mayor. El de cabellos rojizos esta aun sentado vulgarmente sobre su banco. Una sonrisa ladina y coqueta le adorna su hermoso rostro.

-Oh, no lo sabía. Lo siento –se disculpa. Esas mejillas pálidas que están un poco inyectadas de sangre parecen volverse más rojas de lo que ya son-. Sobre lo de ponerte al tanto, podemos hacerlo aquí, en la biblioteca –un deje de decepción se inunda en Lu Han, pero su rostro no cambia, sigue igual.

-Como quieras. Da igual –la voz del mayor da un cambio rotundo, es fría, desinteresada, molesta. Y Sehun no sabe cómo percibir ese cambio repentino en el tono de voz de Lu Han, pero solo se dice que no ha puesto demasiada atención en ella.

Con un asentimiento de cabeza afirma el menor para luego despedirse con un: nos vemos mañana... Lu Han. El mayor siente corrientes eléctricas recorrer desde su nuca hasta su ingle, es niño le pone en segundos y solo ha dicho su puto nombre. Joderrrr.

Lu Han nunca tuvo en mente venir y toparse con un niñito tan peculiar como había analizado a Sehun. Él solo planeaba pasar desapercibido para todos, ser el chico malo y temido que siempre era y ha sido, y a pesar de eso, siempre tenía un montón de niñas tontas tras él, pero también, un cumulo de problemas con pandillas de los barrios. Algo era seguro, Lu Han tenía enemigos a escoger.

El chico chino había estado estudiando en otro instituto. Su padre le seguía pagando estudios ya que solo vivía con su madre, una abogada con renombre. Pero lo que la llevo a que Lu Han se mudara un tiempo con su padre fue el problemón que le hizo pasar; golpear a su "cita", otro abogado del mismo bufet en que ella trabajaba. Entre el llanto, ella lo dejo ir. A Lu Han le daba igual que decisión tomasen, siempre era lo mismo.

Y ahora, comenzaría a estudiar en la escuela donde su padre es el director.

No quería tener tentaciones, no quería problemas por un tiempo, tenía que recuperarse de la golpiza que se dio tres días atrás con la pandilla de Goyang. Pero él estaba seguro de algo de inmediato choco su vista con esa melena de oro y esa vista tímida y caída, si alguien se atrevía a tocar lo que él estaba dispuesto a tomar y marcar como suyo, habría muchos problemas y unas que otras cabezas volando. Porque si, Luhan quería que ese castaño que se hacía llamar Sehun, fuese de él.

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N/A: 

Hola mis beshas donitas. Esta vez vuelo para re-subir este fanfic, piesno coregirlo y cambiar un par de cosas. Espero me puedan apoyar y ser pacientes. 

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