IV ♡ {parte 1}
Cuatro años... hace cuatro años que no volvía a mi ciudad natal. Ya estaba en la mitad de mi carrera como pediatra especializado y había decidido pasarme las vacaciones de diciembre con mi familia, ya que hace mucho no los veía y, por obvias razones, los extrañaba.
Cuando llegué al aereopuerto, acompañada de mi novia Jungsoo, no esperaba ver a toda mi familia esperando por mi allí. Me dieron una agradable sorpresa. Jungsoo también se había sorprendido ya que su madre y hermana mayor también se encontraban ahí con un enorme cartel de bienvenida.
Todo fue cálido y alegre, fuimos a mi casa y ya estaba toda la cena preparada. Cenamos y nos preguntaron lo típico; cómo nos había ido en esos últimos cuatro años y como estaban nuestros estudios. Todo iba normal hasta que mi padre tocó el tema de Sehun. Me preguntó si había vuelto a hablar con el y yo solo negué. Además no es como si estuviera mintiendo ya que en realidad no he tenido contacto alguno con ninguno de los dos, mi agenda no me lo permite y además ya había encontrado amigos nuevos, no es como si estuviera solo por la vida. Krystal también me hacia compañía.
-¿En serio no lo has visto? Hace un par de semanas lo ví con su madre en una verdulería, parecía algo delgado. -intervino mi madre.
-Hmm... de seguro solo adelgazo y ya. Sehun siempre fue un muchacho menudo y delgado.
-Debes de ir a saludarles, por lo menos. Tambien he visto a Chanyeol por ahí.
-¿Ninguno ha ido a la universidad? -preguntó Jungsoo.
-Ya ves... los jóvenes hoy en día. Que bueno que tú no has seguido ese camino, hijo. -habló mi padre dándome palmaditas en el hombro.
La noche pasó rápida y ya era hora de dormir.
Cuando entre a mi habitación la encontré intacta, tal cual como cuando la deje hace dos años. Estaba husmeando por mi habitación mientras Jungsoo estaba bañándose. Revise mi guardarropa que aun tenía un poco de ropa vieja en él y luego comencé a husmear en la mesita de luz. Revisé los cajones uno por uno y no había nada, hasta que llegué al último cajón. Había un portarretrato dado vuelta, lo tomé y una media sonrisa se formó al ver la foto. Éramos tres chicos; Sehun, Chanyeol y yo, todos abrazados del hombro y con el uniforme deportivo del colegio.
¿Qué será de ellos?
¿Sentirán mi ausencia?
No lo se. De seguro se habran olvidado de mi como yo me olvide de ellos.
-Ooh... ¿esos son tus amigos, amor? Los que mencionaron tus padres hace un rato. -la dulce voz de mi novia sonó a mis espaldas.
Me di vuelta y la observé, ya tenia su pijama puesto y estaba secando su pelirrojo cabello.
-Si... asi es.-contesté un poco cortado.
-Deberias de ir a saludarlos antes de irte. Despues de todo fueron tus amigos por un largo tiempo.
-Tienes razón, cielo. Al diablo mi padre... no puedo irme sin saludarlos al menos.
-Asi se habla, amor. Mañana mismo iras a visitarles. De seguro se alegrarán por tu visita.
-Si tu lo dices...
-Ya veras que si, Nini. Ahora vamos a dormir.
Abrazado a la cintura de mi novia y con el rostro de Sehun latente en mi mente, caí en los brazos de morfeo.
♡♥♡
-¿Así que dice que la familia anterior se ha mudado?
-Asi es, joven. Compré esta casa hace dos años.
-¿Y no saben donde podrían haberse mudado?
-Lo siento, pero desconozco esa información.
-Muchas gracias, Señora.
-No es por nada.
¿Y ahora qué haré? No quiero irme sin desperdirme nuevamente.
Esa tarde caminé hasta la casa de Chanyeol que no quedaba sino un par de cuadras más lejos. Cuando llegué toque el timbre y suspiré de alivio cuando la Sra. Park me atendió.
-Kim Jongin... tanto tiempo. -saludó hablemente con una reverencia el cual rápidamente imité. -Adelante, hijo. ¿Qué te trae por aquí?
-Estoy buscando a Chanyeol y Sehun. Voy a pasar las vacaciones de diciembre aquí y quería contactarme con ellos. Al menos para saludarlos y saber como están.
-Entiendo. Y de seguro pasaste por la antigua casa de los Oh y no te atendieron ellos. ¿No es así?
-Esta usted en lo correcto, Sra Park. Me ha atendido una anciana, dijo que habestado viviendo en esa casa hace ya dos años.
-Así es. Por suerte la madre de Sehun consiguió un mejor trabajo y pudieron mudarse a una casa mejor.
-Me alegro por ellos. ¿Me podría dar la dirección? -pregunté y rápidamente anote en mi móvil la dirección que había dictado. -¿Y donde puede encontrar a Chanyeol?
-Ooh... si. No recuerdo muy buen la calle. Pero queda en uno de los departamentos en el centro de la ciudad, en la misma cuadra que el Hospital central, Piso 8B. Se han mudado hace poco.
-¿Se han mudado? -pregunté sorprendido. -¿Chanyeol esta acompañado?
-Algo así... ¿Por qué no vas a visitarlos? De seguro estarán sorprendidos por tu visita.
-Tiene razón. Un gusto en volver a verle, Sra Park. Cuidese.
-Tu también, Jongin. Ha sido un gusto.
Me despedí con una reverencia y llamé a un taxi. Cuando por fin llegó, le dije la dirección de la calle y emprendió su camino a esta. Cuando llegamos le pagué al taxista y me acerqué a la gran casa, toqué el timbre un par de veces pero nadie respondió. Resoplé frustrado. ¿Tan difícil es volver a contactarme con unos viejos amigos después de cuatro años?
Opté por volver a mi casa y pasar mañana nuevamente, ya que estaba empezando a oscurecer y la temperatura iba disminuyendo. Pero no... haré mi última parada, el departamento de Chanyeol.
Decidí ir caminando ya que la casa de los Oh quedaba cerca de donde se supone esta el departamento de Chanyeol.
Camine y camine, los huesos ya comenzaban a calarme por el frio y mi delgada campera. Suspiré cuando llegué al hospital y un poco mas lejos se encontraba un enorme edificio. Caminé rápido hasta entrar y gemir de placer, la calidez había vuelto y podía sentirlo en mi piel y huesos. Me quité la gruesa bufanda y tomé el ascensor, marqué el piso 8 y esperé, estaba arreglando un poco mi alborotado cabello y mi arrugada campera cuando por fin marcó el piso 8 y se abrieron las compuertas. Cada vez me ponía mas ansioso. Me dirigí hasta la puerta B y toqué el timbre emocionado y practicando una cálida sonrisa, pero nadie abrió. Toqué dos veces mas y como nadie me abría y solo escuchaba el ladrido de un perro proveniente detrás de esta, me enojé.
¿Me tendrían de acá para allá todo el tiempo?
Con un gruñido de frustración bajé nuevamente pero esta vez por las escaleras. No quería irme tan rápido. Cuando llegué a recepción me despedí con una reverencia del cadete y antes de salir volví a colocarme la bufanda.
Resoplé y me quedé a un lado del edificio, miré el estrellado cielo y por alguna razón, me hizo recordar a Sehun. Alejé esos pensamientos incoherentes y decidí fumar un poco, para mantener mi cuerpo en calor con humo y nicotina.
Cuando ya estaba por terminar con mi cigarrillo di una larga calada a esta y miré hacia el mar de gente, entre ellos vi a Chanyeol, acompañado de alguien...
Chanyeol se empeñaba en abrigar mas y más a la persona debajo de ese grueso abrigo. Se sacó la bufanda y lo puso en la persona mas baja. Observé como sonreía y apretaba los cachetes de este/a para después acercar su rostro al de la persona, al parecer robandole un fugaz beso. Sonreí ante lo romántico que recordaba a mi amigo y que no había cambiado para nada, pero esa sonrisa se borró rápidamente cuando vi quien era la persona. Piel palida y labios regordetes...
¿Quién más podria ser?
¿Y cómo confundir esos ilusionados ojos? Sería una blasfemia olvidarlos.
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