Cap. 31 - Heridas Sangrantes

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Podcast disponible en YouTube:

https://youtu.be/lB0S8KEItlo

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Continúa la historia de Boil.

Wrecket tuvo que lanzarse para evitar que el clon cayese sobre sus pies dada su propia debilidad. Recuerdo en su rostro ver cierta felicidad, como ver el rostro de las personas que quieres antes de dar el último aliento, pero aún no era tiempo para Wolffe. Hunter se acercó y le dio una inyección de adrenalina y le dio unas raciones. Pero si algo caracteriza a comandante Wolffe es su corazón. A pesar del hambre que tenía y la debilidad, decidió dividir las raciones en pequeños fragmentos y ofrecerle un pedazo a cada presente. Incluso a mi. 

Los prisioneros la aceptaron gustosos, aunque yo no la necesitaba, y pedí que se la quedara. Pero en vez de comérsela, decidió dársela a Stela. No si sabía si estar alegre por su actitud o triste por todo lo que había pasado, pero esa escena me hizo recordad con añoranza los viejos tiempos. 

????: - Tenemos que irnos. - Gritó una voz del interior de la nave en la cual venían mis hermanos, pero no pude identificar de quien era. - Los imperiales no tardaran mucho en descubrir que algo pasó. -

Rex: - Muy bien. No perdamos tiempo. Wrecket, llévalo adentro. Tenemos que llevar a los civiles a un lugar seguro. -

Hunter: - No podemos, Rex. La nave no es tan grande. Y a donde vamos, no podemos llevar civiles. -

Rex: - Lo se. Pero no podemos quedarnos. -

Crosshear: - Tal vez debamos separarnos por un tiempo. Alguien de nosotros debe llevar esta nave a un lugar seguro. -

Boil: - No. Yo lo haré. - Dije sin pensármelo dos veces. 

Hunter: - ¿Tú? ¿Estás seguro? -

Boil: - Es mi deber. Además, así pagaré por los crímenes que he cometido. - Dije mientras bajaba la cabeza. 

Hunter: - Deben salir del radar del Imperio. Encontrad un lugar en el borde exterior. Iniciar una vida pacífica. -

Boil: - No se preocupe. Yo me encargo. -

Rex: - Boil. - Dijo mientras se me acercaba. - No te imaginas la felicidad que ma da volver a verte, hermano. Pero me temo que nuestros caminos deben volver a separarse. Espero que algún día podamos vernos de nuevo, y tomar un buen licor por nuestros hermanos. -

Boil: - Y así será, hermano. -

Rex y yo compartimos una vez más el saludo militar, seguido por un abrazo de hermandad. Luego, cada cual siguió por caminos separados.

Y ahora me encontraba en un aprieto. Una nave dañada en medio de la nada y con un grupo de extraños que seguramente me odiaban, pero que no me matarían al saber que yo era su única esperanza de encontrar un lugar fuera del ojo del Imperio. Jamás me imaginaría que Mirana era una cazarrecompensas y conocería el borde medio mucho mejor que yo. Por suerte el daño del hiperpropulsor no era severo, y pudimos repararlo en unas horas gracias a Stela. Resulta que la joven es muy buena mecánico. 

Tiempo después recorrimos parte del borde exterior, y gracias a Mirana pudimos encontrar varios de sus contactos que nos ayudaron con comida y nos hablaron de este lugar. Eventualmente llegamos aquí, y ahora somos parte del Oasis. 

Concluye la historia de Boil.

Ícaro: - Interesante historia. Y son muy buenas noticias. -

Mirana: - ¿Qué quiere decir? - Preguntó intrigada. 

Ícaro: - Si lo que dicen es cierto. Esos clones que asaltaron la nave de prisioneros corroboraría mi teoría que hay diferentes sectores en la Galaxia que se oponen al Imperio y están dispuestos a luchar contra ellos. Ahora no somos más que pequeños intentos inútiles de rebelión, pero eventualmente podremos convertirnos en una Alianza Rebelde. -

Miraj: - Eso suena increíble. Demasiado bueno para ser cierto. - Dijo algo pesimista. 

Ícaro: - ¿Y qué hay de usted, alcaldesa? ¿Cómo es que llegó hasta aquí? -

Miraj: - Mi historia no es tan emocionante la verdad. Después de la refriega tuve que huir de mi planeta y eventualmente llegué aquí. Al principio eramos simples tribus, separadas intentando sobrevivir, pero eventualmente comenzamos a trabajar juntos y logramos construir este lugar. -

Ícaro: - Bajo su mando. - Señaló acusante.

Miraj: - Bueno. Si... Pero fue la decisión de todos. No solo mía... Y luego llegaron los Pyke y las cosas se complicaron un poco, pero logramos sobrevivir. Y gracias a usted, ahora podemos volver a caminar libres por la superficie de Gwori. Bueno... Usando máscaras... Por supuesto. -

La zygerriana parecía tener muy buena actitud hacia lo que ocurría, y realmente emanaba una extraña confianza hacia su persona, pero por algún motivo Ícaro parecía no confiar en su totalidad. Algo lo molestaba, pero no sabía que era. Tal vez estaba ocultando algo, y tenía que averiguar que. Sin embargo, esa desconfianza era visible a los ojos de los presentes. 

Miraj: - Bueno... Creo que deberíamos darle un recorrido por el lugar... Ya sabe... Para que esté al tanto de todo lo que ocurre por aquí. - Dijo mientras se levantaba de su silla. - Permítame tener el privilegio de ser su guía. -

Ícaro: - Muy bien. - Dijo tras unos segundos. - Pero primero debo ir a buscar a mis compañeros en la entrada del refugio. -

Miraj: - Muy bien. Mirana. ¿Puedes acompañarlo? -

Mirana: - Si. Alcaldesa. -

Miraj: - Excelente. Lo esperaré a su regreso, comandante Ícaro. -

Tras la breve despedida, Mirana guio a Ícaro de vuelta a la entrada del refugio por los pasillos de las instalaciones. En el camino el droide se mostraba claramente intranquilo, perdido en sus pensamientos, pero mirando cada rincón del lugar. 

Mirana: - ¿Ocurre algo? - Le preguntó al verlo tan preocupado. 

Ícaro: - Dime. ¿Realmente Miraj Scintel es de fiar? - Le preguntó directamente y si rodeos, cómo todo buen droide haría. 

Mirana: - No se por qué dices eso. -

Ícaro: - Su pasado no es algo que me inspire mucha confianza. -

Mirana: - No deberías juzgar a un libro por su portada. Hay cosas que solo ella es capaz de soportar. - Dijo con una voz triste mientras bajaba la mirada. 

Ícaro: - Asumo que me dirás el por qué. -

Mirana: - ¿Qué? No puedo. No puedo traicionar su confianza. Es mi amiga. - Dijo aflojando un poco su carácter rígido. 

Ícaro: - Cómo tu superior. Deberías contármelo. - Le dijo directamente, pero Mirana no le hizo el menor caso, después de todo, ella no era un soldado con un alto sentido militar. Así que el droide tuvo que usar otra estrategia. - Si vamos a trabajar juntos necesito saber que fue lo que ocurrió. Para no volver a cometer los mismos errores. Por favor. Debes contármelo. -

Mirana se mantuvo reacia por un tiempo mientras seguían caminando hacia la salida del refugio. No quería hacerlo, pero sabía que el droide tenía la razón. Si alguien podía ayudar a Miraj, ese era Ícaro.

Mirana: - Muy bien. Pero debes prometer no contarlo a nadie. Ni siquiera a tus subordinados. -

Ícaro: - Será un secreto. -

Mirana: - Lo que dijo ella sobre lo que ocurrió después de que el Imperio tomara el poder es verdad. Pero una verdad a medias. Nunca dijo nada al respecto, pero un día, fui a llevarle unos reportes a su habitación. Pensé que se había quedado dormida o se sentía mal, pero cuando llegué estaba desplomada en el piso, ahogada en llanto, y con sus propias uñas se desgarraba la piel del antebrazo intentando contener su frustración. Me tomó varios minutos intentar calmarla y estoy segura que fue la única vez que habló de su pasado desde entonces. Creo que yo soy la única que lo sabe.

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Mirana contando la historia de Miraj Scintel:

Cuando despertó en su planeta natal sabía que había perdido. No podía regresar a su trono, o esta vez Dooku si la acabaría de una vez por todas. Sin muchos lugares donde esconderse, se refugió en la casa de unos familiares lejanos, y vivió humildemente como granjera alejada de la ciudad. Me contó que en sus últimos días como reina vio la verdad, y que había descubierto que ella era tan esclava cómo a los pobres que su propio pueblo privaba de libertad. Así que simplemente se alejó de todo y decidió tener una vida tranquila. Pero un día llegó el Imperio.

No hubo un diálogo, ni un aviso, ni una amenaza. Era una mañana tranquila como cualquier otra y comenzaban las labores matutinas cuando se divisaron las enorme siluetas de los cruceros imperiales sobre la atmósfera del planeta. 

Eran nuevos, muchos más grande que los Venator de la República. Su simple sombra era capaz de dejar ciudades enteras en la absoluta oscuridad. Entonces comenzaron a disparar. 

En pocos minutos cada ciudad, cada pueblo, cada campo agrícola estaba sumergido en un mar de llamas. Las ciudades fueron purgadas primero, luego los pueblos campestres. Al ver la conmoción desde la distancia, Miraj pudo reunir a un pequeño grupo de campesinos del lugar dónde vivía e intentar huir del planeta. De los millones de habitantes de Zygerria solo sobrevivieron apenas un centenar. Los que viste caminando por las calles del Oasis. 

Miraj tuvo que alzarse de la multitud caótica en la nave y revelarse como su antigua regente. Muchos no lo creía, pero algunos pudieron reconocerla. Intentó calmarlos, pero en vez de eso, aquellos que perdieron todo la culparon por todo lo que pasó y le dieron tantos golpes que casi la matan en vida, ahora a manos de su propio pueblo. El pueblo al cual sirvió por tantos años. 

La dejaron con vida gracias a la intervención de algunos zygeerianos más sabios, que sabían que lo que había pasado no fue su culpa, y que fue gracias a Miraj que todos dentro de la nave estaban vivos. 

Recuerdo la historia de uno de los zygerrianos de mediana edad que cuando habían interiorizado lo que habían hecho, el hecho de casi matar a la que una vez fue su anhelada reina, los aterró de inmediato. Las historias decían que cualquiera que osara a incluso alzarle la voz a la reina terminaría como esclavo o incluso muerto. Pensar lo que podría pasar por casi matarla. 

Pero en vez de eso, Miraj se alzó, aun magullada por sus moretones y no tomó represarías alguna. Los más ancianos admiten sorprenderse ante tal decisión pero las palabras de Miraj tomaron a todos por sorpresa.

Miraj: - Nuestro pueblo ha sufrido demasiado. No podemos darnos el lujo de perdernos una sola vida más. -

Y de ese modo, Miraj Scintel se alzó una vez más como la soberana de los zygerrianos sobrevivientes y vagó por el borde exterior hasta llegar a este lugar. Con su habilidades políticas logró unificar todos los clanes que vivían en disputa en Gwire y los unificó como un único pueblo unido. No más disputas ni más guerras por sobrevivir. Ahora podemos cosechar nuestra comida o fabricar nuestros utensilios, aunque muy básicos. 

Tiempo después llegamos nosotros. Boil demostró una gran habilidad para dirigir nuestras fuerzas cuándo los Pyke intentaron capturar el Oasis. Logramos repelerlos, pero no teníamos suficientes fuerzas para expulsarlos del planeta. Yo me encargaba de mantenerlos vigilados para que no intentasen nada extraño, pero entonces apareciste tu y acabaste con todos. 

Fin de la historia de Mirana

Ícaro no prestó atención al último comentario, pues estaba consumido por sus pensamientos, y Mirana pudo percatarse. El droide analizaba toda la información como si fuese un puzle, e intentaba hacer encajar todas las piezas. 

Tal vez fue demasiado precipitado, puede que incluso no debió hacer algunos comentarios, pero si la historia que contaba Mirana era cierta, la Miraj Scintel que conoció hace apenas unos minutos no era la presumida y vanidosa que contaban sus registros. Una Miraj más sabia, más preocupada por la supervivencia de las personas del Oasis que por sus propios bolsillos. Teoría que las propias ropas casuales de la exreina corroboraban. Tal vez, después de todo, debía darle una oportunidad. 

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