No habían parado de besarse. Jungkook no había mentido cuando le había dicho a Seokjin, que quería comérselo. Literalmente le estaba robando el aliento. Se suponía que sería sólo por esa noche, por lo que Jungkook estaba aprovechando cada minuto de ese tiempo. Eso hasta que la pizza llegó.
Seokjin por su parte, estaba entre el cielo y el infierno. Jungkook era arrebatadoramente sensual y al parecer bastante experimentado. La forma como se entregaba en cada beso, lo tenía al borde de la excitación pura. Tenía una dura erección y era muy extraño para él, que fuera por un hombre. No importaba si siempre había sospechado de su bisexualidad. Nunca había estado con un hombre. Sólo con Jisoo. Ella había sido la primera y única en casi todo.
Cuando al fin se sentaron a comer, no pudo evitar preguntarle a Jungkook sobre su vida amorosa. Nunca habían hablado al respecto.
Tampoco sabía cómo enfrentar el tema. No quería ofenderlo, ni parecer que estaba invadiendo su vida.
—¿Puedo saber cuántos novios has tenido? —sus orejas ardían en ese momento, pero como siempre, Jungkook le sonrió.
—Hyung...he tenido novios desde los dieciséis años. Si lo que quieres saber es con cuantos hombres me he acostado, la respuesta es dos y luego de concretar un noviazgo sólido. Jamás he tenido sexo casual.
Seokjin ya sospechaba que Jungkook no era un chico de aventuras casuales. Lo imaginaba más bien un hombre romántico y entregado. También cayó en cuenta que el muchacho tenía más experiencia que él.
—¿Qué te preocupa Jin? ¿qué nunca has estado con un hombre? ¿Por eso te detuviste? ¿Crees que no sabrás...hacerlo o realmente te produce rechazo tener sexo conmigo porque tengo pene?
—¡Jungkook! ¿Por qué a veces eres tan crudo para hablar? —Seokjin bajó su cabeza, porque en ese momento se sentía realmente confundido—. No es eso...o tal vez en parte. No estoy preparado para tener sexo con nadie. Lo que pasó hoy...fue diferente...pero no me desagradó. Sólo estoy procesando todo esto. Tú me gustas Kook y te deseo..., pero ya te dije que no sé si todo esto está bien.
—Y yo te dije que no tienes que pensar tanto. Si tú no quieres que vuelva a ocurrir, no te voy a obligar. No voy a andar por ahí intentado robarte un beso. Pero si estás interesado en mi vida sexual...es por algo. No has parado de besarme Seokjin..., sé que es más que un simple "me gustas" y un "te deseo", pero entiendo que es complicado para ti. Yo quiero ir despacio también. Pero si llega el momento en que ambos queremos tener sexo, simplemente sucederá. No es tan complicado. Y, por cierto, me gusta el rol pasivo.
Ahora sí, las orejas de Seokjin estaban rojas furiosas, ante la sola idea de tener sexo con Jungkook. Más aún porque su pene saltó ante la sola idea de penetrarlo.
La pizza se había acabado. Jungkook se ofreció a lavar los trastos. Sabía que Seokjin necesitaba desahogar su hasta ahora aprisionada ansiedad. Por eso no dijo nada, cuando lo vio ir al bar y sacar la botella de vodka.
Al menos, se había servido en un vaso. También lo vio prender un cigarrillo y salir a la terraza.
Seokjin estaba asustado. Luchando con sus demonios, y huyendo de la oscuridad que la depresión y la culpa habían fabricado en todos estos años. Bebió y como siempre sabía que una copa no sería suficiente. El cigarrillo ya casi estaba consumido. Pero se lo había prometido a Jungkook. Por eso dejó el vaso vacío en la mesa de la terraza y simplemente se sentó con la cabeza gacha, meditando en lo que haría.
—¡Hey! ¿No tienes frío? Podrías enfermarte aquí afuera —. Jungkook se acercó con cautela y deseoso de no ser rechazado.
Seokjin lo miró y le sonrió. Pero era una sonrisa llena de tristeza y angustia y eso asustó un poco a Jungkook. Deseaba sinceramente saber que pasaba por la cabeza de su hyung.
—Jungkook... ¿Crees que tengo derecho a enamorarme de ti? ¿Puedo pedirte que te quedes a mi lado y que también te enamores de mí?
Él quería decirle que sí, que por supuesto podía. Porque él ya lo estaba. Enamorado. Él quería a Seokjin. Así, con todo su pesimismo, sus derrotas y sus pensamientos ocultos.
—Si te digo que sí, que puedes enamorarte de mí y que yo también puedo, ¿lo aceptarás? ¿Dejaras qué me quede a tu lado? Seokjin... ya te lo dije. No espero que comenzamos una relación amorosa formal. Sólo quiero que vivas libre y sin reprimir tu corazón.
—Quiero estar contigo. Enamorarme. Aunque creo que ya lo estoy... un poco o tal vez mucho... Lo ves... Soy un desastre... No quiero ilusionarte o peor aún, desilusionarte. No quiero quitarte la oportunidad de ser feliz con alguien... normal.
—Pero si yo te digo que no me importa encontrar a alguien "normal" como tú dices, sino que prefiero quedarme a tu lado. No importa lo difícil que sea... Vuelvo a preguntar... ¿Me aceptarás?
Seokjin entonces tomó una decisión. Aunque todavía no estaba seguro de nada, decidió que tal vez debía dejar que al fin un poco de luz entrara en su vida.
—Si te digo que te aceptaría, ¿en que nos convertiríamos?
—No tienes que etiquetar esto. No necesitas ir por el mundo diciendo que soy tu pareja o tu novio. Soy Jungkook, sólo un hombre que desea estar contigo.
—Yo también deseo estar contigo Kookie. Creo que no puedo estar sin ti. Ese día... el de la explosión, pensé en lo horrible que hubiese sido perderte. Yo te quiero... No sé si de la forma en que tú esperas...todavía es raro para mí, estar con un hombre y más aún, tantos años menor que yo... Pero quiero estar contigo. Quiero poder besarte y abrazarte. Quiero sentirme vivo otra vez. Y sólo lo consigo cuando tú estás conmigo. Es lo que te puedo ofrecer por ahora. ¿Lo quieres?
—Claro que lo quiero tonto... claro que lo quiero.
—¿Me abrazas por favor?
A Jungkook en ese momento se le llenaron sus ojos de lágrimas. Seokjin estaba tan vulnerable. Por un momento, sintió que los papales se invertían y él era el el mayor. El que debía ofrecer protección. Lo abrazó y dejó un beso en esos deliciosos y hermosos labios.
—Hueles a vodka y tabaco... Vamos adentro y preparémonos para dormir.
Se lavaron juntos los dientes y una vez que estuvieron con las bocas enjuagadas, Jungkook tomó el rostro de Seokjin y lo llenó de besos.
—Mucho mejor así. Sé que dije que no intentaría robarte un beso, pero no sé si podré mantener esa promesa.
—Podemos besarnos Kookie. Sólo te pido discreción en lugares públicos. No estoy...
—No estas listo. Lo entiendo. Sé comportarme no te preocupes. No creas que es fácil para una pareja del mismo género. La gente te mira mal, no te voy a exponer, ni yo tampoco nos pondré en riesgo.
Cuando se acostaron, decidieron hacerlo sin ropa. Seokjin se dejó llevar por Jungkook, quien lo llenaba de besos y caricias que lo excitaban mucho. Pronto sus manos recorrían ese cuerpo masculino que estaba dispuesto a conocer y disfrutar. Apreció la sencillez con que Jungkook se entregaba a sus caricias, sin intentar controlar o hacer valer su experiencia. Simplemente gemía cuando descubrió el placer que le producía apretar los pequeños pezones o besar su mandíbula. Estaba encima de él, entre sus piernas, con sus erecciones una vez más chocando y rozándose en un vaivén delicioso.
Finalmente se encontró con el miembro erguido de Jungkook y comenzó a masturbarlo. Jungkook se estiró hacia la mesita de noche y le dio el lubricante a Jin. Éste puso un poco en su mano, para continuar, con la deliciosa sensación de tocar el miembro duro de Kook. Como los gemidos aumentaron, él llevó ahora su mano a los testículos y a rozar la entrada del ano. Él no profundizaría, pero tampoco se pudo negar al placer de sentir a su joven pareja entregada a sus torpes, para él, caricias.
Jungkook también comenzó a masturbarlo. Seokjin cerró sus ojos y se vino otra vez rápidamente. Sintiéndose frustrado y avergonzado.
—Vas a pensar que soy un pésimo amante—Rio sin ganas al darse cuenta que Jungkook aún no terminaba. Entonces dejándose llevar por sus ganas e instinto, se llevó el pene de Jungkook a su boca. Al principio la sensación fue extraña. Tener un pene en su boca era nuevo, pero a la vez se sentía bien. Movió su lengua y lo saboreo. No era desagradable. Muy por el contrario. El aroma masculino hizo que su pene se volviera a poner duro. Chupó, pensando en cómo le agradaba a él que se lo hicieran. Jungkook gemía y estaba agitado en la cama. Luego de que Jin metiera y sacara varias veces el miembro de su boca, Jungkook finalmente se vino. En su boca. Por primera vez sentía el sabor del semen. Y era de su Kookie. Y un sentimiento de posesividad lo atacó.
Pensó, pero sin decirlo en voz alta "Jungkook es mío" y se sintió bien.
Fue de nuevo a la boca de Kook que lo miraba asombrado, pues no pensó que Seokjin avanzaría a ese nivel. Pero se alegraba. El sólo quería crear intimidad y confianza entre ellos. Construir puentes que le permitiesen llegar de mejor manera al corazón, y pensamientos de Seokjin.
—Esa mamada fue maravillosa.
—No digas nada. Estoy muriendo de vergüenza. No he durado ni diez minutos...
—Si dejas de beber y duermes más horas, tu rendimiento sexual mejorará. Y si los problemas persisten, buscaremos ayuda. No hay nada terrible en eso Seokjin. Estás estresado y eso puede producir eyaculación precoz. No hay nada de lo que tengas que avergonzarte.
—Kookie de verdad yo no te merezco ni un poquito... —Volvió a decirle mientras se acomodaba en su cuello como un pequeño gatito.
—No digas tonterías Hyung... Vamos a dormir que mañana tengo clases muy temprano.
—¿Kookie?
—¿Jin-Hyung?
—Me gusta esto. Estar juntos. De verdad me gusta.
Eun-Bin se ha había quedado con la boca abierta, aun viendo a su jefe entrado a la oficina. Él sonreía y le había dicho" Buenos días" en forma amable y clara y no sólo como ese pequeño gruñido diario. Y eso la alegró mucho. Trabajaba con él, desde que había llegado a formar parte del estudio de su hermano. Había ido a su boda y a menudo conversaba con Jisoo. Luego de su muerte, su jefe había cambiado radicalmente y ella había tenido mucha paciencia para soportar su carácter y su frío trato. Pero hoy era diferente. Lucía diferente y se preguntó si ese joven Jungkook tenía algo que ver.
Seokjin efectivamente estaba más contento que en muchos, pero muchos años. En la mañana había tenido al despertar una sesión de besos cariñosos y si no hubiera sido porque Jungkook tenía que entregar trabajos y era un estudiante responsable, jamás lo hubiera soltado. Su corazón todavía latía aceleradamente, junto con los pensamientos oscuros que en forma persistente lo perseguían. Pero en menor medida debía reconocer. Lo que más lo tranquilizaba era el hecho que Jungkook no lo presionaba en nada y había aceptado estar con él, a pesar de todas sus inseguridades. Él se había prometido a sí mismo luchar contra sus adicciones, sus miedos y sus culpas. Quería intentarlo.
Luego de revisar sus casos, fue hasta la oficina de su hermano, quien se sorprendió de verlo de tan buen humor.
—¡Seokjinnie! ¡Me da gusto verte con una sonrisa! ¿Dormiste mejor anoche?
Seokjin se sentó frente a su hermano y mordió su labio en forma repetitiva. Un gesto que hacía desde pequeño cuando estaba nervioso y que Namjoon conocía perfectamente.
—Yo... anoche... —miró a su hyung como pidiéndole ayuda para decir lo que tenía que decir.
—¿Sucedió algo? ¿Jungkook está bien? ¿Discutieron?
—Yo lo besé, Nam. Anoche, Jungkook y yo nos besamos.
Namjoon se echó hacia atrás en su silla sin saber bien que decir. No es que no hubiera pensado que algo así podía ocurrir entre ese chico y su hermano, pero no creyó que Seokjin iba a atreverse realmente a hacerlo.
—¿No vas a decir nada?, ¿Te parece mal? Por favor necesito que me digas algo. Eres mi hyung y en quien más confío en el mundo.
—No Jinnie, claro que no me parece mal. Todo lo contrario. Creo que es maravilloso. Es sólo que me sorprendiste. No creí que tú... podrías hacer algo así. No es porque sea un hombre. Simplemente pensé que nunca volverías a estar con nadie. Esto no tiene que ver con un tema de género. Lo sabes. ¿Recuerdas que una vez te dije que tal vez eras bisexual? No, mi asombro es porque hayas admito que sientes algo por ese muchacho.
—Creo que estoy enamorado de él—Lo dijo tan bajo que Namjoon no estaba seguro si había escuchado bien.
—¿Enamorado?, Seokjin, lo que me estás diciendo es algo muy importante. Por primera vez desde que Jisoo se fue, estás admitiendo tener sentimientos por alguien.
—Lo sé...hyung hay tantas cosas que quisiera decirte...pero no puedo. Pero Kook hace que lo malo que hay en mí, no importe. Y estoy asustado, no sé cómo van a reaccionar todos...es un chico..., dios...estuve casado. Tú sabes que la amé. Yo amé a Jisoo con todo mi corazón. ¿Qué dirán papá y mamá, si les digo que tengo una relación con un hombre y además trece años menor que yo?
—Jinnie, todo lo que queremos es verte feliz. He visto tu cambio estos últimos meses, desde que él apareció en tu vida y mi alegría fue inmensa, cuando te vi al fin sonreír. Nadie puede juzgarte. Nadie de los que te amamos lo vamos a hacer. Nuestros padres, lo entenderán. Y sobre Jisoo...ella se fue Jinnie. Han pasado seis años. Es tiempo
suficiente para rehacer tu vida. Soñar con un nuevo comienzo. Sé que la amaste, pero eso no quieres decir que no puedas volver a amar.
—Tengo miedo Nam...Jungkook es...tan diferente. No sólo por el género, su edad...es todo. Es una persona increíble. He llegado a preguntarme que hubiera sucedido si hubiese conocido a Jungkook estando con Jisoo...
—Pero ella no está. Y eres libre de amar a quien tú decidas. Y yo te apoyaré. Y Hani y los muchachos. Lo sabes.
En ese instante un mensaje entró al celular de Jin:
Mi Kookie
¿Estás trabajando hyung? ¿Tienes alguna bonita cliente contigo?
¿Ya te dije que soy un poquitito celoso? Bueno tal vez mucho. Es que eres muy guapo y no quiero que nadie te mire....
¡¡¡Lo siento!!! Soy un toxico. Si pueden mirarte.Pero tú eres mío (¿Un poquito verdad?)
Te dejo un beso. En tus labios suavecitos... (sip es un beso robado,
mentí, si te voy a robar muchos)
Seokjin reía ante todas las incoherencias que Jungkook le había escrito, pero que a su vez eran adorables. Se volvió a sentir como un estúpido adolescente en su primer amor.
—¿Lo ves? De esa sonrisa es la que hablo. Jin, verte feliz es todo lo que he pedido a dios, al universo. Quería ver sonreír a mi hermanito menor otra vez.
—Nam...—Seokjin se abrazó a su hermano—. Lo siento, prometo que poco a poco volveré a ser el mismo. Lo intentaré....
—Tranquilo Seokjinnie. Sé que puedes hacerlo y sé que Jungkook podrá ayudarte. Ahora ve a contestarle a tu chico.
Jungkook miraba su celular con una sonrisa que hacía aparecer arruguitas en sus ojos.
Mi futuro esposo
¿Un poco celoso? Ya olvidaste de donde vino nuestro primer beso?
Para tu tranquilidad no estoy con ninguna Cliente.
Y por ahora todo lo que me interesa mirar es a mi guapo Kookie ¿ya te dije que me gustas mucho?
Eres tan bonito y coqueto...
Y ahora ve a clases y déjame trabajar.
Jungkook no podía más de la felicidad al leer esas pocas palabras, mientras le enseñaba el mensaje a Jimin y Tae.
—Dices que van a ir lento y lo tienes agendado ¿Cómo tu futuro esposo? A quien quieres engañar Jungkook....
Jungkook sólo sonrió. Probablemente la sesión de besos de la mañana lo había dejado un poco aturdido. Le había costado concentrarse en clases, a pesar de los codazos que Tae le había dado, para que tomara apuntes.
Estaban en receso y ya les había contado todo lo que había pasado la noche anterior. Y si bien ellos todavía no estaban muy convencidos de que Seokjin fuera la persona indicada para su amigo, no pudieron evitar abrazarlo y apoyarlo al verlo tan feliz.
El día transcurrió rápido para ambos y Jungkook llegó primero a la casa. Sería su última noche ahí y deseaba que fuera especial. Se habían puesto de acuerdo para pedir comida y así tener tiempo para ellos.
Se duchó, se perfumo y se puso ropa cómoda. La comida habia llegado hacia unos minutos y tenía todo preparado. De pronto un pensamiento cruzó su mente. ¿Y si Seokjin se había arrepentido de todo? Su corazón palpitó aceleradamente cuando la puerta se abrió. Com temor fue hasta Seokjin...
—Bebé... te extrañé... —la boca de Seokjin sobre la suya en un beso profundo, hizo que todos esos horribles pensamientos simplemente se esfumaran.
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