Capitulo 6

-Hey, pero ¿Qué haces aquí, amor? –TaeYeon se acerca hacia nosotros con paso tranquilo después de salir de su estado de sorpresa. Aunque ha sido tomada por sorpresa, su hermosa sonrisa no abandona su rostro. Al parecer se ha tranquilizado, solo fue la sorpresa. Mi hermana es tan ingenua que no puede dudar de su hermano menor y su esposo siendo amantes.

-Yo, solo venía a ver a tu hermano, al parecer se sentía muy mal y temía llamarte a ti. Le he dicho que puede tomarse el día –Jongin se inventa su justificación. Vaya actor.

-Oh, Kyunggie ¿Estas bien? –TaeYeon llega hasta mí, toma mis mejillas entre sus pequeñas y delicadas manos-. Por Dios, estas tan frio y te ves pálido. Si, estas muy enfermo –si supiera que estoy pálido y frio del miedo a ser descubierto-. Pero, porque no llamaste a Baekhyun y si, digo; no me molesta, pero ustedes dos no son muy cercanos aunque me encantaría que mi hermanito y mi esposo lo fueran... ¡Oh por Dios! ¡¿Por fin lo son, es cierto no?! –chilla emocionada y parece que quiero romperme aquí mismo. Quiero gritarle que no sea estúpida y que vea lo maldito que soy, pero como siempre, la cobardía me gana y solo sonrió con timidez. Miro a Jongin de reojo y parece aliviado. Otro cobarde como yo-. Oh, me emocione y olvide que estabas enfermo. Venga, ve acuéstate que yo me quedo contigo –me da leves empujones para llevarme hasta mi habitación.

-TaeYeon ¿Te he dado el día a ti? -si antes sentía que iba a morir, ahora siento que ya lo he hecho.

¡¿Cómo se atreve a preguntarle eso a TaeYeon, su esposa?! ¡Jongin es un grandísimo estúpido!

Siento las manos de mi hermana tensarse sobre mis hombros. Se lo ha tomado muy de sorpresa. Ella abandona mis hombros, se gira y yo lo hago con ella. Observo su sonrisa, es débil y eso, sí que me puede mucho.

-Creí que- Jongin la interrumpe alzando una mano, poniéndole alto a su habla.

-No, no creas TaeYeon. Sabes que detesto que uses tu etiqueta de "Esposa del Jefe" para hacer lo que te venga en gana, sabes que lo detesto, como en estos momentos lo estás haciendo –brama.

No puedo creer lo que Jongin ha dicho. No puedo. Mi hermana está más pálida de lo que es por naturaleza, sus manos se vuelven puños y se, que sus ojos se encuentran cristalinos. Yo tengo mis ojos abiertos de par en par.

-J-Jong...in –musita. Está a punto de romper en llanto.

Mierda, TaeYeon no es nada de lo que la acuso el imbécil de su marido. Ella jamás abusaría de la etiqueta que posee.

-Nada TaeYeon. Ahora, vuelve a trabajar. Te llevo –estoy en verdad muy sorprendido de la actitud que Jongin ha tomado. Nunca había tratado de esta forma a la luz de su vida, mi hermana.

-Jongin, creo que estas siendo muy duro con ella –hablo por primera vez desde que el imbécil abrió la boca para decirle estupideces a TaeYeon.

-KyungSoo, no me digas como debo ser como mi esposa –espeta para después mirarme con furia, pero sé que no conmigo, sino... con TaeYeon. Sale de mi departamento dando un portazo y mi hermana solo espera unos segundos, para romper en llanto. Yo corro hacia ella y la abrazo.

-Lo siento, Tae –musito mientras la envuelvo en mis brazos-. Esto ha sido mi culpa. Lo siento. Jongin ha sido un idiota –consuelo.

-Él... n-nunca... m-me había hablado de este modo –suelta.

-Lo sé, lo sé. Tú eres la luz para él. Solo ha tenido algún arranque de pánico, de que hayas conducido sola hasta acá y se ha preocupado. No le des más vueltas ¿Esta bien? –ella parece tranquilizarse y asiente lentamente.

Pero la verdad es que Jongin se ha molestado porque TaeYeon se interpuso entre sus planes con su juguetito.

-Deja voy por mis llaves y nos vamos juntos al trabajo, ¿sí? –la separo de mis brazos y limpio sus lágrimas.

Estoy seguro que Jongin no ha esperado a mi hermana y solo se ha ido como en hombre irrazonable que es.

-Pero tú estás enfermo –recuerda.

-No, no. Ya estoy mucho mejor. El verte me ha mejorado. Así que vayamos juntos y hoy te invito a comer –ella siente y me tranquiliza cuando sus bonita sonrisa aparece en sus labios por lo cual yo le regreso una.

Odio verla llorar y no quiero imaginar cuando se entere de todo lo que hago a sus espaldas con su esposo. No quiero si quiera verla rota y traicionada.

***

-Vaya, pensé que el princeso no se iba a dignar a venir –mi tormento recién llegado me ataca en cuanto entro en la sala donde se llevara a cabo la sesión de fotos para la revista CEC de este mes.

Lo fulmino con la mirada para después con la misma buscar a Baekhyun, nuestro estilista.

-Te ves de infiernos princeso. Formal, informal, desnudo, igual te verías tan bien como siempre –me giña un ojo.

Le pasó de largo y cuando observo a Baekhyun hablando con Sehun, que junto con Luhan, Seulgi e Irene, nos acompañaran en esta sesión de fotos, camino hasta él.

-Hey, pensé que no vendrías hoy. Nos avisaron que tenías el día libre y nos mandaran un sustituto, Suho –explica en cuanto llego.

-No hay porque. Estoy aquí, es lo que cuenta –el asiente y me observa analíticamente-. ¿Dónde está el conjunto que usare? –Inquiero y él solo me señala-. Bien. Ahora vuelvo. Iré rápido para que tengas tiempo para maquillarme, al fin, uso maquillaje ligero –Baekhyun vuelve a asentir. Vaya, si que anda de pocas palabras el día de hoy.

Voy hacia un camerino, entro y me cambio lo más rápido que puedo. Al salir voy directamente con BaekHyun quien me maquilla perfectamente a la velocidad de la luz.

Le han dicho a Suho que ya he llegado, por ende, ya no hay utilidad de su presencia.

No puedo creer que Jongin me haya querido dar el día libre cuando tengo esta sesión de fotos para la revista CECI. Y yo, tan enesismado con él, que me olvide de ella.

-¡Listo! Ahora corre y brilla como la estrella divina que eres, corazón –sonrío con fuerza y camino hacia los demás, que ya esperan por mí. Mientras yo estaba con mi estilista, ellos comenzaron con las fotos individuales por ahora siguen con Sehun, el penúltimo ya que yo soy el ultimo.

Me coloco frente a Sehun, quien posa tan natural pero sin querer, sexy para la cámara. El camarógrafo parece muy satisfecho por las poses que el castañito le da. Estoy sonriendo mientras miro cada pose que Sehun regala. Por reflejo, desvió mi vista hacia mi lado izquierdo encontrándome con Luhan comiéndose a Sehun con la mirada, esto es nuevo, bueno, no tanto porque Luhan siempre quiere comerse a Sehun. Lo diferente de esta vez, es que parece verle diferente y no con ese odio que siempre carga solo para el castaño.

-Princeso, es de muy mala educación que mires a la gente a escondidas –un estremecimiento me invade al sentir el aliento de mi compañero en mi cuello.

Me giro de inmediato y le enfrento. Le echo una de mis miradas con más odio y desprecio que pueda tener.

-Wouh, pero que sexy princeso. En serio, fuiste creado por las mismas llamas de lucifer –estira su diestra hasta tocarme con su dedo-. Fiu, estas que ardes –una carcajada limpia sale de su garganta logrando mostrarme esos dientes perfectos y blancos junto con esa sonrisa reluciente y cegadora. Maldito estúpido hombre guapo.

-Aléjate de mí. No vuelvas a tocarme. Y solo si es necesario, háblame –sentencio.

Estoy a punto de marcharme, pero él me toma del brazo, impidiendo que camine.

-¿Cuánto tiempo le calculas a lo nuestro? ¿Crees que dentro de un mes ya estés en mis brazos o necesitas más? –no me giro y lo agradezco. Lo que me ha dicho me ha tomado por sorpresa, con la guardia baja.

-Do KyungSoo –mierda. Quito mi vista del muro y la centro en Kim Jongin, mi jefe esposo de mi hermana y mi cuñado, pero también, mi amante-. Necesito que vengas a mi oficina, ahora –ordena con voz firme y autoritaria.

Seulgi e Irene han de estar muriendo por ver al Jefazo. Ese hombre que parece vivir en su oficina. La mirada que Jongin me dirige, solo me manda alertas de que nada está bien con él y conmigo. Con una última mirada, sale del salón y yo me suelto bruscamente de ChanYeol.

-No vuelvas a repetir lo de hace un momento, porque juro que no me quedare de brazos cruzados –ChanYeol sonríe, me está retando y estoy seguro que lo volverá a decir.

Camino hasta la puerta. Sé que todos me miran. Dirijo mí vista hacia Baekhyun, quien tiene una mirada reprobatoria, no por mí, sino por él, Kim Jongin. Sin pensarlo más, abandono el lugar y camino hasta la planta ultima, más arriba que esta. Donde se encuentra la oficina de Jongin.

Ahora que lo noto, parece que ha ido a casa a cambiarse para vestir un traje de esos caros que siempre usa. Su ropa informal y jovial, se ha esfumado.

Inconscientemente, muerdo mi labio. Estoy nervioso. Siempre hago esta acción cuando mi ser aclama por Jongin.

Kim nunca me había llamado para ir a su oficina, pero al parecer sus ganas de su juguetito son tan cínicas que no le importa dónde y cómo lo tome. Y yo soy un estúpido, que como abeja al polen, va a su llamado importándole nada que con el que se mete es su cuñado, esposo de su única y adorada hermana. Pero con algo grabado siempre en mente; Siempre seré el otro, una tumba más, porque mi hermana, es la capilla.

******

N/A:

¡Hola Donitas!

Me he tardado mucho, pero por fin, aquí han tenido el capitulo. Espero que les haya gustado. 

Solo tengo hoy y mañana para actualizar mis fic's, antes que me vaya buuuuuu

Espero alcanzar. 

*

¿Que les pareció el capitulo?

¿Les gusto? 

¿Creen que Jongin poco a poco vaya perdiendo el control de sis mismo por poseer a KyungSoo?

¡Hagan sus apuestas! 

Hahahahaa

*

¡Muchas gracias por leer y esperar su larga actualización!

**Disculpen las faltas ortográficas** 

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