Eran luces


Inko Midoriya, era una mujer muy amada por la gente que la rodeaba. Su marido la mimaba y la llenaba de momentos felices cada vez que llegaba de su trabajo, su amiga de la infancia Mitsuki Bakugo siempre la llamaba o simplemente llegaba de sorpresa con su marido para pasar una tarde juntas. Sus padres la adoraban y todos los vecinos le ayudaban con cualquier cosa, no importaba lo pequeño o grande que fuera; solo necesitaban ver esa sonrisa y caian. Amigos, familia, conocidos, todos eran hechizados por esa dulce sonrisa.

La misma que se agrandó al ver los ojos de su hijo recién nacido, abrirse poco a poco. Su retoño estaba luchando contra sus propios párpados; y por los dulces y cómicos quejidos que salían de su boca, se notaba que le estaba frustrando la situación. 

Pero cuando logro abrirlos; aquellas bellas esmeraldas cercanas al jade, le entregaron un sueño nuevo a Inko; hacerlo feliz. Poco después de aquello el pequeño soltó una dulce risa, mientras se acomodaba más cerca de su madre; terminando de llenar de felicidad el corazón de la peliverde. Quien con sus ojos iluminados por la belleza de su pequeño, lo acercó a él y beso su cabecita, endulzando el nombre de aquella luz que Dios le había regalado- Mi amado Izuku -

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Izuku Midoriya creció rodeado de amor y alegría. Sus padres lo amaban más que nada y siempre que habia oportunidad se lo demostraban, sus vecinos le regalaban sonrisas diarias y sus abuelos lo llenaban de dulces y mimos cada vez que venían de visita. Es que todos habían caido por el chico, su crespo cabello, sus lindas pecas, una sonrisa tan pura como su actuar y esos ojos que hipnotizan a todos, unos bellos ojos verdes llenos de curiosidad y alegría. Asi es, al igual que su Madre, Izuku hechizaba a todos.


 A una tierna edad de 4 años, ya había decidido su futuro, no hubo dudas o preguntas a sus padres; el ya lo sabía, lo sentia desde adentro, el sería un héroe y salvaría a todos sin excepción. Todo partió por el nacimiento de un nuevo héroe, All Might, un héroe diferente al resto, un héroe capaz de salvar muchas vidas y mantener una sonrisa en su rostro. Aquella aparición hizo estremecer el pequeño corazón del peliverde, envolviendolo en un bello sueño donde el, después de despertar su quirk, daría todo de si para convertirse en un héroe capaz de ayudar a quien lo necesitaba, aunque no tuviera voz, aunque no lo pidiera. El sería un héroe para todos.

Con aquel sueño ya sembrado, solo faltaba darle todas las cosas necesarias para hacerlo crecer, mientras Inko lo apoyaria a su manera. Todas las noches antes de dormir, hablaban de algunos héroes, leían unas historias o se inventan otras; veían videos acurrucados con una suave manta de All Might confeccionada por Inko; pero lo más entretenido para ambos era jugar a que Izuku, como un gran héroe, rescataba a su madre de un cruel destino y ella como muestra de agradecimiento le preparaba sus galletas favoritas.

-¿Mami? ¿Puedo preguntar algo?-

-Claro querido, dime-

-¿Porque hay gente mala?-

Inko quedó algo sorprendida por aquella pregunta, pero sin más le respondió con total sinceridad- Hay personas, que son malas por su egoísmo o por su deseo de tener más poder , como algunos comics que leemos juntos- El menor asintió, escuchando atentamente a su madre- Pero en ocasiones...hay personas que viven muchas cosas tristes y dolorosas, y ocul..-

-¡¿Porque no los ayudaron?! De seguro quería que alguien llegara a ayudara. Ya se mama, yo salvare a esas personas, no es justo que estén siempre tristes, los hare felices-

Inko sonrio enternecida, quiza su hijo no entendía lo que esas simples palabras pudieran significar, pero ella demostraban que su hijo tenía un gran corazón, un corazón demasiado grande.


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-No tiene quirk, así que mejor que vaya olvidando esa tontería de ser un héroe- Aquellas fueron las duras palabras del doctor cuando obtuvo los resultados del menor. Inko estaba preocupada de que su hijo aún no demostrara su quirk asi que lo llevo a revision, sin imaginarse la fuerte y cruda noticia. Su hijo era un sin quirk, no heredaría ningun poder y no podía cumplir su sueño de ser un héroe; todo aquello la hizo sentir culpable, y el dolor aumentó al ver los bellos ojos de su hijo ser opacados por la tristeza. Pero no podía quebrarse frente a su hijo, debía ser fuerte para él y apoyarlo, así que con esa idea en la cabeza, se dispuso de preparar un delicioso dulce para su hijo, o quizá hacerle otra vestimenta él le pidiese para animarlo, cualquier cosa solo para ver a su hijo sonreír otra vez.

Cuando terminó de preparar la cena y el postre favorito de su hijo, fue en su búsqueda, pero la imagen que encontró frente a ella ,quebro el inestable soporte que había creado. Su hijo estaba viendo un video de All Might, repitiendo continuamente la parte más heroica; al sentirla en el cuarto, se dio vuelta con la silla y la miro entre un mar de lagrimas- ¿Tambien puedo ser un héroe?-

Aquello terminó de pulverizar su soporte y se lanzó a abrazar su hijo, llorando al igual que él, pidiendo perdón, rogando al cielo una explicación. Su hijo tenía un corazón puro, uno muy enorme, dispuesto a dar la mano a quienes continuamente eran rechazados, ¿Porque tenía que ser tan injustos? 

Ese día, no se volvieron a separar y ambos cayeron dormidos por tanto llorar.

El tiempo pasó lento para ambos peliverdes, mientras Inko se culpaba de las desgracias que tenía que vivir su hijo, el pequeño Izuku era víctima de Bullying; mientras uno comia y comia para calmar la ansiedad, el otro solo podía llorar para calmar su dolor; mientras ella peleaba con su marido, él escribía en un cuaderno viejo para no oirlos. De un día para otro, el mundo de ambos se desmoronó y ya nadie los apoyaba, o mejor dicho nadie se atrevía a darles la mano y solo se quedaban mirando desde lejos.

Incluso Hisashi se alejo, se encerro en el trabajo y los viajes, todo para no ver a su hijo. Según aquel hombre de cabellos negros, su hijo solo pedia traerle verguenza y asco; mientras todos sus compañeros de trabajo adulaban a sus hijos y sus maravillosos quirks, él tenía que soportar a un niño inútil, lloron y que siempre iba agarrado de la falda de su mujer. Muchas veces lo comparo abiertamente, al frente de otros, incluso lo comparó con los chicos que se burlaban de el, favoreciendo los; otras veces ni siquiera lo alimentaba, cuando su esposa no estaba o tenía que haceres, el se iba de la casa o vivió su día sin tomar en cuenta a su hijo. 

Todo aquello trajo consigo las discusiones; Inko luchando por el bienestar de su hijo y Hisashi luchando por el respeto que ambos habian perdido al dar a luz a ese niño. Cada discusión era una daga para el frágil corazón de Izuku, cada vez que veía a su madre golpeada lloraba, cada vez que la vio curarse heridas punzantes, se reclamaba; era su madre tenía que ayudarla no quedarse quieto, pero el miedo a su padre no le permitía actuar. Un día como cualquiera, Izuku se despertó con otra discusión entre sus padres, pero el tema era nuevo. Su padre estaba planeando enviarlo a un orfanato, para arreglar su status en la empresa y así poder tener otro hijo o adoptar otro con mejores capacidades; Izuku quiso llorar, cubrirse con su mantita y desaparecer; pero un golpe lo hizo volver a mirar la escena, su madre tenía el puño alzado frente a ella, su padre estaba en el suelo asustado, y su madre miraba a su padre con unos ojos que hacían temblar a cualquier, sus bellos ojos verdes estaban brillando pero no de alegria, era algo que Izuku desconocia, pero Hisashi no. En unos segundo Inko habia atraido un cuchillo de cocina y lo acercó a su marido- ¿Fuera de aqui si no quieres que adorne la casa contigo, ya no te soporto más!

Ese día Izuku vio en su madre una guerrera y se dio cuenta que ahora su familia sería de dos personas.

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Pocos meses después de la separación, Inko Midoriya estaba cantando mientras movía sus caderas al ritmo de la canción con mucha gracias y alegría, el motivo, su hijo cumplía 6 añitos y tenía un plan perfecto para celebrarlo. Primero iría a buscar a su hijo de sus clases, pasarían por la tienda de cómics, luego irían al parque de diversiones para terminar viendo películas y comiendo pastel en su nuevo hogar.

Hace poco se habían mudado de piso, todo para iniciar una nueva vida con su retoño, una en la cual las penas y lágrimas de su hijo ya no estén presentes. Una amiga le había dicho del edificio nuevo y aunque no tuviera vecinos, exceptuando un joven estudiante que de vez en cuando los visitaba y almorzaba con ellos, estaba todo bien. Recuerda que en sus planes, inicialmente iba a estar Takeshi-kun, pero su abuela se había enfermado y fue a su ayuda, pero prometio que mañana estaría para celebrar con Izuku, aún así dejo un pequeño regalo para este; asi que lo minimo que podía hacer era dejarle pastel al tierno joven.


Cuando terminó de decorar el pastel, lo guardo en una jaula de vidrio para evitar a las moscas y se dispuso a descansar unos minutos frente al televisor. Cuando apenas lo había encendido, la campanilla del horno sonó, indicando que las galletas de All Might estaban listas, así que se paró y fue a la cocina.

"Se encuentran los cadáveres mutilados de una familia en Shizuoka, es el segundo atentado en estos últimos meses....se pide a todos los ciudadanos que no teman, los héroes ya saben quien es el culpable e irán por su captura....."

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-¡Quiero pastel! ¡Quiero pastel!- Canturreaba Izuku, mientras su mamá acariciaba su  cabellera. -¿Mami? ¿Mañana vendrá Takeshi-niisan?

-Por su puesto, incluso te dejo un regalo en tu recamara- Iban tomados de las manos mientras subían las escaleras para su departamento.- Pero, llegara para almorzar asi que deberas aguantar un poco.


- Si, lo haré- Dijo con entusiasmo mientras sonreia con mucha felicidad- Quiero que las personas que quiero estén conmigo.-


-¿Mhh asi que a Izuku le gusta Takeshi-kun?- Pregunto con un poco de picardía, pero su hijo muy inocente no comprendio.


-Por supuesto. Amo a mamá y a Takeshi-niisan- Dijo con una sonrisa radiante, aquella sonrisa casi provoca que Inko llore, hace meses que no veía a su hijo tan feliz, tan dichoso. Sin duda venir aquí y conocer a ese joven que consideraba ya su hijo; había sido lo mejor.

-Te amo dulzura- Inko dejo un beso sonoro en la mejilla de su hijo causándole una lindas risillas y un sonrojo en sus mejillas- Nos pondremos pijama, iremos al salon, tu eliges la película, y yo dejo todas la comida en la mesa ¿Entendido?- Al terminar dio un pequeño golpecito en la nariz de su hijo.

-¡Entendido!-

Cuando llegaron a su piso, un frío recorrió los cuerpos de ambos peliverdes, pero ninguno le tomo atencion, asi que caminaron hacia su departamento. Durante ese pequeño trayecto Midoriya contaba todas las cosas emocionantes que vio, que hizo y que quería hacer para la próxima vez que salieran. Estaba planeando todo con sumo cuidado, todo lo contrario que se pensaria de un niño de su edad, pero para su madre ya era natural, el murmullo veloz de su hijo.

Ingresaron a su casa con alegría, viendo por sus ventanas como el día se volvía noche y como el cielo se pintaba de diferentes colores. Ambos disfrutaron aquella vista y cuando finalizo aquel cambio de colores, de inmediato fueron a buscar las cosas para su noche de película. Izuku corrió a su cuarto en busca de los filmes de sus héroes favoritos, al tenerlos iba a salir ,pero se fijó en una pequeña caja, con una tarjetita que decía: "Para Izuku". Ese debía ser el regalo de su onii-san, asi que lo guardo en su poleron y se dispuso a salir; pero nuevamente recordó algo esencial, su mantita. Fue hacia su cama y la tomó, era calentita, suave y olía rico; sin duda la mejor manta de todas. Con ella en mano se dispuso a volver al comedor, pero un grito lo detuvo. 

Era la voz de su madre, sonaba realmente aterrada; después escuchó otro grito y una voz reirse. La escena era muy familiar, le recordaba cuando sus padres discutian y el solo podia ocultarse, mientras rogaba que su los sonidos se detuvieran, pero esta vez el miedo no le ganaría. El quería cuidar de su mamá y si ella necesitaba ayuda, la protegeria.

  Que inocente eres Izuku.

Ese cumpleaños, jamás podría ser olvidado.


"Lamentamos informarles, sobre el asesinato de la dueña de casa, Inko Midoriya,  en Shizuoka. El cuerpo fue hallado por un joven de 16 años, vecino de la víctima, quien al llegar a su departamento sintió un olor extraño provenir de la puerta continua. Intentó abrirla, pero al final uso la fuerza bruta; encontrándose con la cruda escena.

El cadáver se encontraba con claras marcas de tortura y se comprobó que murio desangrada. El joven también nos afirmó que la mujer tenía un hijo de 6 años; que actualmente se encuentra desaparecido. Cualquier avistamiento del pequeño Izuku Midoriya, por favor avisar a la policía"

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Hola, hola...debería estar haciendo el reto de los fetiches, pero es complicado para mi, sino me dicen que quieren ver o leer.

En cambio la historia de villanos la tengo, lista solo falta meterla al horno xp

Este capítulo es un prólogo, por eso no hay detalles de lo ocurrido; pero más adelante iran sabiendo poco a poco las cosas y claro cómo fue ese final raro que deje.


Pregunta: ¿Que le paso a Inko? o ¿Que paso con Izuku?

El tema ganador será el primordial del capitulo que viene.

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