2

—Hemos llegado a San Francisco, Capitán. El señor John Constantine se encuentra en el bar Shogun Balística — anunció Gideon recibiendo como respuesta un profundo suspiro de Rip, quién no dijo nada más que "Gracias" y "Hasta luego" en el par de minutos que tardó en salir de la nave.

"Bar" parecía un eufemismo demasiado elegante para el lugar de mala muerte en que se encontró caminando hacia la barra para inspeccionar el panorama. Pidió un whisky, que para sorpresa de nadie era claramente el más barato en tres estados a la redonda, y fingió beber más allá de un trago mientras buscaba a su potencial aliado.

Finalmente divisó al rubio con gabardina y corbata mal arreglada que salía de un baño que no tenía intenciones de usar, y se sentó en la barra pidiendo cerveza con un clarísimo acento inglés en la exigencia "Pero abre la maldita botella donde pueda verla".

Así que era él con quien debía trabajar.

Un tipo se le acercó buscando pulla, y Rip se preguntó si había escuchado bien o si el sujeto estaba hablando estupideces por el alcohol ya que la provocación fue: "¡Hey tú: inglesito teñido! ¿Es cierto que te coges a un tiburón?"

Constantine resopló fastidiado, dió un trago a la cerveza sin ninguna prisa y encaró al ebrio que sonreía mostrándole las palmas temblorosas.

—Es correcto — respondió Constantine con un orgullo pedante mientras el otro lo señalaba a carcajadas desagradables — . Es interesante que lo sepas. ¿Te digo otro hecho interesante? Los tiburones tienen dos falos — Rip no pudo evitar sonrojarse mientras el rubio levantaba dos dedos —. Uno es para mi. El otro es paaaaara: tu padre.

Rip Hunter había visto tantas cosas que deberían haberle quitado el pudor a estas alturas, pero no pudo evitar que la quijada se le cayera y sus ojos se abrieran al máximo ante una respuesta tan gráfica y cínica.

Demonios, así que era él con quien debía trabajar.

Bufó mientras pensaba cómo cuestionarle a Gideon su elección de compañero. "Es por esto que los Maestros del Tiempo trabajamos solos" pensó mientras se lanzaba a detener la pelea que estaba a punto de volverse grande mientras los bebedores se ponían de pie para rodear al inglés que sostenía del cogote a su provocador después de esquivar sus torpes intentos de golpes y sacarle el aire de un rodillazo en el estómago.

—Tranquilo, idiota, no hablaba en serio — sonreía imperturbable —. Si tu padre es tan asqueroso como tú, jamás compartiría una cama con él. De hecho preferiría no compartirle éste universo.

—Te propongo dejar de compartir éste siglo con el padre del caballero — un tipo huesudo se detuvo de partirle la cabeza a John con una botella ante tan curioso comentario que se escuchó por todo el establecimiento.

—No entiendo de qué me hablas y estoy ocupado educando a éste, te atenderé después — respondió John sin mirarlo.

Al parecer su presa había recuperado el aliento, porque nuevamente se rió con algo que sonaba como una flema que necesitaba una cita médica y alcanzó a decir —¿Las gabardinas son el nuevo código de vestimenta de los británicos maricas?

John no pudo ni reaccionar, un puño silbó junto a su rostro estampándose con toda su fuerza en la cara del gracioso.

—¡UOU! ¿Quién diablos eres? — exclamó divertido el rubio.

—Charlaremos en unos minutos, por ahora salgamos de éste pintoresco lugar — sonrió a medias Rip, se giró para encontrarse de frente con un parroquiano que le sacaba una cabeza y probablemente su peso en músculos y grasa.

Rip suspiró, y sin tiempo para que nadie más reaccionara extendió la palma para golpear la tráquea del hombretón que se dobló y apartó del dolor.

—¡Me parece que podemos divertirnos juntos! — John soltó una risa burlona mientras todos les abrían paso y siguió al desconocido hasta la calle, donde inhaló profundamente.

—Soy Rip Hunter — se presentó sin detenerse —. Eres John Constantine, ¿cierto? ¿No tengo que regresar ahí a buscar a otro inglés que sí sea demonólogo?

El rubio asintió, sonriendo —El mismo. ¿Entonces me buscas por mis servicios, no vamos a divertirnos?

Rip negó firmemente con la cabeza —No me divierto con hombres. En realidad con ninguna persona con quien un tiburón podría comerme la cabeza por ello.

Constantine le guiñó un ojo como ofrenda conciliadora —Si quisieras divertirte no tendrías nada qué temer, King Shark es una dulzura... si lo entiendes.

Los ojos verdes de Rip volvieron a abrirse masivamente —¡¿King Shark?! ¡¿El semidiós hawaiano?! ¡Vaya! Te mueves en altos círculos, eso explica porqué Gideon me envió a buscarte: claramente eres ideal para éste trabajo.

El hechicero hizo una melodramática reverencia.

—¿Incluye completa discreción, correcto? ¿Vitalicia?— cuestionó el pelirrojo con una expresión de piedra que le borró la sonrisa al otro.

—Cuando me piden eso es algo peligroso, y el cobro sube al mismo ritmo que el peligro — aclaró sin asomo de broma.

—Puedes cobrar todo lo que desees. A donde vamos probablemente hasta encuentres algo mejor que el efectivo — asintió Rip seriamente, empezando a caminar más rápido.

—¿Y dónde es eso? ¿Hunter? ¿A dónde vamos? — preguntó curioso varias veces, sin recibir respuesta, hasta que se cansó y lo siguió en silencio.

-.-.-.-.-.-.-

Regla Número uno: No te metas con los novios de Johnny.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top