I

Nota del autor: Spoilers del manga, quedan advertidos y además lo siento por no actualizar, es época de exámenes y casi repruebo matemáticas. Mi padre me va a matar.

Siete años después

— ¿Internado?

Kaminari Madoka parpadeó con rapidez sin apartar la mirada del tutor de la clase 1-A sentado al lado del hombre que alguna vez fue All Might, el hermano menor sonrió levemente tratando de disimular su frustración.

— Es una mierda — pensó el eléctrico apretando su mandíbula para forzar una sonrisa a los héroes enfrente suyo.

Todo era un desastre. No había que ser un genio para saber que los profesores comenzaron de sospechar de que había un traidor en UA. Y le sumo de que All For One ahora estaba en la prisión y no en cualquiera, en Tártaro, donde se asomaban rumores inquietantes sobre lo que hacían con sus prisioneros. Pero ese no era todo ¡no! Tomura había ascendido a ser el líder de la organización. Tomura nunca le había agradado, era infantil y caprichoso pero debía aguantarse por qué era la mano derecha de All For One y la maldita cereza del pastel fueron los dormitorios de la UA. Vigilancia a las veinticuatro horas, profesores supervisando, cámaras en todos los rincones de las instalaciones, cero privacidad y altas probabilidades de ser descubierto junto con su fuente de información.

Y su hermana no podía hacer nada. No con todo lo que está en juego.

— Yo... no estoy segura.

— Sabemos que nuestra reputación en este momento no es el mejor, pero creemos que es la mejor opción para mantener a los estudiantes seguros con la protección de los docentes en el internado — argumentó Aizawa, entendía completamente la postura de la joven doctora, los medios no eran piadosos con sus opiniones acerca de ellos.

— Creo que es mejor que esté aquí conmigo y siga asistiendo a su curso — se negó Madoka mirando a los ojos a Aizawa.

— Señorita Kaminari, tal vez este no sea el último ataque de la Liga de Villanos a la clase A, estos tipos están dispuestos a matar con tal de conseguir lo que quieren y si su objetivo es su hermano, no dudarán de apartarla del camino — explicó el rubio esquelético tratando de razonar con la mujer, ella era tan terca como la madre de su pupilo.

— Se que está asustada por la seguridad del joven Kaminari, pero usted no tiene la capacidad de protegerlo de villanos y menos a sí misma.

— Ustedes estaban capacitados, entrenados para proteger a toda una clase y terminaron secuestrando a uno de los amigos de Denki, sin mencionar que hubo heridos — atacó la rubia. Ambos maestros se sorprendieron de la dureza de sus palabras, sin embargo era una dura verdad que no podían negar.

— Si usted tiene razón, pero no debe culpar también a All Might, yo les di la autorización de pelear a los estudiantes. En quien no debería confiar es en mi, pero daré mi vida para proteger a su hermano menor, se lo prometo — el pelinegro vio la desesperación reflejada en los ojos de la doctora, Madoka miró a su hermano menor. Tenía todas la de perder, el trabajo de Denki era pasar información a la Liga aceptar el internado serían una patada en el culo para el rubio.

Una patada que tenía que aguantar.

— Ustedes ganan

Esas dos palabras hicieron sonreír a Toshinori.

[•••]

Después de un largo día en la clase de Aizawa Shouta sus retoños quedaron con los huesos hechos polvo a palabras de Kirishima causando una mirada rara de Midoriya, todos estaban acostados en la sala de estar en los sillones o en el suelo.

— Mi hermoso cuerpo me duele y no brilla — aulló Aoyama recostado en el soporte del sillón, moviendo sus brazos haciéndolos crujir.

Sero se arrastraba por el suelo recién pulido con la ayuda de sus cintas que se aferraron al ascensor con Mineta colgándose de su pie. Aprovechado.

Trataba de llegar a su habitación o al menos perder la consciencia en un piso menos resbaladizo.

En la mesa de medio, Ochako se había dormido apenas lo tocó con la sustancia arcoiris en sus ropas aún con Tsuyu respirando pesado medio dormida encima de su regazo.

— Me muero — alegó el rubio eléctrico.

— Son unos putos exagerados, esto no es nada — exclamó Katsuki levantándose del sillón más grande haciendo que le tronaran los huesos todo el camino a la cocina causándole dolor ajeno al resto y más por el sonido sordo que retumbó en sus oídos.

— Bakugo ¿Te-

— ¡Cállate bastardo mitad y mitad!

Si, el rubio ceniza se había caído y no se podía mover en lo absoluto dándole un gran abrazo al suelo de la cocina.

Después de unas tres horas pudieron levantar a Bakugo del piso para traerlo al sofá de la estancia tratando de distraerse con conversaciones amenas. Kaminari debía admitir que Aizawa era una persona de la cual debe tener y ser precavido, ese hombre era de temer.

— Quiero un pastel.

La discusión del grupo de Bakugo Katsuki era sobre la comida. En un principio solo era una conversación casual en el sofá de la sala principal que iba de comparar las habilidades de Todoroki y Bakugo, eso hasta que Ashido mencionó que el cabello del primero le recordaba una menta.

— Tu quieres todo — contestó Sero riéndose entre dientes.

— Lo digo en serio, un pastel de chocolate relleno con crema de mantequilla sabor caramelo y con fruta encima cubierta de chocolate — fantaseo Kaminari babeando mirando el vacío, causando hambre y risas a sus amigos.

— Deberías dejar esto de ser héroe y dedicarte a la repostería — bromeó Kirishima recibiendo las risas ahogadas de sus amigos.

— Mejor dejémoslo eso a Sato. No quiero que se repita el incidente de hace una semana — el comentario de Sero hizo que se acordaran del fiasco en la cocina debido a la particularidad de Denki que se había descontrolado, afectando a los dispositivos eléctricos tirando el contenido dentro de ellos o incluso averiando sus sistemas. Era mejor no tentar a la paciencia de su profesor.

— ¡Hey!

— Por tu puta culpa tuvimos que limpiar toda esa mierda por horas — reprochó Bakugo chasqueando la lengua, taladrando con su mirada al otro rubio. Denki sonrió nervioso, disculpándose con él.

En serio que era fácil. Los años de práctica habían servido de maravilla para Kaminari al ocultar sus verdaderas intenciones tras una sonrisa y ojos en blanco. A estas alturas ya había terminado con los perfiles de sus compañeros de clase, podría recitar a pie de la letra hasta las fechas de ingreso a un hospital y la causa o las calificaciones de menor a mayor en su cabeza.

A Kaminari no le importaba que Bakugo le llamara "idiota" o en otras ocasiones un "retrasado" siendo reprendido rápidamente por Kirishima. Era porque le indicaba que estaba teniendo éxito.

De lejos se había dado cuenta que Bakugo era jodidamente inteligente, ya sea en batalla o en clases particulares. Solo estaba en el grupo por causa suya y de Kirishima que lo arrastraba constantemente a las actividades en grupo, para él era conveniente. Así nunca cuestionaban sus acciones que a veces podía salirse del guión.

— Sí, hablando de otra cosa. El exámen práctico será mañana, chicos — habló Kirishima cambiando el tema recargando se en el sofá con un suspiro.

— Espero que esta vez no se pasen. La otra vez varios terminamos en la enfermería.

El rubio se limitó a sonreír divertido escuchando la conversación, una expresión que se borró al sentir la vibración de su teléfono. Deslizó su mano tomando su teléfono con carcasa negra, desbloqueandolo. Obviamente tenía contraseña.

Mejor prevenir que lamentar.

Con varios mensajes en la pantalla de inicio de un bicho seco que le mordía la cabeza cada vez más fuerte. Como jodía este hombre.

Tenko

¡Llámame en este instante!

Yo
Tranquilo, no sirve de nada perder la paciencia.

Tenko
Ahora...

Yo
Déjame al menos ir a un lugar privado.

— Te han estado llamando mucho ¿No lo crees Kaminari? — preguntó Ashido curiosa, inclinándose a su lado izquierdo tratando de ver quién era.

"Carajo" pensó Denki, maldiciendo su indiscreción apartando su teléfono de los ojos de Ashido. Se habían dado cuenta.

— Sí, es por los últimos exámenes. Tener a una doctora por hermana no es sencillo. Como sea los dejo para esto y dormir — respondió Denki alejándose con el teléfono en mano para marcar de vuelta al remitente. En serio como quisiera que fuera su amada hermana.

— Ni que lo digas mis padres me echaron una buena regañada al ver mis calificaciones — comentó Sero, animando a Denki.

— Buenas noches — se despidió parándose con toda la pereza del mundo y caminando al ascensor.

— Hasta mañana.

Se despidió de mano viendo al pelinegro tomar asiento al lado del rubio ceniza que se había mantenido callado por un rato pero conservando esa cara de molestia al escuchar tantas tonterías en la mañana.

Al cerrarse las puertas del elevador, la amistosa sonrisa se fue de su rostro dejando una expresión neutra. Se acarició el rostro en especial la mandíbula por estar tanto tiempo forzando la sonrisa, a veces a él le dolía actuar tan estúpido e ingenuo.

Al llegar al tercer piso, sus pies viajaron silenciosamente escuchando quien estaba y quién no. Compartir el terreno con Iida, Ojiro y Koda, era bastante interesante a la par de molesto. Era los dos primeros que lo preocupaban, pues Koda no representaba una amenaza. De todos modos aunque le descubriera estaría demasiado asustado para hablar.

Al contrario de Iida y Ojiro eran bastantes inteligente y observadores, si no tenía cuidado el plan podría irse al desagüe.

Al llegar a su habitación y cerrar la puerta con seguro, marco al número esperando que los pitidos acabasen y le respondiera una voz humana.

— Podrías dejar de llamar, yo te informaré cuando tenga que hacerlo Tomura — reclamó Kaminari fastidiado.

— No soy el pesado de Shigaraki, soy yo.

Ahora Denki si estaba sorprendido. ¿Qué hacía el quemado llamándole por el celular del bastardo? Tenía dos posibilidades, uno que era para preguntar por información específica de sus objetivos personales. Vamos no solo trabaja para la Liga de Villanos.

O la segunda...

— Me obligó...

Era esa. Suspiro pesadamente acostándose en su cama, relajándose por unos instantes hasta que Dabi pronunció esas palabras.

— El "poder" del que hablaba ya ha llegado ¿y adivina qué? — se quejó Dabi al otro lado de la línea.

Oh podía imaginarse lo con lujo de detalles. No había escuchado de él desde el arco dramático de Chisaki y los Yakuza, los cuales aún seguían desaparecidos lo más seguro acechando, cobrando fuerzas entre las sombras tratando de sobrevivir con las migajas de su alguna vez, gran imperio.

— Les dio una paliza — se burló el menor tratando de sofocar su risa.

— Y es por eso que debes alegrarnos el día con el informe que debía ser para la otra semana — ahora las risas de Kaminari se habían desvanecido del ambiente.

— A este paso me van a descubrir, Dabi, dile que yo le enviaré la información cuando pueda. La seguridad ha aumentado a niveles ridículos, mi cabeza estaría en juego si me atrapan — reclamó dando vueltas por la habitación pateando las cosas inútiles que había en el suelo.

— Trate de explicárselo, pero todo acabo conmigo, llamándote. De todas maneras el plan debe salir a la perfección, Kaminari.

— ¿Crees que no lo sé?

— ¿Te recuerdo tu desliz con la fábrica de Nomus?

Golpe bajo. En esa ocasión los héroes lo habían superado, no cálculo bien y por esa causa las cosas acabaron en lo que eran en el presente.

— Recibido — afirmó derrotado.

— Como sea, asegúrate de hacer esto con cuidado.

Esto sería largo.

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