Capítulo 9

Capítulo 9 - Parte 4

Sofía

Aburrida.

Eso era exactamente lo que estaba.

Hacía dos horas que James se había ido, dejándome sola con la bella durmiente.

Durante ese tiempo no había hecho nada interesante. Solo comer... y leer aquel libro de la estantería.

Bueno, después de todo no estaba tan mal.

Pero estaría mejor si Ryder despertara.

Dejé el libro a un lado y saqué el móvil.

Solo tenía un mensaje.

《¿Dónde estás?》—Ihan

Fruncí el ceño.

¿Qué le digo?

《Estoy con un amigo... ¿pasa algo?》—Sofía

Tardó un poco en responder.

《Estoy con Lila. Y no, no pasa nada》—Ihan

Sonreí levemente.

《Bien, vuelvo mañana. Tal vez nos veamos en clase. Disfruta con Lila》—Sofía

《¿Qué? ¡No estamos haciendo nada!》—Ihan

Solté una risa.

《Yo no dije que estuvieran haciendo algo malo... tienes la mente sucia》—Sofía

《¿No soy el único? ¿Recuerdas las cosas que me decías borracha?》—Ihan

Abrí los ojos, divertida.

《¡Claro, borracha! Nunca dije nada así estando sobria... creo》—Sofía

《¿Ah, no? Porque yo recuerdo cierta noche en tu habitación... ¿sigo?》—Ihan

Me mordí el labio, sonrojada.

《No hace falta. Lo recuerdo perfectamente》—Sofía

《Lo que hicimos, cariño》—Ihan

Rodé los ojos.

《Tonto. Me voy, hablamos luego》—Sofía

Bloqueé el móvil antes de que respondiera.

Ya era tarde.

Saqué mi pijama de la mochila y fui al baño.

Dudé un segundo.

¿Le molestará si me ducho aquí?

Miré hacia la habitación.

Seguía inconsciente.

Perfecto.

Me metí en la ducha.

El agua tardó en calentarse, pero cuando lo hizo, dejé que el calor me relajara por completo.

Después, me puse el pijama y salí.

Me enrollé la toalla en el cabello y me acerqué a la cama.

Empujé ligeramente a Ryder para hacer espacio.

—Tú en tu lado... yo en el mío —murmuré, aunque sabía que no me escuchaba.

Me senté y encendí la televisión.

Nada interesante.

YouTube.

Música.

Mi canción favorita del momento comenzó a sonar.

Y sin darme cuenta me encontraba bailando con los brazos la coreo que salía en el video y que de tantas veces que vi, ya me lo estaba aprendiendo. 

Estaba completamente metida en el video, después de todo esa artista me gustaba mucho y me daba felicidad incluso aprenderme las coreos. Quise hacerlo después verdad e intentarlo mejor, por lo que me levanté y esta vez usé todo mi cuerpo para imitar a los bailarines.

—No digo que no me guste lo que veo... pero, ¿qué clase de movimientos son esos?

Me quedé congelada.

Maldición.

Me giré.

Ryder estaba despierto.

Sonriendo.

—Bailaría mejor si la profesora de danza no se pasara la clase moviendo el trasero —respondí disimulando mi pena, me acerqué —. ¿Cómo estás? Has estado dormido horas.

—Estoy acostumbrado —dijo, restándole importancia.

Eso me molestó.

—Puede que para ti sea normal, pero para mí no —repliqué—. Me asustaste.

Me miró en silencio.

Como si estuviera pensando qué decir.

Suspiró.

Golpeó suavemente el lado de la cama.

—Siéntate.

Lo hice.

—¿Es una enfermedad? —pregunté.

Negó con la cabeza.

—Algo así... depende de cómo lo mires.

—No entiendo.

Bufó.

—¿Crees en lo... fantástico?

Fruncí el ceño.

—¿Qué tiene que ver eso?

—Responde.

Suspiré.

—Creo que todo es posible. Nunca he visto nada sobrenatural... pero tampoco lo descarto.

Asintió.

—Entonces... lo entenderás cuando llegue el momento.

Lo miré mal.

—Eres un idiota. Me dejas con la duda.

Le lancé una almohada.

Rió.

—¿Y tú? ¿Qué haces aquí?

—Cuidándote. Tus amigos tenían cosas que hacer.

—Así que ya los conociste...

Asentí.

—Son guapos. Y no entiendo por qué les tienen miedo. Luca parece bastante inofensivo.

Ryder gruñó.

—No digas eso.

Lo miré, confundida.

—Te recuerdo que eres mía.

Suspiré.

—Otra vez con eso... no soy tuya.

No terminé de reaccionar.

En un segundo, estaba sobre mí.

Su peso, su cercanía...

Todo.

—Eres mía... —susurró, esta vez más bajo, más intenso—. Siempre lo has sido.

Mi respiración se aceleró.

Sentía el calor subir por todo mi cuerpo.

Su mirada descendió a mis labios.

Y la mía...

A los suyos.

Mierda.

Quiero besarlo.

Cerré los ojos.

Y entonces sus labios rozaron los míos.

Eran suaves. Me sorprendió que el beso fuese lento, pero eso me gustó, sabía que se estaba controlando.

Como si tuviera miedo de romper algo.

Mi mano se deslizó hasta su cabello.

La otra, a su mejilla.

Y le devolví el beso con un poquito más de intensidad.

Tal vez era una locura.

Tal vez mañana me arrepentiría.

Pero en ese momento...

Nada de eso importaba.

₪₪₪₪

· Nota de autora:

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¡Connor en multimedia!

( Editado )

Besos y abrazos.

- RadianteUnicornio.

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