Un Recuerdo
Webbigail Vanderquack.
~ ¿Qué? ~
Webbigail Vanderquack
→•••←
— Webby, Magic está apunto de enviarlos a el pasado, ¡Debes de avisarles a todos! — se escuchó a sus espaldas.
Acababa de derribar a aquel monstruo sombra, pero la voz de Lena se había hecho presente en aquella obscuridad.
— ¿Lena? — dijo al dar un brinco hacia atrás.
La sombra empezó a ser atacada por rayos que provenían de el cielo.
— ¡No Dewey detente! — grito al ver a su amigo ir en dirección a ella disparando desde su avión.
Lena cubrió a su amiga con el manto de la sombra.
→•••←
Despertó en un aura violeta. Ahora no sabía ni dónde estaba, y tampoco sabía si estaba viva o muerta, pues un frío escalofriante invadió su ambiente.
Después recordó la voz que había desaparecido hace años, para hacer presencia nuevamente.
— Lena — llamo a su amiga intentando escapar de esa jaula y buscando con la mirada a la figura de la nombrada.
Fue cuando vio una sombra salir de la obscuridad.
— ¡Magic! — se aventó con la burbuja para intentar golpearla tan siquiera, pero eso no fue posible, ya que la burbuja no sufrió algún tipo de deformación — ¡Bájame de aquí en este mismo momento! — grito al verla.
La sonrisa de la villana era de puro placer.
— Wow Webby ¿Quién diría que eres sobreviviente ante el choque de tu fiel amigo?
Había olvidado por un corto tiempo la duda de su vida o muerte.
— Hablas de más.
— No, es encerio, Dewey te acaba de chocar, ahora mismo te encuentras en tu conciencia — acarició su bastón con la energía de su magia.
Al menos sabía que se encontraba viva, con rasguños, pero viva. Aunque realmente no sabía si era verdad, pues realmente no sentía nada.
— ¿Y por qué me tienes en una de tus burbujas?
— Estoy limpiando temporalmente tu mente — se miró las uñas ignorando su pregunta.
La albina se encontraba molesta. La villana de su tío estaba en su cabeza, haciendo quién sabe que con ella. Ignoro el hecho de que ella le halla ignorado, ahora era más importante su vida. ¿Qué tal si quería apoderarse de su cuerpo? Antes lo había intentado, pero le fue fallido, esta vez se lo volvería a impedir.
— ¡¿Cómo te a....
— Observa bien — la interrumpió mientras mostraba una ventana.
Webby intento aclarar la imagen, delante de ella se encontraba un preocupado Louie.
— Tío, está perdiendo color — dijo angustiado.
Scrooge colocó la velocidad máxima, se dió cuenta cuando sus amigos apretaban el agarre de su herida.
Webby sintió cuando empezaba a conjurar alguna clase de su magia negra dentro de la cabeza de ella.
La máquina comenzó a dejar de funcionar. Las luces rojas y la chillante alarma de peligro hicieron el escándalo, advirtiendo la caída que les esperaba.
— Chicos, pónganse los cinturones iré a arreglar que pasa — les pidió.
— No podemos dejarla aquí — le dijo Louie.
— Por favor — les susurro antes de salir a el ala de la avioneta.
Un silencio, un doloroso silencio sentía Webby en su cuerpo. Su cabeza le palpitaba y su pecho le ardía, no sentía su cuerpo ya, por más que intentara gritar no podía.
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Abrió lentamente los ojos...
Su nuca estaba sangrado, sus párpados querían volver a cerrarse, su cuerpo cortado, se sentía fatal.
— ¿Cómo te sientes? — pregunto una voz femenina.
No sabia si temer o asombrarse al ver a una Magic preocupada.
Lentamente se levantó de aquella cama, y se toco la cabeza al sentir un ardor en ella.
— Veo que aún estás mal — se acercó a ella con alcohol en su mano, no se veía el frasco pero si lo persivia — La hemorragia regreso.
— ¿Que intentas hacer Magic?
La hechicera se sobresalto al escuchar su pregunta. Inmediatamente cerró los puños y furiosa se acercó a ella tomando su cuello.
— ¿Cómo me has llamado? — pregunto atemorizando a la chica a través de su mirada llena de odio.
Webby no podía hacer nada, se sentía completamente mal. Ahora se sentía indefensa y en la situación en la que se encontraba se estaba complicando.
→•••←
Hace días llegó alguien que había pedido por ella. Pero Webby, así dijo que se llamaba aquella mujer, no recordaba nada, no sabía dónde estaba, y al parecer la encontraron en la orilla de algún río cercano. Inconsciente y herida. Pero, una amable y anciana mujer llegó por ella y como si fuera lo más fácil del mundo se la llevó de aquella iglesia.
Como la habían encontrado herida, tendida en un río y sin memoria, aparte de su aspecto. Las hermanas de aquella iglesia creyeron que podía ser una mujer divina. Y la educaron como tal en las dos semanas que se hospedó en la iglesia.
— Regresemos a la mansión, tus amigos y tú tío te están esperando — dijo aquella mujer con un tono serio y apagado.
— Sí abuela — curiosa ante el tono de voz la miró con una inclinación en su cabeza.
Beakley noto eso y la miró fríamente.
— No quiero que les tomes mucha confianza, cualquier cosa que sientas o llegues a recordar, aquí estaré para escucharte.
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