Bello Angel
BELLO ANGEL
Terminaron las miradas inquietas.
Louie fue el primero en hablar.
- Yo estoy enamorado de Webby - soltó firme ante la mirada sombría de su hermano azul.
Huey miró a Dewey quien se notaba molesto.
- Dewey - hablo nuevamente Louie llamando la atención de su hermano - Yo no quiero que tengamos problemas solo por un simple sentimiento.
- No es solo un simple sentimiento Louie - le detuvo Huey aún con su manzana - Tú la amas desde hace años. Sabemos que es lo más importante para ti.
Dewey miró a su hermano mayor.
- La duda que tengo en mi cabeza es Dewey - se dirigió a su hermano mordiendo su manzana pidiéndole con la mirada alguna respuesta.
Desvió la mirada inmediatamente y se rasco la nuca, mostrando nerviosismo.
- Y-yo - tartamudeo mirando a Louie quien de igual manera le miraba.
La expresión del menor era indescriptible, más nervioso que nunca agachó la mirada ¿Donde quedó el Dewey valiente?
- No creo que estés haciendo un berrinche por nada ¿O si Dewey? - dijo el mayor - ¿Tu estas enamorado?
- ¡No! - salto de su lugar alarmando a los presentes - No estoy enamorado de ella, jamás pensaría en ella de otra manera. Es mucho para mí, Webby no es alguien al que yo necesite proteger ni mucho menos amar.
- ¿Entonces? - pregunto curioso Louie.
- Ella es solo mi amiga - su mirada se posó en la de Louie - Bueno, ERA mi amiga - recalcó.
Louie veía con claridad el temor de el de ojos zafiros.
- Quieres decir que a no ser por qué Louie allá visto una oportunidad, no una, si no que muchas oportunidades de salir con Webby, sin temor a ponerse incómodo, ocasiona que te molestes por qué ahora ella no pasa el tiempo contigo - habló Huey recibiendo las miradas de enojo de sus hermanos - ¿Que? Es solo una pequeña verdad - sonrió con su manzana en la boca.
- Lo lamento Dewey - dijo Louie regresando su mirada - Creo que esta vez sí me pase, no pensé en ti, en cómo te llegarías a sentir con esto. Solo pensé en sentirme igual que tú cuando estás con ella - recibió una mirada confundida - Ya sabes... El lazo que los une, como su sentido aventurero y su espíritu valiente y curioso, también un poco de locura - sonrió de lado - Algo en lo que ella y yo estemos bien, como...
- Una conexión - finalizó Dewey con una voz fría.
- Exacto - le sonrió.
La sonrisa sincera de Louie ocasionó un pequeño golpe de culpa en el corazón de Dewey.
- Tú has pasado mucho tiempo con ella, desde niños la conoces, has ido con ella a grandes aventuras, han peleado espalda con espalda, se conocen tan bien el uno al otro, son un dúo de cazadores de fortunas, buscadores de tesoros, detectives de misterios, y valla que la gente siempre los ve juntos como chicle en el zapato, sin ofender - dijo nervioso Louie al decir eso último - Pero, sabes... Yo me enamore lentamente de ella.
El suspiro de Louie ocasionó que se hiciera una breve pausa.
- Todo empezó con la curiosidad, ¿Por qué ustedes dos no se separaban nunca? Comencé a investigarlos - sonrió con nerviosismo - Pero mi atención se fijó más en ella, fue cuando me di cuenta de lo linda que es, por favor - se interrumpió - Es perfecta. Es alegre, es cariñosa, es atenta, es contagiosa pero también es valiente, es honesta, es atrevida, es alguien que hace que mi cabeza vuele.
- Louie si sigues así, me vas hacer regresar mi manzana - dijo sonriendo Huey.
Un sonrojo cubrió las mejillas del chico.
- Es alguien que me llama demasiado la atención - finalizó - No quiero perderla, daría lo que fuera, haría lo que sea, solo por Webby.
Las palabras dejaron atónito a Dewey, mientras Louie desviaba la mirada y Huey solo miraba con sonrisa.
- Nunca me fijé en ella Louie, nunca lo haría, solo tengo miedo a perder a mi compañera de aventuras, pero si sientes algo por ella solo me queda aceptarlo - sonrió de lado Dewey saliendo de su mente, aún nublada.
Louie no sabia cómo tomar eso, miró a Huey intentando buscar una explicación.
- Ya estamos tranquilos.
- Estoy contento y tranquilo - agrego con una sonrisa traviesa.
Louie sonrió, pero su sonrisa se borró cuando grito Dewey: - ¡ABRAZO!
→•••←
Scrooge se inquieto al ver que no pasaban por la puerta la joven y su abuela.
Sentado en las escaleras y con la vista enterrada sobre la puerta principal de la mansión.
Sus sobrinos se encontraban supuestamente "dormidos", ya era noche, no aparecían las damas, él era el que se encontraba despierto para recibir a su familia.
- ¿Por qué se tardan tanto? - dijo entre dientes, ya cansado de esperar.
Tomo su bastón y se levanto de los escalones. Estaba dispuesto a salir a buscarlas.
Antes de tomar el picaporte de la puerta está sola se abrió de golpe, rozando el pecho del mayor, empujándolo levemente hacia atrás.
- Que demo... - se asustó al ver una sombra negra sobre el fondo nocturno - ¿Beakley? - intento saber quién era.
La ama de llaves entró cansada y herida de las piernas y brazos, los cuales sujetaban a una inconsiente joven Vanderquack sin daño alguno.
- ¿Que pasó? - volvió a preguntar el mayor.
- Los chicos malos - suspiro rendida, llendo de camino a la sala de estar.
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Locales comerciales abiertos
11 de octubre de 1820
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-Es una pena que su sobrina no estuviera bien el día de hoy, me hubiese encantado presentarle a mi hijo mayor -le dijo el vendedor cuyo nombre vendría siendo Samuel, con una expresión tranquila.
Era un hombre muy fiel a su trabajo, se veía que los años para el se detuvieron, a pesar de su edad claro, en su juventud se veía que era una persona muy apuesta.
Scrooge desvió la vista del título del periódico, miró a el señor con una expresión seria por lo que habría pasado con su ama de llaves y regreso la mirada a su periódico, buscando algún indicio de lo que les pasó a Beakley y a la joven Webby.
- Si es una pena - dijo sumergido en sus pensamientos aún en su búsqueda.
Fue entonces cuando su cerebro hizo click, Scrooge se quedó recalcando las palabras de lo que acababa de decir el vendedor.
- ¿Cómo supo usted? - le pregunto.
- Se lo contaron a mi hijo, ya sabe, las noticias están a boca de todos - contesto cruzando los brazos y recargando se en el poste que se encontraba en esa esquina.
Parpadeo lentamente y unos segundos después recobro la compostura.
- ¿Su hijo...? ¿Quién es su hijo...? - le pregunto nuevamente con su aire de curiosidad.
- Pues vera, mi hijo es el que se encarga de este puesto cuando no me encuentro muy bien, seguramente ya lo a visto - dijo pensativo - por lo que yo se sus sobrinos han venido y se han llevado una buena impresión de mi hijo - indicó.
- Si, creo que ya me han hablado de él.
- Entonces...
- ¿Que?
- Piense que mi hijo es buen partido para su sobrina - hablo natural.
Con que a eso quería llegar.
- ¿Cuál es el nombre de su hijo?
- Doofus Drake - dijo sonriente al ver que se había interesado por el nombre.
- ¿Lo sabían los chicos? - pregunto el mayor.
- No creo, apenas intercambiaron palabras, lo que nos interesa aquí es el futuro de ambos chicos.
- Creo que hablaremos de eso después.
Un silencio se generó. Scrooge dió un giro con el periódico en manos y antes de que diera un paso la voz del hombre lo detuvo.
- Lo lamento mucho señor McDuck - se disculpó - veo que me emocioné - le dijo con una torpe sonrisa.
- No hay problema. Espero que mañana nos veamos.
→•••←
- ¿Cómo estás querida? - fue lo primero que logró escuchar cuando comenzaba a abrir lentamente los ojos.
- ¿Louie? - pregunto primero.
Su mirada comenzó a ser clara, era una figura robusta, y comenzó a diferenciar las voces
- No, soy Beakley - soltó la mujer que estaba frente a ella.
- Abuela... - dijo sentándose en su lugar con un horrible dolor de cabeza que ocasionó algunos gestos por parte de ella.
- Ellos están afuera - le dijo con una mirada sería.
Al parecer no le gusto que la confundieran.
- ¿Pueden pasar? - le pregunto Webby con incredulidad en su voz.
- ¿Cómo te sientes? - le pregunto recogiendo la habitación de la chica.
Webby arqueo una ceja, ¿Cómo se sentía? La palabra que desifraba el sentir de la joven era Horrible, pero quería ver a sus amigos.
- Exelente, mejor que nunca - mostró una sonrisa ladina y se recostó en el respaldo de madera de su cama.
- Bien, entonces supongo que si pueden pasar - le sonrió su abuela.
Se dirigió a la puerta y antes de abrirla le dijo:
- ¿Quién eres?
Esto la dejo algo intranquila. Que extraña pregunta.
- Webby - intento darse seguridad pero su respuesta solo fue otra pregunta.
Beakley sonrió y después jalo el picaporte dejando entrar a los chicos, que estaban sentados en un sillón frente a la puerta.
- ¡Webby! - dijeron ansiosos entrando al cuarto para abrazar a su amiga.
Los tres la abrazaron contentos, ella aceptó gustosamente aquel acto con una enorme sonrisa y su sonrisa se extendió cuando vio a Louie.
- ¿Cómo estás? - pregunto el de ojos esmeralda.
- ¿Que pasó? - pregunto Huey.
-¡¿A quien matamos?! - grito un furioso Dewey el cual recibió miradas alarmadas por parte de todos los presentes.
- No importa, los extrañe mucho - los abrazo ella cambiando el tema - Sinceramente sentí que dormí durante años, o siglos - dijo con un toque de cariño.
- Tranquila - le dijo Huey - solo fue un día.
- También te extrañamos - le dijo nervioso el de verde.
Ya separados del abrazo se sentaron a los bordes de la cama y escucharon atenta a Webby.
- Mi abuela y yo hablábamos sobre mi pasado y eso - dijo sonrojada al recordar la pregunta indiscreta de Beakley.
- ¿Cómo qué cosas? - pregunto Dewey
- Secreto - respondió animada - Luego cuando no los vimos venir sentí como alguien me tapaba la boca y me arrastraba para atrás, lo último que observé fue a mi abuela golpeando a dos hombres, pero eran muchos - le continuó recordado.
- Solo nos querían dar un susto... — dijo Beakley en la esquina con sombra del cuarto — Eso les pasa por meterse con ellos en un principio — hablo fría observando a los chicos.
Bajaron la mirada avergonzados. Beakley al ver que los chicos no dirían nada sonrió al verse ganadora de un inicio de discusión y se fue del cuarto. Webby abrió la boca pero no le salió nada, ni una palabra. Defender a sus amigos o su obediencia.
— Ey Webbs — le llamo Huey — tenemos que irnos.
La cara de Webby cambio a una triste.
— ¿Por qué?
— El tío Scrooge nos acaba de llamar pidiendo ayuda con... Ya sabes... La investigación — explico levantándose haciendo miradas cómplices con Dewey.
— Oh cierto — continuó nervioso — Pero ya sabes cómo es Louie de flojo, el podrá quedarse contigo un rato — le guiño el ojo a su hermano.
Louie solo rodó los ojos ante el comentario "alargador" de su hermano.
Webby solo se sonrojo, gracias a las miradas de burla y enojo de los trillizos, nadie se dió cuenta.
Se despidieron de ella y salieron de la habitación.
A Webby le habían explicado que quedarse sola en un cuarto con un hombre era una idea bastante indecorosa, pero Louie era una excepción ¿O no?
— Hey Webbs — la saco de sus pensamiento — ¿Quieres ir a dar un paseo? — abrió a la invitación tomándola de la mano.
— ¡Por supuesto! — dijo de inmediato.
Se levantó de la cama, lentamente, sabia que si lo hacía de golpe, lo más probable que sucedería sería un mareo.
— Solo déjame vestirme — se miró las prendas que traía puesta, eran las del día de ayer — también deberías de hacer lo mismo — incluyó con una sonrisa ladeada.
→•••←
Se notaba que la temperatura empezaba a bajar. Era mitad de octubre, estaban ya cerca del invierno.
La pareja salió de la mansión con unas capas, una de color vino y otra negra.
Webby se sintió mucho mejor al tomar una bocanada de aire limpio, pero también sintió un escalofrío al sentir lo frío en sus mejillas.
Louie posaba su mirada al frente, estaba disfrutando silenciosamente de la compañía que ella le daba.
A Webby se le abrieron los ojos llenos de vida al ver la variedad de flores en el jardín. Louie noto como su rostro cambio tan drásticamente, de uno tranquilo a uno curioso.
— La señora Beakley los tiene muy bien cuidados — respondió ante las cuestiones que se empezaba a generar ella en su cabeza — Es por eso que se ven muy bien.
— Se nota — río mirando a Louie.
Este comenzó a dar pasos, para alejarse de la mansión con ella detrás. Esto después ambos caminaban hombro con hombro, se notaba que disfrutaban el acompañamiento relajado.
Webby miró a Louie inquieta, el joven no noto que los ojos violetas se hallaban sobre de él.
Abrió la boca pero no pudo decir nada. Tomo aire y a la vez fuerza.
— Oye Louie, ¿Te gusta como soy? — le pregunto directamente bajando la mirada.
— ¿A qué viene tu pregunta? — le respondió haciéndole otra cuestión.
Ella se quedó callada sin dejar de seguirle el paso.
— ¿Prefieres a la Webby de antes o a la de ahora? — pregunto mientras paraba el paso de repente.
Un silencio incómodo para ella se hizo presente.
El aire frio pasó por sus mejillas intentando reconfortar a Webby.
— No te dare mentiras — soltó Louie por fin deteniendo su caminata — Sabes que soy un chico muy relajado y tranquilo. O bueno a si me veo.
— Claro, es por eso que te lo pregunto.
— Pues como eres ahora de tranquila y también como fuiste antes valiente.
Ella alzó una ceja, no le entendía del todo.
— Webby... Me gustas — le dijo.
La chica se sonrojo violentamente, de sus mejillas hasta sus orejas.
Louie al reaccionar por lo que dijo, se sonrojo y comenzó a negar.
>> Maldita conciencia << culpo el chico mientras se sonrojaba aún más.
— Me refiero... Este... Quiero decir — miraba para todos lados intentando encontrar algo que lo salvará de su nerviosismo — Webby, yo... — suspiro, relajándose cerró los ojos y dispuesto a decir lo que en verdad quiso decir, sin pensar — Yo quería decir que me gusta como eres ahora, antes y también en un futuro.
Los ojos ilusionados de la joven seguían intactos, aún después de recibir un malentendido. Su mente y su cuerpo reaccionaron, abrazando al chico sin preocupación.
El rostro de ella se notaba tranquilo, disfrutando estar así de cerca de Louie.
Este por el contrario estaba aún sonrojado y peor aún, tieso, no respondía a el abrazo, ni siquiera respondía a si mismo. No sabia como reaccionar.
— ¿Encerio? — pregunto ella aún pegada.
El cuerpo de Louie se relajo, su sonrojo disminuyó lentamente, estaba regresando de su viaje por la luna.
Miró a el cuerpo de la chica, quién, su rostro se encontraba clavada en el pecho de él.
Su cuerpo reaccionó, el abrazo fue correspondido, tomo el mentón de la menor y la obligó a mirarlo a los ojos.
Esmeralda y lavanda chocaron, provocando un escalofrío en los cuerpos de ambos.
Un escalofrío extrañamente agradable.
— Webby, por supuesto que sí, ¿Por qué dudas? — le pregunto cuando miró inquietud en los brillantes ojos de su amada.
— Inquietud, creo...
Cuando Webby pensó que su sonrojo había desaparecido, estaba equivocada.
Solo centimetros, solo centimetros faltaban para que ambas respiraciones se combinarán. Ella no dejaba de ver los labios de Louie, una curiosidad invadió su corazón y su mente, fue la curiosidad más inquietante que ella pudo experimentar. Y de Louie, ni hablar, deseaba que su cobardía desapareciera, solo esperaba que el momento sus labios se sellaran.
Cerraron los ojos lentamente al sentir el roce.
— ¡Webby! ¡¿Qué demonios te sucede en la cabeza?! — grito su abuela molesta.
Se separaron violentamente, casi lanzándose a sus lados opuestos, sonrojados y nerviosos, casi temblando, o al menos para Webby.
Un gruñido interno por parte de Louie fue lanzado ante tal interrupción.
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