Capítulo 8
-El barco que alquilamos a la fundación Speedwagon ya debería estar en el puerto.
-¿Eh?
-¿Algún problema, Polnareff? - pregunta Avdol.
-Nunca te agradecí por librarme del control de DIO.
-No me agradezcas a mi, agradece a JoJo.
-No, está bien.
-Fue un buen gesto, pero llegó a oídos sordos.
Sonreí leve pero miré a Jotaro, él al parecer sintió mi mirada ya que me volteó a ver, así que yo aparté la vista de nuevo.
-Como quieras. No quiero parecer severo, pero aún no terminé. Monsieur Joestar, espero que me permita hacerle una pregunta extraña.
-¿Una pregunta extraña?
-No es asunto mío pero noté que nunca se quita los guantes, ni para comer. Su mano izquierda no será una mano derecha, ¿verdad?
¿Ah? ¿Qué le pasa a este tipo? ¿Una mano izquierda que en realidad es una... derecha... ?
En ese momento recordé cuando me atacó esa vieja en el callejón, dos manos... derechas... No, creo que estoy mal... no recuerdo casi esa noche, debo de estar mal...
Negué con la cabeza para quitarme ese pensamiento pero no me di cuenta de que llamaría la atención de Kakyoin y de Jotaro. Los miré y sonreí leve para darles a entender que no me pasaba nada y volví la vista al tipo que admite que busca al hombre que asesinó a su hermana y que solo sabía que tenía dos manos derechas.
El señor Joestar le mostró la mano protésica a Polnareff y él pidió disculpas pero el señor Joestar pidió escuchar su historia de aquel sujeto. El escucharlo me hizo molestar, odiaba de una forma horrible a ese tipo de personas... y no es que me haya pasado a mi, pero entendía el miedo por el que tuvo que pasar su hermana en ese momento...
Pero entonces escuché la historia de cuando conoció a DIO, me sorprendí pero no por mucho.
-¡Ya lo decidí! Iré a Egipto con ustedes. Al ir tras DIO, encontraré al asesino de mi hermana.
-¿Qué hacemos? - pregunta Kakyoin.
-No me opongo. - dice Avdol.
-Digo lo mismo. - me crucé de brazos y sonreí. Jotaro solo se acomoda el sombrero.
-Aunque le dijéramos que no, nos seguiría.
-Entonces decidido... viajará con nosotros. - dije.
-Es un honor, mademoiselle...
Me crucé de brazos y sonreí amablemente, aunque escuché el suspiro corto de Jotaro.
-Yare ya...
-¡Disculpe!
Unas chicas se acercan pidiendo que Jotaro les tomara una foto... era claro que se trataba de una excusa para hablarle ¿Quién no querría acercarse a Jotaro Kujo? Además de que tiene buenos genes...
-¡Por favor!
-De espaldas al océano.
-¡Ya cállense! Molesten a alguien más.
Oculté mi risa y traté de hacerla desaparecer pero ellas me fulminaron con la mirada.
-Oigan, oigan, oigan, con placer les tomaré una foto. Vengan... Oh, mademoiselle, tú también podrías tener unas fotos ¿No?
-Ejem... - me reí un poco -Paso, pero gracias por la oferta.
-Está bien... - se dirige de nuevo a las dos chicas -Lindas piernas. Me aseguraré de que salgan.
Volví a reír levemente pero volteé a ver a Jotaro, aunque cuando posó su vista en mi yo volví a sentirme nerviosa y aparté la vista... Antes podía controlarlo ¿Qué me pasa?
-Oye.
-¿Eh? ¡Hm!
Cuando me di cuenta, él ya estaba frente a mi, muy cerca.
-Ya deja de hacer eso, molesta.
-¿A..Ah? ¿Ha..hacer qué... exactamente?
Aparté la mirada pero él chasquea la lengua y me hace verlo otra vez.
-Eso, actuar como si fuéramos extraños. No seas tonta, y vuelve a ser como antes.
Se endereza y se da vuelta para volver a mirar a los demás, yo suspiré pesadamente pero entonces miré a las chicas y Polnareff y se me ocurrió algo.
-Oh bueno... ¿Dices que no soy como antes? Si no lo fuera, no haría esto.
-¿Ah?
Antes de que se diera cuenta agarré su sombrero, me lo puse y lo agarré por el cuello de su abrigo para sujetarme y también tirarlo un poco hacia abajo, me paré en puntillas con mi cámara en frente de ambos y tomé una foto rápido.
-¡Oye! ¡¿Qué crees que haces?!
-¿Qué? ¿No te gusta? Entonces tomemos otra.
Volví a jalarlo y a tomarnos una foto, Jotaro volvió a quejarse pero yo reía bastante.
-Ay, tampoco te enojes.
Le puse su sombrero cubriendo sus ojos y reí de nuevo mientras él se acomodaba el accesorio.
-Yare yare daze...
-¿Ya extrañas que no te hable?
Él me mira como siempre, pero suspira y se da vuelta para irse con los demás. Yo volví a reír de manera corta pero me puse a ver las fotos, realmente... si quería tomarlas, no solo para molestarlo.
-¿Hm?
Miré hacia un lado y pude ver a las dos chicas mirándome mal de nuevo, yo sonreí con burla y las saludé con la mano antes de caminar como reina hasta Jotaro y los otros, para esperar el barco.
***
***
-Bueno, un poco de paz y tranquilidad nos hará bien. - escuché al señor Joestar -Oigan, ustedes dos. ¿Por qué no se quitan esos uniformes escolares? ¿Creen que pueden seguir vestidos así? ¿No tienen mucho calor?
-Bueno, somos estudiantes. Un buen estudiante siempre viste de estudiante. ¿Le parece ridículo?
-Oh, entonces los decepcioné...
Me comencé a reír a la par que me colocaba junto al señor Joestar y apoyaba mi mano en mi cintura. Ambos levantaron la mirada hasta mi y el que no pudo disimular fue Kakyoin, se sonrojó bastante y se cubrió el rostro con el libro que tenía en manos.
-Realmente... hace calor.
Suspiré y fui a buscar una silla para sentarme. Tenía un bikini de dos piezas pero en realidad estaba usando también una de esas faldas de playa que llegaban hasta mis rodillas.
-¡Jo~!
En un instante Polnareff me trajo una de las sillas, una sombrilla, una mesita y una bebida.
-Usted se ve espléndida, mademoiselle, verdaderamente esolendida.
-Ow, gracias Polnareff.
Me senté y tomé de la bebida sonriendo, Polnareff consiguió un abanico y ahora me estaba soplando aire. Miré a Jotaro y notando que él nos miraba yo sonreí y le guiñé un ojo antes de seguir tomando mi bebida.
-¡Suéltame! ¡Suéltame, idiota!
-¿Hm?
-¡Maldición! ¡Dije que me sueltes!
-¡Cállate, mocoso!
-¿Qué es todo ese ruido? - me senté frunciendo el ceño y mirando hacia el lugar donde había un hombre sujetando a un niño.
-¿Qué sucede? Acordamos que no habría otros pasajeros a bordo. - habla el señor Joestar.
-¡Déjame!
-Lo siento. Es un polizón. El mocoso estaba escondido en una de las bodegas.
Yo resoplé y me levanté para acercarme junto a Polnareff y Avdol. El niño aún seguía forcejeando y queriendo pelear con el hombre que lo sujetaba.
-¡Te patearé los testículos!
-Dile eso a la policía marítima.
-¿La policia marítima? Por favor, déjame ir. Solo quería ir a Singapur a ver a mi papá. Haré lo que sea. Trabajaré incluso.
-Veamos. ¿Qué debo hacer? ¿Debería dejarte ir? ¿O entregarte? - el hombre pincha las mejillas del niño.
-¡Por favor!
-Ya está abordo, no daremos la vuelta o nos detendremos ahora. - me acerqué al niño quien me miró sorprendido y un poco sonrojado - ¿O sí, Joestar?
Él lo piensa un momento pero el hombre se adelanta en hablar.
-Claro que no te dejaré ir. Sería demasiado fácil para ti. Primero hay que avisarle al capitán. - él lo agarra -Vamos, ven con... ¡Agh!
Me sorprendí cuando el niño muerde al hombre y salta al agua.
-¡Al agua! Ese niño tiene agallas.
-¿Intentará nada hasta la costa?
-¿Qué hacemos?
-Olvídalo. No habría saltado si no supiera nadar. - dice Jotaro.
Yo abrí los ojos de par en par y corrí hasta el borde.
-¡Oye niño, vuelve! ¡Aquí hay tiburones!
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