Capítulo 30

Cassie

Nunca pensé que esa rubia tonta conseguiría tirar todos mis planes por la borda, nunca pensé que aquella Barbie barata pudiera destruir mi pequeño imperio. "¿Por qué le hacen tanto caso si yo soy mil veces mejor que ella?"

Dejé mis cosas de mala gana y fui al cuarto de baño, me observé en el espejo y sonreí. "Yo soy mas guapa, más lista, más rica y más exitosa." pensé. 

—Todos se matan por ti.—dijo mi reflejo esbozando una sonrisa. Una voz en mi cabeza susurraba: "Ella es mejor que tú, al lado de ella eres basura." Puse mis manos en la cabeza y la sujeté con fuerza mientras una lágrima comenzaba a descender por mi mejilla.

—¡No! Mientes, todo el mundo me adora.—grité tratando de acallar aquella voz que parecía que hundía poco a poco una espada en el pecho. 

"Ahora Sean es mío, ella ya no tiene amigos y la he obligado a estar sola. Si no fuera por mi queridito hermanastro ahora estaría llorando en soledad ¿Por qué le hará tanto caso? A mi jamás me prestó tanta atención como a ella." Apreté los puños furiosa.

—¿Que tendrás pequeña zorra que todo te sale bien?—le propiné un fuerte puñetazo al espejo y este se rompió. Observé como mi mano se manchaba de sangre, era hermoso ver como poco a poco mi piel se teñía de rojo.

—No te va a quedar nada, te lo voy a quitar todo hasta que no quieras vivir. Observaré como exhalas tu último aliento y sonreiré al ver tu tumba descender.—apreté mi puño herido haciendo que el dolor fuera más intenso y que brotara más sangre.

Me había quitado a Sean y quería quitarme también a mi Zack, que era el que realmente me interesaba. Sean tan solo estaba bueno y era popular, para pasar el rato no estaba mal, nunca sentiría nada por aquel cabeza de chorlito.

Me puse unos vaqueros boyfriend y un top corto de color blanco que dejaba mi ombligo al descubierto, me puse una camisa a cuadros amarilla y negra y unas zaptillas de deporte. Me miré al espejo de cuerpo entero de mi dormitorio y me hice una coleta desenfadada, justo como ella iría vestida.

—Mírame, soy Ella Connors y me encanta ir vestida como una granjera.—me burlé. Observé mis caderas estrechas y mis finas piernas y sonreí. Me había costado mucho conseguir aquel aspecto, recordaba como hace cinco años me costaba caminar, como todos me señalaban con el dedo al pasar. Para ellos no era Cassie Bennet, para ellos tan solo era "la gorda". 

Aprendí a odiar los dulces y a amar los alimentos bajos en grasas. Al principió abandonar todos aquellos deliciosos bollos y chocolates me pareció un infierno, pero cada día que permanecía sin tomarlos se me hacía más fácil.

El día que pisé aquel sudoroso gimnasio me sentí pequeña y muy insegura, pensaba que todos me miraban, que todos me señalaban con el dedo y decían. "Mira, la gorda quiere adelgazar." Yo asistí a una clase dónde había muchas chicas en forma y otras pocas que tenían el cuerpo flácido y las extremidades gordas igual que yo. 

Yo era torpe y no hacía nada bien, fue tal mi vergüenza que ya no volví a aquel gimnasio ningún otro día, decidí contratar un entrenador personal de confianza con el que estuviera a gusto y no me juzgara. 

Mi sueño era llegar a parecerme a aquellas chicas delgadas que observaba en las revistas, quería que los chicos se fijaran en mi y que me conocieran por "la guapa" y no por "la gorda".

Los meses pasaron y las tallas disminuyeron, me sentía genial cuando me subía a aquella báscula y veía que mi peso disminuía.

Tardé  más de año y medio en obtener el físico que quería, me había obsesionado con mi apariencia y ahora que había conseguido estar contenta conmigo misma y que todos los chicos quisieran acostarse conmigo, no quería volver a ser aquella foca obesa de antes.

Me quité toda aquella ropa ridícula que llevaba y me puse una falda plisada a cuadros negros y blancos, sustituí las horribles deportivas por unos tacones de aguja y me quité la horrible camisa, solté mi pelo castaño que cayó en perfectas ondas sobre mis hombros y le sonreí al espejo.

—Mucho mejor.—dije satisfecha. 

Cogí el móvil y leí los mensajes que me había mandado Amber.

[12: 38] Amber: ¡Salgo en la portada de Youth!

[12: 39] Amber: ¡Amo a tu tía!

[13:08] Amber: Adivina quién ha tenido un accidente de tráfico.

[14:24] Yo: Dime que ha sido la peluquera de Sarah.

Esperé a que me contestara mientras miraba las nuevas fotos que Sarah había subido a Instagram con su horrible pelo rosa.

—Definitivamente tendrían que matar a tu peluquera.—dije en voz alta—Seguro que a mi me quedaría mejor.

El móvil vibró y miré el mensaje que Amber había mandado.

—Que...fuerte—Mis comisuras se elevaron al leer el mensaje de mi amiga.

[14:39] Amber: Ella Connors.

[14:40] Amber: Lleva ya un tiempo ingresada en el hospital pero me he enterado hace un rato.

[14:40] Yo: Es la mejor noticia que me ha dado en mucho tiempo.

[14:41] Amber: Lástima que no haya muerto en el accidente...

[14:41] Yo: En ese caso tendremos que visitarla para ver como esta.

Bajé las escaleras, fui a la cocina y cogí una manzana.

[14:41] Yo: ¿Ya has pensado lo que te vas a poner para la fiesta de Sean?

[14:42] Amber: Si.

[14:42] Amber: Mañana lo tendré listo.

[14:42] Amber: Foto

Observé la imagen, era un vestido precioso, lo había diseñado mi madre para ella. 

Me encaminé al comedor y vi a mi tía sentada en el sofá, tan elegante como siempre. Sonreí.

—¡Emily!—exclamé. Ella me devolvió una sonrisa y se levantó con gracia.

—Cassie, que guapa que estás. Algún día de estos pediré a mis fotógrafos que te hagan una sesión para que salgas en la nueva portada de Youth.—Mi tía era la directora jefa de aquella revista de moda que era una de las más influyentes del país. 

—Te echaba mucho de menos, tía.—confesé mientras la abrazaba. Ella se alisó la falda de tubo blanca que llevaba y sonrió.

—Ya sabes, he estado muy ocupada. He viajado a Londres, París, España...—dijo tratando de quitarle importancia, su vida era la que cualquier chica desearía. Viajes, moda, glamour... Ella vivía un sueño.

—Mamá ha estado diseñando una nueva línea de ropa que quiere enseñarte, a mi me encanta, pero deberías verla tu misma.—anuncié. Emily frunció el ceño.

—Más le vale, la anterior fue un completo fracaso.—dijo ella. Mi tía era muy exigente y su opinión era la que más contaba, ella decidía si un diseñador de moda tenía futuro o no en la industria de la moda, ella era la que creaba las modas.—Hablaré con Mara Connors para organizar una entrevista con tu madre.—"Un momento, no puede ser..."

—¿Como has dicho?—pregunté, pues creía que no había oído bien.

—Que voy a organizar una...

—No, no. Has dicho que vas a hablar con una tal Mara...—interrumpí.

—Sí, Mara Connors, es la nueva redactora jefe de Youth, ha demostrado ser una periodista muy competente. Estoy realmente muy impresionada con ella.—confesó—Creo que su hija, Elisabeth, estudia en la misma universidad que tú.—Mis ojos se abrieron como platos. Elisabeth... "¿De modo que ese es tú nombre eh?" Sonreí maliciosamente. La madre de Ella trabajaba para mí tía y yo me llevaba muy bien con ella...

—No puede ser... —reí. De nuevo era yo la que tenía la sartén por el mango—¿Si te pidiera algo tú lo harías verdad?—le pregunté con cara de niña buena.

—Pues claro Cassie, eres mi sobrina favorita.—respondió segura.

—Estupendo.—Mi mente ya comenzaba a maquinar un plan.

—Y bueno Cassie... ¿Que tal con Sean?—preguntó.

—Rompimos hace bastante tiempo.—contesté indiferente. Sus ojos relampaguearon, sabía que jamás le había gustado, sabía que se alegraba de ello.

—Mejor así, tú mereces un hombre rico y exitoso, un musculitos apuesto no te hará ningún bien...—Yo asentí. 

Mi tía siempre me había enseñado a buscar un hombre que me pudiera reportar algún beneficio, ella siempre decía que casarse por amor era una estupidez, que el amor te lo podía proporcionar otro hombre; casarse era para Emily una manera de mejorar en la vida, una manera de tener más dinero en tu cuenta bancaria. Para mí también lo era, ella era mi ejemplo a seguir, ella era mi heroína.

A veces pensaba que Emily era mi verdadera madre pues ella siempre me apoyaba en todo en cambio, mi madre tan solo se dedicaba a ser altruista y a decirme todo lo que hacía mal. Odiaba que fuera de mosquita muerta por la vida, odiaba que fingiera ser siempre tan buena.

Emily me enseñó a ser fuerte, a no temerle a nada, a darme cuenta de que yo estaba por encima de todo y de todos.

—Tía, me ha encantado pasar este rato contigo pero ahora debo irme, una amiga mía ha tenido un accidente y debería vistarla.—Nos dimos dos besos y me despedí de ella.

—Nos vemos tesoro.—dijo detrás mía.

Puse la llave en el contacto y arranqué el coche. 

—Ella, Ella, Ella... te voy a joder viva querida Ella...—canturreé.

Bajé del coche en cuanto llegué al hospital dónde se suponía que estaba ingresada Ella.

Entré dentro y pregunté en recepción por su habitación, una de las enfermeras me acompañó y yo le dí las gracias.

—Señorita Ella, una amiga viene a verla.—anunció la enfermera.

—Que pase.—contestó con voz débil.

La enfermera se retiró y yo entré con la cabeza bien alta y con una sonrisa maliciosa en la cara.

—¿Como estás? Elisabeth—dije burlona. Ella me miró con desprecio y se incorporó como pudo. Estaba horrible, tenía unas grandes ojeras y el rostro muy pálido. Disfrutaba viéndola tan débil.

—Cassie.—dijo con amargura. Al oír mi nombre sonreí. 

—¿No te alegras de verme?—ella negó con la cabeza—Es una lástima, me preguntaba dónde estarías durante todo este tiempo.—me senté a un lado de la cama y ella se apartó de mí como un conejillo asustado lo más que pudo—la verdad es que echo de menos amargarte la vida pero debo de admitir que nada me haría más feliz que verte muerta.—confesé.

—Vete al infierno.—escupió ella.

—Elisabeth, no seas grosera.

—No me llames así—contestó ella molesta, yo sonreí.

—¿No te gusta que te llamen así, Elisabeth? Te entiendo, es un nombre asqueroso, como tú.

—¿Qué quieres?—preguntó molesta. Yo tomé su mano con delicadeza y ella se quedó inmóvil, yo la miré a los ojos y sonreí mientras mis uñas se hundían en su piel tersa. Sus gritos eran música para mis oídos.

—Quiero, que te vayas, que te alejes de Zack y de Sean. Quiero desaparezcas de mi vida.—contesté con desprecio. Solté su muñeca y ella se quedó inmóvil.

—¿Por qué eres así?

—Me gusta ser mala.

—Podrías ser feliz, podrías tener amigos que de verdad te quisieran. ¿No te cansas de amargarle la vida a la gente?—Yo sonreí rememorando todos mis triunfos.

-Jamás podría cansarme, ver como tu vida se cae a pedazos me causa una gran satisfacción. No te imaginas cuanto disfruto haceros infelices.—reí—Abbie ¡La pobre y drogadicta Abbie! Mató a su compañera de piso, tan solo tuve que cambiar aquella pastillita por otra y... 

—¿Tú mataste a Julie?—cuestionó ella con espanto.—Eres un monstruo.

—Culpable.—dije sonriente—Yo siempre gano, Ella. Voy a hacer todo lo posible para destruirte a ti y a todo el que se relacione contigo.

—Déjalos en paz, ellos no han hecho nada malo, por favor...—suplicó. Tiré la cabeza hacia atrás y me regocijé en todo el dolor que había causado.

—Me encanta que supliques.

—Ellos no tienen que ver nada con esto, no se lo merecen.—la cogí del pelo, me cansaba tanto lloriqueo, ella comenzó a quejarse. 

—Cállate si no quieres que despidan a tu madre.—Solté su melena y la miré a los ojos con asco.

—¿M-mi madre?

—Adivina quien es la jefa de la revista Youth.—Ella permaneció callada y yo sonreí—Mi adorada tía Emily Crawford ¿La conoces verdad? Tan solo haría falta pedirlo y tu madre estaría fuera, tan solo haría falta un pequeño papel que dijera lo mala que es para cualquier puesto periodístico. La opinión de mi tía es la que más cuenta. ¿Te das cuenta de lo fácil que es destruirte la vida?—Ella lo sabía, sabía que si mi tía decía que ella era una incompetente y que no estaba cualificada para el puesto su palabra iría a misa y ninguna revista la contrataría.

—Cassie... por favor...—dijo ella. Yo reí, no le tenía miedo, me divertía el mero hecho de que intentara amenazarme.

—Vete de Chicago y nadie sufrirá por tú culpa.—dije. Ella apretó los puños y suspiró.

—Está bien, me marcharé.—contestó derrotada. Yo sonreí satisfecha y me levanté.

—Eres como él, fácil de derrotar. Demasiado buena como para dejar que tus amigos sufran por ti.

—¿A qué te refieres?—preguntó ella.

—¡Vaya! Tienen razón cuando dicen que las rubias son tontas.—acaricié su mejilla y limpié una lágrima que descendía por su mejilla al tiempo que ella se estremecía.—Tan solo bastó un bate para destrozar la vida de Zack, unos pocos gritos de auxilio fueron suficiente como para hacer que mi padrastro me cediera a mi completamente la herencia que a él le correspondía. Zack, el monstruo que agredió a su indefensa hermana.—reí y recogí mis cosas, Ella se quedó muda y yo me marché triunfante.

Yo siempre gano.

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¡Hola! Espero que os haya gustado este capítulo. Yo he disfrutado mucho escribiendo y construyendo al principal personaje antagonista de la novela. Creo que la personalidad de Cassie es muy compleja y que merecía un capitulo solo para ella en el que pudierais entender como funciona su retorcida mente. ¡Besos!

Quiero anunciar también que he creado una cuenta de instagram en el que cuelgo imagenes con fragmentos, frases, fotos de los personajes mas o menos como me los imagino y novedades de mis historias así como futuros proyectos. Aquí os lo dejo todo :)

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