Cap. 6: Ingeniera
-Rin, te presento a mi novio, él es Sesshomaru.
Ahí estaba él... Como un extraño ángel de mirada fría y seria, parado junto a ella como si fueran una pareja de la maldita realeza.
- Sesshomaru... - tragó saliva - Un gusto.
- Lo mismo digo, Rin.
Mentiría si dijera que no había soñado incontables veces con él llamándola por su nombre con esa maravillosa voz que tenía, y ella rendida, aceptaba irse con él y dejaba gustosa que le hiciera lo que quisiera...¡Lo que quisiera!, sorprendida por la mente pervertida que ni siquiera sabía que tenía...
Y ahora que finalmente escuchaba su nombre salir de sus labios, con esa imponente voz grave y gutural, podía afirmar con certeza que sonaba aún mejor que en sus malditos sueños.
Tenía que hacer algo, tenía que salir de ahí, luego y esconderse hasta esclarecer su mente, porque definitivamente no podía tener esos pensamientos sobre el novio de su amiga, de ese hombre que por alguna extraña razón, permanecía en sus recuerdos escondidos que por un momento, ingenuamente, creyó olvidados...
Aún sabiendo perfectamente bien que a un hombre como él, sería imposible olvidar.
- Sara, justo les decía a las chicas que... bueno, estoy bastante agotada por el viaje, así que debería irme, la verdad es que sólo pasaba a saludarte, me alegra mucho verte, nos juntamos luego, ¿si?
- ¡¿Qué?! ¡Olvídalo!, uno de los choferes te irá a dejar más tarde.
- Pero...
- Tshh, sin peros... Puedes aguantar un poco de cansancio por el cumpleaños de tu amiga a la que no viste en casi dos años, ¿verdad? - Rin asintió rendida y la ojiazul se giró para ver al hombre parado junto a ella - Rin es la amiga de la que te he hablado, a la que fuimos a visitar cuando fuimos a Las Vegas con Kagome y Sango... Acaba de llegar de California.
- California... ¿Entonces eres actriz o algo así? - Preguntó con su grave voz en un tono casi desinteresado.
- Jajaja Rin actriz... - rio Sara, mientras la castaña se sonrojaba más con cada segundo que pasaba en esa incómoda conversación. - No amor, Rin no estaba en Hollywood precisamente... Más bien en una universidad para cerebritos. Es ingeniera y toda una ñoña, ¿no? - La codeó y la castaña sonrió de malas ganas. - Trabaja con autos, como tú.
Él la observó fijamente con una ceja arqueada, como si estuviera interrogándola sólo con su mirada, esperando a que diera una explicación más coherente que la que acababa de dar su novia.
- Eh, si, bueno... Ingeniera mecánica, en California hice una maestría en mecánica automotriz y en sistemas automotrices...
- Eso es... - "¿Aburrido? ¿Poco femenino? Quizás actriz hubiese sido mejor", pensó Rin. - interesante. - Finalizó él sin pensárselo mucho.
La castaña no pudo evitar sonreír al escucharlo y él volvió a sentir la misma extraña sensación que sintió al verla por primera vez. ¿Qué era eso que le provocaba su sonrisa?, "esa sonrisa tan jodidamente hermosa"... Fue lo único que resonó en su cabeza e intentó deshacerse rápidamente de sus propios pensamientos, manteniendo su mirada imponente.
- Gracias... - Dijo Rin tímidamente.
Sara lo miró algo extrañada, ¿interesante?, nada de lo que ella hacía le parecía interesante... Bueno, para él sólo las cosas relacionadas con su negocio podían serlo... Pero debería ponerse feliz, porque al menos se estaba comportando amablemente con su invitada. En eso, escuchó que sus amigas la llamaban, distrayéndola de sus pensamientos...
- ¿Me disculpan un segundo? - Preguntó la ojiazul con toda su gracia tan característica y Sesshomaru asintió, mientras Rin rogaba ser enterrada en lo más profundo de algún desierto, para poder zafarse de esa situación.
- Me comentaron que usted está a cargo de la compañía Taisho - empezó a parlotear Rin, como cada vez que hacía cuando estaba nerviosa -, es una gran compañía, debe sentirse muy orgulloso de su trabajo.
Él la miró fríamente por el rabillo del ojo, ¿entonces quería jugar a que no lo reconocía?, "ingenua castaña", era demasiado transparente, como nadie que hubiese conocido antes, era demasiado fácil ver a través de ella... Pero se lo concedería; jugaría con ella... por ahora.
- Así es... - Dijo con simpleza y arrogancia a la vez - ¿Y tú, cuándo regresas a California? - Preguntó con un tono socarrón, pareciendo desinteresado una vez más, intentando ocultar su genuino interés en aquella pregunta.
- Yo... no regresaré. Volví para quedarme... Mi maestría ya terminó y pedí un traslado en mi trabajo, así que ahora viviré acá. La verdad es que nunca logré adaptarme completamente al estilo de vida y a la gente, no lo sé, en ocasiones todo me parecía tan... falso. Además, en los últimos meses mi padre enfermó así que finalmente por eso decidí volver para bien... Así puedo estar cerca de él. - Al terminar Rin se dio cuenta de todo lo que había hablado de más sin que él se lo hubiera preguntado y sintió como sus mejillas se sonrojaron levemente al darse cuenta, bajó su mirada sin poder evitar sentirse algo tonta y despistada - Lo siento, no quiero aburrirte, te dejo para que regreses con tus amigos. - sonrió ligeramente y cuando levantó su mirada, se encontró con sus ojos dorados, que la miraban sin expresión evidente como siempre, pero con un extraño brillo de interés, casi curiosidad, como si le estuviera prestando toda la atención del mundo, como si alrededor de ella no existiera nadie más.
Esos ojos dorados... Nunca había visto unos ojos así en toda su vida, parecían miel derretida en la que fácilmente podría perderse, de la que podría volverse peligrosamente adicta...
¡No!
¡¿Por qué sus pensamientos la traicionaban de esa forma?!, tenía que recordar que además del hecho de que él estaba con una de sus mejores amigas, ella también estaba con alguien más... Tenía que salir de ahí, tenía que alejarse de él, así que al ver que él no decía nada, le sonrió por última vez, como pidiendo su permiso para retirarse e intentó avanzar, pero él rápidamente se lo impidió... Hizo un paso al lado y la detuvo con su cuerpo, como si fuera una pared imposible de atravesar, de casi 1,90 de alto, por mucho más grande que ella...
- Pensé que no te volvería a ver. - Dijo él finalmente, dejándole en claro lo que ella ya sospechaba por la forma en que la miraba, aunque aún así no pudo evitar abrir sus brillantes ojos cafés por la sorpresa, como si realmente no se lo esperara...
Si la recordaba... ¿Debería sentirse halagada?... No, claro que no, "deja de pensar tonterías".
Pensó en hacerse la desentendida, pero por la forma en la que esos ojos dorados la analizaban, sabía perfectamente que no había espacio para mentiras... Era como si él pudiera traspasarla con su mirada, como si con solo verla a los ojos pudiera descubrir todos sus secretos, sus más oscuros secretos...
Mierda, ¿Sabrá que soñó con él? ¿Qué se tocó pensando en él? No, por supuesto que no, eso era imposible. "No es un adivino, Rin, ¡contrólate!"
- Yo... pensé lo mismo... - admitió la castaña finalmente, con sus mejillas levemente sonrojadas - De verdad, no tenía idea que tú... me acabo de enterar...
Él la miraba fijamente mientras ella hablaba evidentemente nerviosa. Le gustaba verla nerviosa, tenía que admitir que se veía preciosa, más aún con ese sonrojo tan natural en sus mejillas y sus labios temblorosos, esos labios que aún después de tanto tiempo lo seguían llamando con la misma intensidad que aquella vez, ¿por qué?, ¿por qué esa castaña causaba todas esas cosas en él?
Él no era así, no era débil, no era como esos patéticos hombres que se dejaban llevar por deseos carnales o peor aún, sentimentalismos. Para él besar era un acto completamente innecesario y si con ella lo había hecho fue únicamente por curiosidad, pero sabía bien que podía conseguir lo que quisiera sin tener que recurrir a aquello...
¿Entonces por qué sentía esa profunda necesidad naciente por besarla nuevamente? Por sentir esa calidez y esa ternura que no había podido encontrar en nadie más...
No entendía... Y tampoco importaba... De todas formas no lo haría, porque eso significaría arruinarlo todo y no echaría a la basura todos sus malditos planes por unos labios, por más perfectos que fueran.
- Si tú no se lo dices, yo tampoco lo haré. - Dijo retomando su frialdad tan característica y a Rin le tomó segundos comprender que se refería a Sara.
- Lo que pasó fue algo sin importancia hace mil años atrás... - Sesshomaru la miró con el ceño fruncido, como si se hubiese molestado por aquel comentario, pero la castaña simplemente decidió ignorarlo y continuó: - No tendría sentido decírselo.
El asintió y contra todo sentido y voluntad, dio un paso acercándose a ella, cediendo ante esa extraña necesidad que sentía su cuerpo por acecharla.
- ¿Entonces fue por eso que arrancaste ese día, Rin? Porque te ibas.
Ahí estaba de nuevo, la forma en que él pronunciaba su nombre, casi como si fuera un ronroneo, como si disfrutara diciéndolo, como si supiera que la torturaba sólo con su voz... Se escuchaba tan malditamente maravilloso, que ni siquiera tomó en cuenta lo que había preguntado, hasta que finalmente salió de su trance...
- ¿Disculpa? - Preguntó inútilmente, sabiendo que él no iba a repetirse - Yo... no arranqué... Y no deberíamos estar hablando de esto, mejor olvidémoslo, ¿si?
Él sonrió irónicamente de lado y asintió con su mirada. Por más divertido que fuera ponerla nerviosa, no quería incomodarla... Seguía siendo tan buena e ingenua como cuando la conoció.
- Ya está olvidado, Rin.
A lo lejos, Inuyasha buscaba a Kagome con su mirada, cuando encontró a Sesshomaru conversando con Rin. Por un momento le pareció algo extraña la cercanía que tenía su hermano con esa castaña, se veía interesado conversando con ella y él no solía tener ese tipo de confianzas con nadie... a menos que quisiera llevársela a la cama, pero no, conociéndolo, él no perdería su "valioso tiempo" fingiendo interés en una mujer para cumplir sus propósitos. Además, no creía que fuera tan canalla para estar coqueteándole en el cumpleaños de su novia... ¿o si?
No. Además, Rin era amiga de Sara y por lo que Kagome le había contado, era una buena chica...
Pero de pronto, unos recuerdos llegaron a su cabeza...
~ Flashback ~
- ¿Y cuándo regresa?
- No tiene fecha de regreso, en un par de años quizás, por lo que me contó Kagome ayer... Pero ya sabes como es, a veces se van y no regresan nunca más.
- Bien... Eso era todo.
- ¿Me vas a decir por qué el interés? Rin no parece tu tipo... Se veía demasiado buena para alguien como tú.
- No es tu asunto. Y lo sé... Ahora lárgate.
~ * ~
Los miró a ambos nuevamente, sin poder sacarse esos recuerdos de su cabeza... ¿Había algo entre esos dos?
- Lo siento, unas colegas me buscaban... ¿Todo bien? - Les preguntó Sara, tomando del brazo a su novio y Rin asintió, incómoda.
- Iré a la terraza - Respondió Sesshomaru secamente.
- Bueno amor. - soltó su agarre y tomó el brazo de su amiga - Rin, tú ven conmigo. - Comenzó a caminar, jalándola con dirección a un grupo de gente.
El peliblanco salió con la intención de fumar y despejar su mente, cuando su medio-hermano se le acercó mirándolo de forma extraña, como si lo juzgara por algo en silencio.
- ¿Qué quieres?
- ¿Qué te traes con Rin, Sesshomaru? - Le preguntó en un susurro molesto. - Los vi conversando recién y vi como la mirabas.
- Deja de imaginarte cosas, Inuyasha.
- Tsk... Algo pasó entre ustedes ese día de mi cumpleaños, ¿no es así?, por eso me preguntaste su nombre...
- No recuerdo tal cosa.
- Eres un canalla, Sesshomaru... Recuerda que estás en el cumpleaños de tu novia.
- Lo tengo claro, imbécil... Muy claro. - Masculló lo último entre dientes. - Pero nada de esto es tu asunto, así que deja de meterte donde no te llaman. Agotas mi paciencia.
***
Permanecía sentada en el auto estacionado mirando por la ventana. El pelirrojo sentado a su lado, en el asiento del conductor, podía notar su nerviosismo por la forma en que movía sus dedos a ritmo sobre sus piernas.
- Cuando estés lista - La llamó.
- Si, dame unos minutos, por favor, aún tenemos algo de tiempo.
- Bien... ¿Por qué estás tan nerviosa?, me dijiste que estabas preparada, pero no te había visto así por un trabajo antes.
- No lo sé - mintió -, me dijiste que era gente complicada, ¿no será raro que me acompañes?, después de todo no eres mi jefe, eres gerente de finanzas, no es común que vengas a estas reuniones...
- Sé que esta reunión es sólo para el ingeniero encargado, así que si prefieres ir sola, está bien.
- ¡No!, no, no es eso... Es sólo que, no quiero dar una mala impresión.
- No te preocupes por eso, solamente te acompaño para presentarte porque conozco al señor Taisho desde hace muchos años... - Rin asintió - No estés nerviosa, es sólo una reunión para conocerse, hablar sobre el equipo de trabajo que vendrá y sobre los términos del servicio... Si todo sale bien, el verdadero trabajo empieza mañana.
- Si, está bien.
- Vamos, con esta gente no querrás llegar tarde.
Bajaron del auto y caminaron hasta las grandes instalaciones. En la recepción los recibió una amable y elegante mujer que los guio hasta una sala de espera donde les ofreció café y bocadillos, mientras esperaban por quien llegó tan solo unos pocos minutos después.
Y aunque pasó todo el día anterior preparándose mentalmente para ese momento, la castaña no pudo evitar el nerviosismo que la invadió al ver al peliblanco cruzar la puerta, con su porte altísimo y vistiendo un fino traje que parecía ser hecho a su medida, resaltando sus anchos hombros y ajustándose a la perfección a su cuerpo esbelto y firme.
Y aunque él probablemente no sabía que sería ella quien se presentaría a esa reunión, pareció no inmutarse en lo absoluto al encontrarla en aquella acogedora salita de espera, porque no hizo más que dedicarle una fugaz mirada por el rabillo del ojo, para luego dirigir toda su atención a pelirrojo a su costado.
Y no pudo evitar sentirse algo tonta por eso. Ella luchando contra todas las sensaciones de su cuerpo y evitando con todas sus fuerzas el sonrojo que quería asomarse por sus mejillas y a él parecía serle tan fácil hacer como si nada, porque probablemente para él, ella era eso: nada.
- Kirinmaru - Su grave voz resonó en la habitación, sacándola de sus pensamientos.
- Sesshomaru - saludó el pelirrojo extendiendo su mano en un saludo serio y formal -, cuánto tiempo... ¿En Alemania fue la última vez que nos vimos?
- Así es, pensé que no volverías.
- Yo también, pero ya sabes... La familia y los negocios me trajeron de vuelta, al igual que a ti, al parecer.
El peliblanco asintió sin intenciones de seguir con la conversación, mientras Rin, haciendo uso de toda su parsimonia y determinación posible, se acercaba a saludarlo.
- Señor Sesshomaru, buenos días. - Extendió su mano y él por un momento pareció dudar en aceptarla, pero cuando lo hizo, la castaña pudo sentir una extraña corriente que la obligó a separarse rápidamente con disimulo. - Muchas gracias por recibirnos.
- Rin - La llamó fríamente, casi sonando... ¿molesto? - ¿Debo asumir que serás tú la encargada del proyecto?
- Si, señor Sesshomaru, siento no mencionarlo el otro día, pero aún no era algo seguro y no me pareció correcto.
- Comprendo.
Kirinmaru no pudo evitar sentirse algo molesto por la forma tan familiar en que él le hablaba a Rin. La verdad es que nunca se llevó del todo bien con Sesshomaru, en realidad, su relación era bastante peculiar y no podía decir que le agradaba que tuviera algún tipo de cercanía con Rin, pero se sintió más tranquilo al recordar que la noche anterior, ella le contó haberlo conocido porque era el novio de su amiga; Sara y ella los presentó el día de su fiesta de cumpleaños, a la que él prefirió no ir.
Así que alejó esos pensamientos y la expresión de su rostro y finalmente le habló...
- ¿Y el señor Taisho, Sesshomaru?, pensé que estaría aquí.
- Debe estar por llegar. - Respondió mirando su reloj - Bajemos a la fábrica mientras lo esperamos, ahí te explicarán el asunto en detalle. - Dijo lo último dirigiéndose a Rin.
En el lugar, Sesshomaru le presentó al ingeniero mecánico jefe de la fábrica, un hombre de mirada seria llamado Renkotsu y él fue el encargado de presentarle al resto del equipo.
- Él es Ginkotsu, el mecánico principal. - Dijo Renkotsu señalando a un hombre robusto y grande que se acercaba a ellos. - Ginkotsu, ella es la señorita Takahashi, viene de la consultora para ver el problema del embrague con el modelo A05.
- Señor Ginkotsu, un gusto. - Saludó Rin.
- El gusto es mío, señorita Takahashi, cualquier duda o requerimiento estoy a sus servicios.
- Muchas gracias, qué amable. - El hombre se reverenció ante ellos y con un gesto de Renkotsu comprendió que podía retirarse.
A los pocos minutos, mientras Rin y Renkotsu conversaban, llegó a ellos un joven bien compuesto, de cabello castaño y pecas, que se reverenció ante todos y saludó con formalidad a Sesshomaru y a Renkotsu.
- Y él es... - Decía Renkotsu.
- Kohaku, ¿verdad? - Preguntó Rin.
- Si, así es, que gusto verla, señorita Rin.
- ¿Se conocen? - Preguntaron los tres unísono.
- Kohaku es hermano de Sango, ¿no es así? - Le preguntó la castaña y él asintió con una sonrisa. - Que sorpresa, no sabía que trabajaras aquí.
- Si, como le decía, Kohaku es uno de los ingenieros del equipo y también estará a su disposición para cualquier duda.
- Si, así es, será un gusto trabajar con usted, señorita Rin. - Dijo el joven pecoso con un leve sonrojo en sus mejillas, recibiendo de forma inmediata las frías miradas de dos de los hombres que se encontraban tras Rin.
En eso, un hombre de apariencia muy similar a Sesshomaru, pero de mayor edad llegó al lugar donde ellos se encontraban.
- Siento llegar tan tarde, venía de las oficinas del centro. - Dijo el hombre. Sesshomaru lo saludó con un simple asentimiento de cabeza, mientras él se acercaba al pelirrojo. - Qué gusto verte, Kirinmaru. - Lo abrazó con confianza.
- Señor Taisho, muchos años sin vernos.
- Así es, hombre, qué bueno tenerte de regreso. - El pelirrojo sonrió y luego se separó de él para mirar a Rin.
- Señor Taisho, le presento a la señorita Takahashi, ella será la ingeniera encargada del proyecto para el cual contrataron los servicios de la consultora.
El hombre se giró a mirarla con un gesto serio que le provocó a la castaña un ligero escalofrío.
- Señor Taisho. - Rin se reverenció levemente ante él - Es un verdadero honor conocerlo.
- Señorita Takahashi... se ve usted muy joven para ser ingeniera. - Dijo con esa frialdad tan familiar y Rin no supo qué responder al respecto. - Un gusto.
- El gusto es todo mío, señor.
- ¿Les parece si vamos a la sala de reuniones? - Preguntó Inu no Taisho, ignorando a la castaña, para luego dirigirse a ella - Señorita Takahashi, usted puede quedarse conversando sobre los detalles del proyecto con Renkotsu. - Sesshomaru miró a su padre con un gesto serio que él omitió.
- S-si, claro - Respondió la castaña algo confundida por la extraña actitud de aquel hombre hacia ella.
Vio como los tres hombres se alejaban, sintiendo una extraña sensación que intentó dejar atrás rápidamente, para salir en busca de Renkotsu. Él le mostró el modelo con el cual trabajarían y le explicó resumidamente los detalles del caso, se suponía que mañana deberían empezar a trabajar más a fondo en él.
Finalmente, la castaña se decidió por ir a esperar a Kirinmaru a la misma salita de espera, la que quedaba junto a la sala de reuniones donde ellos estaban y desde donde sin quererlo, pudo escuchar perfectamente la conversación que los hombres tenían adentro.
- Aún recuerdo esos días con tu padre... - Dijo el Taisho mayor con una leve y grave risa.
- Eran buenos tiempos. - admitió el pelirrojo.
- ¿Podemos ir al grano? - Pidió el peliblanco menor, completamente fastidiado. - Si vamos a firmar el contrato con la consultora, ¿no debería estar aquí la encargada del proyecto?
- Si, bueno, precisamente de eso quería hablar... - El hombre miró a Kirinmaru cambiando su expresión por una más seria - Es una niña Kirinmaru. Contratamos a la consultora porque es la mejor en estos temas, pero este es un trabajo para hombres, no niñas jugando a ser ingenieras y lamentablemente nosotros no tenemos más tiempo para seguir perdiendo, necesitamos una solución rápida.
- Señor Taisho, le puedo asegurar que la señorita Takahashi es la más calificada para este trabajo, además, ella no estará sola, vendrá un equipo con ella... Otro Ingeniero y un mecánico especializado en estos temas. No tiene de qué preocuparse, usted mismo lo dijo, la consultora es la mejor en estos asuntos.
- Aún así, ella será la encargada y tengo que admitir que no me siento del todo cómodo con dejar en sus manos este problema, ¿no hay algo que puedas hacer al respecto?
- Usted sabe que yo soy gerente de finanzas, no soy quien decide esas cosas, si la acompañé a esta reunión fue únicamente por la relación que mantengo con usted, pero si insiste... podría hablar con su jefe y preguntarle si pueden enviar a alguien más en su lugar.
- Si pudieras hacer eso, te estaría bastante agradecido. No me malentiendas, Kirinmaru, la chica es una lindura, pero no es lo que necesito. De otra forma, quizás tendremos que pensar en otra opción para...
- Suficiente. - Lo interrumpió Sesshomaru, evidentemente molesto, llamando la atención de su padre quien le mantuvo la misma mirada desafiante en silencio. - El idiota al que tú contrataste como ingeniero se suponía era el mejor y no pudo solucionar el maldito problema, así que déjala hacer su jodido trabajo. - ordenó con firmeza - Y déjame a mí hacer el mío.
- Bien, Sesshomaru. - El hombre seguía con su mirada desafiante y fría - Es tu decisión finalmente, pero te advierto que será tu responsabilidad si esto no resulta... Este no es momento para equivocaciones, hijo, te podría costar muy caro.
- Lo tengo claro - Siseó con molestia. - Kirinmaru, diles que se presenten mañana a primera hora, ahí firmaremos el contrato.
***
[AHHH no me pude aguantar jajaja faltaban algunos votos aún, pero tenía el capítulo listo, así que lo subí, ojalá les haya gustado! 💕 Gracias nuevamente por todos sus lindos comentarios!
P.D: La personalidad del suegrito precioso se verá afectada para fines de este Fanfic, lo lamento por eso... (Pobre Rincita escuchó toda la conversación 😥)
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