Cap. 22: Fiesta de compromiso (Parte I)
Rin ya llevaba varios días en casa de su padre, volver a ese lugar siempre era muy nostálgico para ella. Esa pequeña casa estaba llena de recuerdos de todo tipo; de su infancia, de sus travesuras, de su mamá y de su papá juntos... La mayoría eran recuerdos alegres, cariñosos y gratos, y después de un tiempo, algunos... ya no tanto. De todas formas, los atesoraba todos como si fueran una parte de ella que jamás dejaría ir.
- Ya ni siquiera deberías trabajar, papá, recuerda lo que dijo el doctor... - Lo regañaba dulcemente mientras lo ayudaba a ordenar y organizar el pequeño taller que tenía detrás de su casa. - Son muchos pendientes, ya no deberías recibir más.
- ¿Y qué se supone que haga en casa todo el día? Me aburro y esto me mantiene entretenido. - Le alcanzaba herramientas, mientras Rin las dejaba en su lugar. - Eso no va ahí...
La castaña suspiró y negó con su cabeza, mientras cambiaba la llave de lugar.
- Qué señor más terco. - murmuró - Podrías aprovechar de salir, caminar... estar al aire libre y no encerrado aquí todo el día.
- Cada día te pareces más a tu madre, ahora hasta me regañas igual que ella. - Rin lo miró de soslayo con una sonrisa de resignación - No iré al parque a alimentar a los patos de la laguna como un viejito jubilado, aquí me siento útil.
- Papá... eres un viejito jubilado. - Le respondió con una risita traviesa.
Él la miró con una expresión ofendida y luego soltó una grave y débil risotada mientras negaba.
- Ya nadie respeta a nadie en esta casa.
- Es sólo la verdad... - respondió entre risas cuando el sonido de su teléfono la desconcentró. - Es Kagome, papá, ¿me esperas? Vuelvo enseguida.
- Ve tranquila, princesa, ya es hora de tomarnos un descanso.
La castaña le sonrió y salió para contestar la llamada. Esa conversación le tomó bastante más tiempo de lo esperado, su papá la miraba divertido desde la ventana al ver como ella saltaba y chillaba de la emoción en el jardín.
Es que no podía creer la noticia que Kagome le estaba dando con tanta alegría...
¡Su mejor amiga e Inuyasha finalmente se habían comprometido!
- ¿Qué fue todo eso, pequeña? - Le preguntó apenas ella entró en la casa nuevamente.
- ¡Kagome se va a casar, papá!
- ¡Vaya! Qué bien... Dale mis más sinceras felicitaciones a la señorita Higurashi.
- Si, gracias papá... Y ya no será la señorita Higurashi, ahora será la doctora Taisho. - Dijo con una risita emocionada y su papá tosió por la sorpresa.
- ¿Taisho? - Rin asintió - Hija, ¿cuál es el nombre del novio de tu amiga Kagome?
- Inuyasha, papá, ¿por qué?
- Oh, no es nada, sólo... curiosidad. - Aclaró su garganta - ¿Y él es un buen joven? ¿Hace feliz a tu amiga?
- Si, Inuyasha es una gran persona. A veces puede ser un poco torpe y bruto - sonrió al pensar en eso -, pero está muy enamorado de ella, se le nota a kilómetros... Y además, hacen una linda pareja, en realidad son tal para cual.
Él sonrió débilmente.
- Me alegro... ¿Y cuándo será la fiesta?
- Tendrán una fiesta de compromiso en algunos días y para la boda aún falta. Ya sabes, necesitan tiempo para organizar todo... Kagome dice que quiere algo sencillo, pero estoy segura de que finalmente terminará siendo un evento gigante. La familia de Inuyasha es muy importante, así que probablemente tengan cientos de invitados.
- Comprendo... - su papá tomó aire, se acercó a ella y la abrazó de manera protectora. Rin lo miró sin comprender las razones de aquel repentino gesto, podía ver una mirada extraña en él - Prométeme que te cuidarás mucho, ¿si, pequeña?
- ¿De qué hablas, papá? No me iré ahora, aún quedan un par de días...- Lo miró confundida, aún aprisionada por su abrazo - ¿No quieres que me vaya? ¿Es eso? Ya te he dicho que puedes venir conmigo a la ciudad...
- No, no te preocupes por mi, yo estoy bien aquí... - acarició con ternura su cabeza - No me hagas caso, princesa, soy sólo un viejito jubilado divagando.
Rin soltó una risotada al escucharlo y negó divertida.
***
El resto de los días pasaron más rápido de lo que le hubiese gustado y en lo que se sintió como un abrir y cerrar de ojos, ya estaba de vuelta en la ciudad y en su trabajo en la consultora; lista para comenzar todo de nuevo...
Ese corto tiempo en la tranquilidad de su pequeño pueblo y en compañía de su papá, también le sirvió para reflexionar con calma las cosas y acostumbrarse a la idea de lo que tendría que enfrentar próximamente...
No le entusiasmaba en absoluto pensar en que tendría que ver a Sesshomaru y a Sara juntos en la fiesta de compromiso de Kagome o saber que tendría que volver a ver a Kirinmaru en la consultora, pero no se dejaría desanimar por nada de eso, lo había decidido.
Finalmente, todo pasaba por algo... O al menos quería convencerse de eso.
- ¿Y? ¿Qué les parece este? - Preguntó Kagome, modelando un vestido color crema con detalles en dorado.
Se veía realmente preciosa. La miró encantada con una sonrisa de oreja a oreja, es que estaba tan feliz por ella...
- ¡Hermosa!
- Rin, me has dicho lo mismo con todos los vestidos que te he mostrado, ya no sé si creerte.
- Es que con todos te ves bien, pero creo que este me ha gustado más que todos.
- Si, definitivamente ese. - agregó Sango.
- Si, tienen razón - se miró detenidamente al espejo -, creo que este es el elegido.
- Kagome... - La llamó Rin - ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro, dime.
- ¿Kirinmaru estará invitado a esta fiesta? No es un problema si lo está, sólo te pregunto para estar preparada mentalmente...
- ¡Por supuesto que no! ¿Cómo se te ocurre que iba a invitarlo después de la forma en que te trató? ¿Qué clase de amiga crees que soy?
Rin se carcajeó.
- Realmente está bien si va, lo entendería perfectamente, sólo preguntaba, como la cena será en la mansión de los papás de Inuyasha y bueno... él es cercano a ellos.
- No, no te preocupes por eso. - Rin le sonrió aliviada - Probablemente a la boda si tendremos que invitarlo, pero Inuyasha tampoco creyó que sería buena idea invitarlo a la cena... Además, ya tenemos suficiente tensión por ahora con lo de Sesshomaru y Sara.
La castaña ladeó su cabeza, interrogándola con la mirada.
- ¿De qué hablas?
- Es verdad, estuviste varios días fuera, seguramente no te has enterado... - recordó Sango, Kagome asintió - Al parecer, Sesshomaru rompió su compromiso con Sara.
Esa noticia tomó a Rin tan desprevenida, que no pudo evitar la expresión de asombro que se reflejó en su rostro. Ni siquiera sabía qué sentir al respecto y miles de pensamientos distintos comenzaron a invadir su cabeza con una rapidez preocupante.
Sesshomaru... había terminado con Sara...
- ¿De verdad? - Preguntó aún sin creer lo que acababa de escuchar. Las dos asintieron - ¿Cuándo? Y Sara... ¿Cómo está? Ella no ha dicho nada, yo... no tenía idea...
Agachó su mirada por un momento, intentando asimilarlo y calmar sus mente inquieta. Y es que sabía que debería sentirse mal por su amiga, casarse con Sesshomaru era todo lo que Sara quería, prácticamente era su sueño. Pero aún así, aún sabiendo eso... no podía negar esa inexplicable emoción que crecía en su pecho y esa extraña sensación de cosquilleo en su vientre, de mariposas revoloteando, como si fuera una tonta adolescente enamorada...
Sesshomaru había terminado con Sara... ¿Por ella?
Sacudió su cabeza intentando alejar esos pensamientos. Lo mejor sería no sacar conclusiones apresuradas... Aunque era realmente difícil ocultar esa sonrisa delatora que quería asomarse en su cara. Y en eso, otro pensamiento llegó de golpe a su cabeza, pero ahora uno bastante más desagradable y culposo... ¿Realmente podía ser tan, pero tan traidora para llegar a sentirse emocionada por esto?
- Con todo esto había olvidado contartelo... - Le dijo Kagome, sacándola de sus pensamientos - Y en realidad, a nosotras tampoco nos ha dicho nada, yo me enteré por Inuyasha y cuando le hablé a ella para saber cómo estaba, evitó el tema. - suspiró - Ya sabes como es Sara, Rin, seguramente hará como si nada y estará buscando la forma de hacer que Sesshomaru vuelva arrastrándose a ella, pero no lo sé, dudo que eso vaya a pasar, menos conociendo a Sesshomaru... Sólo espero que no termine haciendo alguna estupidez.
- Me intriga saber qué habrá pasado - murmuró Sango -, según Sara, todo con ellos iba tan bien, me extraña...
Rin se atragantó al escucharla. Aclaró su garganta disimulando su tos.
- En fin, así es la vida... nunca se puede saber realmente. - Kagome se encogió de hombros - Rin, ¿ya escogiste tu vestido?
- Si, si... Ya estoy lista.
- Bien, entonces vamos, que me está comenzando a dar hambre.
***
Finalmente había llegado el día de la dichosa fiesta y se encargó de mantenerse lo más ocupada posible, para que sus pensamientos ni siquiera tuvieran tiempo de tomar rumbos insanos.
Estuvo realmente atareada ayudando a Kagome con los preparativos para la cena y la mejor parte, era que Sango, Miroku, Kohaku y Sara la pasarían a buscar para llevarla a la fiesta, porque cuando recordó el pequeño detalle de que el papá de Inuyasha era ese hombre que le causaba escalofríos, llegar sola a esa mansión no pareció una muy buena idea.
Ya eran comienzos del verano, así que no hubo problemas con hacer la cena al aire libre, en el patio de la mansión, donde Inuyasha también había celebrado su cumpleaños. Pero esta vez, el lugar se veía distinto; mucho más elegante aún, decorado con clase y gusto, con pequeños y hermosos faroles que alumbraban el camino en el jardín, hasta una preciosa pileta de piedra en el centro, haciéndolo parecer de ensueño... realmente hermoso.
Y Kagome, por supuesto, era la chica más linda del lugar...
Aunque Sara no se quedaba atrás. Ese maravilloso vestido negro la hacía ver tan distinguida como sensual a la vez y su maquillaje resaltaba sus místicos ojos azules de una manera extraordinaria... Se veía ridículamente hermosa.
- Sesshomaru se dará cuenta de lo que se perdió. - La halagó Sango.
- Ese es el plan... - admitió con una sonrisa triunfante, consciente de sus atributos - Avísenme cuando llegue, quiero estar preparada para cuando se acerque a hablarme.
Rin la miró en silencio, pensando en sus palabras... Realmente no quería estar ahí en ese momento. En el momento en que Sesshomaru llegara y viera a Sara, luciendo más hermosa que una jodida princesa y se diera cuenta de lo que había perdido... ¿Se arrepentirá de haberla dejado? ¿De verdad se acercaría a hablarle?
No podría presenciar eso...
Y si, se había preparado mentalmente para esa noche, había imaginado miles de escenarios distintos en su cabeza y creía que estaba lista para poder enfrentar lo que fuera que ocurriera, pero de sólo pensar en él, ignorándola y admirando a Sara embelesado... hacía que le doliera el corazón.
Al parecer, toda esta situación era más problemática para ella de lo que le gustaría admitir.
En eso, un extraño recuerdo llegó a su cabeza... Dirigió su mirada hacia el lugar donde Koga conversaba con Miroku y otros de sus amigos. Se sintió mal por él, podía notar como cada cierto tiempo el moreno miraba a Sara de reojo, seguramente esperando a que ella también lo hiciera, pero estaba claro que su amiga no tenía las mismas intensiones...
En ese momento, Sara no pensaba en él.
Volvió su vista al frente y justo en ese instante pudo ver como la expresión de la pelinegra pareció desfigurarse, como si hubiese visto a un fantasma... O algo peor.
- ¡¿Qué hace esa... cualquiera aquí?!
Rin se giró para entender a quién se refería y pudo ver llegar a una hermosa mujer de cabellos negros tomados en un moño, usando un vestido rojo casi del mismo color que sus exóticos ojos, acompañada de un hombre de apariencia similar y otro un poco más joven de cabellos lilas.
- Voy a matar a Kagome... ¡no puedo creer que la haya invitado! - Sara se cruzó de brazos - Ugh, esta noche no podría ser peor... Y pensar que esta debería ser "mi" fiesta de compromiso. - murmuró en voz baja.
- No creo que Kagome la haya invitado, Sara. - Aclaró Sango, mirándola con el ceño fruncido por aquel comentario fuera de lugar - Naraku y Hakudoshi trabajan para el conglomerado... son sus hermanos, era más que obvio que Kagura también vendría.
- ¡Es que la detesto! - Recorrió a la mujer de espaldas a ellas con su mirada, de manera despectiva - Se ve tan vulgar... Escribirse "zorra" en la frente hubiese sido más disimulado que usar ese vestido.
- Yo creo que se ve muy linda... - murmuró Rin, como si estuviera pensando para si misma. Aunque la terrorífica mirada que recibió de parte de la pelinegra le hizo comprender que lo había dicho en voz alta.
Incómoda por aquella situación, comenzó a buscar a Kagome por todos lados. La encontró saludando a los demás invitados que llegaban con Inuyasha. Suspiró rendida... prácticamente no conocía a nadie más ahí y no estaba segura de querer quedarse junto a Sara en ese momento.
Y estaba apunto de salir en busca de Kohaku, cuando accidentalmente, sus ojos se cruzaron con unos dorados. Esos ojos tan intensos que reconocería aún en completa oscuridad...
Por un momento se sintió flaquear, sus piernas temblaron.
- Sara, llegó Sesshomaru. - La voz de Sango la trajo de vuelta a la realidad y se obligó a mirar hacia otro lugar, con sus mejillas sonrojadas.
La pelinegra relajó su expresión molesta, sonriendo como si nada pasara y acomodó sus cabellos, de espaldas hacia la entrada.
- Si la mira a ella, juro que la mataré...
- No... no la está mirando a ella, está mirando hacia acá.
***
[¡Hola! Siento mucho la demora en actualizar nuevamente, sé que dije que esta semana lo retomaría con normalidad, pero estuve un poco enferma y con una pila de trabajo... Para compensarlas, haré lo posible por subir la Parte II de este capítulo mañana. ¡Un abrazo! ❤]
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top