ANEXO 2: "Nuestro Estigma"


SECUNDARIA BANGTAN

ANEXO DOS

"Nuestro Estigma"

Un año y medio después de la Gran Broma

Min Yoongi volvió a llenar su vaso con soju y tomó de un sorbo su contenido. Saboreó el líquido en su boca y lanzó un pequeño suspiro. Comenzaba a sentir los efectos del cansancio, mas no los del alcohol que había consumido esa noche.

Observó a su alrededor y vio que la mesa donde habían estado reunidos con sus amigos ahora se mostraba desordenada con varias botellas de soju vacías, restos de bordes de pizzas y algunas servilletas sucias.

Era sábado, noche de pizzas en la pizzería favorita de todos, aquella que quedaba cerca de su antigua escuela secundaria. Después de meses de no verse, habían conseguido reunirse todos aquel día; pero las cosas no habían salido tan bien como ellos esperaban.

En medio de una charla casual, Kim Taehyung había perdido su paciencia ante la indiferencia de Kim Seokjin a sus preguntas, y una pelea entre ambos los obligó a salir a la calle para evitar que los dueños acudieran a la policía. Ahora, después de que habían sido separados por sus amigos y de que Estefi junto a Tony, Hoseok y Gabi se habían llevado a Seokjin a su casa, Taehyung estaba sentado frente a Yoongi, taciturno y perdido en sus propios pensamientos. El joven deseó saber con exactitud qué era lo que pasaba por la cabeza de su amigo al haber comenzado una pelea en una reunión que les había costado tanto trabajo concretar.

Desvió su mirada del rostro sombrío de Tae hacia los asientos junto a él. Allí, Jeon Jungkook y Mica estaban sentados uno junto al otro sin mirarse, sólo mantenían sus manos fuertemente enlazadas y se acariciaban con dulzura; de pronto, Mica recargó su cabeza sobre uno de los hombros de Kokkie y éste depositó un suave beso en el cabello de la chica. Yoongi no los había visto tan demostrativos en público, ni siquiera sabía que seguían manteniendo una relación, pero al parecer los sentimientos de ambos habían crecido con el tiempo y aquel dulce amor escolar se había transformado en algo más serio.

El joven fue atraído por el sonido del teléfono de Mimi, quien atendió de inmediato mientras Ayelén se sentaba a su lado y pegaba la oreja al parlante para poder escuchar también. Un poco más apartado, Park Jimin estaba sentado muy relajado y pensativo mientras Nicole descansaba su cabeza en su regazo acostada sobre dos sillas que habían juntado para que la chica pudiera descansar. El alcohol y los nervios le habían jugado una mala pasada y se había descompuesto más de la cuenta; Jimin cuidaba de ella como buen cuñado y hermano mayor. Pero el muchacho apenas si reaccionó cuando el teléfono de su novia comenzó a sonar.

-¡Estefi!, Qué alivio que llames, ¿Están bien? – Mimi no pudo evitar demostrar su preocupación al hablar. Yoongi le observó curioso por saber la respuesta del otro lado del teléfono. – Oh, qué bueno saberlo. ¿Seokjin en verdad está bien? – Seguramente Jin no tenía más heridas que Taehyung: algunos moretones y un labio roto. – Ya veo... ¿Taehyung? Está bien, sigue sentado en el mismo lugar donde lo dejamos; Yoongi está con él. – Respondió Mimi a lo que parecía una obvia pregunta por parte de Estefi sobre el estado de su amigo. – Sí, Jungkook está con Mica, ahora te lo paso.

El joven Jeon elevó su rostro al escuchar su nombre y recibió el teléfono que Mimi le entregaba demostrando sorpresa en sus grandes ojos.

-¿Noona? ¡Ah! Está bien... – exclamó el muchacho a lo que parecía ser una orden –. Hyung, sí, está todo bien. ¿Te quedarás en casa de Estefi hoy? De acuerdo pero... – Jungkook dudó un poco antes de hablar. – Necesito que me cubras en casa, porque quiero pasar la noche con Mica-chan.

Yoongi, al igual que el resto de los presentes (menos Taehyung), centraron su atención en el rostro del muchacho quien, a pesar de sentirse observado, continuó hablando con más determinación en su voz.

-Por favor Tony hyung, cúbreme en casa hoy – fue todo lo que dijo Jungkook con determinación. De pronto, su rostro denotó duda. – ¿Dónde nos quedaremos? – El muchacho observó a su novia buscando la respuesta, pero antes de que Mica pudiera responder, Ayelén le hizo un gesto señalándose a ella misma y a Yoongi. Kokkie captó el mensaje y sonrió más tranquilo. – Aye noona y Yoongi hyung nos dejarán quedarnos en su departamento.

-¡¿Qué?! – Yoongi volteó a mirar a Ayelén con desconcierto en su rostro, recibiendo un besito volador de su novia que hizo que no pudiera decir más. Siempre terminaba cediendo ante los gestos cariñosos de la chica.

-¡Gracias hyung, gracias! – exclamó Jungkook totalmente feliz ante la obvia respuesta positiva del otro lado. – ¡Claro, todo estará bien, no daremos problemas, gracias hyung!, ¡Nos vemos mañana!

Mica comenzó a saltar en su lugar emocionada y abrazó a su novio apenas el muchacho devolvió el teléfono a Mimi.

-¿Estás segura de lo que hemos hecho? – preguntó Yoongi a Ayelén una vez que la chica se acercó a él y también lo abrazó.

-Estarán bien, podemos dejarles dormir en mi estudio de maquillaje – sonrió Ayelén para tranquilizarlo.

-No me haré responsable si en nueve meses Tony se convierte en tío – bufó Yoongi con una mueca, mientras Aye le daba un pequeño empujón.

En ese momento, Kim Namjoon y su novia Diana volvían a reunirse con ellos luego de haber convencido al dueño de la pizzería de que no querían problemas y que la pelea sólo había sido un malentendido. Podrían pagar e irse, pero tanto Taehyung como Jin no serían bien recibidos de nuevo. De todos modos, luego de lo ocurrido, ninguno pensaba volver a reunirse en ese lugar.

-Ya podemos irnos – sentenció finalmente Diana con un sonoro suspiro mientras sus amigos comenzaban a prepararse. El único que no se movía era Tae.

-Taehyung, te llevaremos a casa y así tendrás tiempo de explicarnos qué te sucede – le dijo Nam con un tono de voz duro mientras le observaba de brazos cruzados esperando a que el joven se levantara de su asiento.

-No tengo que explicar nada – habló finalmente Taehyung, dejando a un lado su expresión vacía para observar con ojos desafiantes a Namjoon mientras se ponía de pie colocando la mano en sus bolsillos. – Puedo ir a casa solo, gracias.

Sus amigos lo observaron totalmente sorprendidos, ese no era el Tae que conocían. Golpeado, con sangre en sus labios y su cabello desordenado igual que sus ropas, aquel muchacho sólo inspiraba pena y tristeza. Taehyung sabía que sus amigos lo miraban con lástima y eso hacía que se sintiera más furioso todavía.

-Taehyung... – insistió Namjoon colocando una mano en el hombro de su amigo, pero el chico giró rápidamente quitando la mano de Nam con un golpe y clavando en él una mirada filosa. Namjoon estuvo a punto de reaccionar pero Diana lo detuvo a tiempo, otra discusión allí adentro no sería buena idea.

-Creo que aún está aturdido por todo lo que pasó y necesita aire fresco – habló Yoongi colocando una mano sobre uno de los hombros de Taehyung mientras ejercía una fuerte presión sobre él. Tae se giró hacia su amigo con la misma mirada de enojo que le había dedicado a Namjoon, pero al ver el rostro serio y la expresión fría de Yoongi, se limitó a ceder ante el dolor en su hombro y se dejó empujar por el joven hacia la salida. – Lo acompañaré a que se le aclaren las ideas, estaremos afuera.

El resto del grupo intercambió miradas en silencio. Se suponía que aquella reunión sería especial, pero sólo se habían llevado una gran sorpresa y decepción.

Taehyung se sentó en el borde de la acera aspirando el aire frio de la noche para luego envolver su cabeza entre sus manos y desordenar sus cabellos con desesperación. Había arruinado todo; era su culpa. Dejó caer sus manos hacia los costados y se recargó en ellas para elevar su rostro y ver el cielo. Las estrellas brillaban con mucha intensidad aquella noche.

Recordó lo que había pasado hacía exactamente una semana atrás, cuando Tony intentó reunirlos a todos en el campus de la universidad a la cual asistían para decirles que tenían un gran anuncio para dar.

<<FlashBack: Una semana atrás...>>

Era sábado, el campus de la universidad se encontraba tranquilo, el sol iluminaba los edificios, y sobre uno de los tantos asientos del lugar, Min Yoongi estaba sentado con sus ojos cerrados mientras movía sus dedos de forma muy concentrada como si tocara un piano imaginario. Taehyung sonrió al ver a su amigo perdido en su mundo, practicando alguna composición o creando alguna idea nueva quizás, y no quiso acercarse para no interrumpirlo por el momento.

Aquel día, Tony había enviado un mensaje al chat grupal. Ya había pasado un año y medio desde que se habían graduado de la secundaria. En ese tiempo muchas cosas habían cambiado y todos estaban en plena carrera para alcanzar sus sueños.

Jungkook, el prodigio de la universidad, estudiaba junto a su primo Tony en la división de deportes. Ambos destacaban, y su apodo de los "Jeon dorados" seguía siendo muy conocido.

Mica, quien parecía continuar manteniendo una relación de pareja con Jungkook, había tomado la decisión de estudiar Traductorado de Inglés. En un principio aquella elección sorprendió a todos, pero al ver el rumbo que tomaba la carrera de Kook, de pronto la idea comenzó a tener sentido.

Estefi se había decidido por estudiar Psicología, y todos estaban de acuerdo en que sería una excelente profesional, pues siempre tenía las palabras justas para decir y prestaba su oído a los problemas. Aunque, según la opinión de Tae, la chica necesitaba dedicar tiempo a escucharse a sí misma también.

Gabi se había decidido por estudiar Periodismo, mientras que Jin seguía los pasos de su padre y hermano mayor estudiando Administración de Empresas, y Namjoon dejaba a todos orgullosos tomando la decisión de estudiar Ciencias Políticas. El orgullo que Diana sentía por su novio sólo era comparado a su pasión por el estudio de Kinesiología, especialidad a la cual había decidido dedicar su vida como vocación.

Por su parte, Mimi, Hoseok y Jimin estaban orientados a la formación artística. Mientras que los dos amigos dejaban brillar su talento en el baile de forma profesional, Mimi era sumamente feliz explotando sus habilidades como diseñadora. Taehyung también los acompañaba en la división de arte estudiando fotografía y pintura. Los gustos que habían nacido como un hobby, se habían convertido, para los cuatro, en las vocaciones de sus vidas. Aunque, de todos sus compañeros, Tae era quien más dudaba de sus elecciones; y no porque no se sintiera capaz de afrontar las interminables horas de estudio de libros sobre historia del arte, sino porque temía haber cometido un error al hacer de su pasatiempo una herramienta de trabajo.

Por otro lado, Yoongi había elegido como profesión la música, mientras que Ayelén simplemente se había dejado llevar por una pasión: el mundo del maquillaje. Con el apoyo de sus padres, la chica había realizado cursos de maquillaje profesional y se había perfeccionado en ello al punto tal de que había tomado como herencia un pequeño edificio de sus abuelos, logrando abrir en la planta baja su propio estudio de maquillaje en donde atendía clientes, pensando impartir clases en un futuro. El segundo piso era usado por Yoongi para componer canciones y estudiar; allí había instalado el viejo piano de su madre quien, a pesar de seguir débil de salud, se había mostrado orgullosa de la elección de su hijo y lo había apoyado regalándole aquel instrumento. Y el tercer piso era un pequeño departamento que la pareja utilizaba como vivienda propia. Porque sí, Yoongi y Ayelén habían tomado la decisión de convivir como una pareja incluso antes de pensar en casarse y formalizar la relación ante sus familias. Esto les había traído dolores de cabeza en un principio, pero estaban muy decididos a tomar las riendas de sus vidas transitando los caminos juntos por muy difíciles que éstos se vieran.

Taehyung estaba completamente orgulloso de todos sus amigos que avanzaban en sus vidas a pesar de las trabas que comenzaban a experimentar como jóvenes adultos. Pero él no se sentía tan valiente como para decir que estaba haciendo lo mismo. Jamás pensó ingresar a la universidad pero lo había logrado y, ahora que estaba intentando dar lo mejor de sí, veía el esfuerzo de sus amigos y se sentía diminuto. Él podría dar más de sí mismo para lograr tener mejores notas y aspirar a becas en el extranjero como lo hacían Tony y Kokkie; o ser un alumno destacado como Jin y Namjoon. Pero no había conseguido nada de eso a pesar de dedicar horas y horas al estudio y a las prácticas. Cada vez se sentía más superado por todos.

Pero, lo peor de su situación actual, era que los malditos sueños no lo dejaban en paz durante las noches que habían seguido al festival de primavera y la graduación. Desde entonces, Taehyung sólo había sufrido el aumento progresivo de las pesadillas que en el pasado lo habían atormentado. Sueños en donde sus amigos se encontraban en situaciones de vida o muerte, pero él no podía hacer nada por ayudarlos. Él era un observador en silencio cuya voz moría en su garganta sin poder expresarse en un grito, y cuyas piernas eran muy lentas para poder llegar a tiempo y salvarlos. No podía gritar, correr o ayudar a nadie en sus pesadillas; y sólo veía cómo todos eran presa del infortunio mientras sus ojos se llenaban de lágrimas que mojaban su almohada al despertar.

Quizás podría haber lidiado con estos sueños como lo hacía antes de no ser por el detalle de que cada vez parecían más reales y trágicos. Y de que, entre todos los protagonistas, como siempre, Kim Seokjin era quien salía victorioso si acaso intentaba ayudar o solucionar algún conflicto. Sus amigos eran las víctimas, pero Jin era el héroe. Durante mucho tiempo, Taehyung se preguntó por qué no podía verse a sí mismo en los sueños. Parecían predicciones, pero no podía predecir qué le ocurriría a sí mismo en ellas. Y tampoco veía nada malo o bueno sobre Seokjin ya que el muchacho sólo aparecía en sus pesadillas para cambiar los eventos desafortunados.

¿Por qué Seokjin era el único que parecía poder salvar a sus amigos en sus pesadillas y él no? En el pasado, cuando había acudido a él por consejos sobre sus sueños, Jin se había mostrado incrédulo al respecto y sólo le había dicho que eran producto de su estrés o imaginación. Si bien lo había escuchado y aconsejado, siempre se había mostrado poco dispuesto a hablar más de la cuenta sobre el asunto. Y, por alguna razón, aquello incomodaba a Taehyung haciéndole pensar si acaso Seokjin no le ocultaba información al respecto. Pero, ¿cómo podría alguien ocultar información sobre los sueños de otra persona?, ¿Acaso Jin sabía exactamente qué era lo que Taehyung soñaba?

Mientras más lo pensaba, más sentía que su cabeza iba a estallar. Por eso aquel día, a pesar de no haber dormido demasiado y de tener que asistir a clases, Tae había decidido ir a la pequeña reunión, no sólo para enterarse sobre lo que Tony tenía qué decir, sino para poder ver a Seokjin y pedirle ayuda una vez más.

Estefi dobló por el pasillo hacia el campus y lanzó un suspiro agotada. Cargaba un par de gruesos manuales en sus brazos y un bolso a sus espaldas. De pronto, la chica maldijo cuando los libros se resbalaron de sus manos hacia el piso. Tae notó lo ocurrido y se apresuró a ir en su ayuda.

-¡Hey, Tae Tae! – gritó Estefi olvidando por completo sus manuales y abrazando al joven con fervor – ¡Tanto tiempo, que bueno que pudiste venir!

-¿Verdad que sí? – Concordó su amigo dejando ver una sonrisa de completa felicidad. Taehyung terminó de recoger los libros y vio una libreta de cubierta roja junto a éstos. La tomó y se la extendió a su amiga. – ¿Estás bien? Se te ve muy cansada.

-¡Oh, mi diario! – exclamó Estefi al ver la libreta, pasando por alto la pregunta de su amigo. – Se supone que estaba dentro de mi bolso pero veo que no es así –. La chica quiso tomar los libros en sus brazos, pero el joven hizo un gesto negativo indicando que él los llevaría por ella. Estefi esbozó una sonrisa mucho más relajada ahora que tenía ayuda, notablemente feliz porque se trataba de su querido amigo Tae Tae. – Gracias Tae. Estoy bien, sólo debo leer mucho y no he dormido lo suficiente.

-Tampoco suelo dormir mucho – admitió el joven con una leve sonrisa de lado para encontrarse con la mirada de su amiga escrutando su rostro con atención. Seguramente Estefi ya se había percatado de sus ojeras. – La vida universitaria es hermosa pero muy sacrificada respecto a las horas de sueño, ¿Cierto?

-Ni que lo digas – afirmó la chica guardando su preciado diario en su bolso. – Extraño pasar tiempo en los clubes de la escuela media.

Taehyung conocía bien ese diario. No porque lo hubiera leído, claro que no, sino porque Estefi iba con él a todos lados. Hacía años que la moda de tener diarios físicos había quedado en el olvido, la mayoría de la gente usaba aplicaciones en sus celulares para escribir cosas así. Pero la chica prefería tener una hoja sobre la cual escribir antes que teclear en su teléfono. Decía que garabatear sobre una hoja era más inspirador a la hora de plasmar sus pensamientos. Estefi siempre sería alguien con una filosofía de vida muy particular, según él.

Mientras ambos caminaban hacia el sitio en donde Yoongi los esperaba, pudieron ver que ahora Mimi, Jimin y Hoseok se habían unido a su amigo. A pesar de que todos se veían animados, había cierta tensión en la mirada de Hoseok quien parecía evitar el contacto visual con las dulces demostraciones de afecto de Jimin hacia Mimi. Quizás Hoseok podía sonreír y actuar igual de feliz que siempre, pero había una tristeza que no podía ocultar del todo ya que poco a poco había comenzado a rodearlo de forma más recurrente.

Por eso mismo, mientras Mimi y Jimin saludaban a Yoongi tomados de la mano, Hoseok giró rápidamente en dirección a Estefi y Taehyung, comenzando a gritar para llamar su atención.

-¡Chicos, que bueno verlos! – Gritó el joven una vez que logró abrazar a Estefi fuertemente, casi haciendo que la chica se quejara de dolor, para luego soltarla y dirigir su atención al muchacho a su lado. – ¡Taehyung!

-Sí, sí, también me alegra verte – se apresuró a decir Tae antes de que su amigo lo estrujara en un abrazo, pero aun así no pudo esquivar el amor asfixiante de Hoseok.

-Igual de ruidoso que siempre... – murmuró Yoongi frunciendo su nariz en gesto de desaprobación.

-Oh, vamos, no nos vemos muy seguido, es obvio que Hoseok sería ruidoso – rio Jimin dando una palmada en la espalda de Yoongi.

-Nosotros también estamos felices de verte Yoongi – le dijo Mimi divertida ante la forma poco amistosa en que el aludido observaba a su novio por el comentario hecho.

-Yo estoy feliz de verte a ti Mimi, pero no al resto de mocosos ruidosos que interrumpen mi práctica de piano – confesó el muchacho, dirigiendo una mirada filosa hacia Hoseok específicamente. Sus ojos se posaron en Estefi unos segundos y luego en Taehyung quien estaba junto a ella llevando los libros que, según dedujo, pertenecían a su amiga. – Hey, Kim Taehyung, no tienes que hacerte pasar por un caballero llevando esa cantidad de libros por ella. Todos sabemos que sus brazos son muy débiles, pero no es necesario que la hagas sentir como una inútil aun cuando lo sea.

Tae puso los ojos en blanco en cuanto Yoongi se acercó a él y le arrebató los escritos para dejarlos sobre el asiento en donde había estado practicando. Otra vez, como cada oportunidad en donde se veían, Yoongi saciaba su sed de molestar a Estefi con pequeños insultos hacia su persona, los cuales parecían hacerle sentir satisfecho al ver el rostro furioso de la chica.

-Cretino... – susurró Estefi tratando de ignorar la sonrisa molesta que Yoongi había esbozado al verla furiosa.

-¿Tonny y Kokkie no han escrito? – preguntó Mimi tratando de desviar la atención de lo ocurrido mientras revisaba su teléfono.

-Aún no, pero supongo que no deberían tardar en llegar – respondió Tae agradecido de no tener que escuchar las peleas entre sus amigos, mientras revisaba su celular sin notificaciones.

-¡Wow, miren eso! – gritó de repente Hoseok señalando a alguien que se acercaba a ellos. Todos siguieron la dirección de su mirada con curiosidad. – ¡Un estudiante de Ciencias Económicas en nuestro humilde campus de arte!

Kim Seokjin caminaba hacia ellos de forma despreocupada pero con un aura de seguridad en sí mismo bastante notable, pues destacaba del resto de los alumnos a su alrededor por su elegancia al vestir de camisa y corbata junto a jeans y zapatos; también llevaba unos lentes que lo hacían ver muy intelectual. Un morral colgaba en sus hombros, y en sus manos transportaba una pequeña carpeta llena de papeles bien organizados. Estefi sonrió orgullosa al ver a su hermano como todo un profesional con aquella vestimenta la cual distaba completamente de los pantalones con roturas y los buzos holgados que usara en sus años de secundaria. Pero había un atisbo de tristeza que sólo ellos dos conocían detrás de la apariencia perfecta de Seokjin, pues él no deseaba ser llamado estudiante de economía porque, a pesar de ser bueno en sus estudios, aquella elección de vida no había sido precisamente su decisión.

-¡Jin pareces un verdadero economista! – rio Jimin cuando estrechó la mano de su amigo, quien se ruborizó al instante por la atención en demasía que estaba recibiendo por parte de todos sus amigos y algunas chicas del lugar.

-Uno terriblemente guapo – agregó el muchacho dejando a un lado el pudor y acomodando sus lentes mientras demostraba su característico humor haciendo que sus amigos se rieran como siempre.

-Deja de actuar, mocoso de mamá – dijo Yoongi de repente, dándole un empujón bastante fuerte. – Todos aquí sabemos que odias lo que haces, no actúes frente a nosotros tan descaradamente como si fuéramos extraños o ajenos a tu vida.

-¡No lo odio! Sólo...no es exactamente lo que deseaba hacer de mi vida pero... – le corrigió Jin volviendo a acomodar sus lentes con nerviosismo mientras desviaba su mirada un tanto avergonzado. El joven dio un salto de sorpresa cuando sintió los brazos de Yoongi rodearlo por su cintura mientras escondía su rostro en el pecho de su mejor amigo con la misma actitud de un niño mañoso que ha sido regañado y busca refugio en un lugar seguro.

Sus amigos los observaron un tanto sorprendidos por aquel gesto de cariño tan demostrativo de parte de Yoongi hacia Jin, especialmente en un lugar público. Ya habían visto a Yoongi actuar de forma muy cariñosa con su mejor amigo después de haber bebido muchas copas en algún bar mientras se quejaba del poco tiempo que podía compartir con Ayelén por culpa de la universidad, pero era la primera vez que el muchacho decidía actuar de esa forma estando sobrio y en medio de un campus universitario. Estefi rio divertida ante el asombro del resto y las miradas curiosas de algunos transeúntes. Desde luego que ella conocía el lado tierno de Min Yoongi junto a su hermano.

Jin lanzó un suspiro mientras dejaba a un lado sus pertenencias y acunaba a su amigo entre sus brazos, y éste se acurrucaba aún más contra su cuerpo.

-Déjame adivinar, Ayelén y tú no se ven muy seguido últimamente por sus obligaciones aun cuando viven juntos y por eso estás buscando cariño, ¿Verdad? – preguntó Seokjin a Yoongi mientras el aludido escondía aún más su rostro contra su pecho y asentía en silencio. – Ah, entiendo que te sientas solo y que quieras un abrazo, pero ¿tenías que hacerlo aquí? La gente pensará que somos pareja.

-No me importa, soy tu mejor amigo así que tienes que consolarme – se atrevió a decir Yoongi de forma muy natural a pesar de ser consciente del lugar público en donde se encontraban.

-De acuerdo, lo haré – asintió Jin depositando un suave beso en los cabellos de su amigo –, pero no es justo que recurras a mis brazos cada vez que Aye no puede brindarte los suyos. Me siento usado...

-¡Basta, dejen de jugar! – les interrumpió Hoseok con una mueca desencajada en su rostro. – ¿Acaso son un par de tórtolos o qué?

-Cállate Jung – le demandó Yoongi apenas asomando su rostro de entre los brazos de Seokjin, quien aún lo mantenía fuertemente abrazado a su cuerpo. – Como si nunca te hubieras dado un abrazo cariñoso con Park.

Hoseok y Jimin intercambiaron miradas de sorpresas ante esas palabras, notablemente incómodos.

-Yo los vi una vez en los cambiadores de la secundaria – se apresuró a decir Taehyung recibiendo como respuesta las miradas enfurecidas de sus dos amigos. Todos rieron a carcajadas ante el rubor que cubría el rostro de los aludidos.

-Yoongi, iré a consolar a mi hermana también – habló Jin tratando de mostrarse serio para no soltar una carcajada. – Ella me necesita.

-No te necesito tanto como él – le recordó Estefi aun riendo, con una mueca de picardía. – Yo te veo todos los días en casa, pero los chicos de milagro pueden verte por tus horarios.

-Exacto, tu hermana ya te tiene, deja de intentar desligarte de tus obligaciones de mejor amigo y abrázame más fuerte – asintió Yoongi casi haciendo caer a Seokjin al presionar aún más su cuerpo contra el suyo.

-Creo que ya vimos suficiente... – Pero antes de que Hoseok continuara hablando, Tony y Kokkie ya habían llegado hasta ellos. – Uf, menos mal que están aquí.

-¿Otra vez haciendo cosas raras en ausencia de Ayelén? – preguntó Tony después de saludar con un dulce beso a Estefi, observando cómo Yoongi se empeñaba en seguir abrazando a su cuñado y éste sólo suspiraba resignado mientras no dejaba de acariciar los cabellos de su mejor amigo. Luego se giró hacia los demás con una gran sonrisa – ¡Chicos, gracias por venir! Al menos los que pudieron.

-Siempre es bueno que podamos vernos, Tony – le sonrió Mimi tomando nuevamente la mano de Jimin quien se había acercado a ella para abrazarla dulcemente por la espalda y depositar un suave beso sobre los cabellos de la chica. Hoseok rodó sus ojos instintivamente pensando que nadie había notado su gesto.

-Estoy de acuerdo pero, ¿Pueden hablar rápido, por favor? En media hora debo presentarme a una práctica de piano... – agregó Yoongi cuando por fin se separó del abrazo de Jin, mientras rascaba con nerviosismo la parte de atrás de su oreja derecha, tratando de ocultar la ansiedad que le provocaban sus propias palabras. Todos sabían lo difícil que era para el muchacho presentarse ante el público con sus actuaciones. Pero aun así, él era lo suficientemente valiente como para no darse por vencido y continuar apostando por su carrera sobre los escenarios, combatiendo su pánico.

-Desde luego, no hay por qué demorar en decirles que... ¡Tenemos la beca para estudiar en Europa por seis meses! – Tony elevó sus brazos en señal de júbilo luego de gritar la noticia mientras, en los rostros de todos sus amigos presentes, se dibujaban expresiones de alegría y sorpresa. – ¡Jungkokkie y yo iremos a estudiar al extranjero!

-¡Ah, no puedo creerlo! – gritó Mimi sumamente emocionada mientras se apresuraba en darle un abrazo a Jungkook quien se había quedado junto a Jimin y Hoseok tratando de pasar desapercibido. – ¡Felicitaciones a ambos!

-Todo fue gracias a la perseverancia de hyung – terminó por reconocer Jungkook sin dejar de sonreír, algo avergonzado cuando todas las miradas se posaron sobre él; en especial la de Yoongi hyung, quien se sentía sumamente orgulloso de aquel niño tímido que había conocido años atrás una tarde de detención en su colegio. Ahora Jungkook no se veía tan tímido ni tan frágil como en ese entonces, y había crecido mucho más que él alcanzando a Tony en altura. Jungkook ya no necesitaba de nadie que lo protegiera. – Persiguió al profesor de becas durante un mes seguido preguntándole si acaso habíamos quedado seleccionados.

-No fue así – se defendió Tony con una mueca, para luego sujetar a Estefi entre sus brazos; la chica estaba en un estado de shock y sólo sonreía feliz, aunque esa felicidad no llegaba a sus ojos. – Cielito, lo logramos. Ahora podré estudiar en el exterior y, si todo sale bien, volveré por ti para iniciar una vida nueva juntos.

-Hablas en serio, ¿Verdad? No estás inventando nada de esto... – fue todo lo que la chica pudo decir aun sin salir de su asombro.

-¿Por qué mentiría sobre nuestro sueño? Todo esto sólo será el comienzo, lo prometo – le aseguró su novio besando suavemente sus labios. Estefi lo abrazó fuertemente porque no tenía palabras para expresar cómo se sentía.

Pero una persona de entre los presentes, sabía cómo se sentía su amiga con exactitud. Yoongi dejó escapar un suspiro cuando vio cómo Estefi disimulaba limpiar las lágrimas en sus ojos. Tony estaba demostrando cuán seria era su relación con ella, pues el hecho de que hubiera luchado por una beca tan importante lo confirmaba. Eso lo dejaba tranquilo respecto a su amiga, pero por otro lado le preocupaba la reacción de Seokjin.

Mientras Hoseok, Jimin, Mimi y Tae hablaban emocionados por la noticia con Tony y Jungkook, Kim Seokjin sólo estaba petrificado en su lugar, observando a sus amigos, con la mirada concentrada en la única persona a quien podía ver en ese momento: su "hermana". Se había quitado los lentes y había felicitado a sus amigos, pero luego se había apartado un poco para dejarlos hablar con el resto. Él sabía muy bien cuánto le afectaba la distancia a Estefi, pero sabía que su hermana era valiente y esperaría por Tony con una sonrisa en su peculiar rostro. Lo que no sabía era si acaso él mismo podría soportar tener que ser el apoyo emocional de la persona que amaba cuando ella estaría esperando por alguien más. Al notar la mirada de Yoongi sobre él, Jin maldijo por lo bajo recordando la pregunta que su mejor amigo le hacía casi todos los días: "¿Cuánto tiempo más vas a actuar frente a ella, nene de mamá?"

-¡El sábado en la pizzería vamos a festejar esta noticia! – Gritó Hoseok sacando de sus cavilaciones tanto a Jin como a Yoongi. El muchacho se había puesto a bailar de forma alegre junto a Jungkook y Jimin. – ¡No puede faltar nadie a esta cita!

-¡Claro que no! Ya todos habían apartado la fecha, así que no tienen excusas – le aseguró Estefi uniéndose a ellos para distraerse y no dejar que las lágrimas ganaran la batalla por querer desbordarse de sus ojos.

Yoongi anunció que debía ir a su práctica y Jin también dio por finalizada su visita por aquel día; ya había gastado su receso en estar junto a sus amigos y debía volver a estudiar para dar un examen. Fue entonces cuando Taehyung aprovechó aquel momento para acercarse finalmente a él, pues el muchacho se había mantenido apartado para no molestar a su amigo.

-¡Hey, Jin!, ¿Puedo hacerte una pregunta? – Tae no quería parecer ansioso pero lo estaba, y disimular no era su mejor atributo.

-Claro, Tae Tae, dime – se apresuró a responderle Jin guardando sus lentes en el morral que volvió a colgar en su hombro. – Mhmm, ¿Quieres acompañarme? Si no me voy ahora llegaré tarde y no podré repasar para mi examen.

-Sí, mis clases han terminado por hoy. – Taehyung se apresuró a seguir el ritmo de su amigo mientras ambos abandonaban el predio en dirección a los edificios que componían el sector de Ciencias Políticas y Económicas.

-Entonces, dime Tae, ¿Qué necesitas? – le preguntó Jin con amabilidad, como él siempre había sido con todos sus amigos.

-He vuelto a soñar Jin. Mis pesadillas no me han dejado desde el día del festival de primavera – soltó Tae sin rodeos, presionando sus manos contra la correa de su propio bolso, expectante a la reacción de su amigo. Como lo temió, Jin se detuvo en seco sin observarlo a los ojos, como si pensara con demasiada rapidez, como si quisiera salir corriendo de allí. – Y yo sólo quería que me ayudaras como lo hiciste antes, ¿Recuerdas? Siempre me decías que...

-Que sólo eran sueños Taehyung, nada más que eso – le cortó Jin de repente, mucho más serio, mucho más tenso. – No debes darle importancia, tus estudios son tu prioridad ahora.

-¡Pero no puedo simplemente dejar de lado el hecho de que en cada uno de mis sueños tú estás ahí ayudándonos a todos! – Tae tomó uno de los brazos de Jin obligándolo a prestarle más atención. Ya no le era suficiente que su amigo lo escuchara y repitiera las mismas palabras, él quería respuestas sinceras. – Es como si supieras todo lo que va a ocurrir y te adelantas a ello para que nadie salga herido y...

-¿Y lo logro Tae?, ¿Nadie sale herido?, ¿Los salvo a todos? – preguntó Seokjin observándolo de frente, con la mirada muy seria y el rostro inmutable. Era la primera vez que Taehyung veía a su amigo con ese rictus, y sólo pudo retroceder unos pasos de él soltando su brazo porque tenía miedo, Seokjin le estaba dando miedo.

-A veces sí, otras no... – Fue todo lo que respondió el muchacho sintiendo un sudor frío en su nuca ante la mirada sin brillo de Jin.

El joven acomodó sus ropas, ajustó su morral y tomó su carpeta, volviendo a observar a Taehyung con una mirada más suave, calmada y dulce. Seokjin volvía a ser Seokjin mientras sonreía.

-¿Lo ves? Son sólo sueños Tae Tae. Si les das más importancia de la debida van a perjudicarte. Recuerda que estás en la universidad ahora gracias a tu esfuerzo, el de tu madre y tu hermana. No te cargues con más peso del debido. Yo suelo ignorar mis sueños cuando estos no son buenos – le aconsejó como si nunca se hubiera molestado con él, como si Tae sólo fuera un niño pequeño y él un adulto muy responsable al darle un sabio consejo. – ¡Nos vemos el sábado Tae, no llegues tarde! – gritó Jin, y comenzó a subir las escaleras casi corriendo hacia el edificio principal.

Taehyung se quedó unos minutos en silencio, de pie en medio del campus de Ciencias Económicas, mientras algunos alumnos iban y venían a su alrededor y las luces del día indicaban que la tarde pronto llegaría a su fin.

Se preguntó qué había pasado con su amigo, y si acaso volvería a ser testigo de otro cambio de personalidad como ese.

<<Fin del FlashBack>>

Taehyung volvió a suspirar estremeciéndose por el recuerdo de los ojos oscuros y el rostro serio de Seokjin cuando, en la pizzería, había intentado hablar con él una vez más sobre los sueños. El muchacho había adoptado la personalidad escalofriante de aquel sábado originando una pelea entre ellos dos, pues esta vez Tae no aguantó la indiferencia de su amigo, ni soportó que se tomara con poca seriedad lo que a él le provocaba no poder conciliar el sueño, ya que temía que al cerrar sus ojos más imágenes nefastas invadieran su mente. Taehyung no dormía bien ni podía comer con propiedad debido a su insomnio, pero a Seokjin le importaba poco o nada saber eso, él seguía esquivando sus preguntas y le negaba su ayuda. ¿Desde cuándo su amigo Seokjin había dejado de ser Seokjin?

Yoongi se acercó al muchacho que observaba el suelo frente a él con una expresión de temor y pesar en sus ojos, y lo pateó un poco a un lado de su espalda para sacarlo de su estado de letargo. Taehyung reaccionó de inmediato buscando la figura de su amigo. Yoongi escrutaba el cielo, su mirada era serena aun cuando el rictus en su rostro mostraba preocupación. Sus manos estaban en los bolsillos de su campera y dejaba que el aire frío de la noche meciera sus cabellos pálidos con calma. De alguna forma, a pesar de la personalidad poco expresiva de Min Yoongi, Taehyung siempre se sentía tranquilo a su lado. Le pasaba lo mismo con Namjoon, pero a él ya no lo veía tan a menudo...

-Yoongi – comenzó a hablar casi en un susurro, temeroso de lo que podría pensar su amigo de la pregunta que quería hacerle. Tragó saliva y continuó hablando – Tú sabías el secreto de Jin y Estefi, ¿Verdad?

Taehyung sólo fue capaz de esperar, no estaba muy ansioso por la respuesta ya que la imaginó desde un primer momento.

-Sí, y ahora estoy seguro de no ser el único en saberlo como fue durante mucho tiempo. Seokjin no ha sido muy cauteloso últimamente, los años lo han hecho más débil – admitió el muchacho con una sonrisa un tanto triste sentándose junto a su amigo en la acera.

-¿Por qué no confió en nosotros? – preguntó Taehyung una vez más, al sentirse un poco triste ante la afirmación recibida. No tenía nada de malo decir a tus amigos que estabas enamorado, o por lo menos así lo sentía él.

-No es fácil reconocer tus sentimientos hacia otra persona, Taehyung. Mucho menos cuando la sociedad y tu familia se encargan de señalarte con un dedo como si fueras una alimaña sin derecho a vivir, sólo por albergar sentimientos de amor hacia alguien que "no es el indicado" para ti – le explicó Yoongi con más calma de la que solía mostrar ante ese tipo de conversaciones. Taehyung abrazó aún más sus piernas. – Tampoco es fácil ver a la persona que amas siendo verdaderamente feliz con alguien más. Aunque, si pides mi opinión, lo que le resultó más difícil a Jin fue aceptar que Estefi siempre será su hermana y sólo eso, incluso sin tener un vínculo de sangre que los una. Es un estúpido, pero no podemos juzgarlo.

-En mis sueños, Jin siempre sabe qué va a pasar y nos ayuda a todos. Eso me hace sentir seguro porque, no importa lo horribles que sean mis pesadillas, sé que en algún momento Jin aparecerá para salvarnos... Aun si no lo logra, él siempre está ahí para nosotros. – El relato de Tae llamó la atención de Yoongi quien lo observó con curiosidad. Su amigo estaba hecho un ovillo a su lado, abrazándose a sí mismo tanto como se lo permitían sus brazos, con la mirada cristalizada y fija en algún punto. – Pero en la vida real, él sólo me evita cada vez que le pido ayuda. Porque necesito ayuda Yoongi, aun cuando no quiera pedirla, necesito ayuda. Sólo estoy convirtiéndome en un completo desastre.

Yoongi entendió la gravedad en las palabras del joven y suspiró sintiendo que jamás le prestó la suficiente atención al chico sonriente, peculiar y alocado que era Taehyung cuando iban juntos al colegio. Ahora sólo veía a una persona frágil, sola y rota en medio de una calle oscura. Intentó extender una mano para alcanzar a Taehyung y consolarlo, pero cayó en la cuenta de que estaba comenzando a sentir pena por su amigo, y no se permitió albergar aquel sentir, porque Tae no merecía su pena en ese momento.

-La pelea de hace unas horas fue porque yo sólo quería que Jin me escuchara y me dijera que todo iba a estar bien. Que se convirtiera en el héroe que siempre es en mis sueños y me asegurara que nada malo iba a ocurrir, aun cuando no fuera cierto – confesó Taehyung con una media sonrisa triste, elevando un poco su rostro cuando sintió que Yoongi había acariciado sus cabellos. Taehyung dirigió su mirada hacia el rostro de su amigo. – Lo siento Yoongi...

-No es a mí a quien debes pedir una disculpa solamente – Yoongi se puso de pie y extendió una mano a Tae quien parpadeó al percatarse de que la noche estaba cada vez más oscura, sin recordar muy bien cuánto tiempo había pasado desde que ellos dos se habían separado del resto.

Un poco más libre de los pesos que había cargado por años sobre su espalda, Tae tomó la mano de su amigo y se incorporó a su lado sintiéndose un poco más ligero de alma. Entonces recordó algo interesante que quizás Yoongi podría querer escuchar.

-¿Sabes? Hay un sueño que suele repetirse algunas noches – comenzó a decir mientras ambos se encaminaban de regreso a la puerta de la pizzería donde los demás los esperaban. – En él, Seokjin y yo discutimos por algo relacionado a ti, pero no recuerdo qué.

Yoongi se detuvo un tanto sorprendido, arqueando una ceja por la expresión en el rostro pensativo de su amigo. No mencionó nada y siguió caminando, tratando de entender la importancia detrás de cada frase que decía Taehyung, pues era evidente que sus pesadillas no eran para nada normales.

-Sé que he soñado más de una vez que Seokjin y yo peleamos, pero en algún punto de esa pelea, mis manos terminan ensangrentadas; y la sensación de un vidrio quemando mis palmas mientras el calor de la sangre las recorre, se vuelve demasiado real como para poder pensar que sólo estoy soñando. – Taehyung observó sus manos mientras caminaba muy lento junto a Yoongi quien estaba realmente preocupado por aquel relato. – En el piso frente a mí yace el cuerpo de Jin, y yo no sé si acaso lo he matado... Pero hoy pasó por mi mente la idea de tomar una botella y clavarla en su pecho...

-¡Taehyung! – El grito de Yoongi hizo que Tae se sobresaltara dejando de lado sus pensamientos y observándolo asustado. Yoongi estaba sujetando sus manos fuertemente entre las suyas, inclinando su figura hacia adelante de forma que Tae no podía ver su rostro, pero sí sentir cómo su cuerpo temblaba. Tae simplemente se quedó junto a él, observando cómo los espasmos de su amigo comenzaban a cesar a medida que apretaba aún más fuerte sus manos. – Basta, deja de decir cosas tan tristes y asquerosas. Deja de soñar esa mierda, ¡Basta! Deja de estigmatizar tu existencia, deja de castigarte como si fueras un maldito asesino. Lo que pasó hoy simplemente pasó y sea como sea, Jin y tú seguirán siendo amigos, todos seguiremos siéndolo. Por favor, detente Taehyung...

Tae no sabía qué responder, pues las palabras habían salido solas de sus labios y se sorprendió al escuchar la naturalidad con que había admitido sus intenciones de hacerle daño a Jin. Yoongi lo tomó de una mano y lo guio con rapidez hacia el grupo de amigos que los esperaban.

Y nadie volvió a hablar sobre el incidente en la pizzería durante los días siguientes. Todos regresaron a sus rutinas, y el chat grupal apenas si se mantuvo activo durante las semanas de exámenes. Poco a poco, Tae comenzó a dejar de responder a los chistes de Hoseok y a los mensajes de voz de Ayelén. Tampoco hubo respuestas muy extensas de parte de Jin. El resto de los amigos enviaban algún que otro chiste, noticia o incluso memes divertidos, pero ya nadie respondía con el entusiasmo de antes.

La despedida de Tony y Jungkook sólo se llevó a cabo en el aeropuerto, y fueron pocos quienes les desearon un buen viaje en persona.

Taehyung no volvió a hablar, pero no abandonó el chat. Dejó de asistir a clases, pues no podía descansar lo suficiente como para estudiar todo lo necesario. Se dedicó a vagar de un lado a otro, a sacar fotografías e ir a saludar a Estefi y a Yoongi, con quienes había mantenido más contacto después del incidente en la pizzería. Pero no se perdonó lo que ocurrió aquella noche en que tuvo el deseo de matar al protagonista de sus sueños, al héroe de sus amigos, a su querido Kim Seokjin.

Aquel estigma jamás lo abandonaría.

FIN DEL ANEXO 2

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N.A: Muchas gracias a quienes han llegado hasta aquí leyendo esta historia. Como verán, los anexos son un tanto diferentes a los capítulos en sí. Son la conexión con el Bangtan Universe y también con la segunda parte que comenzaré a escribir dentro de poco.

Aún quedan dos anexos más (tuve que agregar uno jaja) y se dará por finalizada esta historia.

Prometo actualizar un poco más rápido esta vez. 

Gracias por leer! ~~

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