This Is The Worst Day Ever
Este podía ser denominado el peor día en mi historia, así de simple. Y no es porque, hoy por hoy me la pase diciendo ese tipo de cosas, es que realmente, es una mierda. Desde que desperté a las cinco de la mañana para ir a ver a Miles quien lloraba como una maldita bestia por culpa de la reciente vacuna, pasando por la mierda de Sweet Pea que pisé en el pasillo de vuelta a la cama y la llamada de hace un rato.
Nunca es malo que llame Gerard, al contrario. Siempre logra sacarme una sonrisa con su nerviosismo al hablar conmigo, pero esta vez fue diferente. Su voz sonaba diferente y ahora no tenía tiempo para joder.
— Frank, necesitamos que tomes un avión a Los Ángeles. Tenemos que hablar, cosas de la banda. Jeff quiere que... cuando llegues te explico. Adiós.
Y sin decir más, había cortado sin explicar una mierda. Jeff ¿Eh? Siempre es importante cuando el manager está en medio.
Al contarle a Jamia lo sucedido, se molestó, diciendo que yo siempre inventaba cualquier cosa para no estar en casa. Últimamente su ánimo está peor que nunca, las sonrisas de antes ya no están, ni tampoco sus palabras dulces. A veces siento que ya no es mi amiga, sólo mi esposa y madre de mis hijos.
Sea como sea, tomé el maldito avión. Poniéndome los audífonos y cerrando los ojos, esperé que el viaje se hiciera corto. Siempre escuchando a mi banda favorita en el mundo. Sonaba Ambulance y la sola voz de Gerard lograba calmar mis nervios.
Luego de un tremendo lío con mi solitario bolso de viaje, tomé un taxi hasta el edificio donde se encontraba el nuevo estudio. Si de algo hay que hablar, con respecto a la banda, se espera que ese sea el lugar escogido por todos.
Subir los siete pisos en la escalera fue tarea fácil, lo difícil fue descifrar sus caras cuando me vieron llegar al estudio. Ray lucía aun más cansado que de costumbre, con lo de su nuevo bebe, está jodidamente agotado. Mikey se veía como un maldito hipster, con esos anteojos y la ropa, y también aquella muñequera que lleva ahora para cubrir el tatuaje que se hizo con Alicia, eso siempre logra sacarme una sonrisa, maldito, los callados siempre son los peores. Y Gerard... wow. Lo vi hace menos de u maldito mes y se ve completamente diferente. El cabello más largo y brillante, la piel más tersa y aquellos kilos de más fuera de camino. Admiro completamente a este hombre, casi 36 años y se mantiene como un veinteañero.
Y Jeff, quien fue el único que no fingió sorpresa al verme entrar. Una de sus cejas se levantó y miró su reloj de mano. Con un bufido de exasperación me pidió que me sentara. Lo hice.
— ¿Qué sucede? —pregunté, todos me miraban como si fuese un enfermo terminal, o algo.
Mikey y Gerard intercambiaron miradas nerviosas, Ray sostenía uno de sus brazos, con la mirada fija en su calzado. Jeff inspiró fuertemente.
— Esto es un funeral y nadie me avisó ¿Cierto? —sonreí de lado, malditamente nervioso ¿Por qué nadie decía nada? — ¿Gerard? ¿Qué sucede?
Me puse de pie, afirmándome contra la pared con una mano, mi rostro mirando al suelo.
— Frank... por favor, tienes que estar tranquilo —comenzó Gerard, pero se quedó en silencio de pronto. De seguro Jeff lo había hecho callar.
Todo el lugar se quedó en silencio de pronto, lo único que se escuchaba era el rumor del calefactor y el sonido de la silla de Gerard, moviéndose frenéticamente de un lado a otro.
— Tenemos que hablar del futuro de la banda —dijo Jeff, yo asentí. Mierda—. Antes de que llegaras estábamos hablando con los chicos. Y hemos llegado a una resolución.
Inspiré fuertemente. Obviamente esto no era nada bueno. Quería interrumpirlo y salir corriendo, pero algo dentro de mí me decía que tenía que quedarme en aquel lugar. Actuando racionalmente lo hice, aunque no quería escuchar nada.
— No vamos a seguir.
Y fue cuando mi mundo se vino abajo ¿Qué quería decir con eso? ¿Qué todo se iba a la mierda? ¿Qué la banda que había cambiado mi vida, se iba al demonio así como así?
Me voltee furioso, mis ojos se pasearon por las siluetas de mis otros tres compañeros de banda. Pero no encontré la mirada de ninguno, parecían estar evitándome.
— ¿Qué quieres decir? —le pregunté en un murmullo. Jeff suspiró.
— Gastamos demasiado dinero en este estudio y no se ha ocupado para nada más que para proyectos en solitario de ustedes. Gerard está ocupado con el cómic de los Killjoys, tú y James tiene aquella otra banda, el escándalo de Mikey fue una tremenda bomba —noté como el aludido levantaba la mirada y luego la volvía a bajar—. Y Ray no puede hacer un álbum él solo.
No podía ser cierto. Si yo había iniciado esas otras cosas, era porque mi creatividad y mi tiempo sobraban. No porque no quiera seguir siendo parte de esto.
— ¿Y que hay con MCR5? —pregunté otra vez, recordando aquella entrevista de Gerard y los miles de tweets de los fans.
Ahora fue Gerard quien suspiró y dándole una mirada a Jeff, siguió hablando él.
— Fue todo un teatro, Frank — ¿Qué demonios? No podía ser cierto.
— Pero si tenías letras escritas ¿No? Una maqueta para el nuevo álbum ¿No es así? —mis ojos buscaban la mirada de mis compañeros de banda, solicitando apoyo.
— Me sentí presionado, dije lo que los chicos querían escuchar —suspiró bajando la mirada—. No tenemos nada y el tiempo está pasando. Warner quiere que tengamos un álbum de 13 canciones en dos meses, no podemos hacer eso. Es imposible.
Nada es imposible. Podíamos quedarnos un tiempo todos juntos, siempre funcionamos bien así. Escribir y ensayar día y noche, podemos lograrlo. Somos My Chemical Romance, maldición.
— Imposible —murmuré por lo bajo... Mi mente se negaba a creer toda esa mierda.
— Lo que dice Gerard es cierto, My Chemical Romance llegó hasta aquí. —corroboró Jeff, los chicos suspiraron.
Sentí como mi vista se nublaba, como mis piernas temblaban y el techo se convertía en el piso. Con paso torpe me pegué a la pared y me deslicé hasta el piso, abrazando mis rodillas, con la mirada perdida en algún punto, lejos de todo rostro. Ni yo entendía como podía seguir en aquel lugar, con todos ellos.
— ¿Hace cuanto se tomó esta decisión? —suspiré, con miedo a la respuesta.
— Hace unos dos o tres meses. —contestó Gerard.
¿Tanto tiempo y yo recién me enteraba? ¿Cómo es que podían hacerme eso? Yo igual soy parte de la banda...
— Lo habíamos estado hablando, pensando en qué era lo mejor para la banda, para los fans, para nosotros —fue Ray quien habló ahora. Lo miré y sonreí sarcástico, él desvió la mirada.
— ¿Por qué?... ¿Cómo?... —el nudo en mi garganta se apretaba cada segundo que pasaba, todas las miradas sobre mí tampoco ayudaban.
— Por eso te pedimos que fueras tú quien lanzara las canciones de Conventional Weapons —Jeff habló nuevamente—. Eres quien más química tiene con los fans, tus escritos siempre los hacen felices o los calman. Les ayudan a ser parte de todo esto. Eres quien tiene ese don, Frank.
Sonreí de lado, en aquel momento me sentí tan feliz de ser yo quien diera aquella buena noticia. Explayándome más de lo necesario en el texto, permitiéndome abrir mi corazón en esas líneas, es que yo entiendo a los chicos, entiendo su amor por la banda, por que mi sentimiento es el mismo.
— Por eso queremos que seas tú quien les de esta noticia —prosiguió, yo oía cada palabra, más no estaba seguro de estar escuchando ¿Acaso eran tan crueles que me obligarían a ser yo quien diera aquella bomba? ¿Aun con todo lo que me han escondido durante este tiempo? ¿Pasando por alto lo mal que me siento por esta mierda?
— Los chicos esperan que seas tú quien lo haga —suspiró Gerard—. Tú siempre tienes palabras de aliento o anécdotas divertidas. Es lo que necesitamos para...
Pero sus palabras quedaron eclipsadas por mis pasos y luego de mandarlos a la mierda a todos, di un portazo y me fui.
Mientras caminaba por el pasillo y luego las escaleras, iba pellizcando mis brazos, quizá todo era un mal sueño, quizá me había quedado dormido junto a la cuna de Miles y por eso estaba soñando cosas tan raras. Pero por más brusco que era, no pasaba nada. Seguía ahí, subiendo escaleras a ninguna parte. Despierto, malditamente despierto.
Aunque parecía ser una pesadilla.
Cuando parpadee, un montón de lágrimas cayeron por mis mejillas. Algunas pendían desde mis pestañas cuando recorrí la mirada por el lugar, estaba en el último piso y desde ahí podía ver gran parte de Los Ángeles. La primera vez que fuimos ahí, con Gerard descubrimos que podíamos ver su casa.
Sonriendo con nostalgia ante esos recuerdos cerré la puerta a mis espaldas, caminé hasta el borde y observé el paisaje, sin mirar un punto fijo. Mi mente estaba a kilómetros, mi cerebro trabajaba sin cesar y mi corazón, él sólo quería que todo esto terminara por fin.
Entre lágrimas tomé mi celular desde el bolsillo, deseando ver la fecha, y leer un "Abril" entonces todo aquello podría ser una broma de April Fools. Pero no, decía '22 de marzo' día de mierda.
Mis dedos recorrieron la pantalla y llegaron al ícono de Twitter en él, me imaginé escribiendo acerca del final de la banda, pero por más que lo intentaba, no podía y más lágrimas caían por mis mejillas.
Cuando estaba a punto de darme por vencido, algo vino a mi mente. Si no podía poner algo conciso, al menos podría poner una pista o algo.
"Las cosas que deberían ser simples y fáciles, raramente lo son"
Esperando que los chicos entendieran eso, lo envié. Deseando no tener que decir nunca la verdad de todo esto. Y más lágrimas caían por mis mejillas.
— ¡A LA MIERDA! —grité desgarrando mi garganta, mi celular voló entre mis manos y fue a dar a cientos de pies abajo.
Seguía sin entender como podían ser tan hijos de puta. Me sentía malditamente estafado, abrumado. Entonces no teníamos nada para el nuevo álbum ¿Todos lo sabían, menos yo? No habían planes de seguir, de nuevo ¿Todos lo sabían, menos yo? Se había estado hablando desde hace meses atrás y yo era el único sin enterarme de aquello.
Por instantes recordé lo que debió haber sentido Matt cuando lo echamos de la banda. Luego de haber estado trabajando por meses con Bob sin que él se enterara. Habíamos sido unos hijos de puta, yo también, por ser su amigo y participar en toda esa mierda.
Entonces ahora todo se devolvía. ¿Y si no necesitaban a un guitarrista rítmico nunca más y por eso estaban haciendo todo esto?
La sola idea de que My Chemical Romance siguiera sin mi me aterraba.
Uno de mis mayores sueños había sido trabajar con ellos y luego de 12 hermosos años, los cuales ahora me parecían 12 malditos meses solamente. Había terminado.
— Frank —escuché su voz seguida de un portazo. Rodé los ojos con molestia, si no fuera tan malditamente cobarde me lanzaría por la baranda, Gerard Way es a quien menos quería ver.
— ¿Por qué? —pregunté de pronto, sin saber siquiera porqué hacía aquella pregunta.
— No lo sé —suspiró él, parándose a mi lado y dejando al viento golpear su cara. Lo miré de reojo, siempre he admirado su perfecto perfil.
— ¿Por qué? —dije nuevamente, negándome a recibir un 'no lo sé' como respuesta.
— Doce años es demasiado tiempo —murmuró cerrando los ojos—. Crecimos, Frank. Ya no entendemos sus problemas, nuestras letras ya no son para ellos. Nuestros fans también crecieron y ya no quieren ver aun montón de treintañeros creyéndose adolescentes incomprendidos. —lanzó una pequeña risita, yo intentaba procesar toda la mierda inmersa en sus palabras—. Es tiempo de seguir adelante.
Quizá tenga razón, de hecho siempre la tiene. Pero... ¿Qué pasó con el chico que cantaba 'yo nunca voy a crecer'? ¿Qué pasó con el tipo completamente ebrio que tenía que andar cuidando en los estacionamientos? ¿Qué pasó con el Gerard con el cual jugaba calabozos y dragones? ¿Qué pasó con mi mejor amigo?
Me niego a dejarlo ir, me niego a madurar yo también. Nunca he aceptado el paso del tiempo y sé que él tampoco lo hace. ¿Entonces porque ser parte de toda la mierda del mundo? ¿Por qué no podemos ser músicos para siempre, tocando y haciendo felices a nuestros chicos y al mismo tiempo, siendo felices nosotros mismos?
— Porque todo lo bueno tiene que terminar —sonríe Gerard, adivinando la respuesta a mis pensamientos.
Yo también sonrió y de pronto el espacio parece reducirse entre nosotros, de pronto esos labios que sólo podía desear sobre el escenario, estaban entreabiertos, esperando por mi. De pronto, sólo éramos nosotros dos nuevamente.
Y mis labios lo tocan, mi estomago se revuelve y mis pies se despegan del suelo. Siento su temperatura alzarse, siempre dice que con mis besos siente como si miles de fuegos artificiales hicieran explosión en su abdomen.
Ladeo mi rostro, intentando mezclarme con sus labios, profundizar un beso que no es sucio ni demandante, si no tranquilizador y tierno. Sus ojos se abren y buscan los míos, nos separamos por milímetros y él abre sus labios para hablar, mientras yo espero a que los cierre para volver a besarlos.
— Tienes que tener en claro, que esto también muere hoy —sonrió besándome sobre los labios entreabiertos. Para luego despeinar mi cabello en crecimiento y regresar a la escalera, dejándome completamente solo nuevamente.
Sólo y quebrado.
Mis ojos buscan nuevamente la baranda y la nada luego de esta... si tan sólo no fuese tan cobarde.
Este podía ser denominado el peor día en mi historia, así de simple. Y no es porque, hoy por hoy me la pase diciendo ese tipo de cosas, es que realmente, fue una mierda.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top