Cautivo

Ahí estaba el.

Recostado en esa pequeña cama.

Observando esas paredes color crema.

Oliendo la lavanda que desprendían las sábanas de su cama.

Acariciando su vientre levemente abultado.

Así es damas y caballeros, Kyle Broflovsky, de 15 años de edad se encontraba en Estado de gestación. Con unas 10 semanas quizas.

El chico se encontraba echo bolita en ese lugar sin moverse, sin tocar nada ni nada.

Quieto.

Muchas cosas habían cambiado en el en ese tiempo que llevaba desaparecido.

Como por ejemplo, sus ojos que día y noche se encontraban rojos por tanto llorar, su cuerpo no paraba de temblar, su cabello había crecido un poquito y desde luego, el crecimiento en su vientre.

No podía creerlo.

Un ruido se oyó fuera del cuarto donde se encontraba.

Palidecio.

El había llegado del trabajo.

Empezó a sudar y a temblar aún más.

No quería, no quería ver a ese horrible ser...

Su corazón latía muy rápido y sus manos, aferradas a la pequeña vida que yacía dentro de su vientre, temblaban sin parar.

Cerró los ojos fuertemente y se acurruco aún más.

La puerta de su habitación se abrió, dándole paso a aquel azabache dueño de sus pesadillas...

-¿Kyle? cariño... despierta soy yo, Stanley-Decía suavemente el azabache-.

Se acercó al rostro del jovencito, y le dio un beso, a pesar de que los labios del menor se encontraban apretados.

El azabache mantenía una sonrisa tonta, el amaba a ese niñito.

El pelirrojo temblaba mucho, sentía miedo.

El mayor empezó a dar caricias al pelirrojo por todo su rostro, sus cejas Rojas, sus lindas pestañas de igual color, esas lindas mejillas con un leve rubor y esos bonitos labios rosados.

Encantador.

Las caricias fueron bajando por su cuello hasta llegar a la marca.

Se estremeció.

El siguió acariciando aquella marca que se veía muy bien con el hermoso cuerpo de su Omega.

El chico Omega no quería, en verdad no quería dejarse llevar, pero lentamente aquellas caricias tomaron su completa atención.

-No... por favor... hoy no-Susurraba suplicante el menor-.

El azabache hizo una mueca de insatisfacción, y se fue sintiéndose rechazado y ofendido.

El menor intentaba respirar mejor.

-...Mamá... ayuda...-Murmuraba lo más suave posible el pelirrojo, dándole paso a esas lagrimas-.

El mayor no tenía ni idea que el menor estaba gestando. Desde que su vientre sobresalió un poquito, no dejó que el azabache volviera a hacer "eso" con el.

Sólo quería imaginar que estaba de nuevo en las vacaciones de Julio en aquella linda cabaña con vista al lago y ese olor al chocolate caliente de su madre, las risas de Ike jugando con su pez dorado y su padre peleando por teléfono porque se había caído la señal de la TV.

No pudo evitar soltar una risa.

Y una lágrima...

-...Por favor...-Las lágrimas comenzaron a rodar masivamente por sus mejillas-...sólo... ayudenme-Y a ese punto, no pudo evitar seguir callando su llanto-.

Oh Kyle, pobre y pequeño Kyle...

♡Este es sólo el comienzo de tu nuevo infierno♡



































así que



























....























Mejor Acostumbrate♡

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