Capítulo 20

Me tomo el sábado para tener video llamadas con mamá, Daniel y Joy.

Todos parecen muy entusiasmados con la idea de que volveré a casa en cuestión de días. Todos menos yo.

El domingo vuelvo a conversar con Quentin para verificar la presencia de Jesse en el piso. Sé lo que me espera, pero no puedo pasar otro día más sin verla o escuchar su voz. Aunque esa voz no diga nada agradable.

La necesito.

Toco el timbre y espero.

Mi cabello está suelto y mi flequillo también. Juego con las puntas hasta que la risa de Jesse del otro lado, provocan una sonrisa en mi. Su risa es como música.

La risa de Jesse no tarda en desvanecerse al abrir la puerta y encontrarme del otro lado. Nuestras dos felicidades o razones para sentir una corta alegría, se fueron.

Viste una musculosa manchada con pintura y una gorra con la bandera del orgullo. En su mano, descansa una brocha, como si estuviese pintando hasta que yo interrumpiera.

La observo ansiosa, sin poder ocultar mi desesperación.

—¿Quién es?— pregunta Quentin desde lo que adivino es, la mesa del comedor.

Jesse entra dejando la puerta abierta, pero casi como si fuera una obligación. No me importa lo suficiente como para detenerme así que ingreso detrás de ella.

Como me imaginaba, Quentin está sentado en la mesa echándole glitter a los carteles. Su cabello está atado en una cola chica y fina y sobre la mesa, descansan bolsas repletas de pines, más carteles con glitter y gorras. Todo tipo de merchandise para la marcha de esta semana.

Jesse se sienta del otro lado de la mesa para seguir pintando, dándome la espalda.

—¡Skyler! ¿Qué haces aquí?— finge Quentin.

—Jess, yo...— comienzo.

Quentin se pone de pie y se lleva consigo su móvil.

—Estaré stalkeando a Derek en mi habitación por si me necesitan.

Cierra la puerta sin provocar ni un minúsculo cambio en la posición de Jesse.

—Jess, yo...

—¿¿Qué es lo que quieres??— me interrumpe.

—Yo...yo no lo sé

—¡¡Que haces aquí!!— Grita dándose vuelta, tirando su brocha en la mesa.

Cierro los ojos para evitar que las lágrimas broten de mis ojos. Pensé que había derramado suficientes pero parece que los lagrimales no entienden eso.

—...Espera, ya lo sé...— Comienza, sarcástica.—...Ahora me dirás ¿¿'no es lo que parece'?? ¿¿Cuál será la próxima mentira, Skyler??

—¡¡No me había dado cuenta que no lo amaba hasta que te conocí!!— respondo sin poder contener las lágrimas.— ¿Qué querías que haga?

—Si amas a alguien, ¿no te parece que esa persona se merece...? ¡No sé! ¡¿Saber que estás en una puta relación paralela?!

—Te lo quería decir, a ambos en realidad. Incluso quise romper con él pero...-

—¡¡Pero qué!!

Me quiebro, mil veces más. Me quiebro de la vergüenza, de la humillación y del asco que me doy al exponer mis verdaderos colores.

—No quería romper con él hasta estar segura de que tú me amabas a mi también.

—¡OH DIOS MIO! ¡Estoy tan feliz de que no me lo hayas dicho en ese entonces! ¿¿Cómo pretendías que ame a alguien tan cobardemente como lo hacías tu, Skyler?? ¡Joder! ¡me usaste!...y mierda, ¿cómo puedes seguir llamándolo 'amor'? ¡¡Enamorarse de una mentira no es real!!

—Me enamoré de ti antes de saber sobre tu transición, ¿¿Qué hay de eso?? ¡¡Todos tenemos secretos, Jesse!! ¡¡Por qué no puedes al menos intentar de entenderme a mi!!

—Te pregunté que es lo que querías saber y te conté sobre la cirugía, ¿me tomas el pelo, verdad? No es como si me hubieses ocultado un secreto por una semana o dos, ¡¡Me ocultaste tu identidad y yo creí tu puta mentira!!

—¿Me estás diciendo que tu orientación sexual es tu identidad? En serio, ¿tú? ¿la persona más libre en el mundo?

—¿¡'Libre'!?...¿¡Que mierda es ser libre!? ¡¿Hacer como tu y engañar 'a alguien que amas' una y otra vez?!

—¡¡Estaba intentando hacer como tu, ser lo que yo quería y no lo que la sociedad me decía que era!!

—¡'La sociedad' no es un ente de muy lejos que te juzga, Skyler! La sociedad son todos los demás, como tú ahora...tu no eres nada más que 'la sociedad' para mi.

—No digas eso...

—Oh vamos, ¡¡despierta, Skyler!! ¡¡No eres lo que crees que eres!! ¡¡Eres solo lo que otros creen que eres y eso, adivina que: ¡¡ESO NO CAMBIA!!

Lloro un poco más, quebrada en todo sentido. ¿Cuándo dejamos que algo tan hermoso se rompa en una tormenta más? Por que eso es, ¿verdad?

Solo una tormenta más.

—¿Qué?— Insiste.— ¿Creíste que te iba a salvar? ¿Ocuparme de tu mierda de no saber quién eres? ¡La gente se merece saber quién eres, que es lo que quieres! Puedes ocultarlo como vienes haciendo pero no puedes perseguir o involucrar a otros en tu propia indecisión. ¡Tan solo acéptalo y sal del closet de la bisexualidad por una puta vez!

—No puedo ver las cosas de esa forma.— Respondo.— No puedo ver un chico o una chica...solo veo una persona. Así es como te veo a ti, más allá de lo como luzcas en tu exterior.

—Ni se te ocurra...

—Tu alma, tu mente, todo tu ser interior es el mismo más allá de cómo decidas vestirte o lo que decidas hacer con tu cuerpo.

Jesse asiente enojada. Claramente, no está de acuerdo.

—Si me amas tanto cómo dices que lo haces, ¿lo probarías?— Me pregunta.

—Si.— Admito.

Espero los segundos más largos de toda mi puta vida.

—Entonces después de la marcha...solo vete.

Todo se frena, una vez más. Asiento, admitiendo mi derrota. A pesar de estar tan dolida, me restan fuerzas para seguir luchando por ella pero si es ella quién no me quiere, no puedo seguir.

—Lo haré.

Jesse asiente y se sienta en su lugar para seguir pintando carteles. Tomo mi abrigo y salgo del piso, cerrando la puerta detrás de mi.

Del otro lado escucho cómo Jesse llora en voz alta, por primera vez desde que la conozco. Escucho a Quentin salirse de su habitación, corriendo directo hacia ella.

Supongo que puedo irme. Ya tiene un hombro que la contendrá en su duelo.

Esta vez, no estoy incluida. Quizá sea por eso que vuelvo a llorar mientras corro sin dirección.

La semana se termina en paseos por sitios turísticos de Quebec, orden de mudanza y limpieza de mi habitación.

Conseguí lugar en un bus que sale para Shediac esta tarde. Por tema de horarios sé que no podré pasar mucho más que una hora en la marcha pero dadas las circunstancias con Jesse, no hago lío para quedarme más tiempo.

Sé que ella tampoco me toleraría por mucho más que eso.

Termino de limpiar la habitación notando lo vacía que está a pesar de mis bolsos y cajas. Aunque no haya sido éste el lugar que más se pareció a un hogar durante mi estadía en Quebec, me vio regresar más de una vez.

Arranco la copia de Jesse del techo. Me calzo una campera y mochila lista para partir.

Salgo por el pasillo del edificio, y antes de bajar las escaleras me encuentro en un espejo. Jeans, zapatillas, cámara al cuello, ojeras...encontrar a la no tan misma Skyler de siempre, me provoca una mínima tranquilidad.

Al final no puedo decir que soy la misma. He cambiado y aunque pocos puedan verlo, me hace sentirme más humana.

Al llegar a las cuadras donde comienza la concentración, me quedo boquiabierta. No es por mi talento con los números pero estoy segura de que esto supera las quince mil personas. Travestis, lesbianas, gays, trans, andróginos y de todo tipo de género, color y forma, marchan en completo silencio.

Me paseo entre banderas multicolor, carteles y maquillaje sin perder el ritmo.

Camino entre ellos tratando de avanzar y sin guardarme ninguna fotografía. ¿Dónde están los chicos?

Camino y saco una foto más hasta que una voz conocida, comienza a cantar por un micrófono. Su voz hace eco y me pone la piel de gallina. Eso es...solo tengo que seguir la voz.

—Permiso.— comienzo a pedir al rozar brazos y cuerpos para llegar al principio de la fila.

Higher Love. Lo había escuchado decir que planeaba elegirla como himno en la marcha pero nunca me lo imaginé entonándola. Tampoco estaba cerca para oírlo practicar. La ansiedad no tarda en salir en forma de sonrisa, como si llegar hasta mi amigo fuese mi única preocupación en la vida.

Corro entre los manifestantes, sin poder evitar fotografiarlos. Las más altas, componen junto con el cielo celeste y desde mi punto de vista bajo, una verdadera obra de arte. Observo a mi alrededor; algunos civiles se unen a nosotros, otros se muestran disgustados como si la existencia de todo este colectivo les tocasen los cojones.

Comienzo a correr al notar que en el horizonte ahora visible, hay una línea de policías en posición recta. ¿Esto era parte del plan?

Con un poco de desesperación, acreciento el ritmo y comienzo a correr.

Ya un poco más cerca, puedo ver a los policías alzar sus escudos. No tiene sentido...esto es una marcha pacífica, ¿qué hacen aquí?

Al momento, los manifestantes alzan sus carteles y banderas más alto como respuesta. Siento como si la felicidad me pellizcase el pecho por un segundo y la emoción me invadiese por completo.

Nunca pensé que iba a vivenciar algo así.

¡Ahí están! Quentin en el medio, Jesse y Derek a su lado. Cinco metros. Ya casi.

Como efecto dominó, todos y todas comienzan a darse las manos. Todos frenan.

Por fin, llego con las manos estiradas para situarme entre medio de Derek y Quentin. Quentin termina de cantar para el momento en el que me observa.

Una gran sonrisa se dibuja en su cara perfectamente maquillada. Viste un vestido alucinante y unos tacones que lo hacen lucir más alto de lo que ya es.

Le devuelvo la sonrisa sintiendo su mano abrazar la mía. El silencio vuelve a crearse para cuando Jesse se inclina hacia delante para observarme.

Me sonríe y asiente. Yo también asiento y sonrío.

Ya sabemos que pasará después, de alguna forma todos estos meses de profunda amistad no pueden deshacerse por nada en el mundo.

Jesse coge a una de las chicas que estaban detrás del brazo y se la lleva en los pocos metros que quedan entre nosotros y los policías.

Alzo la cámara, lista.

Una vez al medio, ambas se besan.

Más allá de mis sentimientos hacia Jesse, no puedo verlo de esa forma. Solo por lo que realmente significa: Un acto político de rebeldía y amor.

Todos comienzan a aplaudir para el momento que tomo la foto.

Humos de colores comienzan a ser lanzados al aire desde cualquier punto de la concentración. Quentin y Derek se besan; les tomo una foto.

Tomo un par más a otras personas besándose, hasta que todos comienzan a gritar en modo de festejo. Avanzan como estampida hacia la policía, quedándome quieta en mi lugar.

Ahora un par de metros son los que me separan a mi del beso de Jesse.

Las observo por unos segundos más hasta que nuevos cuerpos comienzan a taparme la vista. Sonrío sellando el momento, sabiendo que es hora de regresar.

Me doy la vuelta y comienzo mi caminata a contracorriente.

La gente avanza y eso ayuda a que todo se disperse un poco sin tener que volver a forzar mi pasaje. Algo me frena tironeándome del brazo.

Es Jesse.

Me abraza sin decir nada y después de asimilarla, le devuelvo el abrazo. La gente sigue corriendo a nuestro alrededor pero no me siento fuera de lugar.

Al contrario, nunca había estado en un lugar tan mío.

—Cuídate, ¿okay?— me dice despegando su cuerpo.

—Tu también.— le respondo.

Pongo mi mano en mis pantalones, buscando algo.

—Bolsillo trasero, ¿eh?— bromea Jesse.

Sonreímos.

Logro sacar la fotografía que hasta hace poco estaba pegada en el techo de mi habitación y se la entrego.

—Pensé que quizá te gustaría tenerla.— le digo.

Jesse la observa, asintiendo con una sonrisa.

Se acerca un poco más y me sostiene la cara con las manos. Me besa la frente por unos segundos que me hacen volver a sentirlo todo.

—No dejes de observar.— Me recuerda.

No me da el tiempo a responderle nada, me quedo inmóvil. Me suelta caminando de espaldas, siguiendo a todos los manifestantes. Sonríe, como si todo esto fuese natural para ella. Le devuelvo la sonrisa y la saludo con la mano en alto. Lo recuerdo todo.

Jesse desaparece entre la multitud y yo me vuelvo a dar vuelta para seguir mi camino.

Un alivio me recorre el cuerpo.

Es como terminar un rollo de fotos. 

***

Dicen que dejar ir es un acto de amor. ¿Qué creen ustedes? Lxs leo →

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