Capítulo 19

Otra semana empieza, pero esta vez no llevo la cámara colgada al cuello.

Mis ojeras y ojos cansados son motivo de conversación en la primera clase del día. Parece que además de recalcar lo obvio, no entienden el subtexto que contiene un semblante que no levanta la mirada del piso. No me preocupo por el mensaje que denoto, solo quiero cerrar los ojos y dormir para olvidarme de todo.

Mientras me dirijo al laboratorio, noto que el pasillo está lleno de gente pero no hay rastro de ellos dos.

Revelo las fotografías que quedaban en mi último rollo, todas de Quentin sosteniendo imágenes de partes femeninas en su cuerpo como su fuera un collage viviente. Otras vestido de mujer, maquillado, aún sosteniendo imágenes cual rompecabezas que forman más de cinco piezas.

Revelo la última fotografía. El papel comienza a cobrar vida debajo de los químicos:

Es Jesse, completamente desnuda sosteniendo una imagen de un pene ubicado en su entrepierna mientras su mano derecha descansa tapando sus ojos en una pose liviana y sexy. Hay dos cruces de cinta negra que tapan su mirada.

La foto de Jesse está pegada en el techo de mi habitación. Mi habitación vieja, nueva...la misma de antes. Por la cantidad de cajas y bolsos no podría afirmar si me acabo de mudar o si me voy mañana.

Acostada en el piso y con mis auriculares puestos observo hacia arriba otra vez. Dejo que el viento proveniente de la ventana abierta enfríe mis lágrimas ya secas.

Almuerzo fideos desde mi táper. Pellizco un par con mi tenedor, sin hambre. Alzo la vista desde mi lugar de siempre, en dirección a la mesa que siempre fue de Quentin y Jesse pero ahora le pertenece a otras personas.

Todos salen corriendo al llegar el viernes. Lloro en el baño, pero pronto me siento en el pasillo al verlo tan propicio para mi; vacío y silencioso. Abrazo mi mochila como si fuera lo único que me queda.

Llego a la habitación con un poco menos de peso encima. Quizá sea la noche de graduación, el hecho de sentir que realmente todo se está acabando, no lo sé.

Sé que me pongo un vestido rosa pálido, tierno y arreglado, tacos finos y negros, y me calzo una vincha en el cabello para sostener mi flequillo. Arranco las etiquetas con el precio de cada uno de los ítems, con cierta satisfacción de sentir que todo lo que tengo es mío y nadie me lo ha dado.

Gané y perdí muchas cosas, lo sé. Pero no había pensado jamás que en medio de tanta angustia, podía llegar a sentir algo que me haga sonreír...aunque sea a escondidas.

—¡Skyler West!— me llama Dolan desde el escenario, con su traje gris y corbata roja. Al lado suyo me espera con un aplauso, Wallace. Lleva puesto un traje cuadriculado que le sienta a su alter ego.

Subo al escenario, más preocupada que otra cosa. Quentin es el único a quien me he asegurado de invitar y más de una vez pero no lo vi en el auditorio.

Adam no duró más que la noche siguiente a nuestra pelea y Jesse...Jesse ni siquiera me contesta los mensajes o devuelve mis llamadas. ¿Quién más consideraría venir a mi graduación?

Wallace me entrega mi diploma mientras los alumnos perdidos en el público y familiares, aplauden.

—¡¡Wooooo!! ¡¡Esa es mi rebelde!!

Es su voz. Es Quentin.

Las luces son cegadoras pero logro divisarlo al final del teatro. Esta de pie, como si hubiese llegado después de horario. Sonrío al verlo vestir su blazer amarillo, moño, camisa y pantalones ajustados. Sonrío al encontrar un amigo que me haga sentir lo que esta experiencia significa.

Mi sonrisa esta vez real, me acompaña al bajar el escenario y aún no se borra mientras busco inconscientemente con la mirada...

Como si no hubieran dos sin tres.

Al terminar la ceremonia, nos trasladamos al salón de exposiciones de la universidad.

La música de fondo es cursi. Esa típica de lobbys y salas de espera, serena más bien como un suave jazz. Me paseo con Quentin del brazo, sosteniendo el ramo de margaritas que me regaló al encontrarnos. Observamos las paredes cubiertas de series distintas, cada una llena con los proyectos de cada alumno del programa.

—Mis padres me quieren de vuelta en Montreal después de la graduación. Al menos para que los visite...aunque admito que no podría pasar más de una semana allí.— Me cuenta.

Inmediatamente recuerdo el acoso que sufrió en la secundaria.

El Quentin pequeño también fue el mismo; excéntrico en su manera de vestirse y sin problemas en decir lo que quisiera. Eso al parecer, le generó cierto descontento y despertó la agresividad de sus compañeros desde niños, dejándolo solo y haciendo bromas en el día a día transformando de esta época, la peor que ha vivido.

—Pero no necesitas verlos, ¿verdad? ¿A tus compañeros del secundario...?

—¡Oh linda! Desearía que fuese tan simple, créeme...están en todas partes.

Sonrío tras ver su mueca.

—Si... 'pueblo chico'— Agrego.

Una mesera pasea ofreciendo copas de vino de su bandeja de plata. Quentin coge una sin detener el paseo.

—¡Merci!— Agradece.— Ahora recuerdo por qué amaba las exposiciones de arte.

Sonrío hasta chocarnos con la siguiente pared, donde otras siete personas observan. Es la serie de Nick. Nos acercamos.

Las fotografías son las de la sesión con modelos. Están posando, desnudas, con fondos planos y coloridos en una puesta muy a la moda. Nada que no haya visto antes.

Me acerco un poco más hacia la placa, para leer el nombre de su serie.

Dice 'Espacio Negativo'.

—'¿Feminismo o una nueva mirada en contra del capitalismo...?'— lee Quentin a mi lado.— Esto es sarcasmo, ¿verdad?

—Entonces ¿Qué te parece?

La voz de Nick provoca que Quentin se de la vuelta, pero yo me quedo quieta sin quitarle la vista de encima a su enorme falsedad.

—Más duro que sándwich de tortuga...—Comenta Quentin seguro haciendo alarde a su nivel de drogas. Lo puedo adivinar sin verlo.

De nuevo, nada nuevo.

—¡Mierda! ¿Es muy obvio? Joder, recién hice una entrevista para los chicos de ArtCo, mi padre los invitó. Espero que no se hayan dado cuenta.

—Tus pupilas están más grandes que tu pretención...¡En serio! Si crees que esto es feminismo entonces yo soy Cher y la hija de Beyoncé...sin la necesidad de esperma, ¡Y que nadie toma agua cuando hay vino gratis!

Me doy la vuelta.

—...No te acordabas que trataste intentar-follarme pero te acordaste de mi título.— No quito mis ojos de encima de los suyos.

Vaya que Quentin tenía razón. Si que sus pupilas están enormes.

Nick se mueve nervioso, con la botella de agua en mano. Está incómodo pero el efecto de la pastilla lo hace lucir más extraño mientras se ríe para bajar la tensión. ¿Está transpirando? Quentin intenta retener su risa detrás de sus manos.

—¿Qué?...¿de que hablan chicos?...yo, tu-

—Maldita perra.— Agrego antes de irme.

Camino rápido, lo que sea para salirme de esa pared llena de mentiras al igual que su maldito creador. Quentin me alcanza y ya no puede contener más la risa.

Llegamos a mi pared, donde nos quedamos. Quentin me abraza de lado mientras observo que todas las fotos están allí, son todas suyas excepto una.

Noto que Wallace conversa sobre mis fotografías junto con un par de tipos con los que viene paseando. Mi ego se reconstruye.

—¿Aún puedo hacerte cambiar de idea y pedirte que te quedes?— me pregunta Quentin.

Si tan solo fuera tan simple...

—Me sigue evitando, Quentin.— Admito.— ¿Está bien ella?

Quentin se separa un poco para explicarme.

—No la vi mucho en el piso últimamente, estuvo durmiendo afuera.—Me explica.— ¿Intentaste llamarla o...?

—Si, pero no me devuelve las llamadas o responde mis mensajes...ni siquiera la he visto en la universidad. Es como si hubiese desaparecido.

—Eso es lo que hace cuando está enojada o triste.— Me dice Quentin queriendo apaciguar mi inestabilidad.— No tolera mostrar su vulnerabilidad.

—Lo sé, y lo entiendo pero...

—Skyler, le rompiste el corazón. ¡Dale un poco de espacio!

—¡No puedo irme sin hablar con ella antes!— respondo sin ocultar mi desesperación.

—Solo dos semanas más.

—Solo tengo esta semana.

Quentin suspira. Se crea un silencio corto que me recuerda donde estamos.

—Q, necesito tu ayuda.—Confieso.—Por favor.

Me devuelve la mirada como si estuviese sufriendo pero el verme sufrir a mi, lo lastimase más.

—Me va a odiar.— Contesta antes de tomarse en un trago, el fondo de vino que le quedaba.

***

¿Creen que la intervención de Quentín va a servir para resolver esto? →

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top