Capítulo 15
Quedamos en que lo encontraría después de clase en un local de disfraces a unas quince cuadras de nuestro piso. Las camino con frío, ansiosa de llegar y escucharlo hablar de lo que sea.
Aparentemente, Quentin aprovechó la tarde para comprar los vestuarios para cierto rodaje pero cuando llego, lo encuentro probándose disfraces para la tan esperada fiesta. No tarda en separarme unos y casi obligarme a probármelos pero no tengo ninguna excusa. Jesse no está y eso quiere decir que no tengo a nadie más con quien pasar el tiempo.
Pasó un mes ya desde que el profesor Wallace me permitió reintegrarme al programa. La verdad es que la disponibilidad de Jesse desde esa fechas ha sido una verdadera mierda. Apenas la veo un par de veces a la semana si no está cansada, viajando o contando los minutos para terminar su guión. Entiendo que estamos en la segunda mitad del año pero nunca creí que iba a costarnos tanto vernos.
Llego al cambiador de telón rojo donde Quentin se está probando un nuevo vestido. El espejo pobremente iluminado me permite verme a mi misma con una apariencia que parece mejor perderla que encontrarla. Tengo ojeras, la piel seca por el frío y el flequillo más largo, ya rozándome las cejas invisibles. Es increíble lo mucho que olvidamos nuestra cara al existir.
—No puedo creer que falten solo cuarenta y siete días.— Comenta Quentin aplaudiendo con alegría.
Ansía tanto la fiesta y la marcha que lleva los días contados e incluso, un calendario pegado en la heladera. Nunca olvida hacer un comentario al respecto o sonreír al desayunar su café...todas las mañanas.
—Podrías decir 'un mes y medio'...¿no es más fácil?— le pregunto sintiendo simpatía hacia su alegría y intentando olvidar mis preocupaciones sobre el tiempo.
—'Fácil' es barato, linda.
Me saco la remera aún sin poder dejarlo de lado.
—Jesse dijo que estaría aquí a las cinco.— Comento al chequear mi reloj...
Dice 5:40pm.
—Producción la está volviendo loca, ¿¿ese chico Adrien?? Es una perra.
—Lo sé, pero porqué lleva tanto tiempo...—digo frustrada.
—¿Filmar?— pregunta retocando su peinado.
—Una semana para cuatro minutos de pantalla...¡y no es ni siquiera su proyecto!...No lo entiendo.
—Amor, lleva mucho tiempo cumplir con la lista de planos, el decorado, el bloqueo de actores...y evita decirle algo así cerca de ella...no tardaría en ponerse en el mood el-cine-es-capitalista y predicar hasta que te olvides por qué existes en primer lugar.—concluye.
Le saco una foto con mi cámara que todo este tiempo llevaba colgada al cuello como siempre.
—Si, lo sé...Sólo la extraño, eso es todo.— Confieso.
—Aww...lo sé, linda.— Me dice sin poder contener un abrazo.
—Estoy feliz de que no te hayas ido con ellos.— le digo ya entre sus brazos y acurrucada en su pecho.
Quentin me besa la cabeza y la separa de la suya para mirarme a los ojos.
Tiene algo de glitter en las mejillas, aros y labial pero más allá de eso, puedo leer en su rostro que luce calmo. Como si no tuviera verdaderas preocupaciones o como si no las conociera aún.
Todos deberíamos ser más como Quentin.
—Tengo una playlist que creé para hacer de mi patético día, algo al menos cinematográfico. Ya sabes, la melancolía, la tragedia, el drama...son tus amigas. Estarán contigo para siempre. Se llama 'No-escuches-esto', solo dime si la quieres y te la envío, ¿okay?
Take On Me de A-ha invade el bar 1880. El viernes trajo otra noche de alcohol y la presencia de Jesse, recién vuelta de filmar.
Espero mi cocktail en la barra mientras Quentin y Derek conversan y toman de los suyos a mi lado. Un par de metros más lejos está Jesse, conversando con otro grupo y tomando cerveza.
Su cabello luce diferente, se nota que no ha usado gorra ni hoy ni ayer. De su cabello verde agua quedan apenas las puntas, más arriba se ve el rubio natural de su corto cabello.
Jesse me encuentra observándola, lo cual ayuda a que termine la conversación con sus aparentes compañeros.
—Gracias, Ben.— le digo aceptando el whisky y la botella pequeña de cerveza recién abierta.
Me acerco a ella cuando noto que ya se están yendo, llevando nuestras bebidas.
—Todavía no me acostumbro a que tengo que compartirte.— Le digo.
Jesse me besa la mejilla y entrelaza mi mano con la suya para llevarme a uno de los sillones.
—Entonces, ¿ya estás trabajando en tu proyecto final?— Tomamos asiento.
—Oh, no...la semana que viene ayudo a Nick con el suyo pero...todavía no estoy segura de qué hacer.
—Ni que tuvieras tanto tiempo para pensarlo, ¿verdad?
—Tu te las arreglaste para terminar las últimas escenas de tu guión en cuatro días, Jess.
—No es lo mismo pero, como sea.— Comenta antes de mirar por encima de su hombro, distraída.
Saca el celular de su bolsillo y observo mi mano libre intentando concentrar mis ansias en algún punto fijo.
—Quería trabajar con blanco y negro y hacer una connotación sobre el espacio negativo pero creo que tengo más ganas de trabajar con la identidad...Verás, descubrí que quitando los ojos de alguien en una fotografía, creas cientos de lecturas diferentes.
Mientras le explico, Jesse chequea su celular entre sonrisas. ¿No me está oyendo?
—Si.— Dice volviendo a nuestra conversación, ganándome de mano.— Dijiste que a Wallace le gustó la serie de nuestro viaje.— Levanta la mirada al lograr despegarse del celular.— ¿Qué si entonces trabajas con la técnica de Collage?...Podrías cortar partes de mi cara y pegarlas en el cuerpo de Q o al revés...como un rompecabezas de identidad.
Asiento con algo de entusiasmo por sus ideas tan frescas y naturales.
—¿Estarás en la ciudad?— le pregunto aprovechando la situación.
—En realidad no...pero ya encontrarás la forma, no te preocupes.
—No se si puedo intervenir en las fotografías de esa forma pero preguntaré en la universidad...es una buena idea de todas formas.
Jesse sonríe y se acerca.
—Voy a buscar a mis chicos, están afuera.— dice antes de besarme la mejilla.
Sostengo su rostro al sentirlo rozar el mío y la beso en los labios por un poco más de tiempo. Jesse sonríe y me da un pequeño beso más antes de irse.
Vaya...todo esto se siente, extraño. Jesse está extraña.
¿Qué pasará por su mente? ¿Y eso del celular? ¿Con quién estaba hablando?
Tomo cuatro tragos profundos de mi whisky obligándome a tragar con él, todas mis inestabilidades emocionales.
Las seis modelos posan con fondos planos y minimalistas. Asiática, afroamericana, rubia, morocha, pelirroja. La música electrónica ayuda a crear en el estudio, el ambiente que Nick tanto esfuerzo pone en lograr.
Saca fotografías y les da direcciones. Las chicas se mueven entre poses extrañas y exóticas con sus bragas y cinta negra cubriendo sus pezones.
Yo sostengo los paneles rebotadores la luz, paso los fondos y arreglo la pantalla verde cuando llega la hora. Le paso los lentes a Nick, las cámaras porque si...tiene mucho más que una cámara.
Llegamos al estudio a las siete de la mañana y ya son casi las dos. No he descansado desde entonces. Mi cabello está atado en un rodete desprolijo, que parece resbalarse a cada corrida que doy.
Nick baja la música.
—¡Okay chicas, tómense cinco minutos! ¡Hay agua y frutas en la mesa, ya saben donde está el baño!— Grita.—Y por favor, no vomiten el suelo...está recién plastificado.
Nick toma una pastilla envuelta en papel film de su bolsillo y se la traga con agua.
Finjo no observarlo y me detengo en las chicas que ya llegaron a la mesa del banquete en bajas calorías.
—¿Entonces?— me pregunta.— ¿Qué te parece, eh?
Luce contento pero no sé que responderle. No puedo mentirle...¿o si?
—¡...Salvaje!— le respondo sin estar convencida.
Nick me señala con el dedo asintiendo mientras toma agua de su botella.
—¿Trabajaste ya en la placa descriptiva?— Me adelanto antes de que comenzar a mentirle.
—Nah...pero es obvio ¿verdad? Me refiero a que si ves a estas chicas ya sabes que estoy trabajando en la diversidad racial y la opresión femenina a través de la moda, una crítica al capitalismo...no voy a decir que es feminismo del fuerte pero ey, ¿delgada línea, eh?
Mis ojos vagabundean de chica en chica. Mismos cuerpos, mismas formas...vaya, mismos bustos incluso. La pelirroja está mordiendo una manzana y la asiática come uvas. No tardo en imaginar el grito que pegaría Quentin al ver este desastre.
Dios mío...¿Cómo terminé aquí?
—¡Muy bien chicas! ¡Vamos a trabajar!
La rubia inhala una línea de cocaína. Saco mi cámara. Escucho que Nick le da una nalgada a una de las chicas. Disparo. Saqué la fotografía...de Nick.
Separo mi cara de la máquina y ella se aleja de él con una sonrisa provocativa.
Suspiro entre la bronca de su misoginia y mi incapacidad de actuar mientras vuelvo a entender que en vez de intervenir, saqué una fotografía.
Otra maldita fotografía.
***
¿Alguna vez se sintieron cómplices de un acto de misoginia? ¿Cómo lo afrontaron? Lxs leo →
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