CAPITULO 31- REENCUENTRO INESPERADO


DIAS MÁS TARDE.

NARRADOR EN TERCERA PERSONA.

El tiempo fue transcurriendo poco a poco, todos estaban felices, Calum y Ariadna habían empezado algo que ni ellos mismo sabían describir lo que sentían, se querían se amaban y no podían vivir el uno sin el otro, aunque Calum se hubiese convertido en el corderito de Ariadna, lo dominaba y hacía con él lo que quería, llevaba la voz predominante y el pobre Calum creía que en la relación quien llevaba los pantalones como se suele decir era él, otro equivocado más del mundo.

Mientras tanto Daniel y Lucía, seguían juntos, habían formado una familia muy bonita, eran el uno para el otro y ambos para los niños, Lucía por fin había recuperado la herencia de su padre, pronto se tendría que poner al frente de la fábrica, en la que iba a meter a trabajar a los chicos, ellos ya no tendrían que robar más y podrán quitarse de esa vida de delincuencia, ella también disponía del dinero de su padre y de la casa con lo que mantenía a los chicos, no había vuelto a tener noticias ni de su madre, ni mucho menos de Álvaro, a pesar de la amenaza es como si hubiese desaparecido, como si la tierra se lo hubiese tragado y eso sin duda tranquilizaba muchísimo a Lucía.

Jesús y Abbie últimamente se llevan discutiendo todo el tiempo, Abbie estaba muy rara, como si le pasase algo, es una mezcla rara de sentimientos, unos cambios de humor se apodera de ella desde hace unos días, está muy enfada, como si un demonio le hubiese poseído, pero a los segundos se pone a llorar sin motivo alguno, todo lo que come le sienta mal, o eso cree, ella alega que no le pasa nada, pero muy en el fondo, sabe que le pasa algo, que no quiere ni nombrar, mientras tanto Jesús está preocupado por todo esto, tiene miedo que Abbie lo vaya a dejar, porque en el fondo piensa que todo esto se debe a que lo ha dejado de querer o hay otro, el pobre estaba muy equivocado...

El resto está bien, Guille sigue buscando en nuestro pasado, porque sigue pensando que los padres de los chicos se conocen, mientras que Sebas y Alfonso siguen con Lorena y Lida, sus novias, en la casa todo va genial, nada parece ir mal, después de la tormenta generada por la aparición de Lucía y todos los problemas que traían consigo, la paz ganó la batalla, pero este pacifismo estaba a punto de terminar, miles de nuevos problemas estaban a la vuelta de la esquina, pero como siempre, para superar esas grandiosas barreras tendrían que estar todos juntos y no mirar atrás.

NARRA DANIEL.

Estaba en el supermercado con mis hijos, el pesado de mi cuñado y mi queridísimo hermano gemelo, Lucía se había quedado en casa porque quería una tarde de chicas con Abbie y Ariadna, iba a sacarle lo que le pasaba a Abbie que llevaba unos días un poco rara, normal teniendo a mi hermano al lado, mucho ha durado en no volverse loca, que pena que esto lo esté pensando y no se lo haya dicho a Calum, mientras a nosotros nos habían encasquetado a los niños y la lista de la compra para mandarnos aquí para hacer una compra, una excusa, como otra cualquiera. Mientras hecho en el carro lo que nos piden en la lista y vigilo que los niños estén correctamente y sobre todo, que Calum no haga de las suyas, mi hermano simplemente anda,  es como un perrito que va detrás de nosotros, no dice ni una sola palabra.

- Somos tres hombres de la casa, para que luego se quejen de nosotros, somos tres machotes, lo mismo te arreglamos un enchufe que vamos al supermercado a comprar, somos tres machomen – digo orgulloso mientras miro la lista de la compra- tenemos las cebollas, las patatas los tomates –enumero lo que veo en el carro, mientras tachaba las cosas de la lista- lechuga, atún, aceite, vinagre... ¿pero seguro que todo esto lo han pedido? – miro de reojo al carro de la compra y la lista- chocolate, palomitas para hacerlas en el microondas, dulces y litros y litros de refresco –enumero mirando de nuevo la lista de la compra- que yo sepa no veo aquí nada de eso Calum – le digo al rubio que encoge los hombros y hace una mueca-

- Sí, lo que pasa que se le había olvidado a Ariadna apuntarlo... me lo dijo a mí que era indispensable... si eso, antes de salir – el rubio defendió sus compras de última hora mientras yo seguía tachando- pero vamos que eso se queda, yo ya dije que si venía al supermercado me compraba mis caprichitos, no haberme traído - puso cara de enfado fingida mientras contenía su risa-

- Ya... ya – dije sin creérmelo del todo, mientras empujaba el carro de los niños- nos faltan pañales de la talla 3 para los niños y compresas, alas súper.... ¿compresas alas súper? ¿Alguien de nosotros tres sabe cómo va eso? Jesús, ¿Jesús puedes coger las compresas mientras yo cojo los pañales? –pregunté a mi hermano que no ha había abierto la boca en todo el camino, estaba raro, muy raro-

- Me va a dejar... lo noto, está muy rara, me va a dejar –suspiró sollozando al oír su nombre, creo que se refería a Abbie- quiere a otro, me ha dejado de querer, tengo que haberle hecho algo, ¿pero el que? Todo iba perfecto y desde hace unos días... ¿Qué voy a hacer yo sin ella? – lloriqueo mi gemelo-

- También va a hacer falta pañuelos, seguramente estén al lado de los pañales – el rubio gracioso intervino en nuestra conversación, con un comentario... con un comentario buenísimo, para que negarlo, pero no venía al caso-

- Está bien ya voy yo... - refunfuñé mientras que Jesús y Calum se iban a la cola para pagar del supermercado, así iríamos acelerando pasos-

Con el carrito de mis hijos en una mano me dispuse hasta la calle de los pañales y las compresas que para mí alegría estaban justo al lado, ¿para que pondrán las compresas al lado de los pañales? Cuando se supone que estás con los pañales no tienes que utilizar las compresas, me pongo a buscar si esas son las que me piden en la lista  y no los miles de clases y modelos que hay en la estantería y mientras las miro de reojo a mi hijo que ríe... ¿se está riendo de mi?

- Ves Ethan, hay que tener a las nenas contentas... los hombres estamos destinados todos a ser unos huevones universales, hijo y contra antes lo asumamos mejor, mírame a mí, o al calzonazos del tío Calum o al llorón del tío Jesús y tu serás otro, seguramente cuando tu novia te diga cariño, ahí que iras tú y creerás que tu llevas los pantalones, pero en verdad lo que estarás amarrado a lo que tu novia quiera y si le llevas la contraria, te harán como Ariadna al tío Calum – mi hijo reía como si entendiese con cada palabra- y ahora sigo buscando tus pañales hijo y las compresas que me piden, yo que iba de rompecorazones he acabado comprando compresas, cariño – Martín también reía mientras hacía gestos con sus manitas- y tú serás otro calzonazos más grande aún, por reírte  -sentencié mientras me disponía a agacharme para coger el último paquete de pañal que había el modelo que me ponía Lucía en la lista-.

Me agaché para coger el último paquete de pañal que quedaba al fondo, mientras  alguien se acercó a mí por detrás, creo que era una reponedora del local .

- Señor, ¿le puedo ayudar en algo? –  una voz detrás de mí me preguntó, su voz me sonaba, no podría ser ella, me giré y era ella, tenía el uniforme del supermercado -

- Mar ¿Qué haces aquí? – pregunté incrédulo, hacía mucho tiempo que no la veía, había cambiado poco, seguía manteniendo sus mismos rasgos, no había cambiado nada-

- ¿Dani? ¿mi Dani? – ella se acercó a mi apartando el carro, para abrazarme, abrazo que intenté evitar sin duda esto era un reencuentro inesperado-


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MIS QUERIDAS LECTORES/AS MAR HA VUELTO... eaaaaaaaaaaaaaaaaaaa madre miaa salseo del buenoooooooooooooooooooo a ver que hago con lo de otra temporada, para ambos casos la aparicion de mar es transcendetal  COMENTAD Y VOTAD PORFII gracias por los votos y comentariossssssssssssssssssssssssssssssss------- ¿os va gustando? ¿que creesis que le pasa a abbie la novia de jesus??? todo esto y mucho mas en proximos episodios

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