CAPITULO 3- EL PRIMER GOLPE
NARRADOR EN TERCERA PERSONA.
- Dani... esta aparcando un coche ahí afuera... ya llegan –dijo un chico rubio- nos van a pillar
- Joder, joder – masculló Daniel, mientras rebuscaba en los cajones lo más rápido posible- Calum –le dijo Daniel al rubio- díselo a los demás, estarán investigando la parte de arriba... no lo encuentro, mierda –suspiró Daniel, mientras el rubio subía las escaleras-
- Calum, no lo he encontrado, esto no me había pasado nunca –dijo frustrado Daniel- necesitamos encontrarlo, es importante para todos...
Por más que buscaba en todos lados, no encontraban el maldito papel, y los dueños de la casa estaban muy cerca, "ese papel es muy importante" repetía una y otra vez Daniel, por más que buscaban no lo encontraban, y este era el único sitio donde lo podía encontrar, por el rabillo del ojo, Daniel vio a los otros bajar, pero aunque los demás se empeñaban en salir, no cedía en su empeño de encontrarlo.
- Dani, tío, vamos, aquí no encontraremos nada –expresó Jesús su hermano gemelo-
- Tiene que estar aquí Jesús, ese papel es muy importante para todos, joder... - contestó este mientras abría una y otra vez los cajones de la cómoda en la que ahora rebuscaba-
- Van a entrar y nos van a pillar... y yo no quiero volver a estar encerrado otra vez... - Alfonso, fue esta vez el que habló y Sebas asintió-
- Vámonos, si nos pillan es ahí cuando no podremos encontrar nada –tomó la palabra Calum-
Los 5 integrantes de la banda, estaban en la planta de abajo con el pasamontañas puesto, para que no se les reconociese, la casa estaba toda destrozada, como si un huracán hubiese pasado por allí, el pomo de la puerta se fue girando poco a poco, Daniel ni los suyos habían encontrado lo que buscaban en esa casa, y eso hacía a Daniel enrabietarse...
- Daniel, ¿que hacemos?... -preguntó uno de los chicos-
- Corred... no miréis atrás, salgamos por la ventana y a correr –dijo Daniel mientras intentaba abrir la ventana-
Los chicos saltaron por la ventana, al final habían tenido que romper el cristal de la ventana, y se montaron corriendo en el coche, ese viejo vehículo testigo de todas, y cada una de las fechorías, su único modo de vida era robar casas, no se sentían orgullosos de eso, pero era su única forma de vivir, no sabían hacer otra cosa.
NARRA DANIEL.
Me monté en el asiento del conductor, jadeante y enfadado, sin haber encontrado nuestro objetivo volvíamos a casa, nunca me había pasado esto, siempre que nos proponíamos algo lo conseguíamos, jamás me daba por vencido, y ahora no será para menos, no pararé de buscar ese papel hasta que demos con él.
- Yo he arramplado con todo lo que he podido, ya que no hemos encontrado, lo otro, por lo menos nos llevamos un buen fajo de dinero y algunas joyas – apuntó Sebas, con una media sonrisa, en su cara y Calum le arrebató corriendo el dinero para olerlo-
- Muy bien, creo que con esto podremos vivir casi dos meses, hasta que pensemos donde podemos nuestro próximo golpe –contestó Alfonso-
Desde que nos escapamos del internado con 15 años, no hemos hecho otra cosa que robar, no me siento orgulloso de lo que hacemos, pero tenemos que hacerlo para sobrevivir, nuestras historia de vida quizás no haya sido la más bonita, pero nos tenemos los unos a los otros, a Jesús y a mí, nuestros padres nos metieron en el internado porque éramos muy rebeldes, desde que teníamos 7 años, éramos buenos chicos, pero supongo que era muy difícil cuidar de dos gemelos, contestones y subversivos, cogieron el camino fácil, y se mudaron a Londres con mi hermano mayor Juan Carlos, según ellos por trabajo, y a los dos estorbos lo más fácil era dejarlos en el internado más cercano, allí conocimos a los chicos, Calum, sus padres murieron y sus tíos lo mandaron allí recién nacido, después llegó Sebas, un mal estudiante, que llegó junto a su hermano Guille, cuatro años menor él y Alfonso, al que sus padres enviaron allí después de que con 13 años se empezara a juntar con compañías nada recomendables, cuando fuimos llegando nos convertimos en inseparables y decidimos escaparnos de esa cárcel... nuestros padres, ni se pararon a buscarnos, todos según ellos éramos casos perdidos, después de escaparnos, junto con las dos chicas, Abbie y Lida, novias de Jesús y Alfonso, nos fuimos a vivir a la gran casa en la que vivíamos Jesús y yo, al fin y al cabo esa casa estaba vacía, desde que mis padres la dejaron... después llegó, Lorena, la novia de Sebas, es la única que trabaja de camarera en un bar cercano, trae el sueldo a casa, que utilizamos solo los meses, en los que por nuestros métodos no podemos conseguir nada.
- Venga tío anímate, lo encontraremos, Daniel, no estés triste, después nos vamos de discoteca, y nos empotramos a un par de macizorras, para que nos digan lo guapo que somos y lo grande que lo tenemos todo para que nos suba el ánimo –esta vez fue Calum, el que tomó la palabra, para intentar animarme, pero aunque pareciese raro, ni eso conseguía consolarme... bueno un poco sí, secundaba su moción de ligarnos a un par de buenorras, para apretárnosla después... porque eso era lo que hacíamos, ni yo ni él queríamos compromiso con las chicas... Sebas, mi hermano y Alfonso tenían novia, vivían en nuestra casa, ellas también se escaparon del internado con nosotros, pero ni Calum ni yo, queríamos nada serio, el amor era un asco, mientras que hubiese chicas para hacer el amor y después cada uno para su casa, haríamos eso, éramos dos mujeriegos, sí, pero ellas sabían lo que hay, y quien pensara otra cosa, se mentía, nosotros no nos enamoraríamos de ellas, ni tampoco las llamaríamos a la mañana siguiente, es más después del polvo nos iríamos sin dormir abrazados a su lado, éramos unos mujeriegos, lo sabía pero nosotros éramos así, y no íbamos a cambiar, esta era nuestra personalidad-
- Vale, Calum... después si eso vamos a el pub y vemos el material que ahí y si nos convence alguna... - dije con una sonrisa maliciosa-
- Joder... bro, solo te anima eso... yo diría que eres un adicto al sexo o algo... -comentó mi hermanito, enarcando sus cejas-
- Pero antes os quiero pedir, un favor – expuso Calum, con la voz agitada- necesito que paréis... necesito cambiarle el agua al canario... -dijo y pusimos una cara de incomprensión- vamos que paréis joder... que me estoy meando vivo...-corriendo paré el coche en un lado de la carretera y Calum bajó a hacer sus necesidades, mientras nosotros lo esperábamos en el coche pero al cabo de los segundos un grito nos alertó-
- Chicos... chicos... venid a ver esto –gritó Calum, haciendo aspavientos, para que fuéramos-
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ESPERO QUE OS ESTE GUSTANDO
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