Cap.3 Excepcionalmente

Capitulo: 3 Excepcionalmente

—¿Qué carajo acabas de...? —El tomo el cuchillo con sangre y me lo quito en un movimiento rápido, lo coloco en la encimera que estaba al lado de nosotros y luego me miro a los ojos.

—¿Ya me crees?— dijo él un poco sarcástico esperando que le diera toda la razón.

—¿Qué eres?— Dije yo confundida, no quería tragarme ese cuento de que era un Vampiro.

—Un vampiro.— repitió él y mi cuerpo se tensó.

No quería cuestionarme el hecho de que un supuesto vampiro está enfrente mío, pero tampoco podía cuestionarme el hecho de que era un humano o por lo menos si me lo intentaba creer, parecía que perdería inevitablemente.

—Pero no existen —Yo lo miré y me di media vuelta, intentando huir de la situación en que me encontraba, caminado por el pasillo que llevaba hacia mi habitación.

—¿Espera, adonde vas?— pregunto el confundido por mi rápida reacción de solo irme y ya.

—Mira, haz lo que te dé la gana, yo me voy al carajo, vampiros sí, claro, ¿Qué mierda inhale camino a casa?, solo debo dormir y nada habrá sucedido — Yo entre en mi habitación y caí a la cama como una piedra.

Tenía dificultad para relajarme, algo me perturbaba, tal vez era él, o acaso el hecho de que siempre había más problemas en mi vida y siempre trataba de evitarlos huyendo de ellos.

El Maldito despertador sonó rompiendo mi poca paz mental.

—Yo quiero seguir durmiendo —Golpe el reloj de mesa para apagar la alarma, pero lo tiré al suelo haciendo aún más ruido, por un momento se calló y pensé que lo descompuse, genial.

—Oye, ¿Si esa cosa suena, no deberías levantarte? – dijo una voz masculina en mi habitación.

—¿Qué fue eso, la esquizofrenia acaso?— dije hablando conmigo misma.

— No lo es.— volvió hablar esa voz suave y hasta seductora.

Yo me senté en la cama y sobé mi cabeza, me dolía como siempre.

—¿De dónde viene esa voz? —Mire a mi derecha y había chico rubio de ojos verdes pálido, pero extrañamente hermoso - ¡Espera, eres tú! —Salte y me fui para atrás, pero antes de golpear mi cabeza con el suelo él sostuvo mi mano y la jalo hacia la cama.

Todos los recuerdos que tenía de la noche anterior acudieron a mi como una cachetada causándome más jaqueca.

—O sea, que no fui un sueño —dijo de manera suave él,  mirándome a los ojos como tratando de tranquilizarme.

No me había percatado de su aspecto, estaba tan concentrada en que el corazón se me iba a estallar que no me fije en él, o bueno de lo poco que la luz me permitía ver.

—Bueno, hagamos como que yo me como ese cuento, ¿Qué es exactamente lo que pretendes? - dije tratándome de escaparme de él. Él sonrió y dijo.

—Me alegra que por fin me creas.

—Ejem... Yo nunca dije eso —Murmuré, mientras  me levante de la cama y buscaba entre mi armario mi uniforme, lanzándolo sobre la cama, luego lo empuje hacia la puerta y lo saque.-Bueno, yo me tengo que ir, así que habla desde la puerta y si no te gusta vete.

Dentro de mí sabía que era una forma de tratar huir nuevamente de él y de su mirada penetrante que a la vez era seductora, o su voz que era ronca, pero a la vez era suave, su apariencia agresiva pero a la vez encantadora.

Él empezó hablar desde la puerta, pero yo no escuche nada sumergiéndome en mis pensamientos, después de cambiarme y cepillarme salí de la habitación y él seguía ahí, tome mi bolso y lo mire.

—Bueno, no oí nada, ¿así que hablamos después? Así que vete de mi casa, ¿ok? Adiós loco —Yo salí de la casa y él también —Bueno, yo me voy.

Salí de la casa y me cuestione, tenía demasiadas cosas que cuestionarme a mí misma.

Primera: Porque Carajos había dejado entrar a un loco en mi casa.

Segunda: Porque había escuchado los delirios de un idiota.

Tercera: Porque no llame a la policía.

O era muy idiota como para hacerlo, tal vez tenía miedo o fue tal vez un pequeño instinto que me freno a la hora de alejarme de él, siendo que tal vez era interesante.

Después de caminar, sentía extrañas sensaciones por mi cuerpo.

Miedo.

Era una de ellas.

Emoción.

También lo era.

—¿Se puede saber por qué me sigues? - dije cuando me percate que él estaba parado tras de mi.

—Tranquila.— dijo con su suave voz, a la cual ya me estaba acostumbrando.

— Gracias, eso sirve de mucho.— Tal vez inconscientemente me había acercado a él un poco más, era la primera vez que me encontraba en este tipo de situación.

Hasta que estuve al lado de él note su aroma, no era como cualquier otro, era excepcionalmente delicioso, algo lo cual me fascinaba.

Caminamos hacia la escuela a paso lento, no era tarde o al menos eso creía, pero eso no me importaba, estaba tan perdida en sus ojos y en su mirada, en su aroma, en su voz, con cada pequeña palabra que dijera.

No sabía qué pasaba dentro de mí, pero tal vez solo tal vez.

Me estaba volviendo loca o él me estaba volviendo loca.

Y si así fue como conocí a un idiota acosador excepcionalmente hermoso.

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