único

Jadeo con notorios nervios y con mucha disimulación abrió el paquete. En el había dos peculiares revistas, una sonrisa se formó en su rostro al ver las portadas de ambas.

Su 'misión' había sido un éxito.

Misión; así había nombrado a su obsceno plan que consistía en comprar los nuevos volúmenes de una cadena pornográfica. Las revistas que ahora yacían en sus manos contenían imágenes de mujeres para nada inocentes. Fue un gran problema poder ocultar las revistas sin que Kurapika, su amigo, se diera cuenta, sin embargo ahora podía disfrutar de las lascivas imágenes ya que el rubio se encontraba buscando información del Genei ryodan.

Con cuidado de no despertar a sus niños, se preparó un vaso de agua fría y se sentó en el viejo sofá para tener más comodidad. Como si de una reliquia se tratase, con sumo cuidado abrió la primera revista y sus ojos mostraron un pequeño brillo.

Sus orbes marrones observaban detalladamente a la imagen de una mujer con una bikini roja y sus mejillas se tiñeron de un rosado debido a la excitación.

Después de sentir que ya apreció lo suficiente esa imagen se dispuso a cambiar la página pero

-Viejo ¿que haces? -interrumpió su hora feliz la voz de Killua, otro de sus amigos.

Leorio por el susto escondió lo más rápido que pudo ambas revistas y bebió un trago del agua fría para calmar la emoción que sentía.

-¿Q-qué? ¿Yo? No hago nada en especial, y ¡Deberías seguir el ejemplo de Gon e ir a dormir! -intentó regañarlo pero aún así el albino lo veía, analizándolo.

-Eres un asco para mentir.

En un parpadeo el Zoldyck ya se encontraba atrás del viejo sofá, sorprendiendo al pelinegro, y tomó una de las revistas. Las vio por un par de segundos que parecieron años para el contrario y después los orbes azules chocaron con los marrones.

Dios, yo nunca te he pedido nada, si puedes hacer que Killua no ande de chismoso contándole a Kurapika te juro que iré a misa todos los domingos.

-¿En serio? ¿Rubias? -preguntó con algo de asco el ojiazul, después dejó la revista en su lugar.

-¿E-eh? -tardó en procesar lo ocurrido y algo ofendido prosiguió - ¡Las rubias son jodidamente calientes! -defendió sus preferencias, el aprendiz de doctor tenía una debilidad por el cabello dorado.

-Lis ribiis sin jididiminti ciliintis -se burló y después una sonrisa gatuna se asomó en su rostro -Idiota, las morenas son lo de hoy.

-¡Já! Después de todo eres un niño, no entiendes lo que es mejor -con aires de superioridad acomodó sus infaltables pequeños anteojos y tomó la revista abriéndola y enseñándole una imagen de una bella rubia -¡Las rubias son preciosas! Sus cabellos color oro hacen contraste con su piel nívea y si tienen ojos claros mucho mejor, les da el aspecto de una muñeca preciosa.

Daba su discurso Leorio de por qué las rubias son mejores mientras el albino bostezaba aburrido, sin embargo algo hizo click en la mente del pequeño, la descripción del pelinegro le parecía familiar.

-Contame otro chiste -con ironía respondió Killua -Las morenas son mejores, con su cabello negro combinada con la piel canela y hermosos grandes ojos, en su mayoría, marrones. Son perfectas.

-Tsk, ¡Las rubias tienen un encanto atrayente!

-¡Las personas morenas aún más!

Ambos se miraban con odio y un rayo se formaba entre los dos. Tanto el adolescente como el niño seguían dando argumentos defendiendo sus preferencias, cada vez elevaban más la voz y, sin darse cuenta, despertaron a un tercero.

-Chicos, ¿que hacen? -un adormilado Gon se integró a la conversación, llamando la atención de los otros dos.

-¡Gon! -gritó aliviado Killua -Dile al viejo que los morenos son mejores.

-¡Aún soy un adolescente! -se quejó - ¡Y los rubios son mejores!

Otra vez se formó la tensión, ninguno parecía querer ceder con sus gustos. El recién llegado pelinegro se olvidó del sueño que sentía y no comprendió del todo la pelea, sin embargo las revistas que, ahora se encontraban en el piso de madera, captaron su atención.

Sin que los otros se dieran cuenta recogió ambas revistas y al abrir la primera página sus mejillas adquirieron un rojo intenso mientras sus oídos largaban humo.

Al ser la primera vez que veía algo así, su curiosidad ganó y dio unas rápidas miradas al resto de páginas, donde cada vez eran más sugerentes las poses y la indumentaria más pequeña -por no decir inexistente-.

-Gon, ya dile al viejo- ¿Gon? -preguntó olvidando por un momento la pelea al ver como su mejor amigo veía son asombro las páginas.

-¡Gon, dame eso! -le arrebató de sus manos la revista pornográfica el Paladiknight.

Estamos en serios problemas.

Compartieron pensamiento los dos que antes discutían, pues habían arruinado -a su parecer- la inocencia del joven Freecs. Cuando Kurapika se entere iba a ser su fin.

-L-lo siento -se disculpó Gon por haber chusmeado la revista -¿Por qué peleaban?

-Likua decía que las morenas son mejores pero esta equivocado, las rubias lo son. -explicó Leorio -Eso ya no importa igual.

-¡Es Killua!

-Oh, ya veo -con curiosidad posó su mano derecha en su pera -Pero no coincido con ninguno de los dos -declaró sacando su lengua.

-¡¿Qué?! -gritaron Killua y Leorio.

-V-vi a unas albinas en la revista -sonrojado confesó - y puedo decir que son lindas, la piel y el cabello blanco les dan una belleza llamativa.

Tanto el Paladiknight como el Zoldyck quedaron hechos piedra, no esperaban tal declaración. Después, recuperando la compostura, iniciaron otra discusión sobre el atractivo físico, esta vez se les unió el de puntas verdes.

-Ya llegué -anunció una cuarta voz.

-¡Por eso las rubias son mejores! ¿Acaso no ven los atributos que poseen, chicos? Son sublimes -presumía Leorio sin escuchar al cuarto invitado, mientras le enseñaba a Killua y Gon la revista donde modelaba una preciosa joven rubia.

-¡Leorio! -gritó con notable enfado el rubio.

Me voy unas horas y él ya esta haciendo de las suyas.

-K-kurapika ¿cuando l-llegaste? -tartamudeaba con miedo el más alto.

-Oh, Kurapika, gracias a Dios que llegaste, Leorio estaba dañando nuestra inocencia con esas pecaminosas revistas -fingiendo tristeza el Zoldyck habló.

-Tú, maldito traidor -escupió el aprendiz de doctor y el ex asesino sólo sonrió gatunamente.

-¡¿Es eso verdad, Leorio?! -completamente enfadado el último Kurta lo fulminó con la mirada.

-D-deja que te explique.

-¡Ven, Gon! Vamos a dormir.

El albino tomó de la mano al Freecs y lo llevó a la pieza donde compartían cama. Lo último que escucharon fueron los gritos de Leorio y a Kurapika amenazando que la próxima vez no tendría compasión. Además de que quemó las costosas revistas.

El Paldiknight aprendió que no debía consumir más ese tipo de contenido, no con el último Kurta cerca.

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Fin.

Creo que fue demasiado obvio las "indirectas" que puse del killugon y leopika, no lo pude evitar perdón.

En fin.

¡Muchas gracias por leer!❤

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