9🥃

Klaus cerró el libro y despidió a sus alumnos. Matías esperó a que saliera el último de ellos y por fin se levantó de su lugar cuando comenzó a recoger sus cosas. El chico caminó directamente hacia él y esperó a que guardara hasta el último documento en su portafolio. Klaus por fin lo miró. Matías estaba nervioso, su cabello oscuro caía de forma desorganizada y sus ojos azules cristalizados se veían a punto de desbordarse en cualquier momento.

—Profesor, ¿no hay forma de recuperar el examen de ayer?

—Aún no reviso nada, Matías, espera que estén las notas y luego hablamos —Matías se apoyó en el escritorio.

—Sé lo que hice en el examen y no salí bien, necesito arreglar esa nota, como sea —el muchacho acarició su mano de forma sugestiva, pero teniendo en cuenta como le miraba estaba aterrado—. Usted me entiende, ¿verdad?

Klaus negó y retiró su mano, nunca se aprovecharía de un estudiante. Mucho menos de Matías, el chico lo tenía duro mientras cuidaba de sus dos hermanas pequeñas.

—No de la forma que sugieres —Matías entró en pánico agarrando su mano con más fuerza.

—Pero… es que tengo una beca y no puedo tener notas bajas —Klaus se puso de pie y colocó una mano en su hombro, Matías lo miró con desesperación.

—Matías, ¿le has ofrecido esto a otro profesor?

—No. Sólo me pasó en esta asignatura porque no pude estudiar, por favor… no puedo perder esta beca —lloriqueó, Klaus asintió y acarició su espalda.

—Solucionaremos las cosas, pero no de la forma en que lo sugieres. Puedes venir y a hablar con cualquiera de nosotros, conocemos tu situación y sabemos que eres más que capaz, no ofrezcas algo como esto otra vez, ni a mí, ni a nadie, y si algún profesor te lo propone vienes directo a mí —Matías mordió su labio inferior.

—Está bien, lo siento.

—Primero revisaré el exámen, si de verdad saliste mal te dejaré recuperarlo en tres días, pero se agrega el último tema, ¿estás de acuerdo?

—Sí, gracias y siento mucho lo de… ya sabe.

Klaus le sonrió.

—No te preocupes, ve con cuidado. La próxima vez que ocurra algo así puedes decirme que no estás listo para el examen.

Matías le agradeció nuevamente y se fue, Klaus tomó su maletín y luego condujo a casa, Bastian lo recibió con unos fuertes ladridos y pequeños saltos.

—Chico, ¿qué hiciste todo el día? —Bastian ladró como respuesta y luego saltó al sofá—. No retoces en los muebles.

El perro dio dos vueltas en el mueble y luego salió corriendo.
Klaus se sentó en el sofá y dejó caer su cabeza sobre el respaldo, gracias a que se mantuvo ocupado no había pensado demasiado en los acontecimientos de la noche. Pudo tener una gran noche, sino fuera por ese inconveniente del nombre. No fue agradable escuchar el nombre de otro hombre mientras él estaba ahí. Klaus sacudió la cabeza, sinceramente, se lo había buscado. ¿Qué estaba pensando? Jordan estaba completamente borracho, él sólo lo odiaría más tarde.

Klaus suspiró, estaba terriblemente sensible gracias a Jordan, así que caminó al baño, dejó la ropa en el cesto y se metió bajo el agua fría de la ducha, llevaba un buen tiempo sin sexo y eso estaba acabando con su cabeza. Mordió su labio inferior mirando la erección, necesitaba un roce, sólo uno pequeño y se desharía de la mala energía.

Klaus llevó la mano derecha a su falo y acarició toda la extensión, cerró los ojos y gimió. Se imaginó a Nico con él, una de sus grandes manos acariciando su erección junto con la de él, su otra mano pellizcando los pezones, sus labios besándole el cuello. Klaus se apoyó a la pared y gimió, su mano se movió con fuerza buscando más placer, pero nada pasó. Klaus gruñó con molestia, ya ni siquiera podía complacerse a sí mismo.

Agarró su toalla y luego de secarse se colocó su bata, estaba incómodo y quería liberarse con desesperación, Klaus agarró los papeles que le había dejado Nico y marcó en su teléfono el número que figuraba ahí, cuatro timbres después pudo escuchar la voz de Jordan fuerte y clara.

—¿Hola?

—Jordan —suspiró y se acostó, Klaus escuchó un ruido del otro lado, como si Jordan se hubiese golpeado con algo.

—¿Klaus?

—Ujum…

—¿Cómo conseguiste mi número? —Klaus se carcajeó ligeramente. En realidad, era mejor que no supiera eso.

—Tengo mis trucos.

—¿Por qué me llamas?

—¿Recuerdas lo de anoche?

—Apenas, pero estoy seguro de que no pasó nada.

Klaus tragó viendo su erección por encima de la tela de la bata. Por supuesto que no había pasado nada, Jordan sólo tenía que llamarlo por el nombre de otra persona para que todo se apagara.

—Precisamente por eso, no paro de pensar en ti porque me fui terriblemente excitado de ahí y me gustaría que te responsabilizaras.

—¿Qué?

—Jordan, tener sexo telefónico será placentero para ambos —Klaus casi pudo ver a Jordan entrando en pánico.

¿Estás loco?

—¿Por ti? Un poco. Ayer casi llegamos al final, esto no será nada. ¿Cuál es el problema?

Nunca acepté ser tu premio de consolación —murmuró.

—Lo disfrutarás también.

No.

—Vamos, ¿qué traes puesto?

—Klaus, acabo de salir del baño y no estoy de humor para tus tonterías —Klaus mordió su labio inferior y abrió su bata.

—¿Eso quiere decir que no traes nada? —Jordan probablemente no se perdió el tono sugestivo de su voz.

No te emociones, tengo una toalla.

—Esa sería una gran vista, yo acabo de desatarme el albornoz y te juro que sólo pensar en ti en toalla me tiene a punto de correrme —Jordan gimió del otro lado.

—Dios mío, estás loco, no sabes lo que haces.

Klaus le sonrió.

—Pruébame —se preparó mentalmente para escuchar otro rotundo no, presionar a Jordan nunca traía nada bueno.

Jordan suspiró con fuerza.

—Klaus, acaríciate con lentitud —Klaus se ahogó con su propia saliva pensando que había escuchado mal, Jordan habló de nuevo—. Concéntrate y hazlo.

Klaus colocó el teléfono en altavoz y lo dejó a un lado, luego obedeció, con su mano derecha acarició la dolorosa erección, el líquido pre-seminal ayudó bastante en el deslizamiento y gimió.

—Te escuchas muy emocionado —agregó Jordan con un bufido, Klaus ignoró la provocación deslizando un dedo por la punta.

—¿Por qué no lo haces también?

—No soy yo quien está necesitado —Klaus alejó su mano con inconformidad.

—No me gusta…

Si escucho una queja más voy a colgar y dejarte con las ganas otra vez.

Klaus no abrió la boca otra vez para quejarse, sabía que tan en serio hablaba Jordan. Pero hacer esto sin que las dos partes cooperaran no lo sentía nada bien.

Klaus, apoya la espalda.

Klaus tenía curiosidad, no lo dejaría ahora de ninguna manera, él se acotejó como Jordan especificaba y miró el teléfono.

—¿Y ahora?

—Lleva dos dedos a tu boca y chúpalos como si fuese mi polla, no dejes de acariciarte —Klaus torció los ojos.

—Resulta que eres bueno con esto de la charla sucia —Jordan chasqueó la lengua.

Aún te escucho hablando, si no harás lo que te digo termina la llamada —Klaus bufó y llevó los dedos a su boca sin dejar de acariciarse como le había ordenado, Jordan suspiró y dos minutos más tarde dio otra orden—. Ahora levanta las piernas y lleva los dedos a tu interior.

Klaus sacó los dedos y miró al teléfono como si lo hubiese ofendido. Eso no era parte de su rutina, ciertamente era gay, pero nunca había estado del lado receptor. Este hombre no podía estar pidiéndole que pusiera los dedos ahí.

—No, espera…

Vamos, poco a poco Klaus, toma tu lubricante si es necesario.

Klaus apretó la mandíbula, ese tono no se había escuchado bien, sin pensarlo demasiado deslizó un dedo en su interior y gimió de dolor.

—Ah…

Te dije con calma, primero uno, dentro y fuera con lentitud, luego el otro —regañó, Klaus deslizó su dedo lentamente y se estremeció, su garganta dejó salir un ruido extraño—. ¿Nunca te has tocado tu mismo en ese lugar?

Ni otra persona para variar, pero no quería que Jordan tuviera tanta información.

—N-No.

Jordan se carcajeó ligeramente del otro lado.

Pon un segundo y dime cómo se siente.

Klaus gimió, no había sentido en intentar mantener su orgullo a estas alturas. Aunque tomó más tiempo del esperado pudo hacerlo y prácticamente tuvo ganas de llorar. Casi llora porque se sentía bien, demasiado bien, lo cual era ofensivo.

—Se siente bien.

Vamos, Klaus, busca el punto, arquea tus dedos suavemente.

Klaus estaba avergonzado, gracias al cielo no había nadie ahí para verlo en esta situación. Siguiendo las instrucciones de Jordan llegó a ese lugar y la respuesta fue incluso mejor.

—¡Ah! ¡Oh Dios! —gruñó al sentir una corriente eléctrica, posiblemente tocaba una vez más ahí y terminaría corriéndose.

Hazlo de nuevo y déjame escuchar como terminas.

Klaus lloriqueó mientras se corría, su respiración era un caos y sus manos estaban sucias. Tomó algunos pañuelos desechables de su gaveta y se limpió, Jordan aún estaba en la llamada y su respiración tampoco estaba calmada.

—¿Te sientes mejor?

—Sí. ¿Estás excitado?

No soy de piedra, obviamente lo estoy —Klaus enrojeció y amarró su bata nuevamente.

—Una lástima que no me hicieras compañía.

—Debería colgar.

Klaus sonrió de medio lado.

—¿Irás a masturbarte?

Claro que no —gruñó, Klaus se encogió de hombros.

—Realmente espero que lo hagas y pienses en mí, ve haciéndote una idea de ello, Jordan, nos vemos.

Klaus colgó y sonrió con satisfacción.

……

Jordan dejó su teléfono en la gaveta y negó, ese hombre sería su perdición, miró la toalla que llevaba y gruñó al ver su erección. No iría a masturbarse pensando en Klaus, de ninguna manera lo dejaría ganar de esa forma. Se colocó ropa interior, tomó un último trago de su bebida y fue a la cama, las dos horas que logró dormir no fueron placenteras debido a los sueños eróticos con una persona que no era tan bienvenida ahí.

Klaus estaba acabando con su cordura.

Jordan trabajó los más rápido posible y fue al motel después de comprar una botella de Brandy, la dejó sobre la mesa y se quitó el abrigo. Llamó a su pizzería favorita y su comida estuvo ahí luego de su baño. Comió cuatro rebanadas de pizza acompañada del Brandy, extraña combinación, pero no estaba tan mal.

Jordan arqueó una ceja al escuchar los toques en la puerta, caminó y luego de abrir la puerta se llevó una gran sorpresa, Klaus lo atacó al instante juntando sus bocas en un ardiente beso. La puerta sonó con fuerza al cerrarse y Klaus lo tomó de las mejillas profundizando el beso aún más. Jordan retrocedió a medida que Klaus lo llevaba hacia la cama, él se detuvo mirando hacia la mesa.

—¿Estabas bebiendo otra vez?

—Sí.

—No deberías hacerlo con tanta regularidad —Jordan lo miró con altanería.

—¿Viniste a regañarme?

—No, pero más tarde hablaremos de ello.

Jordan se carcajeó y lo tiró a la cama.

—Más tarde estaremos ocupados, no habrá tiempo de hablar —gruñó colocándose a horcajadas sobre su pelvis.

Jordan volvió a besarlo y Klaus deslizó las manos bajo su camisa, Jordan también quitó la suya y acarició sus pectorales, la línea entre sus abdominales hasta detenerse en su erección cubierta. No necesitaba perder más tiempo, así que le quitó los zapatos y también el pantalón, no negaría que estaba aterrorizado por esto, hacía meses que no estaba con alguien y años de que estaba con una misma persona, no sabía si lo haría bien.

—¿En qué estás pensando?

—No es nada —Klaus lo tomó de las mejillas.

—¿Cuánto bebiste?

—Sólo dos vasos, no estoy borracho —y lo besó otra vez, Jordan mordió una de sus orejas suavemente ganándose un lindo gemido y siguió mordisqueando su cuello.

Dejó una marca sólo para molestar, pero Klaus lejos de enojarse lo miró con los ojos cristalizados y llenos de deseo. Jordan le quitó la ropa interior dejándolo completamente a su merced, sin nada de protección, Klaus lo jaló para otro beso y él aprovechó para pellizcar sus pezones.

Klaus gimió sobre su boca. Jordan acarició su erección, esta vez pudo escuchar los gemidos de Klaus sin estar a kilómetros de distancia, lo cual era muchísimo mejor.

Cerró los ojos mientras lo acariciaba, su cabello castaño caía sobre la almohada y una lágrima se deslizó de su ojo derecho, Jordan la secó con su dedo pulgar y le besó la sien.

—¿Pasa algo?

Klaus abrió los ojos y negó mordiéndose el labio inferior, luego decidió hablar.

—Di mi nombre, Jordan —Jordan resopló con una sonrisa, de todas las cosas que podía pedir había solicitado algo tan simple que era extraño.

—¿Por qué quieres que…? —Klaus puso un dedo sobre sus labios.

—Sólo dilo.

Jordan secó su mejilla, lo besó profundamente y luego lo miró a los ojos. Si esa cosa simple lo hacía feliz no era nadie para negarse al pedido.

—Klaus.

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