Capítulo 4

Pero al final, todos se alejan.// Incluso aquellos que prometieron quedarse.

Los dos os sentasteis en silencio durante lo que parecieron horas, solo escuchando el latido del corazón del otro, ninguno preparado para dejar ir al otro. Sentiste curarse las heridas de tu corazón solo con estar al lado de Tom, pero sabías que tan pronto como os levantaseis, volverían a abrirse, haciendo sangrar de nuevo a tu corazón y tenías miedo de que fuera peor que hace tres años.

-¿T/N?- Tu madre gritó después de verte salir corriendo hacia tu cuarto, cerrando la puerta con llave después de entrar. Sentiste que te fallaban las rodillas y caíste al suelo, con lágrimas cayendo en tus manos.

¿Qué habías hecho? ¿Que había pasado con "Nunca te voy a hacer daño"? ¿Qué había pasado con "Mejores amigos para siempre"? ¿Tenía razón? ¿Eras demasiado dependiente? Siempre habías pensado que las ganas de estar juntos eran mutuas.

Imágenes tuyas viviendo con Tom pasaron por tu cabeza, mareándote. Las palabras seguían repitiéndose en tu cabeza, haciendo que te entraran ganas de vomitar. Las fotos tuyas y de Tom de tu pared te dieron ganas de arrancarte tu corazón, pero sentías como si él ya te lo hubiera arrancado.

Oíste a tu madre llamar a la puerta de tu cuarto, seguida de tu padre antes de que escucharas la voz de Harrison. Su voz te recordaba aún más a Tom. Aún así sentiste que necesitabas a alguien que no fuera tus padres te abrazara, para decirte que estabas soñando. Necesitabas que alguien te dijera que todo había sido una broma y que Tom te había gastado una broma de mal gusto, una broma de la que nunca te recuperarías. Alguien que te dijera que todo volvería a estar bien, pero presentías que eso no iba a pasar.

Abriendo la puerta detrás tuya, sentiste como Harrison la abría cuidadosamente cuando te diste cuenta de que estabas apoyada en ella

-T/N ¿qué ha pasado? ¿Va todo bien? Cerró la puerta detrás de él, agachándose a tu lado poniendo una mano en tu hombro. Cuando no le contestaste, se sentó a tu lado, estrechándote entre sus brazos mientras dejabas que las lágrimas cayeran en su camiseta. Al chico le rompía el corazón verte así, aunque no supiera que te había pasado.

-Tom, él-Empezaste pero no conseguiste sacar las palabras. Tu corazón se rompía de nuevo solo con decir su nombre. Su cara aparecía en tu mente, haciéndote desear no haberle dejado acercarse tanto a ti. Deseando no haberle dejado que te enamorase.

-¿Quieres que vaya a por él?- Harrison preguntó confuso. El chico asumió que Tom sería el primero con el que querrías hablar si algo malo había pasado, así que ir a por Tom fue lo primero que se le ocurrió.

-M-me quiere fuera de su vida- Susurraste en el pecho de Harrison.

-¿P-por qué? ¿Qué? ¿Qué te hace decir eso?

-Me lo ha dicho- sollozaste.

-Déjame en paz- Las palabras se repetían en tu cabeza.

-T/N, estoy seguro de que no quería decir eso. Quiero decir, sois Tom y tú. Siempre habéis sido Tom y tú, te adora- Dejaste escapar una risa al ver como de ridículas sonaban esas palabras. Claramente no lo hacía.

-¿Quieres contarme lo que ha pasado?- Harrison preguntó mientras acariciaba tu espalda, intentando que te calmaras.

Le contaste a Harrison lo que había pasado, haciendo que se sentara en silencio durante cinco minutos, sin saber que decir. Joder, las palabras de Tom rompieron SU corazón. El chico rubio no sabía que le había pasado a su amigo pero iba a descubrir por qué ese idiota había dicho esas cosas. No había forma de que Tom hubiera hecho eso sin razón, Tom te quería más que a nada. Siempre habíais sido Tom y tú. Harrison ya estaba preparando el discurso para vuestra boda en su cabeza. ¿Que había pasado para que el chico hubiera dicho esas palabras?

Tom, por otro lado, no tenía una cita. Te había mentido. No había tenido una cita en meses. Condujo hasta las afueras de la ciudad, donde nadie podía verle u oírle. salió de su coche y soltó el grito más doloroso antes de ahogarse en sus propias lágrimas.

Tom no te quería fuera de su vida. Te necesitaba, pero no podía soportar el dolor de verte todos los días sabiendo que no estabas enamorada de él, que no lo querías como él te quería.

Escuchó vibrar su teléfono pero lo ignoró. Sabía que era Harrison, sabía que era él porque sabía que le habías contado todo lo que había pasado.¿A quién ibas a acudir si no, si Tom te había dejado sola?

Tom se odiaba a si mismo por hacer esto. No podía sacar tu cara de su cabeza. Vio las lágrimas que habían empezado a formarse en tus ojos y sabía que tenía que alejarse. Tenía que alejarse porque si no se iba, te habría abrazado y te habría dicho lo mucho que te quería y cuánto significabas para él. El chico tenía miedo de arruinar vuestra amistad con sus sentimientos, pero en vez de eso jodió todo aún más.

¿De verdad prefería no verte nunca más a solo ser tu amigo? No estaba seguro pero no había vuelta atrás ahora. Te había olvidado y encontrarías a alguien, alguien que te querría como él te había querido. Sabía que esa persona no era él.

Ese día, Tom no solo rompió tu corazón, sino también el suyo.

Echando la vista atrás a aquel día, estar ahora mismo en los brazos de Tom era como un sueño. Un sueño del que te despertarías al día siguiente para darte cuenta de que todo esto era eso, algo que deseabas que volviera a ser tu vida.

Tom aún no sabía como se sentía después de haber estado tan cerca tuyo. Se había mentido a si mismo y a Harrison, cuando le dijo que no se preocupaba por ti. Se había mentido a si mismo cuando se dijo que su vida estaba mejor sin ti y cuando pensó que olvidarse de ti y eliminarte de su vida era la mejor opción que tenía.

Te echaba de menos. Echaba de menos a su mejor amiga. Echaba de menos lo que los dos teníais y todos los chistes que habíais compartido. Por supuesto, vivió su vida,había pasado página y estaba feliz con como todo había salido, pero a veces sentía como si hubiera algo que le faltaba y estando sentado a tu lado, se dio cuenta de que había encontrado lo que faltaba.

Estabas empezando a dormirte cuando sentiste a Tom frotando tu brazo. Sabías que este era el final. El final de algo que apenas había empezado. El final de algo que no tendría que haber terminado en primer lugar. El final de algo que una vez fue todo lo que necesitabas para ser feliz.

-Deberías descansar- Tom te sonrió mientras te soltaste de él y te pusiste de pie. Este era el final.

-Sí, supongo- Conseguiste sonreir. Por primera vez en aquella noche, te sentiste lo suficientemente fuerte como para mirarle a los ojos, los preciosos ojos marrones de los que una vez te enamoraste, los ojos marrones que una vez hicieron que te fallaran las rodillas. Ojos que ahora solo te recordaban a un corazón roto.

-Buenas noches, T/N- Sonrió una última vez antes de darse la vuelta e irse hacia la casa de los Holland.

-Buenas noches Tommy- Susurraste mientras tus ojos lo siguieron hasta que llegó a la puerta principal. Estabas bastante segura de que no te había escuchado pero justo cuando llegó a la puerta principal se dio la vuelta.

-Que duermas bien, cariño- Dijo, llamándote por el nombre por el que no te había llamado desde que teníais 16 años.

-Feliz cumpleaños- Tom estaba en frente tuya con una pequeña caja en las manos. Puso la sonrisa más tierna mientras te daba un abrazo.

-Gracias Tommy.

-Eh, sí, esto es para ti, me acordé de ti cuando lo vi. Se sonrojó mientras te ofrecía la caja. Cuando la abriste, viste que dentro había un precioso collar. Sacándolo de la caja viste el pequeño colgante, era un sol con tu piedra del zodiaco.

-Es tan bonito. Muchas gracias- Sonreíste al chico mientras le dabas otro abrazo.

-¿Quieres que te ayude a ponértelo?- Asentiste, sujetándote el pelo para que Tom pudiese ponerte el collar alrededor del cuello.

-Sé sincero, ¿ha comprado tu madre esto?- Reíste girándote para mirarlo.

-No, y esta creo que es la primera vez que soy sincero cuando te digo que lo he comprado yo- Rió.

-Me acordé de ti porque eres mi pequeño rayo de sol. Porque de alguna manera consigues alegrarme el día siempre que estoy mal- Sonrió, haciendo que tu corazón se acelerara.

Te sentaste en tu cuarto, con una pequeña sonrisa en la cara y con tus dedos acariciando el pequeño sol. Aún tenías el collar en la caja en la que vino. Dejaste de llevarlo cuando Tom se fue de tu vida. Te recordaba a la amistad que tuvisteis y nunca te atreviste a tirarlo. Te recordaba a los buenos momentos. Te recordaba a lo que Tom te dijo una vez, que eras su rayo de sol

-Eres todo lo que necesito en mi vida.

Mentiras.

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