Capítulo 2
Pero al final, todos se alejan.// Incluso aquellos que prometieron quedarse.
Tom te vio irte por la puerta principal. Vio como rodaban las lágrimas por tus mejillas y pensó en salir corriendo detrás de ti por un segundo, pero como no eras su chica no eras su problema ¿no?
-Aquí estaba, pensando en que no podías joder esto más de lo que ya lo has hecho- Harrison apareció al lado de su amigo sacudiendo la cabeza a su mejor amigo.
-¿Me puedes dejar en paz? Tom gruñó.
-No cuando estás siendo un idiota absoluto. Eres mi mejor amigo, Tom, pero ahora mismo estás siendo estúpido. Si quieres arreglar esto, ahora mismo parece un buen momento para empezar, sabes.
-No hay nada que arreglar, ni siquiera se de que estás hablando.
-Por el amor de Dios,Tom, en serio vas a actuar como si T/N no existiera?- Harrison estaba frustrado. No quería nada más que veros volver a ser el icónico dúo que una vez fuisteis, pero sabía que quedaba mucho por recorrer viendo la situación en la que estabais.
-No hemos hablado en cuanto, ¿Tres años? Déjame en paz, no hay nada que arreglar, no hay nada que yo quiera arreglar, Harrison, en serio, mi vida está mucho mejor sin ella.
-¡Madre mía! Eres tan cabezota coño, si no fueses el que conduce, me encantaría estampar tu cabeza contra la puta pared ahora mismo, pero claro. Déjala sola. Llorando. En la oscuridad. Te vas a arrepentir tío, eso te lo puedo prometer. Si algo le pasa, seré el primero en culparte- Harrison habría ido detrás de ti y te habría acompañado a casa, pero también sabía que no había manera de que Tom te fuese a dejar irte sola. Sabía que los dos tendríais que hablar antes o después y para Harrison, ahora mismo parecía el mejor momento para empezar. El chico sacudió su cabeza a su mejor amigo antes de dirigirse a la cocina a coger una bebida, dejando a Tom atrás con demasiados pensamientos rondando por su cabeza.
Tú, por otro lado, te fuiste de la fiesta con lágrimas cayendo por tu cara. Te odiabas por llorar cada vez que te enfadabas. Te molestaba que pareciese que eras demasiado vulnerable cuando lo único que querías hacer era pegarle a algo. Deseando no haber bebido para poder haber conducido a casa y no tener que caminar por una hora, sacaste tu teléfono y te pusiste a mirar el instagram para distraerte por el camino.
Tu mente volvió a pensar en Tom y en como te había mirado, como si no supiese quien eres, como si nunca hubiese construido una puta casa en un árbol contigo y como si nunca te hubiese dicho que eras su persona favorita en el universo.
-¡Conque esas tenemos!- Hiciste una mueca mientras Tom elegía a Harry primero para su equipo.
-Su pérdida es mi victoria, T/N, eres mía ahora- Harrison sonrió a Tom, quien gruñó. Harry era el mejor jugador y Tom no era un buen perdedor, así que hizo la cosa más sensata y escogió a su hermano antes que a ti.
-Por fin alguien que me aprecia a mi y a mis habilidades- Reíste subiéndote a la espalda de Harrison, haciendo que se quejase.
-Vale pequeño mono, bájate- Rió mientras bajabas.
-Oh, ¡Callaros los dos! ¡Todos sabemos que quien vaya con Harry va a ganar, Harrison hubiera hecho lo mismo- Tom lanzó la pelota sus mejores amigos antes de elegir a Sam para su equipo, dejando a Harrison contigo y con Paddy.
-Yo NUNCA habría escogido a Harold antes que a T/N- Harrison sonrió, sabiendo que era un mentiroso y que habría hecho lo mismo que Tom.
-¡Eres un mentiroso!- Tom se partió de la risa cuando vio a Harrison poner una carita inocente.
-¡De Harrison me lo esperaba! ¡Pero esperaba mucho más de ti Tom! ¡Pensaba que éramos amigos!
-¡Oh, vamos querida! Sabes que eres mi persona favorita en este puto planeta- Tom rió mientras te daba un abrazo.
-Claro, claro. Las acciones hablan más que las palabras, Thomas- Murmuraste en el hombro de Tom.
-Eres tan irritante- Rió mientras te daba un beso en el pelo.
-¡UGH! Parad con vuestras muestras públicas de afecto- Harry rió mientras os lanzaba la pelota haciendo que Tom te escondiese detrás de él para que la pelota solo le diese a él.
Te sacó de tus pensamientos ver como el coche que iba a tu lado disminuía su velocidad. Tu corazón se aceleró inmediatamente. ¿Por qué coño habías decidido volver sola a casa? ¿Por qué no le preguntaste a Harrison que te acompañara o a cualquier puta persona de la fiesta? Aún estabas decidiendo si correr o no cuando reconociste el coche, haciendo que te pararas.
-¿Necesitas que te lleven?- La voz pertenecía a alguien que no pensabas que fuera a hablarte de nuevo. Una voz perteneciente a alguien que una vez se las apañó para hacer desaparecer toda la tristeza de tu cuerpo, una voz que ahora solo era un recordatorio de la cantidad de dolor que te puede causar una persona.
Tu primera reacción fue seguir andando, ignorando al chico que te había roto el corazón hacía tres años, pero la idiota dentro de ti te dijo que te pararas y miraras a Tom, quien parecía igual de incómodo que tú en la situación en la que os encontrabais en aquel momento.
-E-estoy bien, gracias.
-Voy a casa igualmente, venga, no quiero que vuelvas a casa caminando en la oscuridad- Te sonrió. Una sonrisa que reabrió todas las partes arregladas de tu corazón. Una sonrisa que veías todos los días, una sonrisa que te hacía feliz.
-No pasa nada, s-son solo unos pocos minutos más de todas formas- Dijiste sabiendo que aún tenías que caminar otros 40 minutos.
-Sé donde vives, así que vas a tener que andar por lo menos otra media hora más. No te voy a dejar irte sola, o te subes o conduzco a tu lado durante los próximos 30 minutos.
-¿Por qué? ¿Por qué estás haciendo esto Tom?
-Porque...porque no quiero que te hagan daño cuando vuelves a casa sola mientras que yo pueda evitarlo.
-Pues que mal que fueses tú quien me hizo más daño del que me ha hecho nadie nunca- dejaste escapar una risa. Una risa que cubría como de dolida seguías. Una risa que evitaba que te pusieses a llorar en ese momento.
-T/N
-Si me subo, ¿te callarás de una puta vez y me dejarás en casa antes de desaparecer de mi puta vida otra vez?
-T/N- Tom vio cómo de dolida estabas y odiaba lo mucho que te afectaba. Queria dejarte ir, quería ver cómo lo superabas y te quería eliminar de su vida, pero verte así lo hizo desear que los dos nunca os hubierais hecho amigos o al menos es lo que se decía a si mismo.
-¿Sí o no?- No estabas preparada para que dijese otra cosa, ni siquiera estabas segura de si te querías subir a su coche. No estabas segura de si podrías estar tan cerca de él sin perder el control por completo.
-Vale.
Ya arrepintiendote de tu decisión, te subiste al coche, rezando en silencio para que el viaje no fuese muy largo. No tenías ni idea de cómo comportarte con Tom, los dos estabais en un punto en el que erais extraños con una historia detrás, nada más y nada menos. Mirando por la ventana, viendo pasar las casas de tu vecindario, deseabas haberte quedado en casa en primer lugar.
-Jack es un idiota- Tom murmuró después de 10 minutos de viaje en completo silencio.
- No eres quien para hablar- Soltaste.
-Nunca te habría dejado volver a casa sola.
-Ya, tú solo habrías dejado de hablarme y dejarme sola en la vida- Reíste sacudiendo la cabeza al ver lo ridícula que era la situación.
-Justo cuando iba a decir algo, llegasteis al aparcamiento de los Holland, haciendo que salieras del coche lo más rápido que pudiste nada más parar. Tom salió del coche cuando tú ya estabas casi llegando a tu casa.
-¡T/N!-Te llamó, haciendo que te giraras para mirar al chico que una vez fue tu mejor amigo- L-lo siento- Dijo pasándose la mano por sus rizos.
-¿Por qué ahora Tom? Han pasado tres años. Tres putos años sin que me dirigieses la palabra- Sus palabras casi te quitaron el aire de los pulmones, las lágrimas amenazaban con salir de tus ojos.
-N-no lo sé...Es solo, lo siento- Repitió.
-Un poco tarde ¿no crees?- Dijiste mientras la primera lágrima rodaba por tu mejilla.
-Mierda... Joder T/N, nunca he querido hacerte llorar- Dijo mientras se acercaba a ti.
-Siempre seré el que seque tus lágrimas
Mentiras.
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