Capítulo 1
Pero al final, todos se alejan.// Incluso aquellos que prometieron quedarse.
Era un sábado por la noche cuando estabas delante de tu armario, intentando elegir un conjunto para la fiesta a la que te habían invitado tus amigos. El verano acababa de empezar y las clases no volvían a empezar hasta unas semanas más tarde. No eras una persona que salía mucho, pero Jack quería ir y todos tus amigos estarían allí. Decidiste que unos pantalones negros y un top rojo serian geniales para la ocasión.
Mientras te ponías maquillaje, llamaron a la puerta y unos segundos después escuchaste a tu madre saludando a tu novio. Se caían bien, él era agradable contigo. Fue el que acabó arreglando algunas partes de ti que Tom había roto, lo que llevó mucho tiempo con tus padres. Nunca les dijiste por qué los dos dejasteis de ser amigos, más que nada porque no tenías ni idea de por qué pasó.
Tom no te volvió a dirigir la palabra, pero sabías que estaba viviendo su vida al máximo. Ir de fiesta con Harrison y sus hermanos, acostarse con diferentes chicas todas las semanas y suspender los exámenes eran las tres cosas que hacía con su vida. Tus padres seguían siendo amigos cercanos con los Hollland y hablabas un montón con los hermanos de Tom, pero normalmente evitabas hablar con cualquiera de ellos cuando Tom estaba cerca. Nunca ibas a su casa en las cenas familiares y Tom nunca iba a tu casa cuando tus padres eran los que organizaban las cenas.
Aún te hacía daño verlo después de todo este tiempo. Tu corazón todavía te dolía cada vez que lo veías subirse en su coche, jugar al baloncesto en frente de su casa y especialmente cuando lo veías llevar a su casa diferentes chicas todo el rato. Querías que te abrazara y que te dijese que todo había sido un mal sueño. Querías que todo volviera a ser como antes, solo los dos.
-¡T/N! ¡Para!- Tom rió mientras comenzabais otra guerra de cosquillas. Los dos estabais pasando el rato en el sofá de los Holland, con Harry y Sam sentados en frente de vosotros.
-¡No me toques!- Reíste mientras Tom te aplastaba contra el sofá, haciéndote cosquillas en los costados.
-Has empezado tú, querida.
-¡Eres un mentiroso!- sonreíste mientras te lo quitabas de encima.
-Me duele decir esto, pero Tom tiene razón, has empezado tú- Harry se rió mientras veía como los dos jugabais como si tuvieseis cinco años.
-¿Estás intentando que me enfade?- Replicaste a Harry con una mirada que le hizo levantar las manos en señal de defensa.
-¡Deja de amenazar a mi hermano! Lo has asustado, mira, ahora está huyendo de ti- Tom rió mientras se tiraba encima de ti, acercándote a él y apoyando su cara en tu cuello.
-¡Déjame!- Reíste mientras su respiración te cosquilleaba tu cuello.
-Eres muy cómoda. Y hueles a flores y a galletas.
-¿Galletas?- No pudiste evitar echarte a reír.
-Empezad a salir ya joder, sois irritantes de cojones- Sam sacudió su cabeza mientras se levantó y caminó hacia la cocina, dejándoos con un rubor en vuestras caras.
Tom también se estaba arreglando. Harrison lo había convencido de ir a una fiesta y quedar con unos viejos amigos. Mirando por la ventana te vio poniéndote tu conjunto, preguntándose si ibas a ir a la misma fiesta que él y si debería dejar tirado a Harrison y no ir. No eras exactamente alguien con quien se quería encontrar en una fiesta. Normalmente se las apañaba para apartarse de tu camino ya que las fiestas a las que iba no eran muy de tu estilo, pero también sabía que un montón de tus nuevos amigos iban a estar allí, incluyendo a tu novio. Hablando de tu novio, cuando Tom vio como saludabas a Jack con un suave beso cerró las cortinas y acabó de prepararse.
La música ya estaba acribillando tus orejas cuando Jack aparcó en frente de la casa. SAe había prestado voluntario para ser el conductor esa noche así que pensaste que podrías cogerte unas bebidas para disfrutar al menos un poco de la fiesta.
De alguna manera acabaste perdiendo a Jack en la multitud lo que llevó a que fueras arrastrada a un ping pong de cervezas organizado por tu amiga Mia. Mia era una chica fiestera de pies a cabeza, así que te viste a ti misma pasándotelo mejor y mejor conforme se iba haciendo más tarde, y conforme más intoxicada acababas.
Un poco más tarde estabas preparándote otra bebida cuando no otro que el mejor amigo de Tom Holland, Harrison Osterfield entró por la puerta, con sus labios formando una sonrisa en cuanto te vio. Los dos seguíais hablando por doquier pero no sabías si Tom sabía que lo hacíais. Viendo a Harrison, estabas 100% segura de que Tom también aparecería, y no sabías si estabas preparada para eso.
-¡T/N! ¡Hace años que no te veo!- Harrison te saludó con un gran abrazo.
-¡Harrison! ¿Cómo estás? ¿Cómo te va la vida?
-Ah, ya me conoces. Siempre vivo la vida al máximo- El chico rubio se rió,apoyándose en la encimera de la cocina a tu lado- No esperaba verte aquí.
-Bueno, Jack quería venir pero de alguna forma lo perdí en la multitud y ahora llevo dos partidas de ping pong de cervezas y tengo una fiesta montada en mi cabeza- Sonreíste.
-¡Oh, ping pong de cervezas! ¡Tenemos que jugar una o dos rondas en equipo! Recuerdo que n unca perdíamos una partida cuando jugábamos contra Tom y Harry- Ahí estaba, el nombre que aún te quitaba el aire de los pulmones. El nombre que atravesaba tu pecho como un cuchillo.
-S-sí...ehh, ¿Ha venido Tom?
-Sí, está... mierda se me ha olvidado- Harrison puso su mano en tu hombro cuando te vio ponerte tensa al mencionar a Tom.
-No pasa nada, te lo prometo, ¿Han pasado cuanto,tres años? He pasado página- Trataste de reírte cuando lo viste apoyándose en el marco de la puerta- mirándoos a ti y a Harrison por un segundo antes de darse la vuelta e irse.
-¿Jugamos al ping pong, entonces?- Sonreíste al chico rubio que inmediatamente se emocionó de poder jugar una ronda contigo. Querías sacarte su cara de la cabeza, el sonido de su nombre de tus orejas y el dolor que aún te seguía causando del pecho.
Después de ganar la partida, le pediste ayuda a Harrison para encontrar a Jack ya que te querías ir a casa, se estaba haciendo tarde y el alcohol te estaba poniendo aún más cansada. Los dos buscasteis por la casa, sin rastro de Jack. Paseando por el jardín lo viste sentado junto a algunos de sus amigos con una cerveza en las manos.
-Oh, no me jodas- Te quejaste y te apartaste de Harrison para ir a hablar con tu novio.
-Nenaaaa- Se levantó y podías ver que estaba claramente borracho ya que no podía ni mantenerse de pie.
-Eh, ¿cuando empezaste a beber?- Preguntaste, irritada.
-No te veía así que me aburrí y empecé a beber- Se encogió de hombros como si no pasase nada.
-Se supone que nos tienes que llevar a casa.
-Aún puedo conducir- Jack rió haciendo que pusieses los ojos en blanco.
-¿Estás de broma? Tú no vas a ir a ninguna parte, dame tus putas llaves, no te quiero ver meterte en un coche en ese estado- Extendiste la mano para que te diera las llaves. Si había una cosa que odiabas, era la gente borracha que conducía.
-Eres tan aburrida joder.
-¿Perdona? ¿Soy aburrida porque no quiero que conduzcas cuando estás borracho? ¿Te estás escuchando?- Levantaste una ceja.
-Aún puedo conducir.
-Por supuesto que puedes joder. Si no te puedes ni poner en pie- Reíste- Te juro Jack, como te subas a un coche esta noche-
-Tú no eres quien para hablar, parecías divertirte poniéndote borracha con Harrison allí.
-Primero, no metas a Harrison en esto y segundo, ¡Yo nunca he dicho que fuese a conducir! ¿Sabes qué? Disfruta del resto de las bebidas, me voy andando a casa. No quiero tener esta conversación ahora. Me llevo tus llaves conmigo, puedes recoger tu coche mañana- Dijiste antes de volver dentro con lágrimas de rabia saliendo de tus ojos.
Tom te vio hablando con tu novio. El chico había oído todas las cosas que habías estado diciendo y no pudo evitar apretar los puños. Estaba enfadado con Jack por haberte dicho que te iba a llevar a casa antes de emborracharse y estaba enfadado contigo por haber ido a la fiesta en primer lugar.
Cuando te vio en la cocina con Harrison, solo quería o irse o beberse de un trago todas las bebidas posibles. Manteniendo la promesa de ser el que iba a conducir esa noche, bebió otro trago de su coca cola mientras veía como Harrison lo miraba con una ceja alzada. Su mejor amigo lo había visto como te miraba discutir con Jack.
-¿Estás bien?- Harrison sonrió, sabiendo totalmente que Tom estaba muy enfadado.
El chico escondía bien sus emociones, pero aún se veían cuando hablaba de ti. Lo que no sabías es que después de todos esos años, Tom aún seguía preocupándose por ti instintivamente. Harrison se habría apostado su mano derecha a que si alguien te ponía una mano encima o te miraba de alguna manera extraña, Tom se metería en una pelea por ti.
El chico rubio nunca entendió por qué os separasteis y aún se entristecía cuando veía que ni os dedicabais una sonrisa cuando os cruzabais. Para él, siempre habíais sido Tom y tú como ese increíble dúo, así que que dejarais de hablar le hizo el mismo daño que a ti. Le caías bien y le gustaba como Tom siempre estaba alrededor tuyo.
-No lo entiendo Tom- Dijo Harrison mientras veía la mirada que te echaba Tom.
Los dos habíais dejado de hablar hacía cuatro semanas y Tom se veía bien por fuera, pero Harrison sabía que le dolía. También te dolía a ti, pero todo el mundo podía ver lo miserable que eras. Parecías como si hubiesen pasado semanas desde la última vez que dormiste.
-Te dije que dejaras de hablar de esa mierda.
-¿Pero por qué? Nunca me dijiste que pasó. O sea hace dos meses erais inseparables, dos imanes que se atraían cada vez que estabais al lado del otro. No lo entiendo, es como si intentases olvidar que existe.
El chico rubio intentaba entender a su mejor amigo, de verdad que lo intentaba, pero no había ninguna razón válida para justificar por qué actuaba de esa manera, al menos ninguna que supiese.
-Hay una razón. Eso es todo lo que necesitas saber joder. Es lo mejor, ahora déjame en paz- Tom se levantó de su sitio de la cafetería y se fue.
- Deberías preguntarle si necesita que alguien la lleve a casa- Dijo Harrison, apoyándose en la pared al lado de Tom, quien seguía mirando en tu dirección mientras discutías con Jack.
-Claro, o podría tirarme de un tejado- Resopló Tom, sacudiendo la cabeza.
-¿En serio vas a dejarla irse andando sola a casa?
-No es mi chica, no es mi problema, Haz- Se encogió de hombros y se fue, dejando atrás a Harrison para que volviese dentro.
-Siempre te protegeré, nunca estarás sola.
Mentiras.
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