Capítulo 6
Capítulo Seis
-¿Cómo estás?-preguntó Gustav al pequeño mono después de que Oliver le contara lo sucedido.
Rosa seguía con el rostro pegado contra su almohada, o con lo que quedaba de ella. Su cama se encontraba desarmada, llena de papeles usados y con restos de algodón de la almohada. Gustav no sabía qué hacer, la veía tan deprimida y molesta que se sentía culpable por haberla hecho salir con Julian.
-Tienes que desayunar. Tú amas comer.
Rosa no contestaba, solo hundía más su cara contra la almohada.
-¿Es mi culpa, cierto?-el mono seguía sin hablar-Lo siento. No debí meterte ideas en la cabeza.
La pequeña Rosa negó inmediatamente con la cabeza, lo cual sorprendió a Gustav.
-¿No-no es mi culpa que Liam y tú terminaran?
Rosa movió su cabeza donde estaba el chico y con voz apagada le respondió.
-Fui yo la que terminó con él.
Gustav al oír eso, no sabía cómo reaccionar. ¿Qué había pasado para que ella terminara con su famoso "Miss Liam"? ¿Acaso ya no lo quería como antes?
***
>>Londres<<
-¿Qué pasó ayer, Maggie?-preguntó su amiga mientras salían de clases-Creí que irías a hablar con Toby, pero no fue así. ¿De dónde conoces a su hermano mayor?
-Él trabaja para Jules.
-¿Jules King? ¿Tu príncipe?
-Ajá.
-¿Y qué te dijo? ¿Es verdad que está en rehabilitación como dicen en la televisión?
-¡No!
-¿Entonces?
-No sabe tampoco. Me dio su tarjeta por si sabía yo algo de él. Al parecer su empresa lo está buscando y quiere que pague los daños que ha provocado.
-Lo dejarán en bancarrota... Tal vez hasta King's desaparezca. ¿Y ahora qué vas hacer?
Maggie al escuchar esa pregunta se detuvo a mitad de camino, cuando vio que uno de los paneles de King's con la Reina del Desastre como imagen, se encontraba manchado de pintura y con insultos escritos.
-Debo encontrarlo, y rápido.
-¿Pero en dónde? No conoces a nadie de su entorno.
-Sí, sí conozco a alguien-asintió decidida mientras miraba a otro anuncio cerca al panel de su hermana. Esta vez de Gilmour's.
-¡¿Así?! ¿Otro empleado?
-No. A su Némesis.
***
>>Paris <<
-¡Rosa, debes venir a almorzar!-exclamaba Oliver mientras la jalaba de las piernas.
-¡No, no quiero!
Cansado, Oliver la suelta, y ella vuelve a acurrucarse en su cama.
-Debes comer algo. No puedes perder esas mejillas, valen oro.
-Lo sé, pero de verdad no tengo hambre.
Diciendo esto, se hecho dándole la espalda a su manager y al aroma de la comida. La muchacha quería privacidad. No deseaba comer y menos hablar con alguien. Su corazón estaba demasiado roto como para volver a ser ella misma.
De repente un celular empezó a timbrar.
-Es Julián-indicó Oliver al ver su teléfono-El chico pregunta dónde estás. ¿Acaso quedaron para encontrarse? ¿Qué le digo?
-Dile que no iré, que estoy ocupada.
Oliver con miedo a perder su empleo le escribe a Julián un mensaje. En segundos, éste responde.
-¿Qué te contestó?-preguntó Rosa sin mover ninguna extremidad.
-Dice que viene para acá.
-¡¿Qué?!-saltó de inmediato de su cama-¡Dile que no venga!
-Eso hice. Oh, espera. Escribió algo más. Dice que vendrá acompañado, con una tal Sophie.
-¡Odette!
-No, Sophie.
***
Mientras tanto a varias cuadras de distancia, dentro de una suite presidencial, se encontraba el CEO de una de las empresas más importantes de Europa mirando por su ventana aquella casona donde se encontraba ahora su ex enamorada. Estaba demasiado estresado y molesto por lo había sucedido que ni había podido dormir toda la noche. Seguía con la misma ropa con la que había llegado al aeropuerto, no había comido y lo único que no dejaba de preguntarse era si lo había hecho estuvo bien.
La noche anterior...
-Liam, no creo que sea buena idea.
-...¿Qué?
-Aún no quiero que todo el mundo sepa de nuestra relación. Ambos somos de distintas empresas, no se vería bien.
-No te debes preocupar. Yo estaré para protegerte.
-Yo no quiero eso, Liam. Tú ya has hecho mucho por mí.
-¿Entonces, cuándo será el momento correcto?
-No lo sé. Confirmar una relación es mostrar que se está en una relación seria, y yo-
-¿Acaso crees que lo nuestro no va durar?
-Liam...No es eso. Es solo que aún soy muy joven para ese tipo de compromiso.
-¿Otra vez vamos hablar sobre nuestras edades? Eso ya lo sé. Te llevo más de diez años, ¿y qué? Rosa, este es la primera vez desde que empezó el año que puedo verte. No quiero que esto se haga rutinario, quiero verte más seguido y no a escondidas.
-Liam...-Rosa comprendía bien por lo que pasaba. Ella también, gracias a su apretada agenda le era imposible pasar tiempo con él. Ella deseaba lo mismo, estar más tiempo juntos, sin embargo no podía imaginarse renunciar al modelaje tan rápido- sí hacemos publica nuestra relación, tendré que dejar King's. Y yo no quiero hacer eso. Me encanta mi trabajo.
-Lo sé, pero tú siempre estás ocupada y yo también. Yo ya no puedo vivir así.
Rosa al ver a Liam harto por todo lo que pasaba, supo muy bien cuál era la correcta solución. No obstante, a ella le dolía imaginar que aquí todo acabaría.
-Lo mejor es que...Lo mejor es que lo dejemos aquí.
«¿Debí decirle que la esperaría?» se preguntaba mil veces Liam mientras contemplaba por su alcoba la cuidad y en especial la casona donde se encontraba el pequeño mono.
Giró a ver el calendario. Tenía menos de un mes para regresar a trabajar. No quería pensar que había venido Paris solo para terminar su relación. Se suponía que la pasarían bien, y no terminar en lágrimas el primer día que se volvieron a ver.
-Debo intentarlo-se dijo a si mismo decidido al darse cuenta que aún podía decirle que la esperaría.
Tomó su maleta y la colocó rápidamente en su cama para buscar algo que ponerse luego de bañarse. Esta vez no iba a colocarse sus ternos elegantes y costosos, había tenido una mejor idea. Este viaje en Paris, él olvidaría que es CEO de una de las cadenas departamentales más importantes de su país, para solo enfocarse en volver a enamorarla.
***
>>Londres<<
-Señora Judith, hay una jovencita que desea hablar con usted-indicó Tabata a su jefa mientras ella y su aprendiz almorzaban.
-¿Quién?
-Se va sorprender, es la hermana menor de la señorita Rosa.
-¡¿Maggie?!-Gritó Jules escupiendo lo que comía-¡No debe dejarla entrar!
-¿Te da vergüenza que te vea así?-preguntó Judith señalando la ropa cursi y el sobrepeso que tenía el chico. Él asintió-Oh, qué pena. Dígale que pase, por favor.
-Sí, señora.
-Maldita sea...
Mientras Tabata se dirigía a llamar a Maggie, Jules se levantó de la mesa y corrió rápidamente hacia las escaleras. No quería que lo vea en ese estado. Sin trabajo, sin dinero y sin su atractivo. A Jules le gustaba oír que él era como un príncipe, si Maggie llega a volver a verlo con su estado actual, ¿lo seguiría queriendo?
-Buenas tardes, señora Judith-se acercó la niña a la mesa-Lamento interrumpir su almuerzo.
-¡Hola, querida! Tiempo que no te veía en esta casa. Tranquila, toma asiento.
-Gracias
-¿Cómo has estado?
-Bien, aunque algo preocupada por lo que dicen los medios.
-Sobre Jules, ¿no?-Maggie asintió-Y viniste a mí a preguntarme si sabía algo al respecto... ¿Por qué yo sabría algo de Jules? Sabes que no me agrada.
-Lo sé. Es que ya no sé a quién recurrir. Ayer me encontré con uno de sus empleados. Dice que la empresa lo está buscando y no le beneficia a él que lo encuentre.
-Interesante.
-Yo nunca creí cuando dijeron que él estaba en rehabilitación. Debe estar escondido en alguna parte asustado. Por favor, ayúdeme a buscarlo.
Judith al oír su suplica, no pudo aguantar la risa. No podía creer hasta donde había llegado la hermana menor del pequeño mono. Creía que los niños se enamoran y se desamoran al instante, pero Maggie seguía apoyando al engreído y arrogante Jules, lo cual era muy extraño.
-¿No crees que lo que le está pasando a Jules se lo buscó el mismo?-le pregunta.
-Sé que lo que hizo estuvo mal, pero no es para que lo desprecien así.
-Maggie, eres una chica muy tierna. Sin embargo, lo que le está pasado a Jules es algo muy delicado, y tú eres muy joven para poder ayudarlo o comprender.
-Tengo catorce y tengo un plan para ayudarlo. Solo necesito su apoyo.
-Bien, creo que me divertiré un poco. ¿Segura que tienes un plan maestro?
-Sí, eso espero. Ahora solo necesitamos encontrar a Jules.
-No te preocupes, por eso. Yo ya lo capturé.
-¡¿Qué?!
Jules sin darse cuenta, se había encerrado en la primera habitación que era el dormitorio del pequeño Liam. Miró a su alrededor, todo lucía muy ordenado. Se acercó al escritorio, y encontró un par de fotografías colgadas en la pared.
-Se ven muy antiguas...¿Acaso Liam es más viejo de lo que pensé?
Una de las fotos, era cuando Liam tenía diecisiete años, la misma edad que tenía Rosa cuando la conoció. En la foto, Liam se encontraba al lado de alguna vecina suya menor que él. Aparentemente habría sido tomada cuando Jules tenía diez y Rosa cinco años. Aunque el Liam de aquella fotografía, lucía muy distinto a lo que era actualmente, Jules se preguntaba si es que Rosa hubiera conocido a ese Liam y a un Jules adolescente, ¿su respuesta hubiera sido la misma?
De repente un grito lo despierta del trance. Pega su oreja a la puerta, y escucha unas pequeñas pisadas aproximándose a todas las puertas.
«¡Diablos, le dijo que estoy acá!...¡¿Ahora donde me escondo?!»
-¡Jules!-la voz de Maggie se escuchaba cada vez más cerca, y él no sabía qué hacer.
Intentó colocarse debajo de la cama, dentro del armario, pero nada. No cabía.
En eso, escucha como la manecilla empieza abrirse.
-¡No, olvidé colocarle llave!-exclama mientras se acercaba a la puerta lo más rápido que podía. Desafortunadamente para él, no llegó a tiempo.
La puerta se abrió, y un rostro de lágrimas y de alegría empezó a contemplar al chico.
-¡No me mires! ¡Estoy horrible!-intentaba Jules taparse el rostro con las manos. No podía creer que una niña estuviera viéndolo así. Quería morirse.
Pero antes de que él siguiera despreciándose a él mismo, la niña corrió hacía él y lo cubrió con sus brazos hasta donde su estatura le podía permitir.
-Estoy tan feliz de volver a verte... Mi príncipe...
Jules al ver que Maggie lo había abrazado, retiró sus manos del rostro y dejó que la niña calmara sus sollozos en su pecho.
***
>>Paris<<
-¡¿Por qué estás acá?! Dije que no vinieras-le reprochaba Rosa a Julián.
-Dijiste que estabas ocupada, pero veo que sigues en pijamas...
Mientras Julian y Rosa se encontraban en la cocina sirviendo jugo a los vasos, los chicos y Sophie habían estado conversando sobre ballet, lo cual se llenaron de admiración hacía ella al instante. Por otro lado, Julian no entendía por qué Rosa se había vuelto huraña de la noche a la mañana. Ayer se habían divertido en el conservatorio, hasta le había presentado a la tal "Odette". Todo iba perfectamente bien, hasta que llegaron a su casa y recibieron una visita inesperada. ¿Acaso habría sido culpa por aquel Gilmour?
-Ve a cambiarte. Vamos a salir.
-Julian, la verdad no me siento bien.
-Vamos, le prometí a Sophie que iríamos los tres. Si ve que solo iremos los dos, imaginará que es una cita indirecta y me cancelará.
-Julián, no puedo...
-Tú me lo prometiste, Rosa. No puedes fallarme así.
-Bien, está bien.
-¡Gracias! Iré a llevar los jugos a los chicos. No te demores.
Rosa molesta subió a su habitación y buscó algo decente para vestirse en ese día lúgubre. Mientras tanto, en un hotel cinco estrellas, Liam no estaba seguro si salir a la calle con la ropa que había elegido. Llevaba puesto una gorra deportiva, jeans ajustados, zapatillas negras y una remera con un estampado indie.
-¿Así es como se visten los chicos de ahora, verdad?-se preguntó así mismo mientras se miraba en el espejo del baño.
Tomó su billetera y la colocó en su bolsillo trasero.
-¿Cómo pueden caminar con estos pantalones? Espero no verme ridículo con esta ropa....
***
-¡Estoy lista!-exclamó Rosa acercándose al grupo-Ya, vámonos.
-Muy bien. Nos vemos, chicos-se despidió Julián de los demás.
-Fue un gusto platicar con ustedes-indicó Oliver sin dejar de hacer gestos de ballet que había aprendido gracias a Sophie en esa pequeña reunión.
-Espero, verlos pronto.
-¡Eso espero también! ¡Diviértanse!
Gustav y Oliver al ver que la puerta se cerró, empezaron a recoger los vasos de la mesa rápidamente, ya que se habían dado cuenta que al fin se encontraban solos, sin Rosa acechando.
-Yo limpiaré la mesa y tú los vasos-ordenó Oliver-¡Apúrate! Viendo el estado de ánimo de Rosa, no sé si durará toda la tarde en la calle.
-Tienes razón. Creo que ni duraría una hora afuera.
-Ni cinco minutos-rio.
De repente, se escuchó el timbre sonar.
-Creo que ningún minuto...-corrigió Gustav-Abre la puerta, yo iré a lavar esto.
-¡Ay, maldición!-exclamó Oliver yendo a atender.
Abrió la puerta, e inmediatamente quedó impactado al ver que no era Rosa en la puerta, sino una versión jovial de Liam Gilmour, o algún intento de eso.
-¡Liam! ¿Qué haces aquí?
-Hola, Oliver.
-Pasa, por favor.
-Gracias. Quisiera poder hablar-
-¿Quién es?-apareció Gustav en la escena-¡Oh, por Dios! ¡Usted es Liam Gilmour!
-Sí, ese soy yo-intenta lucir lo más tranquilo posible-¿Qué tal? Por favor, necesito hablar con-
-¿Y esos pantalones? Son muy apretados para su edad...
-¿Lo son? ¡Digo! ¡Necesito hablar con Rosa!
-Con Rosa...
Ambos chicos al escuchar el nombre del pequeño mono, se miraron por un instante y sonrieron diabólicamente al ver que tenían el mismo plan.
-Llegas tarde.
-Muy tarde.
-¿A qué se refieren?
-Rosa estuvo deprimida todo el día-contestó Oliver-Pero gracias a Dios que apareció Julian.
-¿Julian?
-Sí, él es un chico muy dulce y hace lo posible por hacer reír a Rosa.
-Necesito hablar con ella urgente. ¿Sabes dónde puedo encontrarla?
-Lo único que sabemos-responde Gustav-es que esta en una cita con él.
-¡¿Una cita?!
****
Hola, mis roses querid@s.
Siento que este capítulo estuvo muy cursi ¨vomita arcoíris¨ jajaja xD Espero que les haya gustado :D Gracias como siempre por sus comentarios y votos. Nos vemos en la próxima.
PD: Este martes es el día de la mujeres, así que para todas mis roses mujeres xD ¡Feliz día, hermanas!
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