Capítulo 4
Capítulo 4
Ser CEO de una de las empresas más exitosas e importantes de Reino Unido no es cosa fácil. Requiere liderazgo, visión, habilidad al comunicarse, estar abierto a oportunidades, y sobre todo, compromiso. Liam Gilmour había invertido más horas de trabajo que cualquier otro empresario ese año. Luego del centenario de Gilmour's, la empresa empezó a extenderse más en el continente europeo, y todo era gracias al pobre, pero exitoso hombre que trabajó 24/7. Restringiéndose así a varias cosas, como descansar.
No obstante, luego de largos días de ser esclavo de su propio trabajo, Liam logró por fin obtener un par de semanas libres, los cuales iban hacer utilizarlos a una buena causa.
Había podido conseguir tener vacaciones después de tanto tiempo. Sería casi un mes, libre de reuniones, papeles que firmar y en especial libre de mamá.
Hoy había sido su último día en la oficina. Compró en una tienda, una pizza para llevar y se dirigió apaciblemente a su apartamento.
Era tiempo de descansar.
O al menos eso pensaba una semana atrás.
—¡Jules, a almorzar!
Desgraciadamente para él, las vacaciones con Rosa debían postergarse debido a un problema a último minuto. Mejor dicho, un "pequeño" gran problema, que abarcaba a Reino Unido y al enemigo número uno de su madre.
—¡Jules, traje la pizza que te gusta!
Liam había aceptado ayudar al ex CEO de King's. Tal vez no eran los mejores amigos del mundo, pero Liam era la única persona al cual Jules podía recurrir.
—¿Jules? ¿Dónde estás?—seguía buscando Liam a su compañero de apartamento para almorzar—Que extraño... ¿Dónde estará? ¿Habrá salido?
¿Estaría Jules tomándole el pelo a Liam? Él había sido el primero en decir que no quería volver a salir a la calle hasta que todo el escandalo se arreglase. Jules no confiaba en sus amigos de fiestas, su empresa y menos en su familia para que lo ayudasen a esconder.
Entonces, ¿qué habría pasado con él? ¿Alguien lo habría encontrado y lo secuestró?
De repente, un nombre vino a la mente de Liam a los pocos segundos de analizar la desaparición de Jules King.
Tomó su celular rápidamente y marcó a la única persona que sería capaz de tomar rehenes en su hogar.
—¿Aló?
Una voz femenina contestó la llamada.
—¿Qué le hiciste?—preguntó él sin más preámbulo.
—¿Disculpa? ¿De qué estás hablando, Liam?
—Sé que tienes a Jules contigo.
—¡¿Yo?! ¿Por qué me crees capaz de hacer eso?
—Hiciste desaparecer a una de las participantes de la imagen de Gilmour's. ¿Qué sabe Dios, dónde la habrás escondido?... ¿Por qué sacaste a Jules de aquí? Estás haciéndome las cosas más difíciles.
Y tenía razón Liam. Si se demoraba en arreglar la situación de Jules más de lo debido, tendría que despedirse de sus vacaciones con Rosa hasta nuevo aviso.
—¿Y qué si lo hice? ¿Vas a llamar a la policía? ¡¿Cómo puedes hacerme esto, William Gilmour II?!
—Madre...—suspiró su heredero como si su reacción no le sorprendiera—Iré para allá.
***
>Paris<
Como era de costumbre, el conservatorio más prestigioso de la cuidad estaba presentando un feria interna elaborada por los mismos estudiantes del lugar. Había varios stands de diferentes clubs de arte. Había danza contemporánea a bandas de Jazz y orquestas. Todos ellos hacían una pequeña presentación al público, esperando a que se animaran a inscribirse al club.
—¡Wooh! ¡Esto es increíble!—exclamaba la pequeña Rosa al ver una pareja de tango bailando al son de la música—.¡Quisiera inscribirme!
—No puedes—contestó su compañero.
—¡Eh! ¡¿Por qué no?!
—O debes tener experiencia en el tango, o debes ser alumna de algún instituto de baile.
—Mmm...
—Ven, vayamos a comer algo.
—¡Sí, comida, comida!
Hasta el momento Rosa se había divertido en el festival, pero no sería por mucho. Mientras seguía a Julián hacia el stand de comida, las palabras de su amigo Gustav inesperadamente le brotaron en la cabeza. "Si tú no quieres que el chico se ilusione por gusto. Entonces, dile la verdad."
«¿Decirle la verdad? ¿Debo contarle que estoy saliendo con el enemigo de King's? ¡¿Eso estaría bien?!»
—¿Quieres una tarta de chocolate?—preguntó Julián.
—¿Ah? Sí, sí. Pagaré mi parte—contestó ella sacando su monedero de su chaqueta.
—No, no te preocupes. Yo invito.
—Oh, gracias...
El rostro sonriente de Julian al dirigirla a una mesa para comer sus tartas, la hacían sentir extraña a la pequeña Rosa. La verdad, hasta el momento esta "cita" había sido muy extraña, ya que Julian había sido más gentil y risueño que otros días.
«¡¿Acaso Gustav tenía razón?!»
Al tomar asiento, Rosa miraba fijamente su plato mientras comía. Y no lo hacía porque la tarta estaba deliciosa y ella es una glotona, sino porque no quería hacer contacto visual con su nuevo jefe. Ella temía hacer alguna locura.
—Rosa.
«No lo mires. No lo mires. No lo mires».
—Rosa...
«Hagas lo que hagas, no lo mires. Termina tu tarta y corre a casa».
—¡Rosa!—exclamó el chico dando un palmazo cerca de su cara.
El pequeño mono saltó sorprendido al instante, que no le quedó de otra que mirarlo a los ojos.
—¿Qué pasa?—preguntó intentando lucir de lo más normal.
—Ya que estamos acá, quiero pedirte algo...
«¡Oh, Dios! ¡Va pedirme que salga con él!»
—No sé cómo decirlo...—empezó a rascarse el cuello, alterando aún más a Rosa— Yo...
—¡Nooo!—se levantó asustada de su asiento, llamando la atención de la gente.
—¿Pasa algo, Rosa? ¿Te sientes mal?
—Eh...Esto... ¡Tengo que ir al baño!
***
>>Londres<<
Dentro de la mansión de los Gilmour...
—¡Joven Liam! ¡Qué milagro volver a verlo!—saludó Tabata al hijo de su patrona.
—Hola, Tabata. ¿Cómo estás?
—Bien, gracias. ¿Busca a su madre?
—Sí, y a su nuevo "inquilino" también.
Mientras tanto en la sala...Solo pocas horas después de ser secuestrado, Jules había empezado ya con las clases de "ética". Su maestra y él se encontraban en la sala con un montón de flores de maderas regados en la mesa. ¿Para que los necesitarían?
—Tienes que pintarlos cuidadosamente—indicó Judith.—Sino los romperé y volverás hacer otros.
Jules mascullaba silenciosamente; había hecho ya quince flores, de las cuales solo seis se salvaron de ser destruidas por Judith. Según ella, esta clase de manualidades, era para ver como Jules mantenía la compostura o simplemente ver cuánto tiempo soportaba sus ocurrencias. ¿Podría Jules cumplir el primer mandamiento?
—¡No me gusta cómo te quedo!—comentó Judith tomando una de las flores de su aprendiz. La observó detenidamente, perfectas pinceladas, buena combinación de colores y buen barniz; sin embargo para ella, la flor debía ser destruida.—Vuélvelo hacer.
—¡Por qué lo rompió! ¡Me tomó horas hacerlo perfecto!
En eso, se acercó Tabata a la dueña de la casa.
—Señora, tiene una visita que le alegrara ver.
—Dile que pase.
—¡¿Qué?! ¡¿Una visita?! ¡Le dije que no le dijera a nadie que estaba aquí!—exhortó Jules mientras intentaba terminar de pintar unos tulipanes de madera.
—Tranquilo, es mi hijo.
—¡¿Liam?! ¡Liam, ven rápido! ¡Sácame de aquí!
—¡Hijo! ¡Te estaba esperando!—exclamó Judith emocionada al ver a Liam aproximándose a ellos— ¿Quieres acompañarnos a pintar? También hay rosas, tus favoritas...
—¡Liam, sálvame! ¡Tu madre está loca!—seguía Jules pidiendo auxilio.
—Mamá, ¿qué le estás haciendo...?—preguntó al ver al chico vistiendo ropa de marinero, recordándole al instante, el martirio que tuvo que pasar Rosa los primeros días en la casa de su madre.
—¿No es obvio? ¡Nos estamos divirtiendo!
Jules al escuchar eso solo quería tragarse la pintura y morir.
—Madre, Jules está pasando por un mal momento. Acepté ayudarlo y voy a cumplirlo.
—Pero, Liam...Has trabajado duro todo este año, tú debes ir a descansar. No quiero que te enfermes.
—Sé lo que hago. Además la situación de Jules es delicada. No quiero que salgas afectada.
—¡Vamos, hijo! ¿No ves que esto lo hago por ti? No te preocupes por la prensa, se cómo manejarla. Déjame encargarme de este mocoso, y tú ve a empacar tus maletas.
—¡Hey! ¡Estoy aquí!—terció el mocoso esperando ser liberado.
—Ve a descansar, hijo. Ve a Paris y encuentra a Rosa.
—Madre, yo...
—No te preocupes por mí.
—La verdad, me preocupa él.
—Jules estará bien. Lo prometo.
Liam se quedó pensativo por un momento. ¿Podría estar ocurriendo esto de verdad? Al fin podría él volver a ver a Rosa, volver abrazarla y tal vez besarla. Pero, ¿qué hay de Jules y King's? ¿Estaría bien dejar todo en manos de su madre?
—¡Hey, no me puedes dejar aquí!
La voz de Jules lo despertó del trance inmediatamente, miró a su madre y a pesar de que no tenía tiempo para pensarlo bien, ya había tomado una decisión.
—Confió en ti, madre.
Diciendo esas últimas cuatro palabras, la besó en la mejilla y corrió rápidamente hacia la puerta de la casa.
—¡Muy bien, hijo! ¡Ve por ella!
—¡Hey! ¡Llévame contigo!... ¡Demonios!
***
>>Paris<<
Después de salir del baño, Rosa practicaba como iba a rechazar la "oferta" de Julián.
«Lo siento, soy lesbiana e iré a la armada. No, no, no...Piensa en algo mejor...Cualquier excusa, mientras no sea la verdad».
—¡Rosa, ven aquí!—escuchó la voz de Julián llamándolo enfrente de uno de los stands.
El pequeño mono empezó a caminar hacia él, hasta que vio la espalda de una mujer a su lado. ¿Sería su compañera de clase?
—¡Rosa, ven! Quiero presentarte a alguien.
La chica volteó a verla. Cabello castaño oscuro, labios gruesos y ojos azules. Una mujer muy hermosa, que Rosa había visto antes.
—Usted... ¡Usted es Odette!—saltó de la emoción como fan enamorada—¡Estuvo fenomenal ayer!
—¡Qué linda, gracias! Soy Sophie.
—Odette...—balbuceaba Rosa recordado lo maravilloso que fue la presentación del Lago de los Cisnes.
—Sophie, soy Sophie—sonrió.
—Ella es Rosa, Rosa Wood. La imagen de King's.
—¡Hey!—exclamó inmediatamente la reina del desastre al ver que dejaba en descubierto su secreto.
—No te preocupes. Ella es de confiar. Ella sabe todo de mí y yo, todo de ella.
—Aaah...Ahora entiendo—asintió guiñándoles el ojo.
—¿Qué? No, no—rio "Odette" al ver su gesto—Solo somos amigos.
—Sí, solo somos amigos...—terció Julián intentando cambiar de tema—Sophie, ¿a las 6pm tocará la orquesta sinfónica, quieres acompañarnos?
—Me encantaría, pero debo ir a ensayar la coreografía con las chicas. Nos vemos otro día. Un gusto conocerte, Rosa.
—¡Igualmente!
Mientras la mujer desaparecía entre la gente, Rosa y Julián continuaron caminando por los stands.
—¿Ella también es de Paris?—preguntó el pequeño mono a su amigo—creí que se despediría en francés...
—No, ella es de Londres, igual que tú.
—¡¿Así?! ¡Genial!
Rosa no podía contener la felicidad. Se había enamorado del talento de Sophie, y ahora sabiendo que eran de la misma ciudad, quería seguir preguntándole a su amigo más cosas sobre ella. Sin embargo, Julián ya no se estaba divirtiendo como hace un par de horas atrás. Mientras el pequeño mono seguía hablando y hablando, la sonrisa de él se había desvanecido al igual que su interés por el festival del conservatorio. ¿Qué habría pasado?
—Oye, ¿dónde va a tocar la orquesta?—intentó despertarlo de su transe—¿Julián? ¿Te sientes bien?
—¿Ah?—giró a verla. Sus ojos estabas caídos, al igual que su postura. Rosa no sabía por qué su amigo había cambiado drásticamente su estado de ánimo. ¿Sería por culpa suya?—Rosa... Recordé que mañana debo ir a un lugar a primera hora de la mañana. Vámonos de aquí, te llevaré a casa.
—Ok... Vamos.
***
A pesar que la idea de Julián era solo dejar a Rosa en la puerta de su apartamento, al ver ella a su amigo melancólico, lo obligó a entrar a su casa y acompañarla a tomar chocolate caliente. Para ella, el chocolate es la cura de sus penas y sus días con la regla. ¿Podría ser también para Julián?
—Toma, está caliente.
—Gracias.
—¿Pasa algo?—volvió a preguntarle, luego de que ambos tomaran asiento en la cocina principal de la casona.
—Rosa...quiero pedirte algo.
Al escuchar nuevamente esas palabras, su corazón se detuvo por un instante. ¿Qué debía hacer? Se había olvidado por completo lo que le dijo su amigo Gustav. Ahora era momento de enfrentarlo y decirle la verdad.
—No sé cómo decirlo...—empezó a sobarse el chico la nuca—¿Somos amigos, verdad?
—Sí, claro—asintió Rosa intentando ocultar su angustia detrás de una sonrisa.
—Bien, aquí voy.
«¿Cómo le digo que no? ¿Cómo le digo que no? ¡¿Cómo le digo que no?!»
—Hay una chica que desde el primer momento en que la vi, me enamoré de ella.
—¿Así...?—preguntó aterrada por lo que continuaba.
—¡Sí! Es hermosa. Tiene una sonrisa angelical y coqueta. Y sobre todo, la admiro.
«Dios, me está describiendo...»
—Rosa, yo...quiero pedirte que-
—¡Ju-Julián, no! No puedo...—interrumpió sin más rodeo.
—¿No puedes qué? Yo quiero que tú seas-
—¡No, lo siento!—volvió a cortarlo—Te he agarrado cariño, pero no de esa manera, Julián. Nosotros solo somos amigos. Igual gracias por los cumplidos. A veces mi sonrisa cautivadora me mete en este tipo de problemas.
—¿De qué hablas?
—¿De qué hablo?—se señaló confundida.—Pues, tú-tú estabas por pedirme ser tu novia, ¿no?
—Eh, no...
De repente el pequeño mono sintió como un balde de agua fría era tirado en su rostro sin piedad.
—¡¿No?!—Exclamó sorprendida—¿Entonces yo no soy la que te gusto? Pero pensé que me habías descrito de pies a cabeza.
—¡Qué graciosa eres!—rio Julián creyendo que era otra de sus bromas, sin embargo, el rostro de la comediante Rosa Wood no lucía nada contento. A decir verdad estaba enojada—Ah... ¿En verdad pensabas que me refería a ti? Uuh...
«Los odio... ¡Me las pagarán!» pensaba la pequeña Rosa estrujando su taza de café mientras imaginaba los rostros de Oliver y Gustav riéndose de ella. «¡Los mataré!»
—Me agradas, Rosa. Pero una mujer te ganó.
—Nunca competí—contestó poseída por la furia—Para tu información tengo novio. Y uno muy guapo.
—¿Novio? ¿Tú? ¿Lo conozco?
Nuevamente otro balde imaginario de agua fría era tirado en el rostro del pequeño mono. ¿Qué acababa de salir de su boca? Asustada, su organismo intentó librarla de las preguntas instantáneas de Julián, escupiendo su remedio casero, la cura de sus penas, su chocolate caliente, al amigo.
—¡Lo siento!—se disculpó rápidamente buscando algo en la mesa para secar su camisa—Aquí tienes.
—¡¿No me digas que es mi hermano?!—gritó horrorizado mientras se secaba.
—¿Eh? No, no, no.
—¿Entonces?
—No puedo decírtelo aún. Es complicado...
—Bueno, está bien. Respeto tu vida privada.
—¿Y qué hay de ti? ¿Quién es la chica que me "ganó"?—intentó cambiar de pregunta.
—Por favor, respeta mi vida privada. No, mentira.
—¿Es Odette...?
—¿Se me nota?—preguntó el chico ocultando sus mejillas rojas.
—¡Ay, lo sabía! Ella parece ser una chica muy linda. Se verían muy bien ustedes dos saliendo juntos.
—Sí, no tienes idea cuanto me gusta ella. Es mi amor platónico por años.
—¿Entonces, qué quieres de mí? ¿Mi ayuda? Eres un chico extrovertido, solo tienes que pedirle salir y ya.
—Eh... no es tan fácil. Ella me considera como un hermano pequeño. Intenté sacarle celos contigo hoy día, pero fue en vano.
—Auch.
—Lo sé...
—Lo digo, por mí. No por ti. ¡Fui utilizada!
—Lo siento... ¿Pero tienes que admitir que nos divertimos, no?
—Te odio...No importa, igual ahora todo quedó claro—dijo refiriéndose a todas las hipótesis erróneas de Gustav y de Oliver.
—Rosa, quiero pedirte que hagas que ella se fije en mí. Eres una chica, necesito saber cómo piensa una.
Inmediatamente al escuchar eso, volvió a escupir su chocolate a la ropa de su amigo.
—Perdón... Arriba, tenemos lavadora.
¿En verdad estaba él dispuesto a confiar en la feminidad de Rosa Wood, alias Reina del Desastre?
***
—¿Segura que no se molestará si tomo su ropa? Se ve muy cara.
—No te preocupes—respondió Rosa a su amigo—Gustav me debe una. Si quieres luego donas su caffarena, no le molestará.
—Ok. Me voy. No te olvides llamarme si se te ocurre una idea.
—No te preocupes. Haré que ella se enamoré de ti.
Luego de que Julián dejara el apartamento. Caminando a su habitación, Rosa recordó que había olvidado sacar la camisa de la lavadora. Corrió en busca de la ropa y salió por la ventana buscando entre la oscuridad al dueño.
Su alcoba era parecida a una de las películas francesas que había visto junto a Oliver antes de llegar a Paris. Había una escena, donde la muchacha despedía a su amado coquetamente desde allí, y Rosa sabiendo que había arreglado los malentendidos hacia Julián, abrió las ventanas y con su pose al estilo Brigitte Bardot, lo llamó.
—¡Yuju! ¡Te olvidaste tu camisa!
Segundos antes de que Julián saliera de la casona, un hombre con una maleta en manos, al fin podría disfrutar sus vacaciones después de largos meses de trabajo.
Al llegar a la entrada de su nuevo hogar, el hombre observó como las luces de las alcobas estaban encendidas. No quería llamar la atención de la gente de la calle, que caminó rápidamente hacia la entrada, pero en eso vio como de allí, salía un muchacho cubriéndose la mitad de su rostro con una caffarena.
Pensando que podría ser un inquilino del sitio, caminó en dirección opuesta, para así no ser reconocido.
Sin embargo...
—¡Yuju!—escuchó una voz familiar proviniendo de una de las alcobas. —¡Te olvidaste tu camisa!
—¡Rosa!—gritó enojado al ver de quien se trataba.
—¿Liam?...¡¿Liam?!
***
¡Volví!...(no me peguen xD)
Pasaron cositas en mi vida, estos últimos meses, así que estuve ocupadita. Quiero agradecer por sus comentarios preguntando donde estaba, aquí estoy, estoy bien xD
Nuevo capitulo y nuevo personaje. Sophie. ¿Creen que es linda? :D
Pedí que me dieran nombres para la bruja, digo la madre de Jules y Julián, el próximo capitulo sabrán que nombre resultó ser el ganador jejeje
Gracias como siempre por el apoyo, espero que hayan tenido unas lindas fiestas patrias, digo navideñas xD Los quiero, roses.
Nos vemos ♥
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