Razón 4: Cigarro
Compartíamos ese mal hábito de ponernos a fumar por las tardes. Yo siempre te acompañaba, y tú me acompañabas a mi. Veíamos el atardecer acostados los dos en una sola tumbona que estaba en el balcón.
Cualquiera diría que éramos la pareja perfecta, yo creo que hasta tu lo pensabas; pero lo que no sabías, es que yo ansiaba que me quitarás el cigarro de la boca y me prohibieras volver a consumirlo; tal y como ella hacía.
-¿Quieres otro?- me dijiste cuando se acabo mi cigarro.
-Siempre sabes lo que quiero.- te dije. Te mentí, tú no sabías que yo quería que fueras ella.
T-
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