★𝑪𝒂𝒑𝒊𝒕𝒖𝒍𝒐 4★
5 de abril de 2022
Escuchó como golpeaban suavemente la puerta de su habitación. Ya se imaginaba quién podía ser pero la voz que escuchó a continuación se lo confirmó.
—Yuna ¿estás lista? —era la voz de Shiro.
La chica se levantó de su escritorio guardando el gloss en un pequeño neceser que usaba como estuche de maquillaje. No salía usarlo mucho realmente, pero cuando hacía salidas a la ciudad o tenía un evento importante y formal le gustaba al menos hacerse el delineado del ojo y usar un poco de pintalabios de un color suave y natural.
Cogió su chaqueta de una tela que quería imitar al cuero en color negro y un bolso de esta mismo color. No era muy grande, pero lo suficiente para meter dento las llaves de su habitación, su móvil y el monedero.
No hizo esperar más a su amigo y salió de la habitación.
—Sí, perdón, ya estoy —dijo nada más abrir la puerta y echar la llave.
—No te preocupes, esperarte a ti siempre será mil veces mejor que esperar a Aphrodi o Nosaka —rió Shiro—. Por cierto, ¿es nuevo? —preguntó refiriéndose al pintalabios que llevaba.
—Ah sí, de hecho me lo regaló Aphrodi por mi cumpleaños el año pasado —luego frunció el ceño—. Dijo que los colores que yo tenía eran horribles.
Shiro no pudo evitar reír. Definitivamente era algo que el rubio diría. Era un poco exigente con la imagen personal, no por nada estudiaba en la especialidad de diseño de moda. Era estricto con cosas como la teoría del color, las formas del cuerpo o la combinación de patrones en prendas de ropa.
—Lo peor es que Suzuno estaba cerca cuando me lo dijo sin ningún pudor y se puso de su lado.
—Bueno son compañeros de especialidad después de todo —se encogió de hombros Atsuya interviniendo en la conversación por primera vez—. Seguramente piensen lo mismo.
—Ni de lejos, si hay dos personas de una misma especialidad que choquen más esos serían Suzuno y Aphrodi —negó con la cabeza Shiro ante lo dicho por su hermano—. Nunca suelen estar de acuerdo.
—Solo para criticar los gustos de los demás.
El comentario ofendido de Yuna hizo reir a sus compañeros.
Tal vez solo llevaban una semana desde que habían empezado el curso. Pero había sido suficiente para que todos fueran haciéndose una idea de la personalidad del resto de sus compañeros.
Los tres salieron del pasillo donde estaban las habitaciones de los alumnos de segundo de deportes. En Mirai Academy no había división por género de los pasillos, sino por curso y especialidad. Los de tercero de deportes estaban en un pasillo, los de tercero de artes en otro, y así con todos los cursos.
Estaban pasando frente al pasillo de los de tercero de artes de camino a las escaleras cuando algo llamó la atención de los tres.
—Hablando del rey de roma, ¿no son esos la pandilla con la que siempre anda Aphrodi? —Atsuya señaló al grupo que esperaba frente al pasillo de las habitaciones sin realmente llegar a entrar en este.
Reina Yagami estaba entre los chicos que esperaban allí. Como era estudiante de tercero de la sección deportiva Shiro la saludó. Yuna y Atsuya a pesar de ser de la misma sección no la conocían tanto al ser de cursos inferiores.
—¿Qué hacéis aquí parados? —preguntó Shiro pensando en que podrían tener algún problema ya que parecían discutir.
Entre los que esperaban ahí parados a parte de Reina estaban también Nagumo y Suzuno. Además de la más reciente incorporación de ese grupo: Sadao Kita. Este chico era la nueva incorporación de primer año a la especialidad de judo y al parecer a Nagumo le había caído bien el chico, ahora era raro no verlo con ellos y también con Midorikawa y Kiyama.
—Estamos esperando a Aphrodi —contestó la chica.
—Habíamos quedado en que hoy iríamos a ver una práctica extra de los de judo, pero como siempre llega tarde —bufó Suzuo recargándose en la pared.
—Ya he dicho mil veces que si no os viene bien no hace falta que vengáis, de verdad —trató de calmar Sadao el ambiente.
—¡Nosotros siempre terminamos por hacer de sus maniquíes personales! —se quejó Nagumo pasando un brazo por los hombros del chico— No le va a pasar nada a él por ir a ver una práctica de judo a manera de devolver el favor. Además ya te prometimos que iríamos e iremos.
—Algo me dice que se autoinvitaron a ver el entrenamiento —susurró Atsuya para que solo Shiro y Yuna le escucharan.
—Ya estoy.
En ese momento Aphrodi hizo acto de presencia. Algunos no pudieron evitar soltar un bufido que quería decir claramente "por fin".
—Ya era hora —dijo Reina—. Vamos a ver un entrenamiento de judo, no a ver el pase de moda de Victoria Secret a París ¿sabes? No hacía falta que te tiraras tres horas pensando en lo que ponerte.
—No he tardado tanto por eso, sería estúpido —rió actuando como si lo que Yagami había dicho fuero algo loco, todos los presentes sabían que era perfectamente posible—. Estaba hablando por teléfono.
—Déjame adivinar, con ese misterioso novio que llevas dos años sin decirnos quién es —rodó Suzuno los ojos.
—¡Exacto! Tengo una vida fuera de esta academia ¿sabéis?
—Vaya, eso es nuevo, tienes novio —preguntó Atsuya aunque inmediatamente pensó que no debió de hacerlo por culpa de la mirada que todos, incluido Sadao, le dedicaron.
—¡Sí! Es la persona más maravillosa que he conocido en mi vida y preferiría mil veces estar ahora mismo con el que con ellos —dijo refiriéndose al grupo que lo había estado esperando—. Tiene un gran talento también, incluso la academia quiso reclutarlo, pero él rechazó el puesto porque ya estaba estudiando en otra academia y tenía compromisos que le impedían venir a la Mirai.
—Sí, y en dos años siendo amigos no nos ha enseñado ni una mísera foto a pesar de hablar de él como si fuera un maldito dios —se cruzó de brazos Nagumo—. Empezamos a pensar que delira y se lo ha inventado.
—Más quisieras tú pobre solterón —dijo en respuesta Aphrodi.
Una disputa comenzó entre ellos una vez más. Ese momento fue aprovechado por el grupo de Shiro para marcharse de allí o a ese paso perderían el autobús que los llevaría hasta la ciudad.
Lo sentían por Sadao, porque estaba claro que a ese paso él sí que iba a llegar tarde a su entrenamiento.
El viaje en autobús fue bastante relajado, un tan solo veinte minutos ya estaban en el centro de Tokio. La capital siempre era algo caótica, todo lleno de gente de un lado para otro, de coches y de ruido. Pero no se podía decir que Yuna lo odiara, tal vez estaba más acostumbrada a la tranquilidad de los pueblos o de ciudades mucho mas pequeñas pero Akita, su ciudad natal, también podía llegar a ser un lugar con glandes aglomeraciones.
—¿A dónde vamos primero? —preguntó Atsuya mirando su móvil— Son las cuatro y media, el último autobús que va hacia Mirai sale a las nueve así que no hay mucha prisa.
—Quiero ir a la tienda de deportes que hay al final de esta calle —señaló Shiro—. Necesito un carcaj nuevo y un estabilizador. En anterior me lo partió cierta persona.
Shiro arqueó una ceja mirando a su hermano pero este parecía más interesado en mirar al cielo.
—Es la tienda que mejor material de arquería tiene.
—Yo tengo que ir a comprar un hakama nuevo —dijo Yuna—. Lo llevé a la tintorería para que trataran de hacerle un apaño pero ya no daba más de si el pobre. Estaba ya desgastado así que tengo que ir a comprar otro, es una lastima porque le tengo cariño al que tenía —admitió.
Yuna, al igual que Shiro y Nosaka, los otros dos integrantes de la especialidad de tiro con arco, practicaban kyudo, el tiro con arco japonés, y no el más occidental.
En el caso del kyudo, a diferencia del tiro con arco común, debían usar hakamas y kimonos o keikogi, ropa tradicional, y un arco un tanto diferente a los que se usaban en la otra disciplina, un arco japonés clásico. Esta disciplina era más conocida y famosa en Japón, pero había más de medio millón de kyudokas en todo el mundo, y además en los últimos años había tomado incluso más fama a raíz de haber sido admitido como disciplina en los juegos olímpicos.
Aunque si era cierto que era una competición, para muchos la verdadera razón de practicarlo no era tanto el ganar. Como muchas artes marciales el verdadero sentido de su existencia era alcanzar la coordinación y el equilibrio entre la fuerza del cuerpo y la del espíritu. En el caso del kyudo era lograr «el tiro perfecto».
Shiro no tardó tanto en encontrar lo que buscaba, discutió por algunos minutos con Yuna que modelo y tamaño de carcaj sería el más adecuado y que marca de estabilizador debería usar. Atsuya permaneció un poco ausente en la conversación dado que no sabía mucho acerca del kyudo o el tiro con arco.
Después de pagar una cantidad que podría parecer excesiva para cualquier persona, pero a la que ellos ya estaban acostumbrados lamentablemente, fueron hacia la tienda de ropa deportiva y equipaciones que había unas calles más abajo. La que habían ido a ver para que Shiro comprase era más del material en sí que de los uniformes.
—Es esto ¿no? —señaló Atsuya una de las enormes estanterías de pared.
Yuna asintió al ver que en efecto era la ropa de kyudo. No tardó mucho en ir directa a la que necesitaba, no era muy fanática de estar horas mirando y mirando sin un objetivo concreto toda la ropa de las tiendas. De hecho recordaba que de pequeña odiaba ir de compras con su madre porque tardaba horas en cada pasillo de cada tienda de ropa que pisaban.
Siempre sentía que avanzaban un paso para adelante y dos para atrás por lo que nunca avanzaban en ese lugar. Terminaban doliéndole los pies y la espalda de pasar tanto tiempo de pie.
—A nosotros la academia nos proporciona el uniforme de baloncesto, pensaba que en todas las especialidades era igual —mencionó Atsuya.
—Casi siempre lo es, de hecho el chándal es el mismo para todos, lo único que cambia es el uniforme, cuando son deportes de equipo o en los que los participantes de una misma escuela deben de ir igual la Mirai se encarga —explicó Yuna sin dejar de mirar los hakamas—. Pero en el caso de los deportes individuales o que tienen más libertad en cuanto a la ropa como el tiro con arco, el parkour o la escalada, cada uno puede elegir el uniforme con el que compite, siempre que cumpla con la normativa de vestimenta, por supuesto.
—Lo bueno es que la Mirai paga los gastos —aclaró Shiro.
Por eso era que esos números que podían alcanzar a veces las tres cifras en compras no les asustaban.
—Creo que me llevaré esta.
Yuna metió un mechón de pelo por detrás de su oreja antes de girarse hacia los chicos. Puso el hakama por delante de ella para poder ver si la tala era la correcta y hacerse una idea de como le quedaría puesto.
Era de un tono azul oscuro pero que combinaba a decir verdad con el celeste de sus ojos haciéndolos resaltar. El keikogi que ella usaba era blanco así que estaba segura de que combinaría a la perfección.
—Umm sí, me gusta, creo que quedará bien —asintió Shiro después de hacerse una imagen mental de como se vería la chica.
—Pues no sé muy bien como va la ropa de kyudo, pero alguna vez he visto a Shiro con algo parecido así que me hago una idea —dijo Atsuya un tanto dubitativo—. A mí me parece que te quedaría bien.
Yuna sonrió ante las palabras de los hermanos Fubuki convencida ya de su decisión. Los tres se acercaron a la caja donde Yuna pagó y la amable chica de la caja metió su prenda en una bolsa negra bastante elegante. Se notaba que era tienda cara.
Cuando salieron de nuevo a la calle no esperaban encontrarse con unas caras conocidas.
—Vaya, hola. No esperaba veros por aquí.
Nosaka Yuma, el tercer y último integrante de la especialidad de tiro con arco, era acompañado por Nishikage en lo que parecía ser también un día de compras por parte de ambos. Nishikage Seiya era definitivamente y sabido por todos el mejor amigo de Nosaka. Formaba parte de la especialidad de boxeo, algo que por su complexión fuerte y su altura le pegaba bastante a decir verdad.
No era la clase de chico con el que debías de meterte si te gustaba conservar tus huesos intactos. Pero a pesar de su apariencia era realmente una amor de persona, y todos admitían que con una paciencia casi sobrehumana la mayoría del tiempo.
—Hola, Nosaka —Shiro fue el primero en saludar—. Nos pillar justo terminando nuestro momento de compras.
—Nosotros igual —dijo—. Llevamos en la ciudad desde esta mañana.
—Vaya, eso es un buen rato, ¿habéis comido aquí entonces? —preguntó Yuna.
—En el restaurante de fideos nuevo que han abierto hace poco en Shibuya —explicó Nishikage—. Está un poco lejos, pero admito que mereció la pena.
—Ey ya que habéis terminado vuestras compras y nosotros también porque no tomamos algo juntos —señaló Nosaka la bolsa que Nishikage cargaba como prueba de que ellos también parecían haber terminados sus compras —. Creo que hay un starbucks por aquí cerca.
—Claro, tampoco es como que haya mucho más por hacer —se encogió de hombros Atsuya—, además tengo hambre.
Nosaka sacó su teléfono en el que tecleó algo. Se había metido el google maps para buscar el starbucks más cercano, no tardó mucho en señalar una dirección.
—Hay uno al final de esta calle.
Los cinco caminaron siendo Nosaka el que guiaba el grupo. Como bien había dicho el chico la cafetería en cuestión estaba justo haciendo esquina, no había demasiada gente así que aprovecharon para pedir y subir a la planta superior para coger una mesa.
Había una nueva promoción unos batidos de frutas así que decidieron pedir eso junto a unos cupcake y brownies para compartir. La camarera no tardó en llevarles todo lo que habían pedido a la mesa.
—Un mensaje de Reina —dijo Shiro al ver la pantalla de su teléfono.
—¿Qué dice? —preguntó con curiosidad Nosaka mientras daba un primer sorbo a su batido.
—Que qué tal nos va —dijo mientras estiraba su batido al frente sujetando el móvil en vertical con la otra—. Juntadlos.
Todos obedecieron colocando sus batidos alrededor del de Shiro. Lo siguiente fue sacar una foto que el peliplata envió a Reina.
—Ya está, gracias por vuestra colaboración con el objetivo de dar envidia —rió Shiro.
—¿Sabía que veníais? —preguntó esta vez Nishikage.
—Nos encontramos con ella y su grupo justo antes de coger el autobús —dijo Yuna—. Iban a ver el entrenamiento de Kita, pero no sé yo si al final lograron llegar o no.
Debido a que era sábado la academia estaba prácticamente vacía, al menos en su interior. La mayoría de alumnos había aprovechado para ir a la ciudad o para salir fuera ya fuera a hacer un poco de deporte o a simplemente disfrutar del aire libre. Algunos otros también habían preferido quedarse en sus habitaciones con algo de comida chatarra mientras disfrutaban de una película o serie.
Jun, a pesar de ser un profesor, no había sido la excepción. Después de comer se había dedicado a recorrer los enormes jardines de la academia. Habían cambiado un poco desde la última vez que estuvo allí pero aun así se sintió bastante nostálgico.
Aún recordaba perfectamente a sus compañeros y amigos, a los profesores que le enseñaron a él y los eventos que le divirtieron tanto de ver o participar. Por supuesto también hubo malos momentos, y aunque había alguno que otro que prefería enterrar en su mayoría formaban parte de un conjunto de vivencias que atesoraba.
A veces le encantaría poder volver a vivir aquellos días una vez más.
—¡No puedes seguir metiéndote en mi vida! —aquel grito realmente lo asustó.
—No entiendo como es que te has vuelto peor con el tiempo, ya no tienes la edad de comportarte como un adolescente rebelde.
Jun reconoció entonces aquellas voces, se sintió un poco culpable cuando se pegó a la pared cerca de la esquina para poder escuchar sin que lo vieran.
—Como si alguna vez me hubiera comportado así —la voz se escuchaba más calmada a comparación del grito de antes, pero más envenenada—. Gracias a ti mi infancia ni siquiera puede llamarse así, y no voy a dejar que hagas lo mismo con Froy.
—¿Lo mismo? ¿A qué te refieres desagradecido? ¿A darle una oportunidad, una formación, un camino hacia la fama? Justo lo mismo que tú desperdiciaste.
—Nunca te pedí que me lo dieras, ¿cuál era el punto si no lo conseguía por mí mismo?
—¡Es estúpido si tenías un futuro asegurado!
—¡Un futuro que yo no quería, maldita sea!
Los pasos se escucharon fuertes y rápidos en su dirección. Jun entró en pánico, iban a pillarlo y no tenía escapatoria. Cuando Bernard apareció a su lado con gesto sorprendido a descubrirlo él no supo qué decir o dónde meterse. La vergüenza por ser atrapado espiando como un miño curioso le atacó.
Al final no tuvo que decir nada pues Bernard simplemente lo agarró suavemente del hombro para guiarlo a otra sala. Era la sala de descanso de los profesores.
—¿Estabas escuchando? —fue lo primero que preguntó.
Vale, ahora si que le tocaba dar explicaciones.
—Yo... lo siento, no debí... —agachó la cabeza—. Te escuché gritar, luego escuché a Irina y antes de que lo notara ya estaba escuchando vuestra discusión.
Bernard iba a decir algo, se lo pensó mejor, suspiró echando su flequillo hacia atrás con una mano. Al soltarlo estaba algo más despeinado pero irónicamente le quedaba bien.
—No te preocupes, no estoy enfadado, no es un secreto para nadie que mi relación con mi madre no es la mejor —se limitó a decir.
A pesar de ello Jun seguía sintiéndose estúpido. No sabía de qué habían estado hablando, no tenía ni idea de a qué se debía la discusión, y tampoco iba a indagar en ello. Si Bernard no le había dicho nada ya es que no quería hablar de ello y él no iba a insistir.
Pero eso no significaba que no pudiera apoyar a su amigo.
—¿Te encuentras bien? —Jun colocó su mano en el hombro de Bernard.
El albino le dedicó una mirada que no pudo descifrar, no sabía si era tristeza, ira o decepción. Bernard se sentó apoyando su cabeza en una mano.
—Más o menos, los problemas con mi madre me dan dolor de cabeza.
—¿Quieres té? —preguntó Jun al ver la tetera eléctrica en una esquina de la habitación.
—Sí, por favor.
Jun asintió y se acercó al aparato en cuestión. Solo necesitó echar algo de agua en un compartimento e hierbas de té en otro. Lo siguiente fue pulsar el botón de encendido y escuchar el ruido de la tetera trabajando en el completo silencio que se hizo el la habitación.
Este no duró mucho ya que dos personas entraron a la sala mientras charlaban animadamente sobre algo.
—¡Buenos días, chicos! —saludó con ánimo la profesora Jinyan— Menuda atmósfera deprimente tenéis por aquí. Es como si estuvierais enfermos, a ver si vais a tener que hacerle una visita a Ray en la enfermería.
—No me gustaría tener ya tanto trabajo tan pronto —bromeó Raiden quien había llegado junto a la mujer.
Jinyan era la profesora de fotografía desde hacía ya varios años. Era de hecho la esposa de Kudo desde hacía cosa de un año. Hacían una pareja cuanto menos peculiar, aunque ambos a primera vista podían parecer imponentes y dar las mismas vibras no compartían personalidad ni de lejos.
Michiya Kudo era un hombre recto y serio que guiaba a sus estudiantes con disciplina. Jinyan era una mujer alegre, amable y que prefería un ambiente de trabajo relajado. A pesar de eso parecían funcionar muy bien juntos, eran un buen dúo.
Por otro lado Raiden Nishimura formaba parte de ese grupo de trabajadores más jóvenes de Mirai Academy al igual que Bernard, Jun y Aquilina, aunque él no era un profesor sino el enfermero escolar. Todos en la academia estaban muy contentos con la profesionalidad de aquel hombre, y de hecho Jun y Bernard habían congeniado bastante bien con él en los pocos días que llevaban conociéndolo.
—¡Oh estáis haciendo té! —exclamó la mujer acercándose a Jun.
Raiden tomó asiento a un lado de Bernard mientras miraba con una sonrisa al dúo.
—Sí, ¿queréis un poco? Acabo de ponerla así que puedo añadir un poco más —dijo Jun.
Jinyan asintió animada lo que hizo reír al peliverde.
—Para mí también, gracias —afirmó Raiden.
Jun abrió una vez más los dos compartimentos de la tetera vertiendo algo más de agua y poniendo más hierbas de té verde.
—Por cierto Yan, ¿qué tal está Fuyuka? —preguntó Bernard dando pie a una nueva conversación.
En efecto el edit es la foto que Shiro le pasó a Reina para faldar de tarde guay ewe
En general trataré que los edits tengan algo que ver con lo sucedido en cada capítulo, ya sea algo que sucede o mencionan directamente o algo que podría haber pasado "detrás de cámaras" por así decirlo.
Además se han introducido tres nuevos OC's; Sadao Kita, Raiden Nishimura y Jinyan Ye, aunque más bien sería Jinyan Kudo porque en efecto ¡es la esposa de Kudo, más conocido como Percival Travis!
Sin mucho más que añadir, y esperando que os haya gustado este capítulo, aquí me despido hasta el próximo lunes.
~Nova/Dreamer ♥
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