💙 5 💙

La azabache y el rubio se encontraba en un restaurante bastante bonito al aire libre. Las mesas blancas que combinaban con las sillas, y el cielo azul despejado, sin duda era un hermoso día.

-¡Que lugar tan romántico!- exclamó Adrien- Para traerme a un lugar tan romántico...- guardo silencio- debe haber una ocasión especial- se acercó más a Marinette.

-Lo hay- también se acercó al rubio.

-¿Cual es?- su nariz rozaba con los se la azabache, deseaba tanto besarla.

-Tengo hambre- y puso la carta entre ellos mientras se carcajeaba.

El rubio se sintió un poco decepcionado, quería estar con ella, besarla, se imaginaba cuando por fin estuvieran juntos, pero él no se daría por vencido lucharia por el amor de la azabache y por fin estar con la chica que le escribía todos los días. Miró hacia otras mesas y vio aquel libro que ella le había recomendado.

-¡Hey Marinette! ¡Mira allí!- señaló a un hombre que estaba sentado unas dos mesas adelante de ellos.

-Adrien ¿Porque miras a los chicos?- apoyo la cabeza en su mano.

-¡No Marinette! ¿Viste lo que lee?.

-Si Love Story ¿Y?- lo miro a los ojos.

-¡Marinette! ¡Love Story!- grito desesperado- ¿No lo recuerdas?.

-Adrien, si vives con viejos recuerdos ¿Cómo crearás otros?- acomodo sus manos y recargo su cabeza.

-Okey- Adrien no le quiso tomar importancia, así que solo ignoró el comentario cambiando el tema.

Derrepente se le ocurrió empezar a tararear la canción que le había mandado cuando eran pequeños, pero la oji-azul seguí perdida en la carta.

-¡Hey "Señor America"! - despegó su vista de aquel papel.

El oji-verde pensó que había reconocido la canción, pero las palabras que salieron de la boca de Marinette eran todo lo contrario.

-¿Que comerás?.

-Tu sabes lo que me gusta-respondió incrédulo.

-Croissants- hablo una voz femenina

-¡Hola ____!- saludo el rubio eufórico.

-¡Hola!-sus mejillas se tornaron rojas.

-¿Hola? Llegas tarde- dijo la azabache en un tono poco enojado- ¡Oh Lo olvide por completo! Adrien debo irme. Se acerca el festival de la juventud y como cada año mi canción será la mejor de todas. Asi que...- lo señalo, tomo su bolso y se levantó de la silla- Tengo que irme, debo hacer compras ¡Adiós!- y se acercó a la castaña- Hoy nos salvaste.

-¡Adiós!- dijo aguantando la risa.

-¿Festival de la juventud? ¿Cada año?- el rubio estaba confundido- ¡Increíble! Ella nunca me escribió sobre eso- miro a la castaña fijamente.

La sangre se le fue de la cabeza a los pies, pero no dijo nada.

-¿Sabes _____? No sé porque Marinette es distinta en persona a sus cartas.

La castaña lo miro comprensiva, tenía tantas ganas de decirle la verdad pero simplemente no podía hacerlo, lo amaba demasiado como para hacerlo sufrir.

-Mira Adrien, los dos se reúnen por primera vez, dale algo de tiempo- formó una sonrisa en su rostro- Ya sabes cómo es Marinette, es muy olvidadiza. Escribirle a alguien y verlo a la cara, no es lo mismo.

-¿Sabes? Me muero por estar con ella- su voz sonaba apagada- Cuando no estoy con ella, me gusta imaginar cómo sería nuestra vida cuando estemos juntos- se quedó un momento en silencio- Pero, cuando estoy con ella, todo es distinto- hizo una mueca.

-¿Has escuchado la canción de Prófugos? Tu situación es la misma.

-¿Que dices?- frunció el seño.

-No seas tan cruel, no busque más pretextos...- la castaña empezó a cantar y se detuvo para que el rubio la  siguiera.

-No seas tan cruel, siempre seremos prófugos...- el rubio siguió.

- ¡Los dos!- cantaron los dos al mismo tiempo.

En ese momento algo extraño le pasó al oji-verde, solo por un instante quería cantar para siempre con la castaña, y no solo eso si no que tambien queria estar más con ella,  pero olvidó esos pensamientos cuando llegó el mesero con croissants.

-¿Croissants? ¿Quien los ordenó?- miro confundido el plato y en el intento de agarrarlo se quemó- ¡Esta caliente!.

-¡Adrien!¡Pareces un niño!-le reprochó la oji-cafe un tanto divertida.

Después de una larga plática, risas y buenas anécdotas, Adrien volvió a traer a _____ a la cruel realidad.

-¿Cuando termina el ensayo de Marinette?- pregunto mientras pedía la cuenta con la mano.

-En la noche- quiso hacer una sonrisa, pero más bien era una mueca.

[...]

Ya en la noche, los tres amigos se dirigían a la casa de la azabache.

-¿Fuiste a ensayar o un bazar de ropa? - cuestionó con los brazos llenos de bolsas de ropa.

-Para mi presentación quiero un estilo perfecto- agitó su pelo hacia atrás.

-¿Para eso necesitas tanta ropa?- aún miraba las bolsas con una extraña expresión en su rostro.

-No podía decidirme...

-¿Y por eso compraste toda la tienda?- esta vez hablo la castaña divertida.

-¡_____!- dijo tratando de reprocharle pero no podía evitar reírse.

-¡Marinette!.

-Miren _____ y Marinette ¡Llegamos a casa!.

La azabache de adelanto un poco, caminando coquetamente.

-¡Hey Marinette!- le dijo coqueto el rubio-¿No tienes nada que decirme?.

-¿Que?- la oji-azul se volteó para mirarlo directo a los ojos.

-¿Es necesario que te lo diga?.

-solto una risita- No tan rápido.

-¿Rápido? ¿10 años no es rápido?- dijo incrédulo-¿Que dices _____?- no la vio- ¿_____?.

_____ ya iba por la acera hacia su casa, cuando escucho su nombre y se detuvo.

-¡Hey _____! ¿Crees que 15 años no son suficientes?.

-15 años no fueron suficientes- y una tierna sonrisa asomo en su rostro mientras seguia caminando.

-¿Por qué las chicas no dan un respuesta directa?- dijo desesperado mientras Marinette reía.

-Adios Adrien ¡Buenas noches!- hizo un ademán con su mano y mientras se daba la vuelta para su casa el oji-verde la tomo de la mano.

-Asi no decimos "buenas noches" en Londres- la acercó a su cuerpo.

-¡Hey señor America! Dime cómo dicen "buenas noches" en Londres- se acercó más a él.

-Los ojos no pueden estar abiertos- con su mano cerro los ojos de la azabache de una manera tierna.

La admiraba mientras bajaba su mano hacia sus labios acariciándolos suavemente, la oji-azul detuvo la mano del rubio y este la acercó a sus labios, brindando un beso lento.
Marinette se alejó rápidamente de él y al estar frente a la puerta de su casa, se giró mirandolo; sus ojos expresaban amor y los de Adrien también.

-Buenas noches- y posando su mano en su labios, le mando un beso haciendo sonrojar a la azabache.

No creía que el amor fuera para ella, siempre creyó encontrar al chico ideal de otra forma, ahora su corazón estaba  enamorado y deseaba a Adrien tanto como _____ lo deseaba.

💙🗨️💙

Atte. Leela ✨












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