Capítulo 33
Se me vino el mundo encima al escuchar esa noticia. Me quede paralizada mientras observo a la doctora. No puede ser, yo no puedo tener hijos.
– Debe de haber un error. – Niego.
– Es su nombre y apellido. – Calmada.
Me da los resultados de los análisis y está el positivo en embarazo. Cierro los ojos y cubro mi rostro con las manos.
– Es que no entiende doctora. – Nerviosa. – Yo no puedo tener hijos, me dijeron hace años que soy estéril.
– No se que decirle señora. Solo le aconsejaría que se calme y vea un ginecólogo.
Trago saliva y asiento lentamente. La medica me dijo que ya me podía retirar y Alfonso me acompaño hasta su auto. Me siento y me apoyo en el asiento.
– No estoy lista. – Mi labio empieza a temblar. – En otro momento me hubiese sentido tan feliz...
Mis ojos se llenan de lagrimas y Alfonso me consuela, me abraza con suavidad y mi rostro se apoya en su pecho.
– Te entiendo perfectamente Mercedes pero tienes que tranquilizarte. – Acaricia su cabello. – No es bueno para tu salud, ni la del bebé.
– Es que no entiendo nada, no puedo tener hijos... fui diagnosticada y ahora me vienen con una noticia así.
Limpia mis lagrimas y toma mis manos, se que quiere darme calma y fuerzas en este momento pero estoy desesperada. Me despidieron, dentro de poco no voy a tener dinero. ¿Cómo voy a hacer para subsistir con un embarazo a mi edad?
– Te llevo a tu casa y vas a descansar.
No le hable, solamente me quede mirando por la ventana y con la cabeza hecha un lio. Estuve así en todo el viaje y Alfonso respeto mi silencio.
Más tarde, llegamos a la casa y abro la puerta. Alfonso entra conmigo y me acompaña hasta las escaleras, las subimos juntos y al llegar a la habitación. Me siento en la cama y suspiro lentamente.
– Puedes irte si quieres. – Seria.
– Podría, pero me da miedo dejarte sola.
– Quisiera estar sola.... Quiero pensar que hare ahora que voy a tener un hijo y no se como voy a hacer para mantenerlo. – Asustada.
Se sienta a mi lado y toma mi mano.
– Se que tienes miedo pero sabes que cuentas con mi ayuda.
– No quiero deberte nada más.
– Es que no me debes nada. – Sonríe un poco. – Solo quiero que estés bien.
Me quedo mirándolo por un momento, siempre estaré agradecida a la ayuda que me está brindando Alfonso pero siento que ya no tengo fuerzas para nada.
Cierro los ojos y me refugio en sus brazos.
Narra Barbara:
Ricardo me llamo para saber alguna novedad pero no tengo ninguna. Ni Mercedes, ni Alfonso me contestaron los mensajes y no tengo idea que paso con la declaración de mi hermana.
– Todavía no tengo noticias de ellos, mañana vere como está.
– ¿Se habrá enterado del casamiento?
– Eso es más que seguro, Belén se las habrá arreglado para hacérselo saber. – Sonrió. – Por eso no debe contestar, debe estar devastada.
– Yo también la voy a visitar, hace mucho que no la veo y vere que puedo hacer...
Suelto una risa y revoleo los ojos. Suerte con eso...
Narra Alfonso:
Las noticias de hoy fueron demasiado fuertes para Mercedes, enterarse del casamiento del hombre que quiere y enterarte que vas a tener un hijo debe ser tremendo.
Me pidió que la deje tranquila pero no le hice caso. Me quede con ella, abrazándola con cuidado y está en silencio. Acaricio su espalda y la escucho suspirar.
– ¿En serio quieres que me vaya?
Ella se separa un poco y levanta la mirada para mirarme.
– Quédate.
Asiento en silencio y ella busca refugio en mis brazos.
Más tarde, ambos estamos sentados en el sillón y por suerte Mercedes dejo de llorar. La veo un poco mejor y le cocine algo para que se alimente.
– Gracias.
Le corto una porción de la tortilla de papa y se lo alcanzo.
– Es lo único que se cocinar.
Suelta una risita en voz baja y corta un pedacito de la tortilla.
– Eres un buen amigo, Alfonso. – Sonríe.
Prueba un bocado y sonrió antes de tomar su mano.
– Es que es verdad. No se que hubiera pasado conmigo si no te hubiese conocido.
– Igual estarías fortaleciéndote poco a poco y más por este bebé.
Me animo en llevar mi mano a su vientre y me mira en silencio.
– Todavía no se que hacer. Estoy asustada.
– Lo harás bien, se que estás asustada por todo lo que está pasando pero como te dije antes, todos sabrán que eres inocente.
Sonrie suavemente y asiente en silencio.
Narra Barbara:
No pude aguantarme y salgo del trabajo para ver a mi hermana, al llegar toco el timbre y el que me termina atendiendo es Alfonso.
– ¿Qué haces acá?
Fue lo único que dije y lo veo suspirar. Entro a la casa y busco a mi hermana.
– Está en su habitación.
– ¿Hace mucho que estás con ella?
– Eso no importa. – Serio. – Mercedes necesita tu ayuda.
– Creo que ya tiene la tuya.
– ¿Qué te pasa Barbara? – Molesto. – Te estoy hablando en serio.
Respiro profundamente y niego enseguida. Lo que menos quiero es que se enoje conmigo por culpa de esa estúpida.
– Lo siento, he tenido un mal día.
Me di cuenta que no le dio importancia porque me empieza a contar las cosas.
– Al salir de la jefatura, Mercedes se desmayo y la lleve al hospital. Me quede un rato con ella porque le hicieron unos estudios y la doctora le dijo que está embarazada.
Mis ojos se abren de par en par y bajo la mirada al sentir como los recuerdos golpean mi mente.
Hace muchísimos años atrás, cuando Ernesto todavía vivía. Mercedes buscaba por todos los medios convertirse en madre y yo me moría de celos al saber que su esposo también tenia ese deseo.
Ver como la miraba con amor, como se tomaban de las manos para transmitir su amor y sentir como mi furia no paraba de crecer, no tuve pulso, ni me arrepentí en pensar en un plan para provocar su separación.
Le dije a mi hermana que se sometiera a unos análisis para ver si puede tener hijos o es estéril. Tenia todo en mis manos, el lugar, la ginecóloga que le iba a tener, el laboratorio donde se lo haría.
Los resultados finales daban que Mercedes era apta para engendrar un bebé pero se falseo el resultado, dando negativo. Gracias a eso pude tener a ese imbécil por un tiempo hasta que quiso dejarme por esa maldita.
Parpadeo varias veces mientras vuelvo a la realidad y miro a Alfonso.
– Es imposible.
– Es lo que ella dijo pero en los análisis dio positivo y me preocupa que justo tenga está noticia en un momento así.
– Y justo de un tipo que no la quiere ver.
– Lo conocí. Me pareció de lo peor. – Suspira. – Creyendo en esa mocosa cuando es una mentirosa y haciendo sufrir a Mercedes.
Me da tanta bronca verlo así, comportándose de manera protectora con mi hermana.
– Iré a verla, ¿ya te vas?
– Me quedare un poco más.
Decido no responderle, doy media vuelta y subo las escaleras, al llegar al piso, camino hasta su habitación. Abro la puerta y Mercedes se queda mirándome en silencio.
– Alfonso me conto lo que paso.
Me acerco a la cama y ella asiente en silencio.
– Este día fue un desastre. – Triste. – Todavía sigo pensando que es una broma la noticia que me dieron, el hombre que amo se va a casar con otra, me gane su odio y ahora estoy embarazada de el. No se que voy a hacer.
Su rostro es signo de derrota, logre destruirla tanto que la noticia del embarazo no la pone feliz y pensar que era su sueño.
Ya no hay vuelta atrás, está absolutamente perdida en la miseria.
Narra Belén:
Sigo en la misma etapa en que Leandro todavía no me da muestras de afecto pero me consuela la idea de que nos casaremos en unas semanas, mi familia y yo estamos con los preparativos, los centros de mesa, la decoración, quien nos sacara fotos y lo más importante para mí, el vestido.
Estoy tan ansiosa, ya quiero que sea el día del casamiento para poder tenerlo solamente para mí, nadie me lo va a sacar y menos la maldita de Mercedes.
En este momento, puedo observar como mi madre le muestra el vestido de novia a mi suegra y está sonríe al ver lo bonito que es.
– Es hermoso. – Contenta. – Se te vera tan bien.
– Ojalá logre recuperarme muy bien para poder soportarlo. – Sonrió.
– Seguro que sí, mira cómo estás. Mi hijo se va a morir de amor cuando te vea.
Si llega a pasar, sabre que enterró todo el amor que sentía por esa vieja...
Sonrió aún más y la señora se acerca para tomar mi mano.
– Cuentas con mi apoyo, Belén. Eres bienvenida en mi familia.
Por dentro estoy que me regocijo por tener a todos de mi lado, pensar que nunca sabran la verdad de lo que paso porque solamente creen en mi inocencia.
– Y estoy agradecida por el apoyo de Leandro y de ustedes.
Me hago la que me emociono y ella me mira con ternura, hasta con lastima pero no me importa porque eso es lo que quiero. Que vean como esa maldita arruino mi vida y la odien más.
Narra Mercedes:
Pasaron dos semanas después del diagnostico de mi embarazo y siento como si está no fuera mi realidad, todavía no me puedo acostumbrar a todo este cambio y como mis fuerzas me van abandonando poco a poco.
En este tiempo los únicos que me sostuvieron es Lucila y Alfonso. La presencia de Alfonso en mi vida se está haciendo más fuerte a pesar que es mi abogado, ahora se está volviendo un amigo de oro y mi agradecimiento es total.
La que me está decepcionando es mi hermana, se está comportando de un modo extraño, la siento distante y en su mirada puedo sentir que me oculta muchas cosas.
Respiro hondo mientras tomo un jugo y pienso en que ya Leandro empezó en el conservatorio. Ya le queda muy poco para recibirse y por dentro estoy orgullosa porque se de lo que es capaz, de lo talentoso que puede llegar a ser.
Mis ojos se llenan de lagrimas y mi mano se apoya en mi vientre plano. Bajo la mirada y trato de sacar fuerzas desde lo más profundo de mi ser.
Las lagrimas empezaron a salir y me las limpio rápidamente. De repente, escucho el timbre y me pongo de pie en silencio. Camino hasta la entrada y abro la puerta, Alfonso me mira sin emitir una sola palabra y suspiro suavemente.
Me echo a sus brazos y Alfonso responde enseguida al abrazo, sosteniéndome con fuerza.
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