Adiós



De nuevo me encontraba recostado en mi cama, llorando por sentir que no tenía nada. Por sentir que no tenía a mis mejores amigos conmigo, a mi madre y al chico que en verdad amaba. Nada, lo había perdido todo en un abrir y cerrar de ojos, y lo peor era que no podía culpar a nadie más que a mí. Todo era mi culpa, sólo mía.

En ese momento mi móvil vibró, distrayéndome por un segundo de mi realidad.

Era un mensaje que no esperaba.

*Chat Ochaco*

Hola, Izu, espero que estés bien.
8:06
Hace mucho no hablamos, y aunque sé que necesitas tu espacio, quiero que sepas que estaré esperando a que estés listo para volver.
8:06
En una semana será la segunda grande. Sí estás de acuerdo, me gustaría que fuéramos juntos.
8:07
Por cierto, puedes ignorar este mensaje como lo has hecho con los demás que te he enviado, pero por favor.. sólo piénsalo, ¿bien?, te quiero y te extraño <3
8:08

¿La segunda grande?

Ni siquiera me había cruzado por la mente.

Definitivamente no iría. Lo último que necesitaba era asistir a otra de esas fiestas. Ya con la primera había sido suficiente, esa ya me había arruinado la vida demasiado, al parecer.

No, yo únicamente deseaba quedarme en casa, o mejor aún, irme, irme lejos y comenzar de cero.

De pronto la idea se quedó más tiempo de lo planeado en mi cabeza.

Irme y comenzar de cero.

Irme y comenzar de cero.

Irme y.. ¿por qué no?

Camie y Neito habían llegado de intercambio apenas dos días atrás, eso significaba que probablemente aún había tiempo para enviar a un alumno de aquí a otro país. Y de no ser así, algo que me había enseñado mi madre era que el dinero podía conseguirlo todo siempre.

Irme y comenzar de cero.

Irme y comenzar de cero.

Ellos regresarían en unos meses y yo también, todo se habría calmado para ese entonces.

Sabía que lo único que necesitaba era hacer una llamada, hablar con mi madre y después con el tío Yagi, ellos se encargarían de que mi traslado a un lugar disponible de mi agrado tan rápido que nadie lo notaría.

Lo pensé. Lo pensé muchísimo.


By Katsuki


Miércoles.

Estaba en clase, pero a decir verdad, mi cabeza se hallaba en todas partes menos en lo que se suponía que debía prestar atención.

Ayer, Camie y yo habíamos..

No podía decirlo. No se sentía bien.

Ambos habíamos pasado la noche juntos. Sí, hicimos lo que teníamos que hacer, y si bien no me sentía orgulloso, tampoco podía culparme por la situación.

Por otro lado, había algo que no me gustaba, algo que no me dejaba tranquilo.

Izuku había faltado un día entero a clases después de nuestra última conversación.

Él nunca faltaba.

Quizá me había excedido. Quizá merecía una disculpa después de la forma en que lo había tratado.

Por mucho que no estuviéramos en buenos términos, la verdad era que cada hora esperaba que se apareciera por la puerta y dijera que se le había hecho tarde, pero simplemente nada.

Ya había faltado un día, y parecía que hoy sería lo mismo.

Como si pudiese leer mis pensamientos, mientras me lo imaginaba, el director Nezu apareció exacto en el lugar en que lo había visualizado en mi mente.

— Buenas tardes — nos saludó a todos antes de dirigirse al profesor. — Venga conmigo. Necesito hablar con usted.

El mayor asintió y salió del aula junto a él.

La clase vio aquella como su oportunidad para
ponerse al corriente. Todos comenzaron a hablar entre sí, aprovechando la ausencia de autoridad.

Yo no tenía ganas de jugar al tonto con nadie. Mis amigos trataron de integrarme a su platica, y Camie quería que le pusiera atención sobre algo que no recuerdo, pero simplemente opté por recargar mi cabeza en el pupitre y cerrar los ojos mientras el profesor volvía, esperando.

Después de unos minutos, Aizawa regresó y dio la nueva noticia.

— Acabo de recibir información importante — nos dijo una vez que estuvo dentro del aula. — Es acerca de uno de sus compañeros.

Un extraño presentimiento se instaló en la boca de mi estómago. Una idea sobre lo que estaba ocurriendo. Y al parecer no fui el único, porque todos le prestamos atención cuando lo dijo.

— Es sobre su compañero Midoriya — continuó. — Nos están informando que fue seleccionado de esta clase para irse de intercambio en el lugar de la señorita Camie y el joven Neito.

¿Qué?

— Al parecer, se aprobaron los papeles hoy mismo, así que el joven, Izuku no se presentará de forma temporal en estas instalaciones.

No podía ser real.

Mi mente me estaba jugando una broma, de eso se trataba.

Esperé a que se riera y admitiera ante la clase que esto era un mal chiste, pero no. Aizawa no era del tipo gracioso de todos modos.

Por inercia viré en dirección contraria, al otro extremo del aula en dónde se encontraba Shoto.

¿Él sabía algo sobre esto?

Lo observé, pero su expresión no era lo que esperaba. El idiota tenía los ojos tan abiertos como yo, prestándole atención horrorizado a Aizawa. Al lado suyo, Ochaco se encontraba igual, ambos con una expresión confundida y preocupada en sus rostros.

Giré una vez más. Momo y Jirou, quienes últimamente convivían mucho más tiempo con el omega, pero tampoco parecían estar enteradas sobre la situación.

— Él debería volver dentro de unas semanas para finalizar el curso aquí, pero, si cambia de opinión y desea quedarse a estudiar allá, entonces tendrá que iniciar un papeleo legal para que así sea — explicó Aizawa. — Ahora que están al tanto, por favor continuemos con la clase.

Él se había ido, en serio esto estaba pasando.

Izuku se había ido, y no me había avisado nada.

¿Por qué tendría que avisarte? Tú fuiste quien le dejó en claro que no eran nada, ni siquiera eran amigos.

— Disculpe, profesor — Uraraka alzó la mano.

Aizawa le cedió la palabra con la mirada.

— ¿Usted sabe a qué país y cuándo se irá nuestro compañero?

— Decidió viajar a España, y hasta donde tengo entendido, justo en estos momentos se encuentra despegando su vuelo. Pero preferiría que las preguntas que tengan las hagan directamente con su compañero. Ahora necesito que se concentren en el tema de hoy.

Intenté despejar mi mente, pero fue imposible.

¿Por qué?


By Izuku


¿Había sido cobarde irme como lo había hecho? Sí, pero cualquiera que estuviera en mi posición y pudiera hacerlo, lo haría. No planeaba sentirme culpable por tener dinero y utilizarlo a mi favor.

Aunque no había sido la mejor opción, me sentía bastante aliviado. Era como quitarme un gran peso de encima, me sentía mucho menos ansioso ahora que iba a un sitio nuevo en donde nadie me conocía, en donde podía empezar de cero.

Sí, este cambio era lo correcto. Era lo que necesitaba, lo que me hacía falta para avanzar.

Lo lamentaba por las personas que dejaba atrás, pero de igual manera volvería y sería una versión mejor de mi mismo.

No podía ser para mal.

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