Capítulo 6-Carlos
Cuando acepté ser el organizador de la YoutubeCome, me esperaba diversión y felicidad, no documentos a rellenar por todas partes. Y, por si fuera poco, aún tengo que esperar a mi compañera, que llega tarde.
—Lo siento.
La puerta se abre y una chica entra. Tiene el pelo rubio, recogido en una trenza lateral, y parece muy apurada. Se nota que es su primer día. Mejor soy bueno y no me meto mucho con ella.
—Tranquila. Yo también acabo de llegar. Soy Carlos, por cierto, aunque seguramente ya lo sabrás.
Arruga la nariz. Es una chica muy expresiva.
—Lo siento, no me suenas. Sé que eres de Youtube porque vosotros organizais esto, pero trabajo demasiado para ver vídeos. Soy Rebeca, por cierto —me imita.
—Eso de que no veas mis vídeos tendremos que corregirlo. Vamos a trabajar un tiempo juntos, tendré tiempo para enseñarte lo que hago.
Se sienta en la silla frente a la mía con una sonrisa. Pongo la carpeta llena de documentos por rellenar sobre la mesa del despacho y suspiro:
—De esto nos encargamos nosotros. ¿Lista para la diversión?
—Este es mi castigo por llegar tarde, no me mientas.
Está tan seria que no puedo evitar reírme. Ojalá fuera un castigo para ella.
—Bueno —digo cuando llevamos un buen rato callados, concentrados en todo lo que tenemos que rellenar—, ¿y por qué has llegado tarde? ¿Algún novio del que deba ponerme celoso? —bromeo, subiendo y bajando las cejas.
Niega con la cabeza, divertida.
—Hace siete años que no tengo novio. Créeme, no hay nada que se interponga entre nosotros.
—¿Tanto tiempo? ¿Y has aguantado?
—Mi único novio ahora mismo es mi mejor amigo, pero lo de salir con él está difícil.
—Que rápido lo mandas a la friendzone... —Meneo la cabeza, haciéndola reír.
No sé por qué, pero siento que hay algo que no me cuenta, escondido en su sarcasmo, pero nos acabamos de conocer y no todos son tan extrovertidos como yo. No creo que me lo vaya a decir sin saber ni quién soy.
—¿Alguien que te guste?
Se pone levemente roja y sigue escribiendo un documento. He dado en el clavo.
—Como ya te he dicho, siete años sin novio. Fue una experiencia un tanto traumática y no creo estar preparada para salir con nadie más.
No esperaba que se abriera así y dado que no creo que me cuente nada más, me callo y sigo rellenando datos.
—Aquí dice que necesitamos a alguien que cante en la apertura. —Señalo el papel con el bolígrafo.
—He oído que David Lafuente va a venir —comenta ella.
—Sí, pero de invitado. Y según dicen, no creo que esté muy dispuesto. Viene obligado.
—¿Y qué sugieres?
Una bombilla estalla en mi cabeza. Evito ponerme rojo cuando exclamo:
—¡Sweet California!
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