Capítulo 16-Carlos
Todo el plan parecía perfecto: aprovechar a Álvaro Gango para que Alba dejara de estar enfadada conmigo. Estaba funcionando, de verdad que sí... Y, citando a los malos de Scooby Doo, podría haberme salido bien si no fuera por esa rubia entrometida. Mira que Rebeca me caía bien.
—¿Qué está haciendo esa zorra aquí?
Trago saliva. Estoy muerto, responda lo que responda.
—Ella es la otra organizadora del festival —murmuro, intentando que no se me oiga.
Pero parece que lo ha oído. Se gira, cual niña del exorcista, hacia mí. Ahora está más furiosa que antes. Lo presiento.
—¿Te llevas a la cama a tu compañera? ¿De verdad?
El tono de Alba no me gusta nada. Ya casi la tenía, de verdad... En otros términos de la conversación, el actor Álvaro Gango mira a Rebeca con algo de enfado.
—¿Te has acostado con él?
—No —se cruza de brazos—, y de todas maneras, ¿qué más te da? Sigo enfadada contigo, que seas mi amigo no te da derecho a saber sobre mi vida privada.
¿Son amigos? Madre mía, realmente el mundo es un pañuelo. Faltaba que yo también conociera al chico que hizo llorar a Rebeca.
—¿Por qué no os relajáis y lo habláis tranquilamente? —Sonia trata de apaciguar los ánimos. Alguien tendría que decirle que no funciona.
—No pienso hablar contigo. Mira que traer a mi actor favorito para que te perdone...
Se va pegando un portazo. Resoplo. Genial... Álvaro mira a la rubia.
—¿Podemos hablar en otro lugar, más tranquilos? —Pone un puchero.
No contesta en un principio. Parece sopesarlo con fuerza, pero lo coge del brazo y salen juntos. Por alguna razón, tengo la sensación de que vamos a escuchar muchos gritos por aquí. Anda que no nos gusta el drama aquí ni nada. Aunque yo quiero ver la pelea. Voy a salir para alcanzarlos y espiarlos, cuando me interceptan.
—Bueno —Tamy y Sonia se me ponen a ambos lados—, ¿para cuándo admitirás lo que sientes por Alba?
Miro al suelo, moviendo la pierna con rapidez. Sé que me estoy poniendo rojo, eso es lo malo de ser blanquito. Vuelvo a mirarlas, y su mirada lo dice todo.
—Cuando me sienta con ánimos. Sin prisa.
—Cuidado con eso. No queremos que la pierdas por haber esperado demasiado. —Sus voces parecen dulces, pero yo sé que es más bien una amenaza.
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