Cap 15: Mi ¨salida¨ con Matt.

No estoy enamorada de Jack, no estoy enamorada de Jack, no estoy enamorada de Jack. Esto era lo que me repetía todo el camino a casa. Y es que, no lo estoy, es simplemente una ilusión, estoy ilusionada, es todo. No es como que yo sea una experta en el amor, pero díganme ustedes, ¿se puede enamorar de una persona en tan solo un mes? si su respuesta será si, no me contesten. Tal vez si piense mucho en Jack, y lo quiera sacar de prisión, pero somos amigos, los amigos hacen eso, se apoyan. Yo solo pienso en Jack como amigo. Listo, con eso aclarado baje del taxi. Ya en casa prepare algo de comer, sin muchas ganas en realidad, e hice caso omiso del recordatorio en la puerta del refrigerador, ¿quien hace caso a eso cuando están pasando Big Bang Theory en la tele? antes de sentarme a ver televisión le mande un mensaje de texto a Matthew, “¿Llevaste el trabajo?”, “Si, como te fue con el asesino, digo, no asesino”, me contesto segundos después. “Muy bien” dije para luego ignorar los siguientes mensajes, que fueron “¿Como que muy bien?” “Explícate” “¡Christine!” “¡No me ignores!”. Ah y el ultimo que leí antes de apagar el teléfono “¿Estas enamorada de él?” y así pase la tarde, ignorando a mi hermano y viendo Big Bang Theory hasta que a eso de las 4 me mire en el espejo, mi cabello era algo realmente molesto, tenía demasiado para mi gusto y no este no se decidía si ser negro o castaño, además de que le encanta volverse un enorme nudo solo para hacerme sufrir. Así que decidí hacer algo al respecto por fin. Fui al salón de belleza y corte mi cabello a la altura de los hombros, al terminar ya parecía persona decente y pude regresar a mi casa y pasarla bien el resto de la tarde, hasta que, como está pasando últimamente en mi vida, algo comenzó a preocuparme, a eso de las 9 de la noche me llego un mensaje de Matt, ¨No olvides nuestra salida¨. Genial, todo esto comenzó luego de que me quejara de que mi vida era aburrida, nunca lo hagan, o al otro día su maestro los mandara a la cárcel, conocerán a un misterioso no-asesino y tendrán bastantes problemas. “no lo olvide” conteste lo cual era mentira ya que había pasado una buena tarde gracias a haberlo olvidado. Absolutamente sin ganas me fui al baño y pague las consecuencias de ignorar mis propias notas, con una ducha bastante fría, y como si eso no fuera suficiente para ponerme de mal humor, no sabía que ponerme. Era Matt, un niño malcriado con demasiado dinero, a donde quiera que me llevara esa noche en nuestra “salida”  habrían mas como él, y lo que sea que me pusiera me haría parecer como una indigente en medio de ellos. Claro que eso estaba pensando en ese momento, antes de ver a donde me llevaría el muy desgraciado. Me puse un vestido crema un poco mas por encima de las rodillas y unos bonitos tacones no muy altos, deje mi cabello suelto e hice un esfuerzo para maquillarme. Cuando termine eran las 9:45 y pasaban CSI así que me senté frente al televisor, si ustedes ven CSI sabrán que, cinco minutos que no veas del capítulo, significa un capitulo que no entiendes, así que hasta que Matt llego me la pase cambiando canales. Absolutamente en contra de mi voluntad fui a abrir la puerta, curiosamente el no iba vestido como yo espere, llevaba botas, jeans, un polo y una chaqueta, todo de marca, claro. Me miro de arriba abajo y dejo escapar un ruido de molestia, lo cual fue su saludo.

 -Hola para ti también –dije.

-¿Puedes cambiarte eso? -mire mi vestido y luego volví a mirarlo.

 -Lo siento, es lo mejor que tengo -dije decidida a irme con lo que llevaba puesto.

 -No lo dudo, pero a donde vamos no puedes ir vestida así, cámbiate -dijo aun molesto.

 -¿Me puedes decir por lo menos a donde vamos? -solo ponte unos jeans y unas botas, y muévete linda, vamos tarde.

Alguien, por favor, quien sea, mátelo de una vez. Tuve que dejarlo sentado en mi sala mientras me cambiaba de ropa, ya con unos jeans, unas botas y un abrigo salí-

-¿Mejor? -dije, como si acaso me importara su opinión-

 -Gracias -se puso de pie y camino a la puerta- vámonos -lo seguí, tentada a tomar un cuchillo y clavárselo en la espalda, lo sé, no son pensamientos de una psicóloga, pero ustedes no me juzguen, el es un ser demasiado frustrante.

 Ya en su auto condujo en silencio por unos minutos, lo único que se escuchaba era la radio, una canción de Maroon 5 si no me equivoco. Los minutos pasaban y yo seguía sentada ahí mirando por la ventana y no llegábamos al lugar. Comenzaba a desesperarme.

 -No quiero sonar a la niña molestosa, pero ¿cuanto falta?

-Estas sonando a la niña molestosa.

-¡Y tu al bastardo que me tiene aquí y no me dice a donde vamos!

-¿No estudias psicología?

-No te importa.

 -Tranquila linda, ya...

-¡Y no me digas linda!

-¡Bien!  ¡Como quieras!  ¡Ya llegamos! -mire por la ventana, este idiota me tenía que estar jugando una broma, estábamos en un barrio X, y digo X por qué no tenía idea de donde estábamos, las únicas luces del lugar eran la de los autos, y no autos conduciendo tranquilamente por la calle, autos de carrera, todos estacionados, uno junto a otro, con las luces encendidas-

 -Dime que me trajiste para comprar un auto -el rio.

-¿Alguna vez has hecho carreras de objetivo? -lo mire- tranquila, se de estas cosas.

 -¡¿Para qué demonios me trajiste aquí?!

-Escucha, cálmate, yo... -la música de la radio, esta vez de alguna banda de metal, que mas tarde supe eran “Iron Maiden”, no dejaba que su voz se escuchara, apago la radio y volvió a mirarme- escucha Christine, yo he hecho esto muchas veces, no es peligroso, yo conduciré y tu solo tienes que tomar los objetivos, suelen ser banderas o latas, cosas así, colgadas en un alambre sobre el camino, conduciré rápido, tu solo tienes que tomar los objetivos, cuantos más puedas, al llegar a la meta el equipo que más objetivos consiga gana.

 -Eu me tienes que estar... -respira Christine, respira- No hare eso, ¿debo ir de pie en un auto deportivo a toda velocidad? ¿Estás loco? No jugare a tu estúpido jueguito de carreras.

 -En este “estúpido jueguito” se ganan 50,000 dólares por carrera.

-¿Enserio?

-Sí, son tres carreras Christine, sabes sumar, sabes cuánto dinero es eso -pues es bastante de hecho-

 -¿Y por qué me traes a mi? ¿Que tu antigua compañera se mato haciendo esto?

-No, era mi novia y terminamos

-No me imagino como habrá celebrado la chica -el puso los ojos en blanco-

 -como sea, me ayudaras, y no es una pregunta, lo harás por que tu quieres que tu amigo salga de prisión, y necesitas a mi papa para eso.

 -Juegas sucio -el sonrió como si de un cumplido se tratase.

- Explícame de nuevo como es este juego de la muerte.

 -Bien -dijo- sobre la pista...

 -Mejor dicho camino asfaltado lleno de huecos -dije mirando a la calle por ahora desierta-

-No me interrumpas, sobre la pista hay tres enormes cables que van de un lado al otro de la calle, entre cada cable hay una distancia de 5 metros, yo conduciré, y tú te estiraras y tomaras los objetivos que cuelguen de él, los mas que puedas, usa las dos manos. Tenemos tres oportunidades, o tres cables en cada ronda para poder tomar objetivos.

 -¿Y por qué no conduces despacio? si se trata de quien tenga más objetivos al final.

 -Porque solo participan los tres primeros en llegar, si llegas de cuarto, no importa que tengas mas objetivos, pierdes, así que tengo que ser rápido, y tu también.

 -Bien.

-¿Lista? -lo mire-

-¿Ahora mismo? No.

-Bien, nunca se está listo para nada en la vida.

-Ni para morir -el ignoro eso-

-Vámonos - salió del auto y yo lo seguí, a cada paso insultándome mentalmente por ser tan idiota y hacer esto.

Cuando llegamos a donde estaban todos los autos deportivos él se acerco a un chico castaño con muchos tatuajes y un megáfono.

-Ralf, hoy entro -dijo y el chico sonrió-

 -Así se hace amigo -le palmeo el hombro-

 -¿Cuales quedan? -dijo Matt dando un vistazo a los autos-

-Quedan el clásico, f350 Ferrari, y el mercedes de la serie SLR.

 -Dame el Ferrari -saco el dinero de su bolsillo, no pude ver muy bien pero si se que eran más de 6,000, y se los dio al chico quien los contaba-

-Perfecto -guardo el dinero- las llaves están donde siempre, suerte. Ah , y linda compañera -dijo guiñándome un ojo-

-Si quieres te la presto -lo golpee en la cabeza.

 -Idiota -el rio.

-Vamos -caminamos al auto, era, sin duda el auto más bonito en que me había subido en mi vida, y si no me equivoco el más caro. Vi como Matt se ponía su cinturón-

-Ah no -dije y él me miro-

-¿Qué? -si yo corro el riesgo de morir, tu también, quítatelo.

 -¿Estás loca?

-Tu vida no vale más que la mía, hazlo o bajo del auto -me miro y entorno los ojos-

 -¡Bien! -se quito el cinturón- ¿Feliz?

 -No.

 -Eres imposible –sonreí.

-Y también increíble y maravillosamente impredecible -me miro unos segundos sin entender y luego volvió a concentrase en el auto, no paso un minuto cuando escuchamos la voz del tal Ralf en el megáfono.

 -Todos a sus posiciones, chicos, ¡los objetivos de hoy si darán ganas de luchar! ¿Por qué no vamos por algunos más al salir de aquí? -señalo a las cuerdas sobre la calle, colgaban sostenes y bragas, espero nuevas-¡Vamos a intentar ganar esos 50,000 dólares! ¿Qué me dicen? -y fue cuando todo el mundo comenzó a gritar, no me había fijado que habían tantas personas, junto a nosotros, en los demás autos estaban las parejas de chicos y chicas, listos para correr, mire a Matt.

-¿Esto es legal?

-¿Eso es lo que te preocupa ahora? escucha, esas chicas llevan tiempo haciendo esto, saben que eres nueva y trataran de hacerte trampa, no lo permitas, muérdelas si es necesario.

 -¿Qué? no las voy a morder, eso...

-Comencemos con esto! -se oyó la voz de Ralf- ¡Ganemos un poco de dinero amigos! ¿Listos? -la gente comenzó a gritar de nuevo- y el conteo dice : tres... -¿Que estoy haciendo aquí?- dos... -¿Es muy tarde para bajarme?-

-Suerte -escuche a Matt decirme-

-... ¡Uno! -y Matt acelero, hasta ese día yo no sabía lo que era temer por mi vida, había estado en el hospital muchas veces antes por mi anemia crónica pero nunca había tenido miedo de morir, hasta ese día.

 Apenas y lograba ver las sombras de los demás autos, me parecía misión imposible concentrarme en los objetivos frente a nosotros, sentía que si seguía de pie caería al asfalto y simplemente moriría, no sé que me impulso pero al ver el primer objetivo me estire, mis pies seguía firmemente puestos en el sillón de cuero, cuando pasamos por la primera cuerda los tome con fuerza, Matt acelero y caí, por suerte en el sillón.

 -¡Rápido! párate, ¡viene otro! -tenía las manos ocupadas con la ropa interior así que las deje en el asiento y me puse de pie.

 Otro más, puedo hacerlo, estire mis brazos pero esta vez note que la cuerda era más alta, tendría que ponerme de puntillas, en los pocos segundos que me quedaron antes de llegar a la cuerda, mentalmente hice una promesa, a cualquier ser divino que halla en el mundo, si salgo viva de esta, besare a Jack. Y fue cuando llego la segunda cuerda, me puse de puntillas y tome varias prendas, tarde un segundo más de lo que debí en soltarme y sentí en mi mano el ardor que había causado la cuerda, probablemente tendría una fea marca, pero no pensé en ello, deje caer las prendas junto a las otras y me prepare para la ultima cuerda. Lo que paso a continuación no lo planee, cuando la cuerda estuvo encima nuestro simplemente perdí el control de lo que hacía y salte, tome bastantes prendas, eso sí, pero cuando recupere la conciencia de lo que hacía ya era muy tarde y yo estaba cayendo, por obra divina en el auto, aunque mi cabeza se golpeo con la parte trasera, escuche a Matt soltar una maldición, mitad de mi cuerpo estaba en la parte trasera del auto, el tomo mi pierna, aun conduciendo con la otra mano, y me halo para que yo quedara sentada en el asiento delantero, cuando el auto por fin se detuvo mi cabeza comenzó a doler la multitud gritaba al rededor de los autos que habían llegado entre los tres primeros, incluidos nosotros.

-¡¡Bien chicos!! -grito Ralf y mi cabeza quería estallar- ¡contemos esos objetivos! -unas chicas, con muy poca ropa y pintura por todo su cuerpo se dirigieron a nosotros y contaron lo que habíamos conseguido, la chica que revisaba junto a nosotros grito “¡cuatro!”, la que estaba junto a esta grito “¡cinco!” y la nuestra , aun mas alto que las demás, chillo “¡siete!!”. Y todo el mundo comenzó a gritar, de nuevo- ¡¡Eso es!! ¡Nuestros primeros ganadores de la noche! -dijo para luego acercarse a Matt y entregarle una cantidad de dinero ridículamente grande- ¿siguen en la segunda ronda o se retiran? -mire a Matt rogándole “ya no mas por favor”

-Nos retiramos –dijo.

 -Bueno, ¡ya lo oyeron! ¡Nuestros ganadores señores! -tomo mi mano y la de Matt y las alzo ¿y adivinen qué? la gente volvió a gritar y algo martillaba mi cabeza- felicidades chicos.

 -Gracias -dijo Matt guardando su dinero.

 -Ya vámonos por favor -le dije.

 -Como usted diga -caminamos al auto y a cada paso que daba me sentía peor.- lo hiciste bien -dijo con su típica sonrisa de superioridad y por un segundo creí que hablaba consigo mismo.

 -Gracias -subimos al auto y antes de él encenderlo saco de sus bolsillos mil dólares y me los dio.- para que me... -no me dejo terminar.

 -Para que te pagues el salón de belleza -mire mi reflejo en el retrovisor, genial, un perfecto peinado simplemente arruinado.

-Lo hare, gracias -tome el dinero y lo guarde en mi bolsillo, mi cabeza aun daba vueltas, me sentía realmente mal.

-Bueno, a casa -encendió el auto, con esto la radio, la música se escucho de pronto y bastante alto y eso para mi cabeza fue como si la golpearan contra la pared. El grito que escuche no fue parte de la canción, fue mío- ¿Estás bien? -dijo el apagando la radio.

 -¡No! me siento... -no pude terminar de quejarme, y por suerte abrí la puerta del auto a tiempo, vomite. Cosa curiosa ya que no cene nada.

 -¡Joder! el auto Christine!

 -Me importa un... -mi insulto fue sustituido por mas nauseas, y aunque lo hubiera dicho créanme que no les contaría, tal vez en su país esa palabra sea ilegal.

 -Maldición -dijo antes de salir del auto. Con algo de ayuda salí yo también, me llevo al otro lado de la calle en un lugar más apartado donde pude terminar de morir en paz. Bueno no, pero así se sintió.

- ¿Ya estas mejor?

 -Algo así -dije tratando de ponerme derecha.

-No sabía que la música de Iron Maiden te daba nauseas.

 -No fue la música, creo que la caída, la velocidad y el hecho de que no comí me pusieron así -dije sin ganas de explicar mas.

 -¿Te pones así por no comer? -comencé a caminar al auto y él me siguió.

 -Sí, tengo un poco de anemia -si, solo un poco.

 -Bien -dijo entrando al auto a la vez que yo lo hacía- en ese caso comamos algo.

 -No, está bien, llévame a casa -dije recostando mi cabeza en la respaldo del asiento-

 -¿Bromeas? ¿Que después te mueras y me culpen a mi? no gracias -Matthew solía hacer bastantes bromas parecidas, solo que lo que dijo Matt, no fue una broma.

 -Hablo enserio, quiero ir a casa.

 -Christine, desde que tengo memoria a mí nunca me han negado nada, tu no serás la primera -encendió el auto, esta vez sin música, y empezó a conducir, sin música el silencio en el auto era bastante notorio. Sin muchas ganas en realidad pensé en decir algo.

 -Y... ¿por qué te dejo la chica?

 -Yo termine con ella, solo le importaba mi dinero, solo se fijo en mi por eso.

 -¿Que hay otra cosa en que fijarse? -el sonrió sarcásticamente.

-Sí, hay muchas cosas. Mi vida amorosa no es perfecta y dudo que la tuya sí.

 -De hecho no me preocupa mi vida amorosa.

 -Es eso o no tienes.

 -¿A dónde iremos a cenar? -pregunte para que el dejase el tema de lado.

 -¿te gusta la comida italiana?

 -No la he probado.

 -Bien -el resto del camino fue en silencio, al llegar al restaurante el pidió por ambos ya que yo no tenía idea, solo le dije que mientras no fuera pasta, estaría bien. Si no recuerdo mal, el plato se llamaba Ossobuco. La cena en general fue muy incómoda, Matt y yo tratábamos de no mirarnos a menos que fuera realmente necesario, y no nos dirigimos más de dos oraciones en toda la cena, así que cuando llegue a casa esa noche fue realmente un alivio. Claro que el día siguiente... ese es otro asunto.

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