Capitulo 5

Un sentimiento extraño.


Durante el resto de la semana me la pasé entrenando con Wendy y debes en cuando luchando con los hombre tauro, seguí con mi entrenamiento por mi cuenta saliendo a correr y haciendo mis ejercicios normales mientras mi tío se la pasaba en el laboratorio preparando el portal para viajar a la otra dimensión y las chicas por su cuenta se distraían en distintas cosas, Stan cómo era costumbre se la vivía con sus estafas con los turistas al lado de Soos.

Como de costumbre salgo de la cabaña del misterio listo para mi recorrido diario por el bosque; Bill y yo seguimos practicando en mis sueños, por su cuenta decidió ser mi conejillo de indias en cuanto a hechizos se trata, me hace un poco de gracia ver lo orgulloso que está de mí cuando logro hacer un hechizo, además es gracioso jugar con él y los encantamientos, no suele enojarse, de hecho... Se divierte... como aquella vez cuando lo hice elevarse y girar como un trompo, no se molestó, solo me advirtió que si él vomitaba mi ropa sería la que terminaría sucia, ese día rei bastante... Bueno... Últimamente se ha vuelto muy burlón, ya lo era, pero ahora me hace reír con ello, ha estado apareciendo en ciertos claros para hablar conmigo, para burlarse de mi más que nada, la última vez apareció con una botella de agua en mano que claro me dió y un pastelillo de chocolate que solo me presumió. Hoy tengo ganas de correr a lo más profundo del bosque, no solo por mi entrenamiento básico, necesito un lugar seguro en el que Bill pueda aparecer sin que nadie nos interrumpa, sin que nos vean, ni criaturas mágicas, ni gente de Gravity Falls, si alguien llegara a verlo... Rápidamente le dirían al tío Ford y todos estarían preocupados por mí. Pasando por el frente de los hombres tauro los veo saludar de la lejanía y respondiendo a su saludo sigo mi recorrido. Entrenar, entrenar, entrenar, el tío Ford está evitando pedir mi ayuda con el portal así que lo que hago normalmente es entrenar mis hechizos... En especial aquel que tanto me encanta, lanzar bolas de fuego desde las palmas de mis manos, pasando por el lugar más empalagoso del bosque, que es el lugar de las hadas, las siento venir a molestar a mi alrededor zumbando en mis oídos como mosquitos con sus horribles canciones, ellas se ponen en mi camino entre sus cánticos y bailes estúpidos además de sus también, y no menos importantes, sus lanzamientos de brillantina que entra en mis ojos lastimando me, trato de avanzar lo más rápido posible pues sería un grave error golpearlas, las hadas son aún más hostiles que los Gnomos.

Sigo mi camino por el bosque saliendo del maldito lugar y me detengo un segundo sacando los brillos de mis ojos y bocas.

—Dipper —se escuchó en mi cabeza —Dipper ¿Estas ocupado? —pronuncia animado.

Sonrío animado —Estoy corriendo por el bosque como cada mañana, suenas animado ¿Qué sucede? —Digo avanzando con más calma.

Comenzó a reír — ¡Me he elegido un traje nuevo! ¡Quiero mostrarte lo!

Sonreí deteniendome —Aqui ya no hay nadie, déjame verlo.

Con un chasquido apareció frente a mi entre una nube de humo, recargando se de su bastón negro con una bola del número ocho para sujetarse, sonreí y cubrí mi boca divertido haciéndolo ponerse algo triste y dudosos de su atuendo.

— ¿No... Se ve bien? —pregunta con la mirada baja observándose a si mismo.

—No es eso —Digo tranquilamente dejando de reír —Es solo que invertiste los colores de tu traje —Sujeto su camisa —La camisa blanca, te luce bien.

Avergonzado ríe —Genial... Emm... ¿Donde estamos Dipper? —Dice desviando la mirada.

Sonreí —En el lugar más horrible de todo Gravity Falls.

Dudoso enarco la ceja — ¿El lugar más horrible?

—Si —asentí animado —El tan rosado y deslumbrante bosque de la hadas.

Comenzó a reír animado —Bueno... ¿Quieres que te acompañe a correr?

— ¿Tú correr? —Digo divertido enarqueando la ceja —Solo puedo imaginarte haciendo trampa mientras flotas a mi lado.

— ¡No! —Dice divertido empujando mi brazo — ¡Correré a tu lado! ¡Enserio! Solo debo de cambiar mi ropa —chasquea —A veces también hago ejercicio —animado me muestra sus ropas.

—Bien —divertido lo empujo —Veamos tú aguanté.

Sonrió y empujando levemente mi brazo me siguió en mi recorrido, divertido lo miré correr a mi lado sin trampa alguna, no puedo creer que realmente lo esté viendo así, ni siquiera puedo creer que estemos de este modo ahora, riendo como si fuéramos los mejores amigos después de que él intentará dominar mi mundo. El rato paso y lo veo un tanto cansado, ya hemos recorrido un buen tramo y subido hasta una colina, no puedo negarlo, también estoy cansado, entre risas agitadas caímos al suelo terminando con la vista sobre el otro.

—Bien —Dice levantando la mano hacia su frente —Lo acepto, mi condición física es un asco —divertido me mira.

Sonreí animado —Lo se, ya lo sabia.

Comenzamos a reír entre el dirigir nuestras vistas al cielo azul, su risa... Ya no es como antes, no se escucha como la risa de un psicópata rapta dimensiones, ahora se ríe... Como una persona común y corriente, jamás... Lo había escuchado reír así. Las nubes... Están muy blancas y no hay ni una parvada de aves estorbando la vista, cerrando mis ojos siento la brisa acariciar mi acalorado cuerpo.

—En el reino de las pesadillas —pronuncio tranquilamente haciéndome regresar mi mirada a él —El cielo es rojo, un rojo casi comparable a la sangre... —sonrió con tranquilidad -De cierto modo... Esté cielo me relaja, podría decir que... Se ve bien.

Algo sorprendido lo mire detalladamente, su rostro tan tranquilo, su sonrisa pequeña y de calma, trague saliva notando sus ojos ambar sobre los míos, pero no hice nada más que abrir un poco mis labios, sus ojos se ven...

— ¿Que pasa? —pregunta con tranquilidad.

—Por alguna razón... —Digo atontado.

— ¿Qué es? —rie divertido — ¿Acaso te has enamorado de mi? —bromea con una enorme sonrisa causando más calor en mis mejillas — ¡Es broma! Tranquilo... —Dirigió la mirada al cielo apuntando lo —Esa cosa... Parece un perro —Dice causando mi risa —No lo había notado, sus nubes tienen ciertas formas.

Divertido asentí y nuevamente dirigí la mirada a él, sus ojos están atentos al cielo — ¿Acaso... Te estás volviendo más humano?

Comienza a reír — ¿Yo más humano? —Dirigió la mirada a mi —Si, Claro —Dice sarcástico —Soy un demonio de pies a cabeza —menciona engreído.

Lo mire borrando mi sonrisa, con seriedad —Eres... Mitad humano Bill.

Nuestros ojos se encontraron sin la sonrisa habitual y él bajo la mirada tiñendo esos ojos humanos de un frío casi mortal acompañado de una risa fría y fantasmal que me hizo erizar la piel como hacia mucho tiempo no lo hacia, con esa sonrisa demoníaca de oreja a oreja me mirá, apenas pensaba preguntarle "qué ocurria" cuando se levantó a prisa colocándose a horcajadas sobre mi, con sus manos sujetando mi cuello con fuerza, ahorcando me, sostuve sus brazos ante la falta de aire, no puedo observar sus ojos, sus cabellos cubren su mirada, pero puedo ver esa sonrisa... Esa sonrisa llena de malicia y locura, esa sonrisa que hace tiempo dejo de mostrarme, solté sus manos haciéndolo enfrentar mi mirada.

— ¿Qué haces? —cuestionó sin dejar de sonreír — ¿Ya no me temes?

Abrí mi boca sin poder emitir palabra y mentalmente conteste.

— ¡No te puedo contestar idiota! ¡Me estás ahorcando! —obviando la situación le reto con la mirada.

Apretando el pasto siento la última pizca de oxígeno desaparecer, sus manos comenzaron a soltarme entonces... comenzando a toser y empujándolo fuera de mí me incorporó rasgando mi garganta entre una tos desesperada.

— ¿¡Qué te pasa tonto!? —Digo molestó sujetando mi cuello.

Lo miré a mi lado aturdido por lo ocurrido, sujetando su cabeza veo sus ojos que se vuelven humanos, y una lágrima... Una lágrima que recorrió su mejilla.

—Bill... —preocupado trato de acercarme.

Poniéndose de rodillas se adelantó a mi toque y se abrazó con fuerza a mi cuerpo sorprendiendo me, sentiendo sus lágrimas resbalar en mi hombro lo sujeto sorprendidodejándolo aferrarse a mi, mis manos suben de su espalda baja... casi me mata segundos antes... Casi... Comenzó a reír a lo bajo escondiéndose en mi hombro.

—Es una idiotez —sigue riendo.

Se separó de pronto sonriendo divertido aún con las lágrimas en las mejillas, molestó trague saliva.

— ¿Me puedes... —musito dudoso — ¿¡Me puedes decir en qué diablos pensabas!? —exploté furioso y desconcertado.

—Pensar... —rie sujetando su estómago —Bueno —se levanta —Pensaba en que esa nube parece un perro —explota nuevamente en risa tendiendo su mano a mi — ¡Un estpido perro! —Sigue riendo.

—Idiota —pronuncio enfadado, decepcionado quizá —Entrenemos o algo.

Me levante sin verdaderas ganas mirando su mano frente a mi y por esta vez ignore su gesto levantándome por mi cuenta. Comenzamos a practicar la levitación, probar cada hechizo, apunte con bolas de fuego a Bill quien solo las evitaba lanzando rocas hacia mí que yo le devolvía al segundo, levanté rocas, las movi de sitio, levanté un árbol desenterrando lo, practique con escudos, con la invocación de armas y demás objetos. El sol ya se pone y solo tomo mi mochila del suelo una vez dejo de levitar, levantándome la colocó en mi hombro y me veo detenido por su mano, él levita a mi lado con una sonrisa.

—Creo que este será nuestro lugar de entrenamiento apartir de ahora, nos veremos aquí todos los días una vez termines de correr.

Deje mis pocos ánimos de lado y me encogí de hombros colocándome debidamente mi mochila.

—Tú eres el jefe después de todo.

Riendo levemente me suelta —Lo haces porque quieres... Y lo sabes muy bien... —se recarga de su puño para mirarme —Si quisieras ya le hubieras dicho a tu tío sobre mí y ese anciano de una u otra forma hubiera intentado deshacerse de mi.

—Tienes razón —pronuncié cabizbajo —Solo soy un imbécil que está actuando a lo tonto.

Si, solo soy un imbécil, siguiendo mi camino me adentre al bosque, aún me lo preguntó, sin falta y cada día más ¿Por qué? ¿Por qué estoy haciendo ésto? Ford siempre encuentra una forma a todo, si yo le hablara de ésto él intentaría desparecer a Bill, él... Él podría deshacerse de Bill... Además Bill no puede contra la otra Mabel, aún si la otra Mabel sigue adueñada de la otra dimensión, mi casa, mis amigos, mi familia, todos estaríamos bien, a mi... A mí no me importa esa otra dimensión, entonces ¿Por qué? ¿Por qué no le he dicho a mi tío aún?

Molesto comienzo a correr a prisa, a toda velocidad y con la rabia en la punta de los dedos, con ganas de golpear algo y con un nudo doloroso en la garganta, pase el odioso bosque de las hadas lleno de canciones molestas, corrí lo más rápido que pude y apenas pensaba gritar todo mi odió hasta quedar afónico cuando mi pie fallo al dar el paso, comencé a rodar colina abajo, golpeando mi cuerpo con ramas y rocas, me quedé detenido en un arbusto con espinas totalmente dolido... Me queje y me separé viendo la sangre salir de muchas partes de mi cuerpo entre raspones y las espinas clavadas en mi piel, me levanté a duras penas limpiando lo más posible mis ropas, sacando las espinas y dejando salir las lágrimas aún con irá, a paso lento y dolido seguí mi camino a la cabaña del misterio, luego de tanto entrenamiento me he vuelto más veloz para correr, pero aguantar está caída es... Una locura. Idiota... Idiota, idiota, seguí repitiendo me una y otra vez, seguir las órdenes de Bill ¿Qué diablos quiero probar? ¿¡A qué le tengo miedo como para hacer esto!?

— ¿A quien engaño? —Digo dolido —Soy un maldito cobarde, le temo a todo, siempre le he... Temido a todo... A todo...

Tenía miedo de la separación de mis padres, de volver y ser separado de Mabel, de no encajar en la maldita nueva escuela, de ser diferente... Viví con los golpes que los niños me daban por ser diferente, por ser inteligente, por mis gustos por los cómic's y libros de misterio, por el hecho de que nunca me separaba de Mabel, ella siempre fue más fuerte; como la vez que llegaron a cortarle su cabello, ella lloró solo un día y al día siguiente llevó un sombrero diseñado por ella muy cool, ese día la acompañe usando uno similar... Pero eso no significa que soy valiente, eso significa que me sentí tan cobarde al no poder apoyarla que tuve que... Llevarlo. Viví con problemas desde que comenzamos a crecer, y es que soy tan temeroso de tantas cosas que... No sé cuál es mi maldito punto débil. Sujetando mi brazo con dolor miro la cabaña cerca de mi, cerré mis ojos tontamente a punto de caer cuando sentí unas manos sujetarme antes de caer en las escaleras de entrada.

— ¡Dipper niño! —Dice temeroso mirándome de pies a cabeza — ¿¡Qué te pasó!?

—Diablos... duele mucho —quejandome sujeto mi cabeza algo mareado —Estoy bien tío, solo caí por accidente, tengo —me levanté alejándome de sus brazos —Algo de prisa, iré dentro —levanto la mano — ¡Tus turistas te esperan!

— ¿He? —dudó — ¿Estas seguro?

Asentí antes de entrar, pase directo al laboratorio ignorando a Pacífica y Mabel quienes sólo leen revistas en la tienda de recuerdos. Una vez abajo Wendy bajo su revista al mirarme entrar, pero solo pase directo hacia el tío Ford ignorando la mirada preocupada de Soos por igual.

—Dipper —Dice preocupada acercándose sin tocarme.

—Amigo —Pronunció Soos por igual preocupado — ¿Estas bien?

—Tranquilos chicos —les sonrío con calma —todo está bien.

Mi tío regreso la mirada dejando de soldar y preocupado avanzo a prisa mirandome de arriba abajo —Dipper... ¿Qué pasó? ¿Estas bien?

Sonriendo sujeto su brazo —Estoy bien Tío Ford, no pasa nada malo, solo me tropecé con una rama en mi camino de regreso.

—Pero Dipper —preocupada se acerca.

—Amigo estás totalmente magullado... —sujeta mi brazo para mirar mi costado.

—Chicos —sonrío con molesta haciéndolos detenerse.

—Dipper ¿Estas seguro? —sonreí ante su preocupación y él solo asintió — ¿Venías a ayudar?

—Si, estoy bien, tío... —pronuncie a lo bajo tomando algunas tuercas —Mientras corría por el bosque —Mire a todos volver a lo suyo con un poco de incomodidad —Estaba pensando... ¿Y si ... Bill hubiera decidido controlarme en aquel momento? —le acerco la llave que necesita —Es decir, no ha intentado hacer nada conmigo, ni siquiera ha intentado aparecer en mi mente —Miento con calma —Si él me hubiera controlado en ese entonces ¿Qué crees que hubiera hecho conmigo?

Lo mire dudar sobre sus palabras pero solo arreglo sus gafas —La cabeza de ese triángulo es un completo lío... ¿Qué pasaría?... La verdad no tengo idea alguna para que te querría, pero puedo hacerme una idea, eres inteligente y en esa cabeza tuya existe un poco de conocimiento de mi parte —me observa de reojo —Pero no entiendo para que firmó un contrato y no intento nada más... —baja de la escalera sujetando mi hombro —Pero si él hubiera intentado hacer algo, yo haría lo imposible por terminar con él, todos lo haríamos.

Asentí a lo bajo. Aquí está, justo lo que sabía que iba a decir, y aún así no me atrevo a decirle nada.

—Subé Dipper... —acaricia mi cabello —Toma un baño —sonriendo sujeta mi hombro —Y cura esas heridas.

—Si...

La oportunidad sigue frente a ti Dipper, está con un taladro en mano arreglando esa máquina que los puede llevar a un lugar peligroso... ¿Realmente no piensas hacer algo? ¿Simplemente te irás? ¿Qué haces? ¿Qué es esto? Ésto... Qué sientes cuando piensas en ese demonio ¿Qué haces? Regresa ahí.

— ¡Dipper! —grita preocupada Mabel.

Sonreí levemente —Lo se, tranquila, iré a limpiarme, estaba corriendo y no me fijé el lugar en el que estaba, resbalé —miento rascando mi nuca.

Preocupada suspira asintiendo, la mire partir hacia arriba en busca de un botiquín y al salir veo a Pacífica quien con una leve sonrisa me mira preocupada, sonrió hacia ella y me dirijo a la puerta al lado, Stan esta ahí, mirándome serio, esperando mis palabras, pero solo paso de largo... Solo... Paso de largo.

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