Capítulo 8: "Mi Padre"
El cálido pero incordio momento en el auto se volvió a uno muy inquietante, me puse nervioso, mi padre estaba esperando una respuesta, de todas forma esta escena en cualquier momento tenía que pasar pero no lo esperaba tan inoportuno más bien aguantaba a que fuera cuando diera la noticia, en fin tenía que decirle la verdad aunque sonara muy irracional, respondo lo siguiente
—Me pelee con Bruno
— ¿Bruno? ¿Él chico que te molestaba en el receso?
—Si— afirmé con una mirada tensa a la expectativa de que me fuera a regañar o castigar con quitarme la televisión o él internet pero lo que escuche y vi me fue una sorpresa, mi padre hace un leve gesto sonriente manteniendo su seriedad, preguntado —¿Y qué le hiciste?— de repente la tensa conversación se volvió muy entretenida, cuando le dije —Le di un puño en toda la cara que lo tumbé al suelo y se desmayó— mi padre voltea la cara a verme con mucho entusiasmo como si estuviese escuchando los resultados de algún partido de futbol, diciendo —Oye pero solo un golpe ¿y ya? porque él es muy grande o ¿Ya no lo es?— escuchando aquellas preguntas y no otra cosa, me entusiasmé subiendo la voz prosiguiendo
— ¡Si papá! es enorme y creo que esta vez se puso más gordo que el año pasado
— ¡¿Enserio?! Le debiste dar uno pero bien duro, primera vez escucho que una pelea termine al primer golpe, ¡Es increíble!
— ¡Si papá! Yo también creía lo mismo
—Y ¿te pusiste nervioso cuando te estaba amedrentando?
Enseguida estaba tan emocionado que comencé a fanfarronear como todo niño deseando impresionar a su padre, contando —No, ¡por supuesto que no!... es más, estaba deseando darle su merecido— aprieto mis puños como todo don superhéroe de los comics
—Y ¿Cómo fue? Y ¿Por qué empezó?— estaba mi padre también entusiasmado haciendo varias preguntas a la vez como los reporteros de las calles, "Enseguida ment... no digamos que exageré una verdad" diciendo
—Bueno fueron dos... ¡no más bien cinco! y estaban amenazando a mi amigo Cristian por a ver tumbado accidentalmente su empanada y yo intercedí para defenderlo, no quería dejarlo solo— expresé titubeante
—Ooohhh...— exclamo mi crédulo padre, disfrutando de la historia sin perder de vista el camino, entonces añadí
—Se acerca Bruno y me dice "¿Quieres recibir los golpes por él?"— Estaba fingiendo su voz pesada— Yo le respondí "¿Tú estás dispuesto a recibir todos mis golpes?" entonces su amigos se echaron para atrás y estábamos él y yo cara a cara
Me mantenía calmado pero creo que Cristian ya se había hecho de sus pantalones, Bruno de la ira hace un grito monstruoso y todos se fueron corriendo, hasta sus amigos y él mío también, creo que estaba llorando de los nervios, yo me mantenía aplomado y tan solo sonreía ya que su grito no me impresionaba, es más... ¡me daba gracia!
Entonces Bruno me atacó con su ráfaga de puñetazos parecidos al del anime "One Punch Man" y yo me sentía como Saitama, esquivando sin mostrar ningún entusiasmo o ninguna pisca de inseguridad de todos sus golpes, ya me estaba aburriendo y quería terminar esto de una vez por todas y como Saitama extendí mi puño y se lo pegue en todo el medio de la cara, haciéndolo disparar por el muro cerca del portón y así fue como se desmayó, todos los chicos aclamaban mi nombre como si fuera su héroe y yo me marché impasiblemente como todo un rudo héroe solitario, hasta que la directora me captura al final y eso fue todo lo que pasó— recogí mis brazos subiendo el pecho con orgullo al igual que mis cejas y acompañado por una sonrisa de fanfarrón heroico, cerrando mis ojos.
Enseguida mi padre echo una enorme y pesada carcajada de risa, creo que se estaba riendo de la historia que le conté ya que era demasiado increíble para que la creyese, diciendo
—Hehehehe... hijo si no fuera porque quieres estudiar Diseño deberías meterte a escritor hehehe...
—Si hehehehehehe...— los dos nos reímos por unos segundos
Estábamos llegando a la pizzería, haces unos minutos estaba que no quería hablar con mi padre, pero ahora después de esa divertida conversación que debió de ser un regaño con algún castigo, regresando a nuestra cálida relación de confianza como siempre, en ese momento ignoré su extraño trato de esta mañana y volvimos hablar de nuestros temas preferidos.
Mi padre es un buen hombre, trabajador, honesto y responsable, siempre mantiene su alegre sonrisa en las buenas y en las malas, su sentido del humor es el antídoto de la monotonía de nuestro hogar, siempre tiene alguna idea nueva y siempre me toma en cuenta, con él cuento para todo más que con mamá, que igual la quiero mucho como a él.
A diferencia de mí, él desde que tenía mi edad era el chico genial de colegio, era seguro, fuerte y defendía al que más le necesitaba, todos querían ser sus amigos y todas las chicas querían ligar con él pero tenía los ojos para una sola persona y era mi madre y es allí que se conocieron, pero eso es otra historia que les contare más adelante.
A pesar de todos los años juntos nunca he tenido recuerdo de niño cuando estuve con ellos, no me acuerdo del día en que mi mamá me haya llevado a preescolar, no me acuerdo el día en que mi papá me enseñó a manejar bicicleta, ni me acuerdo el día en que me haya graduado de primaria, a pesar de que vea las fotos en la repisa de la sala, ningún recuerdo invade mi mente, es como si se hubiesen esfumado y tan solo tenga recuerdo de la secundaria en adelante "Era algo muy extraño"
Pero nunca me puse a pensar con detenimiento en esos detalles de mi vida, "¿A caso es normal olvidar la niñez?" a veces mi padre cuenta de sus travesuras cuando era un niño, incluso mi mamá recuerda su primer beso cuando era una niña, pero siempre tienen algo que recordar aunque sea borroso, todos menos yo "¿Cómo debí a ver sido yo siendo un niño? ¿A caso fui tremendo o tranquilo?" me era una pregunta muy inquietante, aprovecho del momento en que mi papá y yo nos sentamos en la mesa a esperar nuestra pizza para llevar, preguntando
—Papá
—Dime hijo
— ¿Cómo era yo cuando fui un niño?
Veo que mi padre desvía los ojos para no verme, baja su cabeza con un sutil gesto muy pensativo señalando una pequeña y triste mirada, enseguida levanta la cabeza y con un gesto sonriente, inquiere vacilante
— ¿Y porque me pregustas eso?
Me mantengo muy extrañado ya que respondió mi pregunta con otra, sabiendo el por qué para dar su explicación o tan solo evadir el tema "Que extraño", respondo
—Bueno es... que no recuerdo nada y quisiera saber una historia mía de cuando era un niño— bajo los ojos y entrecruzó los dedos de mis manos ya que me sentía avergonzado por no recordar nada de mi niñez, mi padre me observa con un gesto comprensivo paternal, diciendo
—Mmm... ya veo...— enseguida se soba la barbilla y se toma unos segundos para pensar —Pues... una vez me vistes como me afeitaba en el baño y después quisiste hacer lo mismo— interrumpí expresando
— ¡¿Enserio?!
—Si— asintió—Tu madre te estaba buscando y cuando entra al baño vio que estaba regado la crema de afeitar por todo el suelo y sobre tu cara pero luego echó un grito tan ensordecedor que todos los vecinos escucharon ya que estuviste apunto de cortarte con la hojilla de la afeitadora, jamás la había visto tan asustada hehehehe...
—no puedo creer que haya hecho eso—declaro entre risas
—Si tampoco yo, después de eso tuve que esconderlo para que no lo vuelvas a usar dentro de diez años—
—Si como ahora—vuelvo a reir
—Si
Pasó unos segundos de intenso silencio, solo se escuchaba la bulliciosa calle de fondo y estábamos pensativos entre los dos, hasta que proseguí
— ¿Y que más hice?
Enseguida mi padre comenzó a relatarme varias y divertidas historias que hemos pasado cuando era un niño, era tan buenas y tan bien relatadas que por unos instante las imaginé con tanto vigor que pensé que las estaba recordando, reía como también me molestaba o me ponía triste por algo que él me relataba, ya estaba satisfecho porque tenía a mi padre para que las recordase por mí, esta fue una de las mejores tardes que he pasado en mi vida y todo gracias a él.
—Fin del punto de vista de Mac—
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Estaba el chico con su papá llegando a la casa en el auto, la madre de Mac estaba en la ventana muy desconsolada observándolos llegar, por unos instante esperaba ver a su hijo en el mismo estado de ella pero lo que vio fue completamente lo contrario, ella no lograba escuchar lo que decían pero se notaban que estaba feliz, intercambiando palabras y su esposo reía, se veía en sus ojos el intenso amor de padre que tenía sobre Mac, llegan a la puerta y se escucha la carrasposa llave sobre la cerradura, su madre se estaba limpiando algunas lágrimas de los ojos y finge una sonrisa recibiéndolos llegar
—Ya llegaron mis dos hombres preferidos—dice
—Hola mamá— saluda Mac sonriente
El corazón de ella se paraliza al verlo muy alegre ya que tenía tiempo que no lo veía tan feliz, se sentía muy conmovida, en ese momento quería llorar y abrazarlo con todo su ser pero mantenía la compostura y se limitó a decir
—Hola hijito en la cocina te preparé tu jugo favorito
— ¡Gracias mamá!— salió caminando rápido el chico con la caja de pizza entre sus manos, parecía un niño entusiasmado por abrir una caja de juguetes
Llega Richar el padre de Mac y su esposa le observa muy intrigada preguntando — ¿Qué pasó?
Él baja la cabeza al igual que los hombros apartando su rostro de ella, susurrando entre si diciendo —No pude decírselo.
La señora abre los ojos como sus labios mostrando sus dientes con un gesto de decepción pero muy en el fondo se sentía aliviada, no por si misma si no por el chico, inquiriendo —y ¿Por qué no pudiste?— el señor hace un leve suspiro de aliento y se soba detrás de la cabeza cruzando los ojos para no verle su rostro, respondiendo
—Él quería saber cómo era de niño— lo último que dijo fue con una voz temblorosa, la senil mujer baja el rostro y luego con un leve entusiasmo motivado por la curiosidad sigue preguntando
—Y ¿Qué le dijiste?
Él señor voltea su semblante con una mirada perdida en la tristeza, viendo por encima de sus hombros, profiriendo pausadamente —Tuve que complacerlo y le inventé algunas historias y otras sobre mi niñez— al escuchar aquello la añosa madre queda indignada por saber que su esposo no tuvo el valor de decirle la verdad y tan solo siguió llenando la farsa con más mentira pero al mismo tiempo se conmovió por él, sabiendo que lo hizo por amor.
El señor se tapa la cara resistiendo de no caer en sollozos llantos y su esposa le abraza con todo su encanto, entregándole un beso en la mejilla diciendo —Vamos Richar, siempre has sido un hombre fuerte pero a la vez débil cuando estás conmigo, haciéndome sentir que me necesitas y por eso es que te amo— coge sus dos manos acariciándole con su dedo pulgar
—Gracias querida, yo también te amo— los dos se abrazan con tanto amor como si recordaran los primeros días en que se conocieron, enseguida la señora añade —Tenemos que mantenernos fuertes, Mac nos necesita y hallaremos una solución— su esposo le responde asintiendo, restregándose los ojos, enseguida Mac grita desde la cocina llamando
— ¡Ya está todo listo!
— ¡Ya vamos!— anuncia su madre, enseguida escucha por parte de su hombre —Hablaré con ellos— ella se detiene y le mira fijamente con tensión en sus ojos, inquiriendo — ¿Qué le vas a decir?
—No lo sé... algo se me ocurrirá, pero no permitiré que me lo quiten, él no merece ser tratado como un objeto ¡No se lo voy a permitir!— lo último lo dijo con una voz tensa de seguridad motivado por el coraje y el amor al chico
—Si— afirmó la señora con una mirada firme tomando la misma postura de su esposo y muy en el fondo se sentía orgullosa de su hombre ya que ve en él su intenso valor por proteger al quien ama, siempre ha sido así desde el día en que lo conoció.
En ese instante mientras los esposos entran a la cocina, afuera en la calle en una camioneta de carga Chery H5 de color negro escondido en una esquina oscura por el atardecer, estaban unos dos hombres con trajes negros y sombreros largos del mismo color haciendo que la sombra interna le cubran sus ojos, sus rostros con facciones muy pocos distinguidas como si nunca han mostrado ninguna expresión en su vida.
Los dos eran muy parecidos, de piel pálida y lo único en que se distinguía es que uno tenía un lunar en su mejilla derecha mientras que el otro no, escuchando la conversación desde la comodidad de su vehículo, uno monitoreaba algunas cámaras esparcidas por toda la calle y otras adentro de la casa sin ver los cuartos y el baño, mientras que el otro hacia una llamada desde su teléfono, diciendo con su voz gruesa que sonaba un poco metálica como si fuera la de un robot, lo siguiente
—Hola señor
Desde muy lejos tan lejos que era en un país muy distante al norte de américa sin llegar a Canadá, desde una enorme y lujosa mansión, era moderna, reluciente pero mantenía un estilo antiguo, llenos de cuadros de tantas épocas que si pasas por el pasillo es como si estuvieras en un museo de artes. Pero desde muy en el fondo de su interior más abajo como si descendiera a un abismo sin fondo, había un oculto templo, adentro se veía cuadros antiguos y desconocidos en los libros que parecieran que no fueran hechos por humanos o una mente normal, continuando se veían jeroglíficos egipcios en las paredes, cualquiera pensaría que solo son de adornos sin tener ningún significado pero si lo tienen y su significado es abismante y tan oscura como la noche, estaba todo solo, el reluciente piso de cuadros negros y blancos parecidos al de los tableros de ajedrez, reflejaban algunas estatuas de dioses egipcios y otras similares a las fichas de ajedrez.
Más adentro en una habitación oculta, sentado en una silla de cuero rojo, con las patas bañadas en oro, un hombre alto, elegante de gallarda apariencia, rubio, de ojos tan claros y llenos de vida que pareciera un santo en su interior pero su mirada era como la mirada del mismo diablo, vestido de un traje negro profundo e intenso que pareciera nuevo, con una camisa roja, pero lo que era más inquietante es su extraña corbata negra que tenía un símbolo de un ojo dibujado al estilo egipcio y lo cubría un triángulo dorado mucho más brillante que el color de las patas de su lujosa silla.
Él atiende diciendo con su fina pero desconfiante voz — ¡Espero que me hayas llamado por algo importante!
—Si señor
—Bueno ¡Habla de una vez!
—Hemos escuchado que él niño ya está presentando los cambios
— ¡Excelente!
—Pero...— enseguida le interrumpe
— ¡Pero! Odio esa palabra ¡¿Hay un pero?!
—Si
— ¡Hablaaaaaa!
—Las personas que mandamos a que lo cuidasen, están planeando en no devolverlo
— ¡¿Ese es el "pero"?!
—Si
— ¡Estúpidos! Tengo muchas cosas importantes y me llamas para decirme eso. Hagan lo que sea necesario en obtener al chico y así en reunirlo con su hermana
—Entendido
—Llámame cuando lo tengas y por favor dile a esa parejita de inútiles el trabajo que se le dio, si no... bueno, has lo que tienes que hacer
—Entendido señor
El frívolo hombre cuelga el teléfono y su compañero le pregunta sin mostrar ningún gesto — ¿Qué te dijo?
—Me dijo que...— hace una pausa tensa —Que hiciera lo necesario en obtener al chico si eso significa eliminar ciertos obstáculos
—Entendido— dijo su compañero con el mismo tono de voz
Continuara...
Hola queridos lectores, otro viernes de "Prototypa" espero que les haya gustado el capítulo de hoy como yo de escribirlo, en fin... Siguiente intriga: El papá de Mac no tuvo el valor de contarle la verdad y por ende le siguió mintiendo motivado por el amor que le tiene pero ahora quiere proteger al chico como si fuera su hijo ¿Lo lograra? Ahora se preguntaran ¿Quiénes son esos extraños hombres espiando a la familia? Y peor aún ¿Quién es el hombre detrás de todos ellos? Una pista, el mismo libro dio ciertos indicios, solo los más deductivos pueden entender quién es o quiénes son, el resto de los demás se enteraran en los siguientes capítulos un saludo ^^
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"Un hombre que tuvo que ver los ojos de la mismísima muerte, desentrañando los mayores secretos de la industria más poderosa del mundo por rescatar a la persona que más ama, hallando una sorpresa que cambiará su vida ¿Lo logrará?El Incidente Desconocido: Un secreto que tiene que revelarse "
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