Capítulo 41: "Rivalidad"
—Vaya, pero que lugar tan miserable— exhala Nima de forma asqueada mientras caminaba de techo en techo sobre los <<cerros>>. A pesar de a ver nacido en un humilde pueblo, no obtuvo la mala aventura, de avistar los confines más bajo de la sociedad humana. No le era comparable una pequeña y discreta casa a la costa de una playa, que una maraña de viviendas, pegada una encima de la otra, como si se devoraran, compartiendo un mismo baño con hedor a podredumbre y un pasillo tan estrecho que tendrías que ser máximo talla L para transitarlas.
No le veía la lógica a tener que dormir en un cuarto con baño y cocina al lado, rosando sus mejillas. Además las escaleras como el resto de las propiedades, eran de proporciones pecaminosas para un arquitecto y bien descuidadas como peligrosas, pues algunas cabillas sobresalían de sus pilares.
Y ni se diga de las calles; la basura mesclado con la humedad y el barro, le daba un aroma de pura inferioridad, las mismísimas hormigas, si pudieran tener el tamaño de un hombre, construiría una calle de intensa harmonía y de casas bien detalladas, con decorados exquisitos y no vulgaridades escritas en las paredes.
Ahora los consideraba como meros salvajes, ignorantes, barbaros, de inteligencia decadente, con la delicadeza de un troglodita y aspiraciones de una rama ceca y podrida. Sus condiciones de vidas reflejaban el nivel de sociedad que eran, para Nima estas personas son un pecado a la existencia humana, sus vidas están conformadas por una maraña de errores, uno tras otro, eso estaba claro para ella.
Aquellas nefastas escenas le causaban mucha indignación. Lo único que mantenía cierta belleza; eran los árboles y plantas vírgenes que no han sido tocados por susodichas plagas humanas. En su retorcida mente, le comparaba una mejor dignidad a las cucarachas que a esas personas, pues veía sus casas como nidos de basuras en una cloaca.
— ¿Cómo puede una persona vivir como basura?— inquiría perturbada. Aquel <<barrió>>, les asqueaba en todos los sentidos. Desde que comenzó a vivir con Bersatán, su estilo de vida era de lujo, gustos esquicitos y derroches sin igual; a pesar de que su maestro no compartía del todo con ella, siempre ha sentido ese rigor afecto, por medio de sus regalos. La supuesta vida de un ser superior <<Para vivir como alguien superior, tienes que estar rodeado de cosas superiores >> recordaba la inmemorable oración de su instructor.
Pero ahora se sentía ofendida, le sofocaba aquel enmarañado y hediondo ambiente, pues ni en las más salvajes misiones terroristas y de entrenamiento, tuvo que lidiar a rebajarse a niveles de miseria sin igual. Podía resistir el sofocante calor de verano en un aeropuerto del tercer mundo, podía soportar días de inanición en una montaña casi tocando el cielo, podía aguantar las estruendosas, lluvias selváticas con picaduras de mosquitos en un pequeño pueblo perdido de la civilización. Todo, cualquier cosa que desafiara su resistencia inhumana, pero esta vez las cosas se volvieron diferentes.
—No— se detiene —Estará loco para que yo tenga que rebajarme a tocar, estas miseria de personas— rezonga —Ni en sueño. A punto de dar la vuelta, ve una figura negra de ajiles movimientos, con un peso de brisa a cada paso que brincaba, se trasladaba de una casa a otra. Ni siquiera un gato podía igualar aquellos veloces y exactos movimientos y la mismísima sombra le seguía sofocada por detrás — ¿Quién será?— entrecierra los ojos, frunciendo su expresión— ¿Mac?— expresa intrigada.
A la luz de la luna, se escabulle deslizándose en los techos de hormigón, detrás de un tanque con bases frágiles y húmedas, extiende su cuello para vislumbrar a unos cuantos metros a ese ser desconocido,—¿En dónde está?— exhala sorprendida; ya no estaba, desapareció como un fantasma —¿Buscabas a alguien?— interviene una voz. A Nima se le paraliza el corazón, por primera vez alguien logra descubrirla; sorprenderla amargamente con un ácido sabor a presa. Se sentía vulnerable—Pero ¿cómo me escuchó?— suspira nerviosa.
— ¿Qué tienes hermanita? ¿A caso vistes un fantasma?— inquiere Mac con un amenazador tono, como si se diera cuenta de su vulnerabilidad— ¡Mac!— exclama volviendo su mirada —Vaya, eres muy rápido— declara fingiendo una sonrisa. — ¿Eso crees?— sonríe su hermano con una mirada petulante y desafiante —Lo suficiente como ¿para apuñalarte por la espalda?— añade.
Nima se queda callada y la piel se le erizó un poco, aquella indirecta le fue muy ofensiva —Sabes— suspira— La próxima vez—enciende su mirada y tan repentino como los cambios de humores de un bipolar, acerca la hoja de su cuchillo sobre su garganta —Te garantizo que el puñal lo recibirá otro— dice con otra sonrisa, entonando un hilo de voz cargada de maldad.
— ¿Eso crees?— descarga Mac sin miedo en su expresión y voz relajada, cosa que le pone la piel de gallina, pues ya se murió aquel debilucho, vacilante y cobarde niño. Enseguida siente algo frío en su vientre y era el filo de una hoja brillando a la luz de la luna. Nima retrocede de forma calmada pero estaba turbada, adivinó dos de sus movimientos. Su hermano poco a poco estaba dando la talla para ser un digno rival. Buscando la manera de cambiar la situación, sonríe —Vaya— suspira— mi maestro te ha estado enseñando muy bien, hermano—. Mac sigue callado, guardando su distancia, sin un eco de calidez.
— ¿Qué haces aquí?— rompe su silencio de forma seria.
—Al parecer, hay alguien que no quiere dejarte solo— declara con ánimo en su mirada
—Suena conmovedor, pero no necesito de una niñera
— ¿Y quien habló de una niñera?
— ¿Qué?— resopla— ¿Viniste a espiarme?— exhala tenso.
—No pienses mal de nosotros— muge de la risa — Hermano, eres, muy desconfiado.
Mac asciende sus hombros con una actitud indiferente como si dijera "No me interesa"
—Mi maestro o nuestro maestro—añade — me mando para acá con el mismo propósito. Sin más explicaciones— aclara con una mirada chispeante su hermana.
—Pues— sonríe —Te llevo mucha ventaja hermanita— expresa con una voz burlona.
— ¿Eso crees?— muge de la risa con más vigor — ¿Por qué no revisas tu nuevo reloj?
Antes de entrar a la misión le entregaron un reloj grueso y negro, como no veía la hora, le ignoró completamente—No lo entiendo— confiesa —Este reloj no dice la hora. No funciona.
—El hecho de que parezca un reloj no quiere decir que sea uno—aclara Nima— Dame tu muñeca—pide extiendo su palma— ¿Qué vez aquí?— señala un nombre.
—Tu nombre— admite él, con ápices de fastidio.
—Y ahora— sonríe intensamente— ¿Qué numero lees acá?
— ¡Veinte!— exclama con un hilo de impresión amarga. —Hermanito, digo Mac. ¡Ya gané!— dice pellizcando sus mejillas con voz jocosa.
Mac. Chita con la lengua, aborrecido y alterado — ¿Y eso qué?— inquiere sin admitir su derrota —No necesito competir contra ti. Además... ¿Por qué sigues?
Nima se vuelve hacia él y con otra sonrisa pero en tono diabólico, con una mirada tan ardiente como el fuego, le confiesa —Porque es di... ver... ti... do...
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—Lo lamento Rebeca, debo ir solo— declara David saliendo de la sala de operaciones.
— ¿Por qué?— le detiene— Soy fuerte, me lo has dicho ¿Por qué, no quieres que vaya?
—Porque no es tu guerra, ¡Entiende!, eres buena pero no está preparada— continúa.
— ¡Dijiste que éramos un equipo!— dice a la distancia. David se detiene, devuelve la mirada observando a Cristian con dolor —Lo sé—aparta su rostro— Pero no quiero que por culpa mía, sufran otra perdida— sigue andando.
Rebeca intenta correr tras de él pero Cristian le detiene sujetando su mano —Rebe... ¿Qué haces?— ella se vuelve a su amigo —Tengo que hacerlo— expresa.
— ¿Por qué?— inquiere con voz tranquila.
Baja su mirada —No lo sé— suspira— Siento, como si hablara con mi hermano mayor.
— ¿Tienes un hermano mayor?
—Sí, tenia— dice con voz quebrada.
— ¿Qué pasó?
—Es una larga historia Criss— exclama impaciente
—Solo cuéntame un resumen, por favor, quisiera comprenderte— pide con cariño.
—Está bien— suspira— Hace mucho tiempo, mi hermano y yo, nos queríamos mucho, éramos inseparable y me cuidaba insoportablemente. Eso fue lo que nos separó, en los días cuando estaba conociendo a Bartolomé, él me advirtió que no era un buen chico, tanto fue que me lo repetía, que me harté de él y me alejé de su compañía. Un día, Bartolomé me invita a una fiesta de universitarios, a altas horas de la noche, por obvias razones mi padre no me permitiría ir, así que se me ocurrió, escabullirme. Mayor error, creí que nadie me vio, pero el sí.
Cuando llego a la calle principal a esperar a mi novio, aparece un sujeto de aspecto horrendo y de actitud precipitada, no sé de donde salió, parecía a verse materializado de la oscuridad. Se me acerca sin que lo espere y me pidió que le siguiera, debajo de su traje se escapaba el brillo del filo de una navaja, del miedo intenté huir, pero me detuvo espontáneamente. Estábamos forcejeando y me tumba al suelo.
Enseguida, aparece un carro negro y abrió sus puertas, ese hombre con todas sus fuerzas me jalaba a ese vehículo, no podía más, estaba a punto de ceder, al momento siento que otro más sostiene mi muñeca y era él. Con todas sus fuerzas me jala y empuja, bien lejos de ese sádico secuestrador, como si no pesara ni un solo kilo. El otro hombre se enfureció y se armó una pelea. Estaba tan aterrada que me fui corriendo, dejándolo solo, cuando llego a la otra esquina, escucho dos disparos. Me devolví preocupada, deseando que no fuera lo que me imaginaba y lo vi tirado en el suelo, aquella imagen no me lo puedo borrar de la memoria. A los minutos llegó la ambulancia pero, no pudieron hacer nada ya que estaba muerto.
—Cristian— solloza—Por mi estupidez lo perdí— se restriega los ojos—El me salvó y yo le abandoné como una cobarde— vuelve a quejar en llantos—Es mi culpa, Mjs... mjs...
—Tranquila— le abraza Cristian con cariño, acariciando su cabeza, tratando de comprender su dolor.
—Es por eso que debo hacerlo— se recuesta en su pecho —Siento que se lo debo— se restriega los parpados con una respiración menos agitada.
—Está bien mi Rebe. ¡Vamos hacerlo!
—Pero... ¿Cómo le convencemos?
—No lo haremos— niega con la cabeza— Tengo una idea...
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Horas más tarde, estaba David con tres de sus mejores hombres, sentado en las butacas mientras esperaban llegar a su destino. Nadie decía nada, solo escuchaba las hélices del helicóptero. Revisa un diario y ve la foto de una mujer; era completamente hermosa, de aspecto luminoso, de piel más pálida que la nieve, cabello tan rojo como una manzana y de sonrisa tan incandescente como una enorme estrella, David observa la imagen con cierta nostalgia y al lado de la foto había un escrito que decía "Siempre te tendré en la memoria de mi corazón, nunca me olvides. Con amor Jessica"
Con mirada pensativa medio sonríe perdidamente, recordando tan especiales momentos de su vida. En cuestión de sorpresa, entra una brisa por los orificios de la puerta y le arrebata la imagen, cayendo al suelo, deslizándose entre los pies de uno de sus hombres. Con un suspiro de fastidio, pide —Por favor ¿me puedes devolver esa foto?—. Aquel hombre con el rostro cubierto no se dio cuenta de la foto, gira la cara como si observara a otra persona —Es contigo— señala— Lo tienes entre tus pies— direcciona con sus dedos.
Pero ese uniformado desconocido seguía sin entender, como si no viera la señal. David lo mira severamente, pensaba que le estaba jugando una broma — ¡Ahorita no estamos para juegos!— regaña —Por favor entrégame la foto— extiende la palma. Aquel seguía sin entender, giraba la cabeza y el que estaba a su lado derecho, se estira a recoger la imagen, se la entrega y David lo coge con extrañes — ¿Qué demonios te sucede?— inquiere agrio.
No le da respuesta y el que recogió la foto, interviene —Nada, solo que la máscara tapa su visión— David notó una voz extraña en ese otro hombre, sonaba aguda pero en tono grave —Pues... que se consiga otra que sea de su talla— se recuesta —Le queda poco tiempo— revisa su reloj.
—Si señor— afirma con voz insegura.
Enseguida nota que su cintura era muy partida y curvilínea para un joven de fuerzas especiales y sus hombros, eran un tanto finos para un caballero entrenado en todas las disciplinas atléticas y combates a muerte. Pero lo que puso la cereza sobre la torta, es un mechón purpura escapándose por detrás de su nunca, que agarraba vigor con el leve toque de la luz de la luna, introduciéndose por las ventanillas de la cabina.
En cuestión de segundos, David se puso colorado de la indignación; descubrió que alguien le había desobedecido. Con voz estricta ordena — ¡Quítate la máscara!— aquel soldado deja de tambalear y con seguridad, revela su rostro — ¡Tú!— señala con un filo de mirada. —Sí. Yo— responde Rebeca con voz segura pero en el fondo estaba nerviosa.
Mientras tanto, estaba Mac y su hermana corriendo y saltando de techo en techo. Enseguida Nima se detiene sobre los bordes de un enorme muro —Mac.
— ¿Que sucede?— aterriza de un salto sobre el suelo abajo.
—Estoy aburrida— declara mirando a su hermano
—Y a mí ¿Qué?— responde con voz indiferente.
—Hagamos algo divertido— propone Nima con el brillo malévolo de sus ojos a la luz de la luna.
— ¿Qué pretendes? ¿Qué juguemos a los columpios?— sonríe — ¡Ni En sueño!— exclama cambiando su gesto con aspereza como si le invadiera un mal recuerdo.
Aquella pálida chica se ríe como si de una broma se tratara—Vaya, pero sí que eres malhumorado. Deberías sonreír un poco más, hace bien a la salud o eso dicen— recuesta una palma sobre su cintura.
Mac esquiva su mirada lejos de ella, ignorándola, preparado para irse —Oye. ¡Espera!— le advierte su hermana. Se detiene con su agria expresión, obstinado de escucharle.
— ¿Por qué, no buscamos a una presa con más garras?— inquiere con su escalofriante expresión.
— ¿De qué hablas?— expresa Mac con un gesto fruncido.
— ¿No te cansas de cazar a simples delincuentes escuálidos y estúpidos?
—No lo había pensado— murmura el chico observando el vacío— ¿Qué propones?
—Hermanito, me alegra que lo preguntes— sonríe con más fuerza— ¡Allá!—señala el cielo—Está nuestro siguiente reto ¿Qué te parece?
Mac extiende su vista y divisa un helicóptero tapando el circulo de la luna— Y... ¿Qué te hace pensar que haya alguien que nos dé, esa pelea que buscas?— pregunta con ápice de fastidio e incredulidad.
—No te preocupes—gime de la risa— Un pajarito me dijo que hoy nos viene a visitar, un vengador...
Continuará...
Si te gusto el capitulo no olvides de votar, eso me ayudaria mucho. Muchas gracias ^^
Feliz viernes queridos "Protylectores" capitulo intenso el de hoy, Mac y Nima parecen demostrar que son como el agua y el aceite, no se llevan del todo muy bien, hay desafío e intenciones dudables entre los dos, ya como que poco a poco la historia puede girar en otro sentido ¿Qué piensan ustedes? . Siguiente intriga: Al parecer Cristian y Rebeca como David caerán en manos de Nima y sobre todo de Mac, su amigo ¿Qué pasará? ¿Estará preparado Cristian para ver a su nuevo amigo? ¿Rebeca podrá ser de ayuda o su vida está en peligro de muerte? ¿Alguien morirá? ¿Cómo reaccionara Mac? ¿Peleara contra ellos? ¿David cumplirá su promesa? Y otra gran inquietud es ¿Quién ese ese pajarito que menciona Nima? ¿Habrá un traidor entre ellos? Todo eso lo sabrán en los siguientes capítulos, un saludo ^^
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