Capítulo 36: "Decisión"
— ¿Estás seguro?
—Si es la manera para entrar en el juego. Entonces acepto
—Pe... pero...
—Pero, ¿Qué?
—No lo sé... es que, no es fácil, hay que pensarlo bien
—Ya lo pensé
—Y si falla, y, y... si eres incompatible, causándote algún otro efecto, él dijo que era peligroso.
—Si — suspira —Lo sé, si no...
— ¡Está decidido!
— ¿De qué hablas?
—Si vas tú, entonces iré yo
— ¿Por qué? es peligroso, NO, debo ir solo
—Cristian, tengo que hacerlo
— ¿Por qué?
—Se lo debo, ¡nos salvó la vida! ¿No lo recuerdas?
—Si, en eso tienes razón... Rebe... Mañana aceptamos la prueba pero... ¿Estas preparada en cambiar tu vida?
—Eehhh... sí, creo que si ¿Y tú?...
********
—Mac— suspira Nima — Cuando nacimos fue por un accidente, ella siempre me lo recordaba. Nuestra madre al parecer no, nos quería y tampoco nuestro padre. No, nos alimentaban bien, a mí por ser la mayor por unos minutos, me mandaba hacer muchos oficios agotadores, con tan solo cinco año debía trabajar para poder quedarme en la casa— solloza— Ella...— se restriega los ojos— Lo siento...— resopla su nariz— No, quisiera contarte más porque es horrible, pero mereces saber— se seca las mejillas, inhalando un poco de aire, respira y continua—Cuando se enteró de mis poderes fue la peor noticia para ella, más me odiaba, me amenazaba con botarme de la casa y hasta de asesinarme si usaba mis nuevas habilidades— Pero ¿Por qué?— interrumpe Mac perturbado —Por miedo mi hermanito, por un horrible y engañoso miedo que la consumía. Le chocaba en la mente la idea de ser más poderosa que ella, pues algún día, podía revelarme y vencerla, cosa que era mentira, no quería lastimar a nadie, solo quería vivir como una niña normal y de protegerte, pero cada vez era más difícil, hasta que llego la peor de todas mis desgracias.
Una noche cuando terminé de hacer mi tarea, era muy tarde y creía que todos andaban durmiendo. Recojo mis cosas, lista para recostarme en la cama, me cercioré que estabas en tu cuarto tranquilo pues eras muy delicado mi frágil pequeño; llorabas mucho por las peleas de nuestros padres y el maltrato que te propinaba nuestro papá, cuando le provocaba. Llego a mi habitación hasta que él me llama, me dijo que le siguiera, quería mostrarme algo interesante. Tenía un mal presentimiento pero debía obedecer, no tenía otra opción, entro a su taller, era muy oscuro, frío y siniestro, solo podía ver la luz que entraba por la ventanilla del techo reflejando los contornos de las cajas y el aceite derramado en la parte media de ese cuarto. Veo un figura negra en el fondo, sentándose en una silla, era él, me lanza su llave y ordenó que cerrara la puerta y le pusiera el seguro. Obedecí, luego me dijo que me acercara y que le entregara la llave, hice lo que me pidió pero luego dijo algo que me puso la piel de gallina, nunca lo voy a olvidar, por ultimo me ordenó... "Bájate la falda y quédate quieta"— Nima comienza a respirar frenéticamente como si perdiera el oxígeno, las pupilas de sus ojos se contraen temblando, perdido en el recuerdo como si lo estuviera viviendo— ¿Estas bien?— se levanta Mac exaltado, pero ella le detiene extendiendo la palma en señal de alto— Si, tranquilo— inhala— Mejor— exhala — A la mañana siguiente me dolía mucho, era insoportable, sangraba un poco pero él me amenazó con torturarme si se lo decía a mi mamá. Igual, estaba perdida, pues ella me odiaba lo suficiente como para no creerme y acusarme ante él.
Me sentía como una asquerosa e inmunda porquería usada, Mac, enserio quería morir, veía la muerte como la mejor solución a mis problemas— Solloza— Pero— resopla —No lo hice...— se restriega los ojos —Por ti. No podía abandonarte, si debía seguir sufriendo y vivir más abusos, lo haría hasta que muera. Pero...— tose y rasga su garganta— un día ocurrió el detonante de mi fuerza. Escuché que mi mamá hablaba por teléfono y la conversación giraba en vendernos a un laboratorio o algo parecido, solo quería deshacerse de nosotros, me contraigo deseando huir, buscaba la puerta con desesperación y marcharme hasta perderme pero me detuvo tus alaridos, escucho unos golpes que provenían del taller, me asomo y era nuestro padre pateándote como si fueras un balón de futbol, enfadado porque tumbaste un bote de pintura sobre el parabrisas de su auto.
Era insoportable, no lo resistía más, verte llorar hasta perder el conocimiento. Entré y me le enfrenté, usé toda mi fuerza y lo empujé en las repisas de sus herramientas; todos sus equipos se le estaban cayendo en la cabeza. Estabas en el suelo inconsciente y muy maltratado, tu cabeza estaba sangrando, te recogí y me fui corriendo lo más veloz que pude contigo entre mis brazos.
Pasaron las horas, se estaba haciendo de noche, hacía mucho frío, no sabía en donde refugiarnos y tú no despertabas. Me daba miedo ir a un hospital y tener que devolvernos, pero estaba obligada hacerlo, no quería perderte. Comenzó a llover y corrí hacia el jardín de una casa, refugiándonos debajo de un árbol; la brisa era fuerte y me seguía empapando la lluvia. Hace tiempo escuché sobre una señora que querían tener a un pequeño, pero no podía, su esposo murió en un accidente, es una muy buena persona y aparte no Vivía muy lejos. Te recosté en la entrada de su casa, escribiendo una nota acerca de tu nombre y que necesitabas ayuda. Toqué el timbre y Salí huyendo, escondida detrás de un árbol, esperé hasta verla salir. Con una manta en sus hombros salió toda contraída por el frío de la lluvia, se exalto en ver, a un pequeño recostado en su pórtico, se alertó mas cuando vio una pequeña herida sobre tu cabeza. Te envolvió en su manta y acogió, desde allí fue la última vez en que te vi.
A las semanas, recibí una triste noticia de que había fallecido, no explicaban la razón, fue muy extraño pero lo suficiente como para que te devolvieran. Si, regresaste y te vendieron, lo más seguro es que hayan borrado tu memoria, para olvidar tu pasado pero me tienes a mí para recordarlo.
— ¡Esos malditos!— ruge Mac cerrando sus puños con ira y ojos vidriosos— Si hermano, tu ira es bien justificada, tienes todo el derecho de expresarlo. Casi te capturan hasta que llegamos nosotros y te rescatamos, ahora volviste conmigo, mi querido hermanito— sonríe.
—Es que— balbucea Mac— ¡No me cabe en la cabeza!, no puedo comprender que mamá y papá, eran unos... unos despiadados. ¡Me cuesta creerlo!— extiende sus palmas recogiendo sus dedos tembloroso muy exasperado— Te comprendo— dice Nima— incluso a mí me costaría, si lo hubiese olvidado, pero pude escapar y me acogió Bersatán. Ahora esta es nuestra nueva familia, te necesito Mac, si estamos unidos, vamos hacer que ya no hagan sufrir a otros tal como no los hicieron a nosotros ¿Qué dices?
—Por favor déjame pensarlo— responde Mac con voz quebrada. Escondiendo sus ojos entre las sombras de su cara.
—Está bien... comprendo que toda esta información te haya golpeado mucho—. Él asiente, soportando las ganas de llorar, estaba muy colorado de la angustia y su boca dibujaba un arco hacia abajo—Tienes esta noche para decidirlo— se levanta la elegante chica con un tono de pesadumbre en su mirada, le acaricia sus hombros con mucha suavidad —Cuento con que tomarás la mejor decisión— se marcha taconeando el suelo, perdiéndose en la oscuridad.
—Harry— dice Bersatán— cuando el joven termine, por favor, escóltalo a su habitación— arrastra la silla y se levanta— Como ordene mi señor— se inclina el mayordomo— Que descanses muchacho. En ti veo algo muy grande, tienes una nueva oportunidad para remediarlo todo. Adiós— parte en la misma dirección hasta que suena cerrarse la puerta. Mac asolas cae de lágrimas sobre la mesa, rascando con ardor su cabeza, solloza con dolor estas palabras "¿Por qué?" "¿Por qué lo hicieron?".
En el pasillo; mientras que Bersatán sacaba una caja de cigarrillo en su bolcillo derecho, coge uno, lo coloca en su boca, mientras buscaba su cerillo aparece Nima con el encendedor en la mano, posando la lengua de fuego sobre la punta del tabaco —Muchas gracias, mi habilidosa mentirosa— alaga entre dientes absorbiendo. Recoge el cigarro entre sus dedos, esparciendo el humo con un soplido placentero—Deberías meterte a escritora—dice— Pues, ideas unas historias tan reales, que hasta a mí me convencen y eso no es fácil en mi— sonríe con una leve carcajadas —Muchas gracias maestro—Expresa Nima con una sonrisa— esa es mi mayor habilidad...
*********
Al día siguiente en la sala de operaciones. Se hallaba David revisando unos planos y mapas, concentrado en la investigación de los atacantes, no estaba solo, a su lado lo acompañaba un joven de bata blanca; piel pálida como si nunca saliera a la luz del sol, cabello ondulado como si fuera un árbol, de mejillas ásperas por los bellos cortos de su rostro, mirada tímida, gentil e intelectual, de lentes de pasta gruesa cubriendo el marco de sus ojos, contextura flaca como si no consumiera proteínas, suficiente o no le interesara por la dedicación a su trabajo. Estaba imprimiendo unas hojas, en un escritorio a su lado izquierdo de la mesa de discusiones.
Entra Cristian y Rebeca sin hacer mucho escándalo, tan solo entraron muy pensativos como si les costara hablar o no estaban motivados a un cálido saludo. David advierte su llegada pero su compañero andaba perdido en su computadora como si estuviera desconectado de la realidad y solo en sus ideas —Buenos días—Saluda David— ¿Durmieron bien?— inquiere retirándose sus lentes para leer. Ellos solo asientes sin profesar ni una palabra —Bien— suspira— Por como los veo, se nota que lo pensaron bastante ¿Verdad?— se sienta.
—Si— expresa Rebeca sin ánimos de decir otra cosa— Comprendo bien, entiendo su posición, es bastante arriesgado nuestro trabajo— Se levanta— Sé que jóvenes como ustedes a pasos de iniciar sus vidas no quieran tomar este riesgo, no se avergüencen, fue muy valiente lo que hicieron desde el principio, no creo que chicos o chicas iguales a ustedes asumieran tanto riesgo y sé que su amigo valora eso. Si fuera él, estaría aliviado de contar con amigos como ustedes— Cristian y Rebeca siguen callados como si estuvieran hundidos en sus pensamientos o en declarar una idea —Bien— asiente el fornido hombre —Llamaré a una camioneta para que los devuelva a sus hogares— saca de su bolcillo un teléfono —Aceptamos— suspira Cristian —¿Qué?— frunce el cejo David sin entender la palabra que acaba de escuchar, le calló de sorpresa—¿Qué dijiste?— inquiere lento con la llamada en verde —Aceptamos la prueba— añade Rebeca.
Enseguida se escucha una voz respondiendo a la llamada, David está perdido de la sorpresa, no sabe que decir, cuelga y sus ojos siguen contraído de los exaltado, pestañea llegando en sí, jamás pensó en llegar a esa posición y mucho menos la respuesta, baja el teléfono — ¿Están seguros de que lo pensaron bien?— Rebeca y Cristian se ven las caras y luego asienten seguros como si fuera la respuesta afirmativa de algún interrogatorio.
David se recoge de brazos con una mirada no muy complaciente pero resignada a la vez, debía cumplir su palabra —Ernesto, ven un momento por favor— ordena extendiendo la voz hacia atrás; nadie responde, sigue todo en silencio, el joven Ernesto se hallaba perdido en una investigación de su proyecto — ¡Ernesto!— grita David impaciente. —Voy señor— avisa exaltado como si se desconectara de una realidad lejos del mundo donde está parado—¡Ya voy!— se levanta pero sin darse cuenta, se tropieza con un cable y cae al suelo con todos sus apuntes, lápiz y teclado, golpeando su espalda —Lo siento, lo siento, es mi culpa— se avergüenza el torpe sujeto intentando de levantarse pero cuando se apoya en su escritorio, recuesta sus dedos en la boca de la taza de café y lo chorrea al suelo —Lo siento— suspira de nuevo con una mirada apenada.
—Ayy... Ernesto— exhala apoyando su palma en la frente —Solo ven, luego lo limpias— Si señor.
—Les presento a Ernesto Ordoñez
—Hola— saluda Cristian y Rebeca
—Hola— sonríe nervioso Ordoñez mientras notaba la enorme mancha marrón de su bata.
—Gracias a él y a sus investigaciones pudieron colocarme la proteína en mi ADN. ¡Es un genio!
—No es nada señor— se ruboriza alagado —Solo era cuestión de entrelazar una composición química para atraer los nucleótidos con las nuevas adenina, timina sin alterar las guanina y la Citosina para crear nucleótidos compatible a tu sistema molecular. No era tan complicado — sonríe tímidamente, mientras que los demás le veían sin entender de lo que hablaba— Lo siento — suspira avergonzado.
—En fin— intercede David —Este hombre es el indicado para inyectarles la proteína con un bajo riesgo , no se equivoca en nada ¿Cierto Ernesto?... ¿Ernesto?— gira y lo ve intentando de quitarse la mancha con jabón antiséptico de mano, derramando el líquido sobre la prenda y el suelo. Agarra una bola de papel, raspando la tela — ¡Ernesto!— se asusta y se resbala rasgando la tela sobre el filo de la esquina de una mesa de escritorio —Lo siento— dice extendiendo la palma —Aayy... Ernesto— suspira David —Corrijo, no se equivoca en su trabajo. Cristian y Rebeca se ven las caras turbados, por la torpe personalidad del hombre que les va a cambiar sus vidas.
Cinco horas más tardes, el joven Ordoñez saca de un batidor de fórmulas, los dos tubos de ensayos con las proteínas adaptadas para Cristian y Rebeca, le coloca las etiquetas con mucha delicadeza y revisando minuciosamente los datos en la computadora para cerciorarse que le correspondía a la persona —Está listo señor— dice mientras apoyaba las dos fórmulas protegidas en un sostenedor —Bien— asiente David y se dirige al fondo del laboratorio donde se hallaban acostados los jóvenes. —Está terminada ¿Están listos para recibirlas?— ellos afirman con los gestos —Bien. Pero antes necesito que firmen esto— le muestra un contrato impreso — ¿Qué es?— inquiere Rebeca —Seré bien claro con ustedes. Es un contrato, aquí me exoneran de la responsabilidad por si pierden sus vidas o algún efecto secundario grave. Y si se preguntan ¿Pero somos menores de edad? Bueno, para este contrato se mantiene igual ¿De acuerdo?— Rebeca ve a Cristian no muy convencida, ya no se sentía cómoda con hacerlo pero él se mantenía dispuesto a todo lo que se le pedía. Firman el contrato, ahora no podían dar marcha atrás.
—Bien muchachos, que comience su mutación...
*********
Al día siguiente, sale Mac de su habitación, tenía la mirada cansada y ojerosas, se notaba que no pudo dormir toda la noche, era la hora del desayuno pero declina, no quería comer, tan solo quería liberar una carga, como si confesara una mala acción para librarse de su mala conciencia, era eso, liberar una respuesta, aquella que dependiendo cual sea, iba a cambiar el curso de su vida desde ahora. Pasa por la recepción entrando a un largo pasillo, sabía a donde ir, siguiendo las instrucciones del mayordomo, a pie de memoria. Al fondo, había una enorme puerta muy bien decorada como si fuese la oficina presidencial de flores de lotos tallados en madera, gira la perilla bañada en oro, no avisa su visita, suena una campanilla.
Adentro estaba Nima revisando una caja de cuchillos decorados en plata, que le había regalado Bersatán hace años — ¡Mac!— exclama sorprendida de la inesperada visita— ¿Qué haces aquí?—inquiere, mientras cerraba apresurada la caja— ¿A ti nadie te enseño a tocar primero?— reprende incomoda. —Vine a darte una respuesta— dice serio y cansado, muy cansado, pero de mirada fría, decidido en una palabra— ¡Te vez horrible!—Exclama Nima— ¿A caso no dormiste?— Mac se queda callado, solo su insólito y serio silencio daba la explicación suficiente a su posición— Bien hermanito— suspira— Andas raro. Pero bueno... ¿Cuál es tu respuesta?
—Acepto...
Continuará...
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Hola y hola "Protylectores" hoy capitulo con finales intrigantes e inesperados. ¿A caso esperaban a que Mac dijera que si? Pues, supongo que no, o eso creo xD, las mentiras de Nima son como armas con resultados mortíferos. Bien para no seguir fastidiando, siguiente intriga: Mac aceptó ¿Ahora qué hará? ¿Estará dispuesto hacer todo lo que le diga Nima o Bersatán? ¿Por fin los temores de Eva se hicieron realidad? ¿En dónde está ella? ¿Cuáles serán los nuevos planes de Bersatán? ¿Qué le habrán pasado Cristian y Rebeca? ¿Qué poderes tendrán? O ¿Algo malo les pasará? Todo eso lo sabrán en el siguiente capítulo, un saludo ^^
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