Capítulo 25: "Especial"

 Está amaneciendo, el sol va subiendo y la mañana se vuelve más caliente, ahora es un día muy diferente, ya no más mi represivo padre, ya no más mi regañona madre y ya no más de ese débil renacuajo llorón, estoy sola, nadie va a decirme lo que debo o no, ahora puedo hacer lo que se me dé la gana sin que nadie me detenga, pues soy libre.

Estaba emocionada como si hubiese escapado de una enorme jaula, jamás me había sentido tan contenta, personas como yo somos tan superiores que no necesitamos de nadie, es más nadie es igual a mí, soy la única niña con estas habilidades, si se me pega el capricho puedo derribar una casa y jugar con sus muros caídos en destruir otra, si se me antoja puedo sostener una camioneta y lanzarlo sobre una carretera, el cielo es el límite pero mis poderes no.

En este momento me está dando hambre, no lo puedo soportar, tengo horas que no consumo ¿Dónde está mi madre con...? Ah... cierto, casi se me olvida. De un salto desciendo a la calle ya que estaba durmiendo en el techo de una casa, ahora ¿En dónde consigo comida?, seguía caminando como todo un inferior humano, me aproximo a un mercado que hay en los vecindarios, ya saben, de esos que tienen toldos de cuatro patas, muchos de ellos con publicidades de cerveza, en su interior estaban los vendedores anunciando sus ofertas en rebaja y precios de dos por uno, puestos de perfumes baratos y ventas de películas como música piratas, otros que eran los puestos de carne y queso siendo rodeados por las moscas, tan solo se limitaban al trajín de atender a sus clientes esperando en cola y por último se encontraban las reposteras ofreciendo sus riscos pasteles, dulces caseros y algunas galletas. Era completamente delicioso, muy tentador, olfateaba esas delicias y mi estómago retumbaba como tambor.

Mientras me tropezaba por la sofocante multitud y sus chillantes olores, me estaba aproximando sin perder de vista la suculenta torta tres leche, veía su pan mojado en leche como esponja, también cubierto de una suave crema que brillaba por las chispas de azúcar que la envolvía, sentía que si la tocaba con la mirada podía exprimir parte de su esencia, era tan tentadora que con el olor percibía su sabor en mi lengua, no lo soportaba más, quería comer de ese dulce.

Ahora tocando la esquina de esa mesa, veo a la señora introduciendo en una bolsa algunos de sus postres que acababa de vender, no tenía dinero, no tengo nada con que pagarle pero no me importa, total, solo es una torta de tantas que tiene, no creo que se dé cuenta. En el momento en que acerco mi mano sobre el recipiente de plástico que nos separaba, escucho — ¿Deseas algo preciosa?— me atiende una chica parecida a ella pero más joven, al parecer es su hija, retrocedo mi mano cohibida los más rápido que puedo para ser imperceptible pero era demasiado tarde —Ahh... ¿Quieres la torta tres leche? — Inquiere alegre, agarra del recipiente acercándolo hacia mi nariz —Huele, está muy fresca, hoy la terminamos de preparar— con ese dulce aroma mi estómago me andaba castigando, tenía que comer pero ya me descubrieron.

Seguía ideando otra manera de poder llevarme ese manjar, Tal vez si lo cojo y salgo corriendo con mi súper velocidad pueda ganarle. La amable chica esperaba con un gesto cálido mi respuesta, estaba a punto de tocar la caja de plástico transparente que la cubría, hasta—Linda, dile a tu mamá que pague primero y en la caja se la vamos a entregar— instruye la muchacha de mejillas coloradas llevándose el dulce que más deseaba, Oohh... maldición, estaba atrapada, hablaba con su mamá y esta me ve esperando a que pague, es más... lo estaba metiendo en una bolsa, no me quedaba de otra que tener que marcharme y perderme entre la multitud sosteniendo mi hambre.

Sorpresivamente aparece un desconocido de piel clara, sombrero negro, lentes oscuros, traje negro profundo y tez sombrío pero manifestaba calidez paternal. Con una sonrisa seca recibe diciendo —Muchas gracias, aquí tiene— le entrega el dinero a la atareada señora y las dos le agradecen guardando discreción, como se notan que se la llevan bien.

Él extraño y amable señor se me acerca con pasos largos pues es alto y me entrega la bolsa— ¿Es esto lo que querías? — pregunta con un tono intimidante, no comprendía la razón de su caridad, me era sospechoso a que alguien te compre algo por nada pero en fin, para mi barriga le era lo mismo, quería digerir ese suculento dulce, asiento sin perderlo de vista.

—Pues, toma— me lanza la bolsa perdiendo interés en ella.

La sostengo y abro, comiendo como una desesperada, ni siquiera me detuve a sentir su sabor en mi gusto pues el hambre me impulsaba a tragar —Y ¿Tu madre dónde está? — pregunta con intriga aquel amable hombre. No quería responder esa pregunta, era un fastidio pensar en mi familia —Por ahí, supongo— respondí de forma evasiva con la crema en mis labios, limpiándome con la lengua.

— ¿Por ahí? — inquiere sospechando, no veía sus ojos pero si notaba que no le cuadraba mi respuesta.

—Eehh... si, mi mamá debe estar comprando, creo que ya se fue— volteo la mirada, fingiendo buscar con los ojos.

—Y... ¿Por qué se fue dejándote sola?

—No lo sé, debe ser porque no me quiere— seguí comiendo de los últimos pedazos que quedaban, perdiendo interés en la conversación.

— Oh... ya veo, te comprendo un poco.

— ¿Por qué? — Dejé de masticar esperando la respuesta de un insospechado interés.

—Porque los míos se deshicieron de mi cuando era un bebé.

Me quedé callada, a este tipo de vera lo odiaban porque honestamente a mí no me botaron si no que escapé.

—Ooohh vaya es... ¿Una historia triste?— musité con los dientes casi unidos

Aquel sujeto me veía con un gesto inexpresivo y muy sombrío, para cualquiera le sería atemorizante pero para mí me era un tanto interesante, estaba dudosa sí, pero no lo suficiente como para rechazarlo, primera vez que conozco a una persona tan inquietante e intimidante como él.

—No—gira de izquierda a derecha sin perderme de vista— no fue una historia triste y ¿Sabes por qué?— se agacha para estar a mi altura.

Entrecogí mis hombros con mis ojos fijos en él —Porque pude conocer y ser miembro de un grupo que son iguales a mí—susurró muy despacio como si me estuviera contando un secreto.

— ¿Enserio? — inquirí limpiándome la boca con la mano y llenando mis dedos de esa melosa sustancia ¿De veras existen grupos que son iguales a él? Aquella idea me era más interesante.

—Sí, es una organización diferente para gente única, especial y superior a los demás, para gente que no está conforme del mundo que le rodea y de su nefasta sociedad, una hermandad para gente como yo y posiblemente para alguien como tú— anuncio en un tono de orgullo.

Me inquietaba seguir sabiendo sobre esa organización ¿Existirán personas como yo? ¿Existirá alguien que disfrute haciéndole daño a los demás? Seguía pensando y más interesada estaba, la idea de escuchar que es un grupo de personas superiores era un agregado que más me atraía ¿De verdad existirá alguien con mis mismas habilidades?. Aquel ser, me observa fijamente como si me estuviera escaneando, veía mi reflejo en sus oscuros y envolventes lentes — ¿Te interesa? — inquiere con una voz profunda y estremecedora.

En el momento de mi respuesta, interrumpe —Vaya, por poco se me olvida. Tienes familia aunque no te quieran ¿No eh cierto?

—No, ya no— negué para no darle más rodeo a la mentira.

—Excelente— expresa con una voz regocijada pero sin perder su tono misterioso.

Entrecojo los ojos porque percibía que mi respuesta era predecible, o algo que quería escuchar. Terminé de comer el dulce, no lo había disfrutado del todo ya que me concentré en la conversación—Oye pequeña ¿Cómo te llamas?— parlotea de forma interesada pero al mismo tiempo guardando su distancia—Eehh... Nima, me llamo Nima— dije titubeante, no esperaba a que se interesara por mi nombre—Bien. Nima ¿Quieres venir conmigo?— espetó con una sonrisa depravante. Mi madre siempre me ha dicho que no hablara y obedeciera a desconocido pues era peligroso ya que hay gente loca en la calle pero ¿Quién podría hacerme daño? No soy como las demás niñas o ¿Si?

—Y... ¿Bien? ¿Qué dices...?

—Eeehhh... mi madre...— me interrumpe con un tono alterado — ¡¿Tu madre?! Me dijiste que ella no te quiere ¿Es verdad?

—Sí, es verdad

—Entonces ¿Te importa lo que piense ella? ¿HAAA...? ¡Pensé que hablaba con alguien especial y no con una niña de mamá! Mejor me voy, ya que estoy con la persona equivocada.

Se aleja aquel extraño sujeto, tal vez sea mi oportunidad de estar con personas como yo, era el momento de descubrir el gran poder de mis habilidades a mi gusto y ese momento se alejaba, dejándome la espalda —Oye, espera— espeté en voz alta, se detuvo y corrí tras él, gira mirándome con rechazo —Sí. Estás hablando con alguien especial y diferente ¡Quiero ir contigo!

Su malhumorado y sombrío semblante cubierto por los lentes y el oscuro sombrero, cambió a uno más gentil pero escalofriante—Excelente— suspiró con regocijo en aliento.

... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Hora más tarde estaba en un vehículo Cadillac negro, era grande, espaciosa y lujosa, el asiento era muy cómodo incluso más que mi cama, si me descuidaba podía dormirme en ella, aparte había un portavaso con una botella de jugo, no pensaba que un jugo de naranja se embotellaba en vidrio, además en frente de mi había una pantalla mucho más grande que el patético televisor de mi papá, esto era otro nivel, me sentía dentro de una limosina o algo superior.

Mientras disfrutaba bebiendo de la botella, viendo televisión y comiendo galleta pues también había un recipiente de cristal cubierto de galletitas con chispas de chocolate, la pantalla cambia de imagen mostrando al sujeto que me trajo acá— ¿Cómoda?— inquiere con una voz metálica pero suave, asiento con mis mejillas hinchadas por mascar galletas—¡Bien! Nos alegra que estés feliz. A pocos minutos vamos a llegar a nuestro destino—se cambia la imagen volviendo a la programación, de curiosa observo por la ventana y diviso una enorme casa con muros dorados que se extendía hasta perderse de vista, rodeado de un enorme jardín de árboles floreales, en medio de una bahía privada, era algo espectacular.

Llegando a la propiedad ojeo a varios sujetos uniformado de negro con rostros intimidantes parecidos al que habló conmigo pero estos cargaban enormes armas, uno de ellos revisa el vehículo desde adelante hasta atrás y hace una señal con la mano, abren el enorme portón de rejas doradas y continuamos. Mientras veía dejar atrás la reja que nos separaba al exterior, aprecio un enorme jardín alrededor de nosotros, hermosas flores carmesí y arboles podados casi a la perfección, nos acercábamos a una fuente que sostenía una estatua de un hombre con cuatro manos y una de ellas cargaba una balanza dorada, de su boca salía el agua como si la estuviera vomitando, la estábamos rodeando hasta llegar a la entrada.

Se detuvo el vehículo y la puerta se abre sola—Puedes salir— ordena una voz distinta por una corneta que tenía, salgo con cierto tacto como si no quisiera manchar el asfalto bien pintado, paso por paso, me quede embelesada por ver la enorme mansión de tres pisos que se extendía de izquierda a derecha, con enormes ventanales de marcos pulidos y balcones rozagantes como si brillaran, los pilares de mármol pulido era tan pulcro que parecía un espejo, cuando desciendo los ojos consigo un enorme e imponente portón, era una muralla de madera oscura con bisagras doradas, sentía que me estaba encogiendo, todo era lujoso, esquicito, hermoso, completamente superior.

Entrando en recepción era más esplendoroso, podía ver mi reflejo en el reluciente suelo de mármol blanco decorado como si fuera un espejo, giraba mi vista de un lado a otro apreciando cada detalle como si viera una pantalla, me distraje contemplando las dos enormes y esplendorosas escaleras que se extendía en sus ambos extremos y el hermoso candelero de cristal dorado en la parte superior. —Sígame— ordena mi sombrío e impaciente acompañante, posando sus dos manos por detrás de su espalda, si lo vez en esa posición parecía la silueta de un cuervo con ese traje. Mas caminaba y más lúgubre se transformaba las habitaciones y los pacillos, veía cuadros muy extraños, figuras negras que no se entendía pero te daba pavor si lo mirabas de cerca en un fondo blanco tan claro que percibía que brillaba.

— ¿A dónde vamos?— pregunté con cierto desconcierto en los ojos—No preguntes y solo camina— ruge con antipatía el hombre de traje oscuro sin girar a verme como si estuviera concentrado. Entramos a una habitación de paredes rojas que parecía bañada en sangre, me turbé un poco, el suelo era de cerámica blanco y negro, como el tablero de un ajedrez, sosteniendo algunas estatuas con formas egipcias y por ultimo vi la escultura de un león acostado sobre sus patas pero guardando impotencia, de enormes alas doradas, con cabeza de hombre y barba larga, abriendo su boca como si estuviera rugiendo, enserio era algo horroroso pero me inquietaba en la curiosidad.

Seguía observando aquella aterradora figura hasta que una voz desconocido, escapaba en la oscuridad del fondo, con una lexía tan grave que vibraba las ventanas— ¿Te gusta?—, extiendo mi vista para ver quién era, no veo nada, es mas no había nadie solo su voz, era como si hablara con un fantasma—Ehh... no lo sé, no le encuentro sentido— opiné con cierto tacto en mi tono, para serles sincera tenía algo de miedo.

— ¿Por qué?— inquiere con un tono atento aquella oculta voz.

—Porque los leones no tienen cabeza de personas ni alas, ellos no vuelan.

—HAHAHAHAHAHA...— ríe con una gracia profunda y estremecedora esparciendo un expansivo eco desde la habitación hasta lo más profundo de los pasillos, me desagrada que la gente se ría de mi pero esta vez me erizaba de pavor por escuchar su oscura carcajada, sentía que hablaba con un gigante—Pequeña ignorante, lo que dices es obvio, esa estatua es un símbolo Babilónico y egipcio, sus dioses representan la gloria y el poder de esa civilización perdida, un poder que nunca será olvidado— giro para apreciarlo de nuevo, con la explicación en mente, ya comprendía lo que significaba.

—Ahora ¿Entiendes?— asentí con mi cabeza para no seguir redundando en el tema—Te preguntaras ¿Quién soy? Y ¿En dónde estoy?— me quedé callada esperando su explicación, pues lo presentía predecible—Mi nombre nadie lo conoce, guardo completamente mi distancia y no quiero dar explicaciones, más sin embargo se me conoce por mi legendario título "El Gran Varón" tengo el completo poder de muchas organizaciones ocultas que controlan la economía, los medios de comunicación, religiones y el poder político de muchos países, se puede decir que tengo casi el poder de todo el mundo "Casi" solo me falta un ingrediente especial para obtener el poder absoluto, convertirme en un dios.

Estaba impresionada por lo que escuché más sin embargo no comprendía a que se refería con el "Ingrediente especial" y "Convertirse en un dios" — ¿Y cómo hago para conocer gentes iguales a mí? Me dijeron que esta organización es para gente única y especial— expresé con cierto golpe para que llegaran al tema que quiero.

—En efecto, así es, todo a su tiempo. Te encargaré mi mano derecha— a mi lado izquierdo se abre una puerta sin que nadie lo jale y sale un joven muy elegante y pulcro ya entrando a la madurez, es alto, rubio, guardando un rescatado peinado en forma de libro abierto, de rostro fino y cuadrado, de ojos claros, piel pálida como si estuviera muerto, de una mirada tan punzante que sentías que analizaba tus debilidades, incluso era más escalofriante que el otro sujeto que desapareció como un espectro, pues este hacia una línea con sus labios guardando una sádica sonrisa, tenía una gracia tenebrosa— Su nombre es Bersatán y será tu instructor.

—Un placer— se inclina en reverencia aquel apuesto, fino y sombrío catire sin ninguna expresión.

Saludo con mi mano pero me perdía en sus ojos fríos y lleno de misterio, enserio era pavo ese joven—Él responderá todas tus dudas, espero que no me decepciones— manifiesta la voz con un tono intenso como si estuviera alterado.

—No señor— suelta con indiferencia el chico de mirada perdida pero con una tranquilidad perturbadora.

La voz desaparece y consigo la oscuridad que lo acompañaba, descubriendo por las tenues luces el fondo que se escondía, como si un siniestro ser se esfumara en el viento. Pierdo mi atención en hallar el origen de la voz, si aún seguía ahí hasta que Bersatán me miraba muy de cerca como si me acorralara, retrocedo un poco y el seguía caminando de forma inclinada, me sentía un tanto acechada, lo único que veía eran sus claros ojos azules lleno de vida pero a la vez oscuridad, escondiendo una cortina de misterio tras en ellos— ¿Qué tienes? ¿Miedo?— profiere con una fina pero inquietante voz burlona.

—No, yo no tengo miedo— respondí de forma seca, tratando de emular su misma expresión.

— ¿Estas segura?

—Si

—Pues me temo que tus ojos me dicen lo contrario— mi piel se erizó al igual que mi corazón, agregó con un mugido de risa—Sé que mientes, lo veo en tu rostro pero para tu infortunio las mentiras no funcionan conmigo pues yo veo más allá de las apariencias y las superficiales palabras, mi pequeña Nima, así que si pretendes mentirme...—Hace un pausa intimidante, se acerca a mi oído derecho y susurra—Te advierto que fracasaras.

Me quedé sin palabras, nunca conocí a una persona que detectara las mentiras así al instante pero incómodamente me sentía indefensa como si me estuviera derribando una de mis habilidades, exponiéndome antes sus garras...

Continuará...

Hola de nuevo queridos "Protylectores" espero como siempre, hayan disfrutado de otro capítulo. Ahora la siguiente intriga: Al pare ser Nima fue capturada, entre comillas, pues tan solo la convencieron ¿Hará lo que se le ordene? ¿Qué cosa le mandaran hacer? Bersatán es un joven apuesto ¿Nima se enamorara de él y por fin conocerá el amor? O ¿Bersatán se convertirá en alguien completamente peligroso que la obligara hacer cosas inimaginables? Obligarla tal vez, tiene pinta de ser muy astuto y no se comerá sus mentiras ¿Cómo hará ella con sus mentiras? Todo eso lo sabrán en el siguiente capítulo, un saludo ^^

También quiero recomendarle un libro bien bueno de una escritora que admiro por su talento e imaginación @lady_sweetnes este es su tema: Evangelion / genero: Misterio y suspenso. Sé que les gustará.

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