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-¡¡Soy Alfa chicas!!-Gritaba impresionada una azabache de boina morada-.
Un grupo de amigas se encontraban en la casa de Bárbara Stevens, alias Bebe, la cual, las había invitado a su casa a abrir el sobre que contenia sus categorias.
Pero, cierta chica azabache, por obras del destino lo habia abierto en la escuela, encontrandose con una muy agradable respuesta, la cual todavía no lograba procesar.
Todas estaban nerviosas, ya sabían el resultado de Wendy, pero... ¿Y si una de ellas era Omega? ¿O todas?...
Estaban demasiado nerviosas como para pensarlo como se debe.
-Bueno, ya sabemos que me toco a mí, por lo que lógicamente, ahora el turno es perteneciente a una de ustedes, por lo que debería ser..... ¡Bebe!-Gritaba entusiasmada la azabache mientras no dejaba de mover sus manos mientras parloteaba-.
La rubia solo se dedico a abrir aquellas perlas azules de par en par, para después fruncir el ceño.
-¡¿Y por que yo?!¡¿Que no puede ser otra chica?!-Gritaba histérica-.
Wendy, al notar aquel comportamiento grosero, se levanto del suelo, para después mirar a Heidi.
-Abrelo tú, Turner-Decía totalmente enojada la azabache-.
La chica castaña, solo la miro con una sonrisa.
-Soy beta, Wendy, recuerda que te dije que ya lo he abierto-Mencionaba sonriente, con una pizca de melancolía- ¿Que me dices tu, Nichole?-.
La morena solo movio su sobre cerrado, para después recibir una sonrisa aprobatoria de parte de las demás chicas.
Mientras lo abría, no pudo dejar de pensar en Token... ¿Y que si salia algo que no le gustará?
Una gran sonrisa se formo entre sus labios al leer la parte de la hoja de papel que decía su nombre.
Beta
Era, simplemente relajante, el saber que no tendrías que ser Omega.
-¡¡Soy Beta!!-Sonreía la morena-.
-¡Que bien Nichole!-Decía Red, gran amiga de Nichole-.
-¿Que tal si miras ahora tú, Red?-Preguntaba curiosa la morena-.
La pelirroja dirigió su mirada al sobre, para después abrirlo de enseguida y mirar su resultado.
-Soy Alfa bebitas-Reía divertida la pelirroja-.
Todas comenzaron a reir hasta escuchar a Bebe hablar.
-Soy Alfa-Decía apunto de estallar de la emoción-.
Todas, se unieron en un gran abrazo, para despues cada una llamar a sus padres para poder hacer una pijamada de victoria.
...
Clyde, poco después de que Craig abrazara a un lloroso Tweek, se dirigió sin decir nada a su hogar, dispuesto a simplemente evadir las preguntas de su padre en cuanto a su categoría.
Mientras caminaba, logró ver a las chicar ir en dirección a la casa de su ex novia, a Pip correr con bastante velocidad y a Jimmy ir pasando la calle tranquilamente junto a Timmy.
El solo dió un suspiro, dandose cuenta que había llegado a su casa.
Al sacar la llave de la puerta, se pregunto si entrar por ahí, o por su ventana.
Pero, con el solo recordar que es Omega, se fundió en sus pensamientos de fracasado.
Al fin, se decidió por ir sigilosamente.
Apenas abrió la puerta, se encontro con su padre con una gran sonrisa, trancandole el paso al hogar a su hijo.
Clyde se asustó mucho...
-Tu hoja, ahora-Decía totalmente serio el Padre de Clyde-.
El castaño, viendose acorralado en esa situación, solo bajo la mirada para después entregarle la hoja la cual su padre retiro de sus temblorosas manos de un solo tirón.
Mientras mas leía, más enojado se veía....
Hasta que por fin leyó el gran final.
Todo dejó de ser tenso al sentir un fuerte puñetazo en su cara, haciendolo caer directamente al suelo.
-Maricon, tu no vivirás aquí!! NUNCA MÁS!!-Gritaba tirandole unas cuantas maletas-Vivirás en las calles, sobreviviendo gracias a las limosnas o que se yo, ofreciendo tu cuerpo como un fracasado Omega... ni idea, porque realmente no me importa-Soltaba el hombre realmente enojado-.
-P-pero... padre-Suplicaba Clyde, hasta sentir otro puñetazo, seguido de varias patadas en las costillas-.
-Deje de ser tu padre en el momento en el que leí esa asquerosa hoja de papel.... ahora, largo-Soltaba friamente-.
Clyde, sin embargo, no espero más y se fue rápidamente de lo que hace pocos minutos era su hogar, empujando las dos maletas que su padre le había dado poco rato antes.
Podía sentir sangre correr de su nariz, un gran dolor en el tronco y un cosquilleo en su mejilla golpeada.
Las lágrimas, por supuesto, no tardaron en aparecer...
Todo sucedió tan rápido...
Siguió su camino hasta llegar a la entrada de aquella lujosa mansión.
Trago en seco para después tocar el timbre seis veces seguidas, tal y como el siempre lo hacia, solo con el fin de que Token lo reconozca.
Un rato después, la puerta fue abirta por un moreno con abrigo morado, quien abrió con una sonrisa, pero al percatarse de el estado en el que se encontraba su amigo, el cual ya estaba con un morado justo donde su padre le había golpeado, junto a aquellas maletas y lo llorosos ojos de Clyde, se armó una versión de lo que sucedió.
Con fuerza, Token le dio un gran abrazo a su mejor amigo,dejando que este se consolara en su hombro.
-Sabes que aqui la puertas estan abiertas cuanto tiempo necesites, Clyde-Decia en tono amable el moreno, acariciando la cabeza de su amigo, pero al no recibir respuesta, volteo un poco su mirada, dandose cuenta que Clyde estaba inconsciente-.
...
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