Juu yon
Un indistinto dolor atravesó su cráneo obligándola a despertar, sus ojos se apretaron fuertemente mientras se giraba en la dirección opuesta. Un brazo la sujetaba de la cintura poniendo alerta todos sus sentidos.
Por inercia empujó la extremidad antes de sentarse erguida. Un torrente de recuerdos borrosos apareció en su mente obligándola a sostenerse la cabeza con punzadas. Al sacar los brazos del edredón se dió cuenta de su desnudez. Claro, ella había perdido su pureza anoche.
Safron estaba acostado a unos centímetros de ella, con el torso descubierto y una de sus fuertes piernas fuera del edredón, una imagen seductiva sin embargó... Examinó a su marido de pies a cabeza, sin encontrar algo especialmente atractivo de él, al parecer la medicina fué de gran ayuda, porque incluso bajo estas circunstancias, su presencia no despertaba ningún deseo en ella.
Lentamente fué acostándose de nuevo, el cabello largo de el se enredada con delicadeza sobre las almohadas, dibujando círculos y ondas pacíficas. Parecía bastante satisfecho por la expresión de tranquilidad en su rostro. Con lentitud lo examinó más de cerca encontrando marcas morado-rojizas en el cuello masculino. De inmediato llevó sus manos hasta su cara para cubrirla por completo, llena de vergüenza.
¿Ella hizo esas marcas?
Contuvo el aliento intentando recordar lo que sucedió anoche pero ninguna imagen estaba clara en ella, lo último que podía rememorar con claridad fué esa placentera fricción entre sus piernas que ahora le resultaba embarazosa. Ningún beso apasionado o caricia, ni siquiera sentía que su intimidad fuera diferente. Asustada por las posibilidades levantó el edredón solo para verse completamente expuesta incluida una mancha roja en las sabanas de abajo, además de un rastro de sangre seco que emanaba de entre sus muslos.
Tenía el suficiente conocimiento para saber gracias a esa visión, que su virginidad se había ido, aún así ¿No se supone que dolía o se irritaba? Después de todo una invasión por primera vez no era en absoluto una bella experiencia desde su punto de vista. Sin embargo no podía sentir algo diferente en su cuerpo además del dolor de cabeza, prestó atención al resto de su cuerpo encontrándose esta vez con pequeñas punzadas en su cuello y hombros sin ningún otro síntoma ¿Tal vez había tomado demasiado de la droga que incluso olvidó todo lo relacionado a la consumación?
Era mejor. No necesitaba recordar detalles de cualquier forma, al final el deber fué hecho y eso era lo importante. Lo único que le tocaba hacer era esperar las buenas noticias de su vientre.
El cuerpo a lado suyo comenzó a moverse, los músculos marcados se contrajeron cuando un brazo buscó a tientas antes de aferrarse a su figura otra vez, los orbes masculinos se abrieron despacio captando su rigidez mientras ocultaba un rastro de burla en su mirada, entonces él esbozó una sonrisa halagadora entonando —Buenos días Akane—
Akane...
Era la primera vez que la llamaba por su nombre sin honoríficos. Contempló la gran mano posada en su cadera sin sentir familiaridad ni afecto. Demasiado extraño e incómodo, pero si lo repelía ahora después de ver esa mirada soñadora, podría hacerlo sentirse usado. Con valentía se escabulló hasta el hueco entre su hombro y su cabeza devolviendo un tenues saludo.
No le temblaba el corazón ni estaba emocionada; eso él lo sintió claramente más no le dió relevancia. En última instancia incluso si hubieran realmente consumado el matrimonio sería Safron quien la encontraría desagradable. Por el momento disfrutaba de sus remordimientos —¿Su Majestad no quiere dejarme ir?— preguntó en tono expectante. Fingiendo un encaprichamiento obstinado.
Akane mordió su labio inferior antes de negar con repetidos movimientos de cabeza. Quizá dándole un poco de seguridad mermaría su propia culpa, estaba a punto de levantar el rostro para besarlo hasta que tocaron la puerta, entonces sintió que era la oportunidad perfecta para huir —¿Qué es?— preguntó a toda prisa sin darse cuenta.
—El Consejo solicita una audiencia urgente con su Majestad— informó la odalisca desde afuera —¿Debería rechazarlas?
—No, diles que estaré en el salón de audiencias en breve— autorizó alejándose de Safron. Él la vió envolverse en un yukata antes de despedirse —Tengo que ir. Por favor, esta noche ven a cenar conmigo— pidió con una sonrisa fingida para después salir con rapidez de la alcoba.
El hombre se tendió en la cama con ganas de carcajearse casi incontrolables. Ella ni siquiera había tenido la consciencia para revisarlo a él más allá de unas cuantas miradas superficiales. Despacio se destapó revelando él fundoshi aún sujeto a sus caderas. Destensó los músculos estirandolos a gusto mientras alcanzaba su propia ropa.
Akane había sido tan ingenua para creer en ese truco simple sin imaginar que no hubo ninguna noche apasionada de "amor", después de que ella se desmayara se dedicó a beber sake, comer bocadillos y merodear en las habitaciones entretenidamente. Cuando el amanecer estaba cerca casi se habían terminado los inciensos, entoces utilizó algunas agujas de acupuntura para infligir dolor en los huesos de su cadera, la desnudó colocándola en la cama mientras extraía una botella de sangre de conejo y la derramaba entre sus piernas. Con sus dedos pellizcó su propio cuello dejando moretones, también lo hizo con el cuello, hombros y clavícula femeninos simulando marcas de besos. Ella debía pensar que fueron bastante salvajes ahora mismo lo que le dió aún más razones para reír.
En efecto, ella había empezado a ser consciente de los cambios en su cuerpo cuando la vigilia le llegó por completo. Su caminar incluso se vio afectado por el dolor en sus huesos. Ahora estaba sumergida en el ofuro observando su reflejo en el agua. Numerosos hematomas rojizos adornaban la parte superior de su cuerpo haciéndola pensar en tantas cosas y ninguna a la vez. Sin poder frenarse sus ojos comenzaron a gotear lágrimas combinándose con el agua del baño.
A pesar de que ahora ella y su marido eran una pareja casada en toda regla, a pesar de llevar a cabo los ritos sagrados del matrimonio con él no podía evitar sentirse sucia. Como si estuviera cometiendo adulterio y esos besos no fueran más que un recordatorio de sus pecados. No quería, no podía soportarlo, más se desdibujó el rostro de un cierto joven en su memoria haciéndola preguntarse:
Si él supiera que su pureza le pertenecía a otro ¿Cómo reaccionaría? Sin esperarlo, comenzó a extrañarlo cada día más.
Mientras ella lloraba, el único capaz de apaciguar esas lágrimas se encontraba leyendo los libros de censos en la cabaña del exilio, había hecho un listado de las personas que migraron hace quince años a la capital encontrando bastantes nombres. Parecía que en ese año, la difunta emperatriz Naoko otorgó varios títulos de propiedad. Por lo que entendió de su padre, se debía a una plaga que atacó al país hace dieciocho años, varios clanes habían desaparecido del mapa por la enfermedad dejando tierras vacías, cuando al plaga pasó y el caos se calmó la emperatriz acogió a los talentos de otras regiones para concentrarlos en los círculos décimo y noveno de Nerima que a pesar de ser una capital relativamente segura, también tuvo sus bajas de población. Él había registrado al menos cien nombres en su lista sin contar los otros tres libros de censo, parecía que no iba a ser una tarea fácil rastrearlos a todos —Shimotsuki Ryon— terminó, moviendo su adolorida muñeca. Sostener el pincel lo había agotado, sin embargo no pudo conciliar el sueño en toda la noche eligiendo avanzar. Cuando sus pensamientos se desviaban a la imagen de Akane en sus recuerdos trataba por todos los medios ignorarlo. Porque de lo contrario saldría de ese exilio para buscarla, para romperle la cara a quien la hubiera tocado.
Agitó la cabeza dándose cuenta de sus caóticos sentimientos antes de tomar el volumen de censo que Genma debía revisar y ponerse manos a la obra, sus padres aún dormidos no se dieron cuenta de su tomentoso insomnio.
A estas alturas, Akane ya se dirigía a la reunión con el resto del consejo, su kimono fué arreglado para cubrir cualquier signo de sexo en ella mientras ignoraba el dolor de su pelvis. Con grandes pasos se adentró en el salón siendo recibida por amagos de saludo, no se molestó en las formalidades indicándoles que omitieran esa parte sentándose al frente del resto —¿Y bien?— solicitó saber el motivo de la reunión.
—Su Majestad, tenemos malas noticias, los rebeldes han iniciado una guerra en las regiones de Honshu y conquistado al menos tres aldeas.
Ante esas palabras, sus ojos almendra se abrieron desmesuradamente.
Continuará...
Glosario
Fundoshi: Ropa interior japonesa utilizada en la antigüedad. Consiste en una tela alargada con dos cintas en las esquinas de un extremo. Existen diversas maneras de atarlo, puede usar como referencia la vestimenta de los luchadores de sumo.
Ofuro: También conocido como Furo, es un baño japonés de agua caliente hecho tradicionalmente de madera o hierro fundido. Similar a las bañeras actuales, aunque difiere en rasgos como la profundidad (Alrededor de 60 cm.) y los laterales menos inclinados, casi rectangulares o completamente circulares. Se calentaba con una estufa de leña integrada en la parte baja de su estructura.
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