Juu Hachi
¿Qué fué un emisario imperial?
Como enviado personal de la familia real, el emisario era plenipotenciario para dar órdenes en el campo de batalla, por encima de los generales. Como si se tratare de la misma emperatriz. Era una posición poderosa y alta, incluso el Consejo tuvo que cederles en ocasiones por el bien de la familia imperial. Sin embargo, también significó una atadura.
Para ser emisario, se necesitaba realizar un juramento de lealtad a la emperatriz, prácticamente entregándole su vida. Tan orgullosa como era Shampoo, no iba a estar de acuerdo demasiado pronto. Por eso, Safron continuó. —Claro que tendrás que hacer tu promesa ante el Imperio, ya sabes que la familia real al mando es de vital importancia— parecía un simple comentario, pero funcionaba como un recordatorio de que si alguna vez Akane faltaba, ella tendría la batuta inmediata además de él.
Acaso ¿Era una proposición? Los ojos felinos de ella lo observaron con recelo disimulado. Lo innegable fué lo tentadoras que sonaban esas palabras, aunque también tenía curiosidad por saber por qué le decía esto en primer lugar, momentáneamente decidió indagar un poco en sus verdaderas intenciones. —Su Majestad, sería un verdadero honor servir a la emperatriz como su emisaria. Desafortunadamente tengo deberes como señora del oeste. Disculpe mi atrevimiento en declinar su amabilidad.
Safron esperaba esas palabras, sabía que Shampoo ya no confiaría tan fácilmente en nadie después del fiasco que representó su burla en el banquete, pero por muy desconfiada que fuera con él, todavía tuvo que hacerse un nombre positivo. Su insidioso acto se había extendido desde hace mucho entre la población. Los tempestuosos resultados de ello todavía la afectaban. El hombre entendió perfectamente su esfuerzo con los trabajadores, porque no lo hacía en espera de prosperidad para su región, era una manera de contrarrestar los rumores.
—La bakufu del oeste sin duda se preocupa por el pueblo como su propia familia. Es bueno, es bueno— la sonrisa del emperador se volvió comprensiva, detuvo toda insinuación continuando con lo verdaderamente importante. El mercado de pesca. Si pudiera enviar a su flota para saquearlos, tendría que preocuparse menos por el invierno.
Además, la conquista de los arrozales era prácticamente un hecho después de su estrategia. Tan pronto como obtuviera suficiente terreno y forraje para su ejército, ni siquiera los dioses podrían detener al clan Fénix. Cuatro meses, cuatro meses para recuperar el trono del país. Después de esperar años para vengarse, ese tiempo era casi un parpadeo.
Sin embargo, lo que no previó en medio de su emoción, fueron los sobrevivientes de los barracones.
En el Palacio, Akane se había dispuesto a tomar el té con Sentaro, lo había convocado para una relajante tarde en los jardines. Por supuesto su verdadero propósito era sondear al hombre y averiguar algo más acerca del té que Safron solía darle. Por alguna razón sintió la necesidad de seguir indagando por ese lado. Mientras charlaba de forma ociosa con su antiguo concubino, sacó a relucir el tema. —Sabes Sentaro, no pensé que el té fuera también parte de la medicina.
El joven estaba bastante contento de servirla mientras le contaba sobre los beneficios de las bebidas calientes. —Se ha comprobado que algunas infusiones tienen efectos positivos en la salud. Aunque también hay que medir las cantidades adecuadas para el correcto funcionamiento del té. La temperatura del agua tambien influye en la intensidad del sabor y el aroma. Diferentes tiempos de enjuagado significan diferentes resultados.
—Eso parece tener sentido. En mi última visita al mar me enteré de un té milagroso que alivia cualquier malestar— mintió ella. De nuevo usando el mismo truco para acorralar a su víctima hasta hacerla confesar algo entre sus palabras.
—¿Té milagroso?
—Si, parece que tiene efectos curativos para todo el cuerpo y también nutrientes. Quería probarlo... Por si acaso— Akane escondió una risueña expresión tras el abanico en su mano. El joven entendió entonces sus intenciones, tras los rumores de su embarazo, tuvo una idea aproximada. —En realidad, un campesino me dió esta receta, pero no logro entenderla en absoluto. Por eso pensé en preguntarte a tí— hablando, le pasó la hoja con los ingredientes que el experto de veneno enumeró en la hoja.
Sentaro la analizó con cuidado antes de que su rostro se iluminara. —Oh, creo que ya sé qué es. Probablemente se refiere al famoso té de Diez Lunas.
—¿Té de diez Lunas?
El adoptó una postura profesional para comenzar a explicar —Si, este té se conforma por diez plantas medicinales cultivadas al mismo tiempo. Todas se siembran a la vez, sin embargo, debido a los diferentes tiempos de germinación y maduración de las flores, uno tiene que esperar cinco meses lunares para obtener todo el lote de la cosecha. Luego se secan al sol y se mezclan las hojuelas envasadas en jarrones perfectamente cerrados. Se dejan selladas en la oscuridad por otros cinco meses completando las diez Lunas.
—Vaya. Parece ser un proceso bastante complejo.
—Lo es. Para empezar uno no debe perderse la época de siembra que es en primavera.
—Entiendo. Pero dime ¿Funciona de verdad? ¿Es nutritivo?
El joven torció la boca —Honestamente, nunca he cosechado ningún jarron de esta variedad. Pero mi maestro si, según lo que pudo comprobar, es más bien un té auxiliar para las enfermedades pero no las cura, en cuanto a nutrientes, si puede considerarse nutritivo y no genera efectos adversos— fué cuidadoso con las expectativas de la mujer, tal vez lo quería para nutrirse por el embarazo —No sé que le hayan contado a su Majestad, pero incluso hubo rumores de que este té podía curar el envenenamiento o detener el envejecimiento, o que hacia crecer el cabello y borraba cicatrices en pocos meses, muchas cosas fantasiosas, es por eso que tampoco me atreví a probarlo— confesó todo lo que sabía de la bebida.
Akane mostró interés en la primera premisa de inmediato. —¿Envenenamiento?
—Si. Según algunos colegas, este té fué hecho por un ermitaño experto en brebajes para salvar la vida de su acompañante, pero este lo traicionó y robó la receta para comerciarla. No se supo quién la consiguió en primer lugar pero se hizo popular en los círculos de té hace... Tres años aproximadamente. Por supuesto no me atrevo a asegurarlo oa recomendarselo. Si lo desea puedo intentar encontrar los ingredientes. Aunque no sé qué efecto tendrá si se implementan flores por separado. Probablemente pueda investigar un poco en los apuntes que mi maestro hizo.
La de cabello azul meditó. Si Sentaro fuera un espía, lo más seguro era que le hablaría maravillas sobre el té en caso de que fuera envenenada por ese medio, sin embargo incluso se recordó de darle advertencias honestas. Un poco más calmada con su reacción, le reveló la verdad tras sus acciones. —Sentaro. Sé que esto puede parecer algo imposible tratándose de mi, pero he sido envenenada desde hace algún tiempo— habló despacio, sorprendiendo al joven. El rostro incluso asustado del chico desvaneció aún más las sospechas de ella. Cuando quiso emitir palabra, lo detuvo rápidamente —Hace algún tiempo que tomo té de esta variedad y es cierto que me hace sentir mejor, pero no sé si estoy siendo envenenada con esto. Por eso quería preguntarle a un experto como tú si era posible ser envenenado con esta receta.
Sentaro entendió rápidamente la gravedad de su confesión, incluso viró los ojos en diferentes direcciones antes de agacharse un poco para decir —Su Majestad, es poco probable que esté siendo envenenada con el té porque la receta no es dañina en absoluto. Además algunos de sus ingredientes mezclados con cualquier tipo de toxina volverían amarga y oscura la infusión. Es lo único que puedo decirle por el momento, discúlpeme por no poder proveerle más detalles.
Ella negó con la cabeza —Entiendo. No te apures con eso. Sin embargo, mencionaste que tu maestro tiene apuntes sobre su experimento con este té ¿Verdad?
—Si.
—Me encantaría molestarte para conseguirlos en secreto y traérmelos.
—Será un honor su Majestad. Cuente con ellos— anunció el joven con seriedad.
Akane no olvidó agregar algunas advertencias —Pero, por favor, no le digas que es para mí. Mientras menos personas conozcan la verdad, mejor.
—Guarde sus preocupaciones Majestad. Prometo por la bondad que mostró al traerme aquí, que seré totalmente discreto— hizo una pausa antes de susurrar —Si me permite sugerir, también puedo intentar encontrar al comerciante que compró la receta, quizá encontrando al verdadero creador pueda obtener mejores respuestas.
Ante la mención, Akane sonrió de forma analítica. Encontrar al creador del té.
Tenía al hombre perfecto para hacer el trabajo. —Con que me traigas los apuntes de tu maestro bastará por ahora, no asustemos a la liebre— Después de despedir a Sentaro, se encontró con su ayudante entre las sombras. —Konatsu.
—Ordene su Majestad— el joven apareció prácticamente de la nada.
—Quiero que investigues en secreto el origen del té de Diez Lunas. Busca a su creador y tráeme toda la información que encuentres al respecto— ordenó, de inmediato el aludido se retiró para su encomienda.
Después de que Akane adquiriese su harem, Konatsu se había vuelto prácticamente su sombra a sugerencia de su madre. Había hecho un pacto para ser su séquito hasta la vivisepultura. Le había jurado lealtad inquebrantable por lo que naturalmente confío en él. Aunque parecía haber desaparecido una vez se disolvió su concubinato, en realidad había vivido oculto a su servicio.
Gracias a la información de Sentaro, tuvo mayor expectativa. Lo siguiente para hacer fué poner a prueba a Ken, el camaleón. Con su ayuda, estaría completa la primera fase de su plan. El traidor no podría escapar de su trampa.
Continuará...
Holis, perdón por la hora. Pero apenas volví del trabajo. Lo que me deja la siguiente moraleja.
Publicar el episodio antes de que me vaya. Jajajajaja. Veamos el lado positivo, si lo leen más tarde, podrán leer capítulo doble. Jejeje.
Un abrazo.
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