Capítulo III

-una semana después-

Koko ingresó a la habitación, cubriéndose la nariz de inmediato mientras Ran dejaba el lugar

Koko: hey Sanzu
Sanzu: ¿mh? 
Koko: ya sabes...¿estás bien?

Observó el cuerpo del hombre estar débil y desnudo sobre la cama, estaba temblando, pero realmente dudaba que aquel extraño temblor se debiese a que recién había tenido sexo

Koko: tú...¿estás drogado?
Sanzu: ¿eeehhh? Sí...?

Se sentó para luego tocarse la nariz, así esta de inmediato comenzó a sangrar, Koko reacionó de inmediato, corriendo hacia él para intentar hacer algo

Sanzu: ¡no me toques!

Le apartó con fuerza, haciendo sentir al pelinegro algo nervioso

Koko: hey...creo que los juegos de Ran están llegando muy lejos
Sanzu: ¿y qué? ¿Sabes cuánto le mide? tiene una cosa súper grande

Se rio mientras las gotas de sangre comenzaban a caer en las sábanas 

Sanzu: ah...mierda

Dijo cubriéndose la nariz con la mano, enviando su cabeza hacia atrás para intentar frenar el sangrado

Sanzu: quizás es porque eres un virgen de mierda, no sabes nada de sexo
Koko: no me lo voy a tomar personal porque estás drogado, pero arréglate un poco y trata de quitarte ese olor, apestas horrible
Sanzu: virgen, ¡virgen! Tuviste la oportunidad de tirarte al rubio...el que tiene cara de muñeca...

Koko tuvo algunas nauseas ante el comentario, estaba impactado, no habría podido adivinar que Sanzu saldría con ese tema, pero le hizo sentir como una basura en cuestión de segundos

Sanzu: oh- ¿qué es esa reacción? ¿Es arrepentimiento? ¿Si hicieron algo? Lo entiendo, él tenía una cara muy linda~ ahora creo que tiene una tienda con Draken, de seguro él si lo folla apropiadamente

El pelinegro no tenía valor alguno para responder, presionando su labio con ira, queriendo golpear a quien tenía frente de él

Koko: solo ve con Mikey...

Se alejó despacio hasta darle la espalda al de cabellos rosados, comenzando a caminar a la salida

Sanzu: ¿¡Ahora te vas!? ¿Qué sucede? ¿Tan malo fue meter a ese chico a la conversación? ¿Por qué no vas a verlo? Se un hombre Kokonoi, si es que el rubio no te interesaba solo tenias que tirartelo e irte, idio-
Koko: MALDITA SEA, ¡cállate!

Tembló sin poder tener la fortaleza de mirarle a la cara

Koko: pareces estar bien, no sé por qué me preocupé

Salió de la habitación, cerrando la puerta, estaba algo herido, mejor dicho, muchísimo. Se dejó caer en un lado del pasillo, cubriéndose la boca como si eso le impidiese hacer algún sonido, teniendo una fuerte presión en su garganta y un ardor en sus ojos, que apesar de haberlo querido retener, terminó sollozando para no llorar

Sanzu: idiota...

Observó la sangre en su mano, notando luego su muñeca marcada por la mano de Ran

Sanzu: idiota...¡IDIOTA!

Se golpeó la cabeza con fuerza, para luego arrojar una almohada a dónde primero cayera

Sanzu: tengo que ir con Mikey, no tengo tiempo para ti, ni para todo esto

Se levantó, aun temblando, la habitación se le hizo extrañamente grande de la nada, todo le daba vueltas, y sin previo aviso, vomitó, terminando por caer al suelo sobre sus rodillas, todo un espectáculo

No pudo volver a levantarse, dejándose caer rendido, acomodándose en posición fetal mientras sus ojos se cristalizaban

Sanzu: quiero a mi hermano...

Inconscientemente se acarició la cabeza, fingiendo palmadas de consuelo

Sanzu: ...quiero a mi hermano...

Parte de su mente estaba dejándole caer dormido, para que la otra, pudiese trabajar en un agradable sueño en donde pudiese imaginar un entorno familiar agradable, menos golpes, menos gritos...menos pandillas...

Sanzu: ¡ESTOY DICIENDO QUE QUIERO A MI HERMANO!

La puerta resonó, le sacó del stock en cuestión de segundos, y aunque su mente diese vueltas y sus ojos no lograron ver con claridad, podía distinguir una silueta acercándose a él

Sanzu: ...eh...

Ahora lo estaban levantando, estaba en la cama boca arriba, y en lo que parecía ser un beso le daban agua a la fuerza

Rindou: Ran...se...no...vez

Palabras entrecortadas se escuchaban como un eco, pero estaba seguro que esa voz era la del menor de los Haitani. Saunzu dio intentos de moverse, pero le presionaban mucho, le aplicaban mucha fuerza, demasiada en lo que consideraba necesario

Rindou: cálmate...cálmate...sh sh...tran...cálmate
Sanzu: no te entiendo, ¡NO TE ENTIENDO!

Con su puño cerrado golpeó sin enfocarse, terminando por darle al hombro del Haitani, quien usó más fuerza hasta inmovilizar a Sanzu sobre la cama, sosteniendole las muñecas de forma algo brusca, pero juntando sus frentes 

Sanzu: ¡NO QUIERO!
Rindou: sh sh sh, tranquilo, cálmate
Sanzu: ¡NO QUIERO!

Su voz se desafinó para seguido romper en llanto

Sanzu: quiero a mi hermano

Sollozó mientras seguía moviéndose de forma violenta, pero sin suficiente fuerza como para apartar a Rindou (quien aún le sostenía)

Sanzu: ¡ME DUELE! me duele...
Rindou: cálmate, Sanzu, estás drogado, los efectos seguirán por-
Sanzu: ¡NO LO ESTOY! no estoy drogado, ¡JAMÁS HARÍA ALGO ASÍ!
Rindou: ...los efectos seguirán por un tiempo, controlate hasta entonces, ¿si?

¿Qué más iba a decir?, no tenía la intención de darle ánimos en un inicio, pero había visto a Koko llorar miserablemente en el pasillo, y había escuchado el estruendo de la habitación 

Sanzu: déjame, déjame ya

Sanzu seguía llorando, importante cual niño malcriado, poniendo su fuerza del momento para intentar liberarse, pero ya había vomitado, recién había tenido sexo, su cuerpo estaba agotado

Sanzu: me duele, ¡ME DUELE!
Rindou: agh-

Disgustado se guió hasta lograr susurrarle a Sanzu sobre la oreja, y al este sentir la respiración ajena, se lograba calmar un poco

Rindou: a Ran y a mi también nos duele, ¿quién caminaría libremente después de llevar muertes sobre sus hombros?
Sanzu: Ran es un hijo de perra
Rindou: sh sh, cálmate, a todos nos duelen las cosas, a todos les pasa, así que deja de sentir que eres diferente porque tienes problemas

No eran ni de lejos palabras de aliento, solo era lo que él consideraba la realidad

Rindou: ni tú ni yo somos más importantes por tener problemas

Sanzu volteó su rostro, ignorando a Rindou

Sanzu: quiero a mi hermano...

Continuará...

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