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---Lamento la confusión con su habitación, sus… Señorías… En verdad tengo registrada la Suite Lunamielera, y estamos repletos. No podemos reubicar a ninguna de Sus Señorías.

La Segadora Curie hizo un enorme esfuerzo por no rodar los ojos. Se estaba cansando de este trato hipercomplaciente para evitar que los cribaran.

Como si existiera un punto de salamería al que no le quedara más remedio que ceder. No era ese tipo de Segadora, si ya había decidido a quién cribaría y a quién no, no había precio para cambiarlo.
Aunque a veces estaba tan harta, que por un segundo cruzaba su mente cribar a alguien solo por pasarse de simpático.

Afortunadamente para el pobre recepcionista que sudaba frío a pesar de su sonrisa, no era una de esas veces.

---Estamos muy lejos de cualquier otro hospedaje, y estamos cansados. ¿Podría revisar una vez más si hay alguna habitación disponible? No debe ser de la más alta categoría ---insistió Faraday con un tono calmado, a media frase notó que su acompañante se ponía un poco nerviosa.

---Si lo desean, puedo preguntar si alguien desea ceder su-
---¡No ---interrumpió Curie con voz firme, apenas levantando el volumen, aún así el recepcionista dio un saltito de susto--- ! ¿Porqué piensan que todos los Segadores esperamos ese tipo de cosas? ¡Sólo hacemos nuestra labor!
--- Nuestra labor… que es terminar involuntariamente con la vida que elijamos--- añadió Faraday tomando el hombro de Curie, tratando de calmarla--- . Debemos entender que nuestra responsabilidad suele ser malinterpretada por quienes no pueden siquiera dimensionar lo que hacemos.

De pronto el recepcionista mostró un asomo de mueca, ahora sentía que lo habían llamado estúpido.

---Tomaremos la habitación ---sonrió la mujer, recobrando la compostura.

---Es un honor recibir en nuestro hotel a tan distingui- Curie no lo dejó terminar, arrebatándole suavemente la llave que les correspondía.
Faraday negó con la cabeza, tratando de no sonreír por los ligeros desplantes de su compañera. Le resultaba tan divertida cuando estaba molesta y hacía tantos esfuerzos por mantener la gracia y elegancia que todos esperaban de La Gran Dama de la Muerte.

Camino a la habitación, se cruzaron con un par de huéspedes que los saludaron con voces temblorosas tras abrir los ojos aterrados.

---Espero que tengan la prudencia de no mencionar que estamos aquí, no cribaremos a nadie por esta noche ---les sugirió Curie, con una sonrisa que dejaba mucho a laimaginación. Los huéspedes asintieron y dieron unos pasos ligeros para alejarse, antes de salir corriendo.

Faraday levantó una ceja, al mirar como su acompañante se reía por lo bajo al escuchar los tap-tap-tap-tap de la huída, amortiguados por la alfombra del suelo.

---¿Será en serio que es la Suite “Lunamielera” ---preguntó Faraday, cuando llegaban al pasillo adecuado en el piso más alto--- ? ¿Habrá adornos sugestivos, un camino de rosas, o se podrá elegir luz rojiza, o sonará alguna balada romántica del siglo XXI?

Ella sonrió, señalando la puerta correcta por fin ---Averigüemoslo.

Abrieron la puerta y no había música, ni rosas, ni adornos sugestivos ni luz roja. Había una cama tan enorme que se preguntaron cómo entró por la puerta, un sofá pequeño, y una especie de taburete de cuero con curvas que al ser lo que el hombre no reconoció, lo señaló con cara de interrogación.

--- ¿Cómo se supone que usas eso? Sus curvas no parecen tener sentido con la espalda humana, y es muy pequeño.

Curie se rió por lo bajo --- Si no lo sabes, deberías dejarlo así.
Faraday levantó una ceja y alzó los hombros, dejándolo estar. Había sido un día demasiado largo para hacer preguntas innecesarias.

---Entonces: dormiré en el sofá y tú en la cama ---Faraday señaló imperativamente la cama, como un padre enviando a dormir a su hija.

Curie sonrió ---No seas ridículo, la cama es tan grande que necesitas pedir un auto para llegar de un extremo a otro, vas a terminar en el suelo si duermes en algo tan angosto.

Faraday se encogió de hombros nuevamente ---Entonces dormiré directamente en el suelo.

La mujer suspiró, resignada, mientras él se encogía sobre el sofá, dándole la espalda y cubriéndose el rostro con la capucha de Segador.

---Puedes estar tranquila, no veré que pijama usas ---la voz de Faraday sonó un poco burlona, parecía que toda la situación le resultaba entretenida.

---¿Ni siquiera vas a cambiarte? ¿Porqué eres tan terco? ---Curie en cambio estaba empezando a impacientarse.

---Tengo convicción para seguir mis decisiones ---la corrigió, sin voltear--- . Si no voy a usar ropa de cama, la túnica es perfecta. Solo espero que no seas una niña miedosa que necesite tener la luz encendida, la tela no es TAN gruesa. Cambiáte y duerme.

---¿Y si tengo alguna costumbre rara antes de dormir? ¿Si canto ópera o doy cincuenta vueltas a la habitación o salto en la cama o recito todas las cifras de Pi conocidas? ¿Te molestaría? ¿O solo la luz?
---Solo la luz, soy una persona normal que necesita total obscuridad para dormir, o siento que dormí mal.
---¿Lo único que puede molestarte es la luz, mmmmh? Tres punto catorce, quince…
---Curie, por favor duérmete.

Faraday sonrió bajo la capucha ante una risita traviesa de su acompañante, le gustaba saber que pasarse los días terminando vidas de quienes deseaban seguir viviendo, no había conseguido amargarle el carácter.

---Está bien, te dejaré dormir ---aceptó, antes de entrar al baño a cambiarse.

Pidió apagar la luz, cuando por fin estaba envuelta en la suave ropa de cama, a la mitad de la cama gigante. En completa obscuridad pudo escuchar como Faraday cada cierto tiempo cambiaba de posición, finalmente haciendo un ligero ruidito de queja.

---¿Sería tan desagradable entrar a la cama conmigo?  ---preguntó con cierto reproche, molesta de que prefiriera quedarse incómodo a estar cerca de ella.

---No lo sé, porque nunca he entrado a la cama contigo ---claramente era una explicación lógica, no un sarcasmo.

---No me incomodaría, si es lo que te preocupa ---Curie trató de sonar casual.

Escuchó a Faraday levantarse y resoplar ---Sí, es exactamente lo que me preocupaba, pero si somos dos personas atrapadas en una habitación con una cama, y no te molesta…

Sus ojos acostumbrándose a la obscuridad, distinguieron que la mujer rodaba hasta la orilla de la cama para hacerle espacio.

Se quitó la túnica, no quería entrar a la cama con nadie usando lo mismo que llevaba cuando quitaba vidas, y se metió debajo de las cobijas.

Suspiró de contento, ese hotel no escatimaba en buenas sábanas. Abrió los ojos un momento, y reconoció sus siluetas en el techo… había un espejo ---¿En serio? ¿Hay a quién le gusta estar abajo y mirar cuándo… no quiero saber ---se cubrió el rostro con el antebrazo, y suspiró suavemente.

--- No volveremos a aceptar apoyar con su cuota a Segadores con licencia de enfermedad en otra ciudad, ¿cierto? ---preguntó Curie,
--- Cierto, fuimos muy optimistas ---murmuró Faraday, asumiendo que tardaría en dormir.

---Me gusta que seas optimista ---continuó ella— . A estas alturas, la mayoría de los Segadores se vuelven cínicos o pagados de sí mismos. Tú aún crees en que nuestra misión es necesaria y somos servidores de la humanidad, ni más ni menos.

---Es un gran halago de La Gran Dama de la Muerte.

---Odio ese apodo ---se quejó Curie, girándose hacia él---. Por favor no lo uses, no tú.

Faraday se descubrió el rostro, volteando hacia su compañera, tratando de adivinar la expresión de su rostro en la obscuridad ---Seguro, pero no entiendo porqué específicamente yo…

Lo interrumpió el índice de la mujer que suavemente se posó sobre sus labios ---Fue un día muy largo para hacer preguntas, ¿cierto, Curie?

---Básicamente acabas de hacer otra pregunta ---sonrió ella, su dedo comenzó a deslizarse desde los labios hasta la barbilla del rostro masculino que se tensó por un instante, antes de relajarse y cerrar los ojos.

--- ¿Es tan malo hacer preguntas? ---sonrió, y como respuesta nuevamente el índice selló sus labios por unos segundos, antes de que se convirtiera en una caricia ---¿O no es una noche para hacer preguntas trascendentes y solo hago preguntas normales?

Curie rió suavemente ---No sé a qué te refieras con preguntas normales, me gustaría algún ejemplo.

Faraday lo pensó un par de segundos ---¿En serio sabes todas las cifras de Pi?

---Claro que no, un día mi padre me dijo que nadie se las había aprendido y pensé que sería la primera. Pero solo llegué a 50 y me aburrí ---explicó como si fuera cualquier cosa.

---”Solo” llegaste a 50, tremenda humildad, Segadora Curie. ¿Qué edad tenías?

--Diez ---respondió, acercándose un poco--- . Sí, ya era tremendamente humilde desde entonces.

---Entiendo ---sonrió Faraday, su voz sonaba de pronto en un tono más bajo--- . ¿Y ya eras hermosa, o lo hizo la magia de la pubertad?
--- Ya lo era, por supuesto ---se acercó un poco más, la habitación reaccionó encendiendo una luz tenue, aunque no era rojiza, develando que ambos se miraban sonriendo.

--- ¿Entonces usas la capucha de la túnica casi siempre sobre tu cabeza, para no estar presumiendo ese hermoso rostro, ya que eres tremendamente humilde?
Curie asintió, mientras le retiraban un mechón de cabello de su frente, pasándolo detrás de su oreja.
---Podrías mostrar tu rostro, sería un acto muy bondadoso que la última visión en este mundo fuera algo tan hermoso.

El aludido rostro tomó un tono rosado, que pasó a carmín cuando una mano tomó suavemente su cintura.

---El día que yo deje este mundo: ¿tu rostro podría ser lo último que vea? ¿Tendrías esa bondad conmigo, Marie?

Ella tembló, al escuchar que la llamaban de manera diferente a Curie, y su seguridad se borró cuando el hombre frente a ella sonrió de una manera que nunca había visto. Faraday parecía estarla leyendo, y parecía haber entendido algo que le había gustado.

---¿No fue un error que no reservaran dos habitaciones, cierto?

Curie abrió la boca en la reacción de responder para defenderse, pero no se le ocurrió nada, así que simplemente asintió.

---Creo que me gusta este “no error”, ¿y a ti? ---Faraday acercó su rostro al de ella, tan cerca que podían sentir la respiración del otro, y los labios de Curie reaccionaron entreabriéndose como única respuesta.

--- ¿Veniste conmigo para preparar este “no error”, lejos de nuestro círculo usual?

Curie asintió, sabiendo que no tenía escapatoria.

---¿Sabes las consecuencias que nos traería esto ---continuaron las preguntas, mientras acariciaba su cintura--- ? ¿Lo has pensado? ¿Estás segura?

---Creo que tú también lo has pensado, o te hubieras quedado en el sofá ---sonrió Marie, tratando de ganar terreno, después de que la habían estado arrinconando.

---Nos conocemos demasiado bien, definitivamente. Parece que sabemos lo que queremos ---Faraday sonrió, acariciando el rostro frente a él--- . ¿Sabes lo qué quiero, justo ahora?

Ella suspiró ---Ya hice lo suficiente preparando este “no error”, aunque fue una sorpresa que se tomaran la libertad creativa de darnos la suite de recién casados, para encima estarte leyendo la mente, Segador Faraday. Lo que quieres, debes pedírmelo

---Quiero ---acercó sus labios a la oreja que ya estaba totalmente roja, susurrando lo más suave que pudo--- … escuchar las primeras 50 cifras de Pi, de esta chica tan hermosa y brillante.

Curie rió, antes de tomar aire ---Tres punto catorce quin-

Un suave beso en sus labios la interrumpió, sus labios estuvieron libres un instante después.

---No se te habrá olvidado con algo tan simple como un beso, ¿cierto ---la provocó, acariciando su rostro--- ? Una chica tan inteligente, no puede perder la concentración con tan poco, ¿podrás repetirlo todo? ¿O a los cuántos besos te haré desconcentrarte?

Una sonrisa pícara aceptó los términos del reto ---Quince, noventa y dos…

Las cifras se intercalaron con besos, y algunas caricias. Por ahí de la cifra 24 las sábanas y el edredón ya habían sido desterrados al suelo, y la ropa comenzaba a estar condenada al mismo destino.

---...¡diez! ---terminó tras un jadeo, con un gesto triunfante.

Faraday la miró con los ojos sorprendidos, en verdad dudaba que podía lograrlo ---Realmente eres una chica muy lista, ¿qué más podrías enseñarme?

Ambos sonrieron, en un lazo de complicidad recién descubierto.

---Podría enseñarte… para qué sirve el taburete de cuero.

-.-.-.-.-.-.-.-

Por si se les queda la duda, Google dice que las primeras 50 cifras de Pi son: 3,1415926535897932382626433832795028841971693997510
Fiu, no lo copypasteé porque no tengo internet aquí en la laptop donde escribo.

Sí, esa es la duda que les quedó, ¿verdad? ¿VERDAD?

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