Capítulo 45
Narra Hana
Seguí mi camino y empecé a abrir las puertas del lugar, en busca de mi amiga.
c...R a...C k...
Me quedé totalmente de piedra al escuchar aquel sonido y rápidamente me dirigí a la sala de la cuál provenía el crujido; abrí la puerta y...
C...r...A c...K
El extraño crujido de huesos me detuvo en el margen de la puerta de la sala de archivos, dejándome ver cómo, delante de mí, descansaban un par de pies que se balanceaban en el aire sin vida, junto a un taburete volcado. Dirigí mi mirada hacia arriba, descubriendo una silueta femenina la cuál había enganchado un cinturón en la lámpara del techo y había acabado con su vida. Llevaba un atuendo de científica, su cuello estaba doblado en un ángulo extraño, y cada vez que el cuerpo se movía de lado a lado, producía aquel desagradable crujido que me había llevado hasta allí; y por último; su cara estaba cubierta totalmente de tinta, impidiéndome que pudiera reconocer a la persona delante de mí, aunque no me hacía falta eso, pues ya sabía quién yacía ante mis ojos...
Mía...
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¿Qué? No, n-no puede ser, e-esa, esa es María ¿no?
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No, ella es Mía ¿recuerdas? Nuestra amiga de la infancia, ha muerto ¿te acuerdas?
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...
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Y fue tu culpa ¿sabes?
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...
C-Cállate, por favor...
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Pero Hana, morimos por tu culpa ¿sigues sin aceptarlo?
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E-Espera ¿quién er-...?
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Nos dejaste morir... a Sasha y a mí, y bueno, a más personas. Realmente pensé que habías cambiado, pero ya veo que no... Sigues siendo y serás la misma mierda de siempre.
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¿Q-Qué? N-no, y-yo... y-yo no...
¡CÁLLATE! ¡Tenías que haber sido TÚ la que murió SOLA y de una forma desagradable! ¡ERES ESCORIA, BASURA INFECTA!
¡MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE, MUÉRETE MUÉRETE!
¡CALLAOS YA, JODER!
De repente salí de mis pensamientos, y me di cuenta de que las manos de María sostenían un cuaderno de investigación, algo antiguo, que había sido manchado por algunas manchas de tintas que caían del cadáver. Con las manos temblorosas, y lágrimas en mi ojo, tomé el objeto que ella me ofrecía.
- ¡Oh! Mierda... - escuché murmurar a una voz horrorizada a mis espaldas.
Inconscientemente escondí el libro en mi cazadora militar y me di rápidamente la vuelta, sobresaltada, encontrándome con la de orbes verdes observando desde el marco de la puerta aquella tragedia, ni siquiera me había dado cuenta, pero, durante mis paranoias, había avanzado varios pasos hacia el interior de la estancia y estaba apenas unos centímetros de distancia del muerto.
- A-Anda, sal de aquí... - me pidió la contraria mientras apoyaba sus manos sobre mis hombros y me dirigía fuera de allí. Inconscientemente seguí avanzando a pasos pequeños hasta llegar a una de las sillas del lugar. Me senté allí mientras veía por el rabillo como el de cabello oscuro iba a reunirse con su compañera.
Me aseguré de que ambos estaban en la otra habitación y saqué el cuaderno de mi vestimenta mientras lo admiraba. Tenía que distraerme de todo lo que estaba pasando, además de que sentía curiosidad de porque, antes de morir, María había escogido este escrito. No tarde demasiado en darme cuenta de lo que yacía en mis manos.
En la portada del cuaderno ponía en letras grandes la palabra "Overblot", en la primera página podía ver un pequeño índice que ordenaba los puntos principales de tal investigación, y en la esquina derecha inferior pude ver una firma; una firma que conocía bastante bien...
Se trataba de uno de los principales doctores de la base de mi país... ¿Este era el cuaderno que el jefe de S.T.Y.X les había dado para experimentar? Esto debería estar en la biblioteca de mi dormitorio, entonces ¿Cómo había llegado esto aquí? Alguien en NRC debía habérselo entregado a esta gente, pero ¿quién? No había muchas personas que de por sí conocieran mi laboratorio, entonces sería sencillo descubrir quién era el traidor.
Me quedé unos segundos en silencio, dándole vueltas al asunto hasta que por fin llegué a mi conclusión. Sólo había tres personas que sabían de la existencia de aquella estancia; Grim, el cuál quedó descartado casi de inmediato, pues estaba segura de que no sabía de la existencia de S.T.Y.X; Deuce, quién estaba en la misma situación que el anterior, y por último, el director... No había que pensarlo demasiado, ni ser muy inteligente, para darse cuenta de que él era el más sospechoso en toda aquella situación. No tenía demasiadas pruebas, pero tampoco dudas. Ese pajarraco era el culpable de todo esto.
- Mierda... Nunca pensé que llegaríamos a esto... - murmuró el hombre en shock, saliendo de la habitación junto a su compañera. Guardé de nuevo el cuaderno entre mis ropas y me levanté de mi asiento, encarando a los contrarios.
- Bueno, creo que ya es momento de que partamos... - intervino la de cabello rojizo cruzándose de brazos con un semblante serio - este lugar ya no es seguro; cuanto más tiempo estemos aquí, más susceptibles seremos a la "infección" - explicó - los monstruos de fuera seguramente ya no estén, así que deberíamos irnos ya - sentenció.
...
- Bueno, lo tenemos todo ¿no? - cuestionó el de tez morena con un semblante serio, apoyado en la puerta que llevaba al pasillo, recibiendo una respuesta afirmativa de nuestra parte. Habíamos recogido munición, armas y algún que otro suministro para llevar a cabo nuestra misión.
Bloqueamos la puerta de la sala de archivos con una estantería para que, el cuerpo inerte de María, no pudiera deambular libremente por el lugar como un esperpento de tinta. También colocamos los muebles restantes delante de la puerta de la enfermería, para impedir que algo pudiera entrar y hacerles daño.
Si conseguíamos salir de aquí quizás podríamos conseguir ayuda para sacarles, aunque sentía que eso era muy improbable, por no decir imposible, y estaba segura de que mis compañeros también pensaban lo mismo. La prioridad en este momento era sobrevivir, da igual lo que haya que hacer para conseguirlo.
Abrimos la puerta, y comenzamos a avanzar por el pasillo. Lo único que podía escuchar era el resonar de nuestro pasos contra el suelo. Frank iba a mi lado, sosteniendo el mapa, mientras yo me encargaba de alumbrar el pasillo con mi linterna, ya que sólo teníamos esa y, a pesar de que había algo de iluminación en el lugar, era muy leve, y usar la linterna me creaba un cierto sentimiento de seguridad.
Y, aunque no era mucho; el no estar sola, en la oscuridad; me ayudaba un poco a no pensar en cosas en las que no debía pensar; en ignorar los cuerpos y el aire intoxicado que había a mi alrededor. Lo único que me fallaba era el silencio. Que sólo pudiera escuchar nuestros pasos y respiraciones me ponía de los nervios, algo malo va a pasar, algo malo va a pasar, algo malo va a pasar, algo malo va a pasar, algo malo va a pasar...
- Bueno... Aquí estamos... - murmuró la de ojos esmeralda mirando con intensidad las escaleras que nos llevarían al último piso - seguramente esté allí abajo... - comentó, refiriéndose a la criatura artificial que había causado todo este desastre y con la que todavía no nos habíamos encontrado en nuestro descenso. No podía evitar estar muy nerviosa ante aquella situación, lo único que podía ver, era a aquel monstruo que me hundió la vida, hace 6 años. Realmente no quería revivir aquella horrible experiencia pero no había otra opción ¿verdad?
- Vamos... - ordenó Muma, empezando a descender, no del todo segura de aquello.
Según acabamos el tramo de escaleras un fuerte olor golpeó mi nariz haciendo que me la tuviera que tapar. Los cadáveres de este piso se estaban descomponiendo bastante rápido, a causa del frío y la humedad de las instalaciones, y desprendían un hedor de putrefacción asqueroso, tampoco ayudaba la gran cantidad de miasma que flotaba por el lugar.
Aquel lugar me ponía de los nervios, especialmente, por los ruidos que sonaban al fondo del pasillo; por un momento me planteé darme la vuelta e intentar salir por el ascensor del principio, pero, ya era hora de acabar con todo esto; ese maldito ser debía morir y pagar por todo lo que me hizo.
La de cabellera voluminosa nos hizo un gesto de que guardáramos silencio, y procedimos a avanzar en dirección a nuestra meta. Podía escuchar; no sólo varias goteras, supuse que de tinta; también gruñidos, y sonidos bastante desagradables, provenientes de la oscuridad. Los parpadeos irregulares de las lámparas LED del techo tampoco ayudaban a que intentara calmarme, y mucho menos, cuando mis compañeros se detuvieron a mitad del recorrido.
Habíamos llegado a una intersección y técnicamente tendríamos que ir por el camino de la izquierda, entonces ¿por qué se detienen? Me tomó unos segundos darme cuenta de lo que estaba pasando. Delante de nosotros había un vacío infinito y oscuro en el que se podían escuchar una respiración monstruosa y desgarros. Inconscientemente levanté la linterna, apuntando a ese lugar y sentí como mi cara palidecía.
En frente de nosotros se encontraba una criatura de unos 5 metros de alto, hecha de tinta, que arrancaba las extremidades de varios cadáveres para después devorarlas, provocando un crujido desagradable. Me quedé totalmente helada al ver aquella terrorífica imagen y sentí unas náuseas terribles; agradecí internamente que el monstruo estuviera dándonos la espalda, pues el sólo hecho de imaginarme a aquel ser persiguiéndonos por los pasillos; o peor, arrancado nuestras extremidades y devorándolas mientras gritamos en dolor y agonía, me aterraba.
Aquel pensamiento inicial de acabar con él se desvaneció instantáneamente al ver aquellas fauces y garras, similares a las de un perro. Sólo reaccioné al notar como Frank sacudía levemente mi hombro para continuar con nuestro camino. Decidí seguir al resto del grupo; tenía que salir de allí cuanto antes, pero no podía evitar seguir apuntando con mi linterna a la criatura, tenía que asegurarme de que no se moviera mientras no le estábamos viendo.
El problema vino cuando, por no estar mirando al frente, tropecé con algo que había en el suelo, cayendo. La linterna se rompió por el impacto, dejándonos sin luz y provocando un pequeño estruendo que rompió el silencio del lugar.
Todo se quedó en silencio por unos instantes que parecieron años. Estaba tirada en el suelo y por el miedo no era capaz de moverme, bueno, no hasta que escuché un gruñido detrás de mí que me heló la sangre. Levanté la mirada y, gracias a las luces parpadeantes del techo, pude ver las pálidas y horrorizadas caras de mis compañeros que miraban detrás de mí, mientras iban retrocediendo lentamente.
Me giré hacia atrás, especialmente, al escuchar varios gruñidos a mi espalda. Me tomó varios segundos darme cuenta de que era el overblot, que se iba acercando a nosotros con lentitud. Cada vez que las luces se encendían, estaba más cerca y sus afilados dientes más visibles. Nos estaba acechando y usaba la oscuridad para ocultar su presencia, aunque aquello no era del todo efectivo, pues los sonidos hostiles que surgían de su garganta, nos advirtían de que cuando estuviera a nuestro lado estábamos muertos.
Finalmente conseguí levantarme del suelo y empecé a retroceder junto a mis compañeros; pero todo eso cambió en el momento en el que el monstruo rugió con todas sus fuerzas y se lanzó contra nosotros.
- ¡¡CORRED!! - gritó la pelirroja aterrada mientras salía corriendo por el pasillo.
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Aaaaahhhh, me ha costado bastante escribir este capítulo, pero bueno, me ha gustado bastante el resultado ¿qué os ha parecido? Si tenéis alguna duda sobre la actitud de Hana me podéis preguntar, porque sé que es un poco complicado jeje.
Y bueno, para descansar un poco de la tensión de este capítulo, les traigo otro dibujo, porque sí. Después de mil años, me acabé de ver el evento donde iban al pueblo de Epel y hacían una carrera de trineos y decidí, intentar, diseñarle un traje a Hana porque me encantó el evento, ahí va ¿qué les parece?
Tengan un buen día/tarde/noche y nos vemos en el próximo capítulo uwu.
Continuará ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
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